21 Jul 2008

Fedeguico Trillo busca un intelectual que le salve

00:22, por manolosaco  
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A Federico Trillo, miembro de la secta del Opus Dei, le parece que los autores intelectuales del atentado del 11-M no han sido descubiertos. Después de dos sentencias judiciales y miles de folios en los que se demuestra quiénes son los autores, Federico Trillo busca a los suyos, a los intelectuales, porque desconfía de los jueces, que quizá son unos vagos, o unos inútiles, o, lo que es peor, forman parte de la conspiración. A otro por menos se le podría tachar de imbécil, pero en el caso de un supernumerario de la secta judaica sería un análisis superficial.

Recordemos en su descargo que tiene tras de sí 2.000 años de doctrina para explicar la realidad de forma conspirativa. El fundador de su secta, que fue condenado a muerte por una confabulación entre sacerdotes, que veían en peligro los fundamentos de la religión oficial judaica, y los albaceas políticos de una Roma amenazada por un revolucionario que se hacía llamar rey de los judíos, era para Federico Trillo el hijo de un dios, nacido de una virgen, que urdió su propia tortura y muerte como una coartada para expiar los pecados del mundo. Nada menos. Después de semejante esfuerzo “intelectual”, no vale como autor “intelectual” cualquier morito desarrapado.

Si a don Quijote le había secado el cerebro tanto libro de caballería, lo de Federico Trillo es peor: leer esa colección de sandeces reunidas en el libro del fundador de la Obra, conocido como Camino, puede traer estas consecuencias para el intelecto.

Imagínate que eres padre de cinco hermosos hijos, engendrados previamente con la oración preceptiva, “Dios mío, no es por vicio ni por fornicio, sino para darte un hijo a tu servicio”, y que cada mañana al levantarte te enfrentas a la lectura de necedades de este calibre: Camino 3. Deja esos meneos y carantoñas de mujerzuela o de chiquillo. Que tu porte exterior sea reflejo de la paz y el orden de tu espíritu. Camino 16. ¿Adocenarte? -¿Tú… del montón!? Si has nacido para caudillo! Camino 22. Sé recio. -Sé viril. -Sé hombre. -Y después… sé ángel. Camino 28. El matrimonio es para la clase de tropa y no para el estado mayor de Cristo.

Una vez asimilado pensamiento filosófico de tanta hondura (¡viva Honduras!), la realidad se torna huidiza. A la fuerza, un tipo con semejante agujero negro en la consciencia necesita encontrar un intelectual que le salve.

27 May 2008

De qué material estará hecho el líder

00:39, por manolosaco  
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Me asombra la capacidad de aguante de Mariano Rajoy. Ya había dado muestras de su cualidades y capacidad de encaje cuando en el último gobierno del PP fue comisionado por el cobarde de su jefe, el hombrecillo insufrible, en misión especial para aplacar los ánimos de sus paisanos de la Costa da Morte, cuando el desastre del Prestige. Los desastres, más bien: el ecológico y el político que supuso la gestión de la crisis.

Muchos pensamos entonces que aquello de los hilillos de plastilina era simplemente mala información, hasta que lo del primo del cambio climático vino a confirmar que lo suyo era en realidad una capacidad asombrosa para improvisar una explicación con la que salir del paso, por idiota que sea. Porque él sabe que en política, como en el matrimonio, el que calla otorga y que por fortuna siempre hay un montón de voluntarios dispuestos a creer cualquier argumento.

El otro día le oía a un mileurista, para quien encontrar un trabajo le había parecido un milagro, preguntarse qué tendrá el poder que atrapa en su vorágine a gente como Rajoy, con una vida asegurada por un sueldo de Registrador. Cómo alguien puede soportar pasar en un mes de héroe de la derecha a héroe de la izquierda, perdón, a villano de la derecha, de los mismos correligionarios que días antes le adoraban como líder indiscutible.

Porque esa era la burra que nos quisieron vender durante años: el liderazgo fuerte, como fuente de todas las virtudes políticas.

La Iglesia le dispara con todos los santos desde su emisora. Su secretario de Comunicación en funciones y director de campaña en las pasadas elecciones, duda públicamente de su liderazgo. Sus medios de cabecera se han pasado en bloque a sus enemigos. Y por si fuera poco -lo que más daño le podía hacer- despierta un sentimiento de compasión entre sus adversarios políticos.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra el más fino de todos ellos ha dicho que, como militante socialista, se alegra de su caída pero que, como demócrata, le preocupa lo que le pasa. Hay que ser flexible como el bambú para no romperse con tantos ataques, y de hierro para soportar tanto halago. ¿De qué material estará hecho el líder?
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Meditación para hoy:
Federico Trillo sabía, apenas una semana después del accidente del Yak-42 en el que murieron 62 militares españoles (deberíamos llamarle ya el Yak-62, en honor a las víctimas), que las identificaciones de los cadáveres eran erróneas. Errar es humano, pero mantenerse en el error, cuando se conoce al fin la verdad, es mentir, una inmoralidad que mantuvo durante cinco años ante los familiares de los difuntos y ante la opinión pública. Trillo es un insulto a nuestra inteligencia, una suma perversa de contradicciones. Fue ministro de Defensa, ministro de una institución como el Ejército que tiene al valor como virtud definitoria, y resultó ser un cobarde, incapaz de dar la cara ante un ejército de familiares que buscaban la verdad. Y como miembro del Opus Dei ha incurrido en el pecado de escándalo que tanto ofendía a Jesús de Nazaret, a su jesusito de mi vida. El otro día oíamos a una de las viudas declarar que la actuación de Trillo le había empujado a albergar dudas sobre la existencia misma de dios. ¡Qué ejemplo de vida la de este hombre!

