04 Nov 2008

Vayamos a la consulta del doctor Montoro

00:56, por Manolo Saco  
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El presidente del Gobierno convocó una rueda de prensa para anunciar nuevas medidas urgentes contra la crisis, medidas que se aprobarán en el consejo de ministros del viernes. En tiempos normales, estas ruedas de prensa se celebran después de los consejos. Pero como en las crisis económicas es más crítico el estado de ánimo de la ciudadanía que la propia economía, y como las bolsas se guían más por la intuición, por el miedo o la esperanza, Zapatero anuncia el tratamiento con días de antelación para reanimar a los brokers.

De eso sabemos mucho los hipocondríacos, que comenzamos nuestra recuperación según vamos avanzando en la lectura del prospecto de las medicinas. Zapatero nos ha leído el prospecto, y el viernes, una vez asimilado el sentido del tratamiento, comenzará a administrarnos la medicación. Pero, aparte de la medicina, no existe otra disciplina en la que haya tanto ingeniero por metro cuadrado como en el caso de la economía. (Bueno, sí, el fútbol, pero ese es tema de mucho mayor calado filosófico).

Cuando el gobierno, en línea con las demás potencias mundiales, acudió en socorro del sistema financiero, la izquierda española, o sea el Partido Popular, preguntó sarcásticamente: ¿Dinero para los bancos? ¿Y para las familias y los pequeños empresarios? ¿Eh?

Venga pues, ha dicho Zapatero, ahora le toca a las familias y a los autónomos. Pero tampoco. No cuela. El rojo de Montoro, el amigo de los trabajadores y de los más desfavorecidos, avisa que las medidas son escasas, llegan tarde y son producto de la improvisación (por cierto, para decir esto, tuvo que leerlo ante los periodistas en las notas que traía escritas. ¿Cuándo se lo aprenderá de una vez?). Llegan tarde… y son producto de la improvisación. ¿Vais entendiendo? No os preocupéis, es una contradicción en sus términos como subir abajo o bajar arriba.

Así que el gobierno, desconcertado, ya no sabe qué hacer con tanto consejo que le llueve diariamente. Como cuando te duele la espalda, y cada amigo te viene con un remedio distinto. Natación todos los días. No cojas pesos. Tómate unas pastillas que se llaman Condrosan. Cuando te duela, una inyección de Inzitan: mano de santo. Una aspirina diaria. Y así.

Pero el doctor Montoro no es un amigo cualquiera aquejado de la osadía del ignorante. El doctor Montoro es un sabio y un listo, a partes iguales. Me recuerda a esos médicos de la Seguridad Social que curiosamente nunca tienen remedio para nosotros hasta que vamos a su consulta particular de las tardes. Yo, de Zapatero, me gastaría los cuartos en la consulta privada del doctor Montoro. Me pidiese lo que me pidiese. La salud es lo primero. A ver si así…
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Meditación para hoy, como guinda final sobre la tarta del 70 cumpleaños de doña Sofía:

Sigo pensando que había un acuerdo tácito entre la monarquía y los ciudadanos que la reina rompió atolondradamente. Al igual que los abanderados de la escuela laica pedimos a la Iglesia que no venga a nuestras escuelas a rezar, y así nosotros no iremos a sus templos a pensar, también pedimos que la monarquía se abstenga de contaminar el debate político, o nosotros entraremos en el debate monárquico, como decía El Roto el otro día.

La figura real, indisolublemente unida a la de la consorte, es meramente representativa. Y sólo existe una manera de representar el pensamiento de todos los españoles, que es callando. La reina no calló, pero cayó en una encerrona, porque así como las encuestas se hacen para ser utilizadas por el medio que las sufraga, las entrevistas están concebidas para ponerlas al servicio de quien las hace. Es imposible contentar a todos si en una entrevista acabas sincerándote, por ejemplo, con un miembro del Opus Dei. Si al final hay libro, es que has caído en la trampa.

Y a todo esto… el ministro de Cultura recibió hoy la bandera republicana con que fue cubierto el féretro de Manuel Azaña, el último presidente, de la última (por ahora) república española. La conservaba la familia de su último, también, guardaespaldas. Pero el ministro la ha soltado como si quemara. No está el horno para bollos de celebraciones. Inmediatamente será depositada en el Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca, que todavía no sé si es el cementerio de la Memoria Histórica, o la llama viva de nuestra memoria.

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