17 Jul 2008

Ha venido a vernos el jefe de los bárbaros del siglo XXI

00:28, por manolosaco  
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El vicediós cristiano Benedicto XVI se fue a Australia a predicar el amor a la familia (y a pedir perdón por el “exceso de amor” con los más pequeños de esas familias por parte de sus curas pederastas), y se ha llevado con él a todo su aparato de propaganda. Y mientras tanto, Abdalá bin Abdelaziz al Saud, Rey de Arabia Saudí y Custodio de las dos Mezquitas, viajaba a España para la inauguración de una reunión interreligiosa llamada pomposamente Conferencia Mundial para el Diálogo.

Como reza el dicho: reunión de pastores, oveja muerta. Solbes está muy preocupado por la baja actividad de la economía, y los jefes de las religiones se preocupan por las pérdidas de su industria, por el descenso de clientes en sus iglesias, seminarios, madrasas y mezquitas.

El guardián del Vaticano, líder de la mayor asociación de solteros del mundo, cuyo desprecio a la mujer se plasma en el mantenimiento del concepto de virginidad como virtud muy superior a la vida en matrimonio, la célula de la familia, se fue a dar un baño de masas y de misas entre jóvenes acarreados por la secta ultraconservadora de los “kikos”.

Por su parte, el guardián de la dos mezquitas, jefe civil y religioso de una dictadura perversa, donde el desprecio a la mujer es norma de conducta (según la Organización de Derechos Humanos las mujeres reciben allí un tratamiento de “menores de edad perpetuas”) es recibido por el rey de España, el presidente del gobierno y Rouco Varela, con la disculpa de hablar sobre derechos humanos y divinos, la paz entre credos, lo que ellos llaman “convivencia pacífica entre religiones”, y que en realidad deberíamos llamar convivencia pacífica entre productores de petróleo y clientes acojonados.

Tiene el desparpajo, este bárbaro del siglo XXI, de venir a advertirnos sobre la “pérdida de valores” que sufre nuestra sociedad, por culpa del “vacío espiritual que padecen las gentes” como un servidor de ustedes. Él, que mantiene uno de los pocos regímenes feudales que todavía perviven, que otorga al Corán el valor de código civil, con la pervivencia de castigos como la amputación, los latigazos o la lapidación.

Vaya papel el de nuestro jefe del Estado, del príncipe sucesor, y de los miembros del gobierno democrático y laico de España, en esa extraña Conferencia que buscaba “consolidar valores morales y prácticas sociales contra el libertinaje, la decadencia moral y la disolución de la familia”, invitando y agasajando al jefe de una dictadura que prohíbe en su suelo la práctica de cualquier religión que no sea la suya.

Lo que no consiga la crisis del petróleo…

02 Jun 2008

Si es gratis, cueste lo que cueste

01:04, por manolosaco  
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Cuando yo intenté comprar mi primera casa, a mediados de los ochenta, el crédito hipotecario estaba en el 17%, y tan sólo la perversión del lenguaje conseguía convertir aquella inmoralidad en una transacción, porque más que crédito era simple usura. El paro superaba la barrera psicológica del 20%, y mirábamos con envidia a otras economías pujantes que habían alcanzado el pleno empleo, como la japonesa. Pero nadie hablaba de crisis, a pesar de que nuestra estructura económica era casi tercermundista.

Hoy, con mucha más población y varios millones de inmigrantes, tenemos menos de la mitad del paro, y un euríbor que si nos los vaticina alguien por entonces pensaríamos que se trataba de uno de esos profetas del desvarío.

El factor psicológico, la percepción subjetiva del bienestar, es el motor de las Bolsas y del consumo familiar. Quizá por eso la economía debería ser tratada más por psicólogos que por economistas. El propio nombre de Mercado de Futuros, donde se decide el precio del petróleo o del café a seis meses vista, demuestra que el precio es especulación pura, y quienes lo fijan, especuladores.

Durante los setenta y ochenta, cuando el precio del litro de la gasolina se retocaba cada dos años, el solo anuncio de una subida de apenas dos pesetas desencadenaba colas interminables de gente, con sus coches encendidos, que pretendía ahorrar los veinte duros que se iba a gastar sólo por mantener en marcha el coche mientras esperaba a llenar el depósito.

En el fin de semana, los pescadores, agobiados por el precio del gasóleo, desembarcaron sus naves en Madrid para repartir, como protesta, 20 toneladas de pescado gratis. Siguiendo el principio de mi amigo Arquímedes que reza “si es gratis, cueste lo que cueste”, masas de amas de casa y jubilados, como damnificados de un tsunami a la espera del reparto de la ayuda internacional, rodearon a la improvisada ONG de pescadores, y algunos hasta llegaron a las manos, para conseguir las más preciadas presas.

Estuvieron a punto de partirse la cara por confundir nuevamente la economía con la psicología.

29 Feb 2008

Vendrán más años malos, y subirán la leche y el pan

00:13, por manolosaco  
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Una de las lecciones más provechosas del debate precursor entre Solbes y el mirlo blanco de Pizarro es que la receta del Partido Popular para enfrentarse a la recesión económica constituye el secreto mejor guardado. Bueno, conocemos por las cuñas publicitarias de Rajoy vaguedades tales como que “hay que ocuparse de los precios” en los próximos años, o bien el nuevo concepto económico diseñado por Arias Cañete, el famoso paquete de “medidas brutales”. Cierto es que, viéndole, da la impresión de que, viniendo de él, sólo pueden ser brutales sus medidas.

No sabemos si este silencio, por definir de alguna manera el cúmulo de vaguedades de su programa electoral (nadie conoce si una vez en el poder van a expulsar a los inmigrantes, si se atreverán con el trasvase del Ebro, si piensan anular los matrimonios entre personas del mismo sexo, del mismo sexo de Mariano, quiero decir), se debe a que no quieren que les roben la receta magistral, como hacen los cocineros mediocres, o porque desean ocultar que no tienen ninguna otra que la vieja receta de la cocina tradicional de la economía ultraliberal.

Lo cierto es que los datos macroeconómicos internacionales, esos que, como el cambio climático, apenas afectan a la vida diaria española, en la atinada visión de gran estadista de Mariano Rajoy, son como para pensarse dos veces si merece la pena ganar la presidencia del gobierno.

El euro ya se paga a más de un dólar y medio, con las consecuencias nefastas para nuestras exportaciones, el precio del trigo creció un 25% en un sólo día en los mercados de futuro (lo que comen las vacas que dan la leche que tanto preocupa a Mariano), y el del barril de petróleo brent ha superado ya los 100 dólares, con su efecto en cascada sobre los precios de los productos que más dependen de las fuentes energéticas.

Parafraseando a Ferlosio, “vendrán más años malos y nos harán más ciegos”, cuando la economía española acompañe en su pendiente de recesión a las economías más fuertes de su entorno.

Yo, del ganador, celebraría el triunfo con mucha resignación. Creo que ese día dudaré entre felicitarle o darle mi más sentido pésame.