09 May 2008

Un país cristianamente laico, gracias a dios

00:16, por manolosaco  
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Parece que una de las tareas del nuevo gobierno, entre las que se encuentran la revisión de la ley electoral, una reforma de la Constitución para que las mujeres puedan entrar en el orden sucesorio con los mismos derechos que los varones, y una puesta al día de la ley del aborto, está el conseguir un Estado más laico, aunque sea un concepto bien difícil de definir.

Un estado más laico, dice la vicepresidenta, reformando la Ley Orgánica de la Libertad Religiosa (LOLR), que en su artículo primero contempla que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Fue sólo enunciarlo para que Federico Trillo, miembro pinturero del Opus Dei, trilero que practicó el trile con los cadáveres de los soldados del Yak-42, y héroe de Perejil, perdiera los papeles, amenazando a De la Vega de manera chulesca con que deje las cosas como están, ante el temor de que ese sea “un pretexto para hacer una ley contra determinadas creencias”. O sea, la suya.

La LOLR ha sido sistemáticamente incumplida, pues la presencia asfixiante de la religión católica en todos los ámbitos de la vida española ha hecho que, de facto, sea una confesión con carácter estatal, beneficiada por la hucha inagotable del Estado con más de 4.000 millones anuales de euros, gracias a las listas de “afiliados” a la fuerza por el bautismo.

Por lo que veo, para no enfrentarse más a gente como Trillo y sus sectas secretas, el procedimiento va a ser no abandonar el café que tan nerviosos nos pone, sino más “café para todos”, para que el resto de religiones tengan acceso a las mismas prebendas inherentes, como colegios, iglesias, profesorado, etc. Es decir, vamos a la laicidad por el camino de crear un caldo de cultivo más cómodo y calentito, en el que las creencias religiosas se multipliquen.

Un mañana muy laico que consiste en ampliar las facilidades para la manipulación de las conciencias de los niños, donde cada vez más población creerá en promesas de paraísos de “arroyos cuya agua no se corrompe nunca, arroyos de leche cuyo gusto no se alterará jamás, arroyos de vino” (…) y donde los varones “tendrán vírgenes de mirada modesta, de grandes ojos negros…”, o donde los creyentes aprenderán de Tertuliano, uno de los padres de la Iglesia, que uno de los mayores placeres del Paraíso será poder contemplar cómo sufren eternamente los infieles y laicos como yo.

Una sociedad extrañamente laica gracias a que, sufragando con más fervor las religiones, perpetuaremos la propagación de conceptos insoportablemente machistas y el odio y la venganza como el placer supremo, con su balconcito desde el que gozar de la tortura de los malos. Una sociedad laica, por ejemplo, que va expulsando, como sucedió ayer en el hospital Doce de Octubre de Madrid, a los mejores médicos de cuidados paliativos, para ser sustituidos por la secta del señor Trillo.
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Meditación para hoy:

Claro que pudo haber sido peor. Ayer, también, José Bono, de la misma secta, presidente del Congreso de los Diputados, el que a punto estuvo de alcanzar la secretaría general del PSOE, presentaba en Madrid un libro hagiográfico (¡como los de los santos!) sobre Pedro Jota Ramírez, a quien, entre otras lindezas que por vergüenza me callo, dijo mostrar “un afecto que ha podido degenerar en amistad”. Efectivamente, si ese afecto acaba siendo una amistad con Pedro Jota, es que ha degenerado.

En verdad, en verdad, os digo que hay días en que este meapilas está sembrado.

21 Mar 2008

¡Manda Trillo, señor huevos!

00:39, por manolosaco  
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Cuando sucedió el accidente del Yakolev 42 en el que murieron 62 militares españoles, tanto los familiares de los fallecidos como buena parte de los mandos superiores coincidieron en que el accidente pudo haberse evitado, porque el avión contratado, además de contar con una tripulación que llevaba veinticuatro horas sin dormir, era lo más parecido a un ataúd volante.

Casi cinco años después, en el juicio reabierto a regañadientes por el juez Grande-Marlaska, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, el valiente máximo responsable político del Ejército, prefiere declarar por escrito que toda la responsabilidad es de sus subordinados. Él, como Aznar con las armas de destrucción masiva, no sabía.

Quizá sus abogados, conocida la larga trayectoria de incontinencia verbal de Trillo, habrán aconsejado a su patrocinado que, por una vez en su vida, piense lo que dice, antes de decir lo que piensa. Y a pesar de haber tenido tiempo para pensar antes de escribir, no se le ha ocurrido la gallardía de aceptar su responsabilidad.

Miembro erecto (tiene cinco hijos) del Opus Dei, aparte de héroe de su cama conyugal lo es también del islote de Perejil, un suceso que probablemente le recordaría los cómic de las “hazañas bélicas” de su infancia. En plena exaltación patriótica, este exiliado de las más elementales normas diplomáticas declaraba: “Me hubiera gustado haber tomado la isla Perejil hace ocho años y que nuestros pescadores pudieran pescar en aguas de Marruecos.”

Lo más grande que hizo por su patria a la que tanto ama y por cuya unidad tanto reza es la promoción de un disparatado homenaje a la bandera española: nada menos que 72 metros cuadrados de trapo sagrado en la plaza de Colón de Madrid, a tiro de pedrada de la fábrica de patriotas de Génova 13 Rue del Percebe.

En él, la mentira es una pulsión insuperable, como quedó patente con el fiasco de las falsas identificaciones de los cadáveres del Yak-42. Cuando un día la Guardia Civil encuentra 750 kilos de hachís en un camión del Ejército, Trillo lo disculpa con que “cualquiera pudo introducir la droga en el vehículo”. En pleno desastre ecológico del Prestige, hablaba de unas playas “esplendorosas” y un marisco en un estado “extraordinario”.

También dijo aquello de “¡manda huevos!” Y es en lo único en que todos estamos de acuerdo con él: ¡Manda Trillo, señor huevos!

14 Feb 2008

El señor juez espera una carta del héroe de Perejil

00:33, por manolosaco  
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Se ha reanudado el juicio interruptus que el juez Grande-Marlaska había cerrado en falso sobre la responsabilidad de la cúpula militar española en la contratación del tristemente célebre Yak-42, que acabó siendo un féretro volante para 62 militares españoles.

Imagino las ganas, las pocas ganas, con que Grande Marlaska retoma el caso, con la cabeza agachada, obligado por sus colegas de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que le acusaron de haber actuado de forma “injusta, contradictoria e incorrectamente” por haber archivado la investigación sobre las presuntas irregularidades en la contratación del avión.

Pero con ganas o no, el señor juez y el núcleo duro del Partido Popular que por aquellos tiempos ominosos nos malgobernaba van a tener que escuchar durante unos días un rosario de reproches de alguno de los militares sobre los que se pretende hacer recaer lo que no parece otra cosa que una desacertada y mentirosa decisión exclusivamente política.

El héroe de Perejil, Federico Trillo, ministro entonces de Defensa, se ha acogido a la prerrogativa de declarar por escrito para evitar así enfrentarse a la mirada de sus ex subordinados a los que quiere traspasar el marrón. Digo que será por eso, y no por abundar en la precisión de su declaración, pues precisión, lo que se dice precisión, no es una de las virtudes que le adornan, a tenor del fiasco de las identificaciones de los cadáveres de los militares.

Mientras José Bono, el sucesor de Trillo, insistía ante la prensa en que el vuelo “no era legal”, los primeros generales que declararon hoy todavía sufren el síndrome de Estocolmo, agradecidos a quien les nombró (si no es algo peor). El ex jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), Luis Alejandre Sintes, declaraba ante el juez que desconocía que se hubieran producido irregularidades en la contratación del avión. ¿A que al final la culpa de todo es del sargento mayor que estampó el sello sin preguntar antes?

Al que vimos con un cabreo monumental, que puede dejar el de Bono en una tormenta en un vaso de agua cuando declare ante le juez, fue al comandante Bendala, uno de los testigos, quien llegó a decir ante la prensa que Trillo miente más que reza (hazaña difícil de superar para un supernumerario del Opus Dei), aunque con otras palabras: “Trillo, para mí, nunca ha dicho la verdad, se ha escudado en terceras personas y nunca ha defendido a los militares ni a los familiares”.

Horas después, el todavía candidato al Congreso por Alicante se hacía la víctima en un mitin de campaña (¿la víctima número 63 del Yak-42?) y se lamentaba de que el fiscal general del Estado se dedique a estas bobadas de perseguir a quienes con su negligencia hayan provocado la muerte de 62 ciudadanos españoles, en lugar de perseguir a los delincuentes y a los terroristas. Sería un gesto de generosidad inusitado hacia los generales que tuvo a su mando si no fuera porque en realidad ese amor repentino por sus subordinados (los que quedan vivos, claro) forma parte de la estrategia de eludir responsabilidades, las responsabilidades políticas, las que todavía están intactas pero que deberemos cobrarle el 9 de marzo a lo más tardar.

Porque ya que habla de perseguir delincuentes, parece que el látigo implacable del ejército marroquí no se entera de que precisamente de eso se trata en esta otra película de terror que dirige Grande-Marlaska: de saber si Federico Trillo es un delincuente supernumerario.