La basura se nos acumula en las urnas
Ni cien días de gracia, ni una semana. Nada de disimulos, no hay que perder tiempo porque las próximas elecciones ya se nos echan encima, están a la vuelta de apenas cuatro años. El nuevo gobierno ni siquiera está constituido, pero las masas del PP ya pedían a gritos bajo el balcón de Génova 13 Rue del Percebe la dimisión de Zapatero. Son unos cagaprisas estos del facherío unido jamás será vencido. Me recuerdan la historia de cuando le preguntan a un recién casado: ¿Qué tal el matrimonio? “Bien… bueno, ya sabes, al principio todo es maravilloso, pero ya al bajar las escaleras de la iglesia…”
A Zapatero ni siquiera le dejan casarse para hacerle saber que el matrimonio con ese cuarto del total de españoles que votaron a Mariano es completamente imposible.
Ayer os recordaba el comentario del presidente del PP orensano, José Luis Baltar, insinuando como muy sospechosa esta costumbre de que antes de las elecciones hubiese un atentado a favor del PSOE: “A buenos entendedores, pocas palabras bastan”, concluía pícaramente este pequeño cacique.
La nueva teoría conspiranoica continuaba propagándose ayer por boca del secretario general del PP de Alcalá de Henares, Jesús Domínguez, quien, por escrito y con publicidad, vaticinaba que los socialistas gobernarán “a costa de no poder mirar a los ojos a las víctimas del terrorismo”. Si su jefe Mariano se lo dijo en la cara a Zapatero ante millones de españoles, ¿qué impide a sus hooligans continuar con la gracieta?
Pero como era de esperar, el más sonoro regüeldo conspiranoico nos vino del jefe de todos ellos, el tal Jiménez Losantos, un tipo que el obispero que le da de comer debería vigilar más de cerca pues presiento, por sus gestos desencajados y su tono de voz encendido, que está a punto de perder la razón, sin duda como consecuencia del descalabro electoral. “Esto es una basura, un horror, pero hay medio país que no es basura y no es horror”, sentenció el pequeño talibán de las ondas.
Creo que además de clases de refuerzo de Ciudadanía necesita progresar en matemáticas, porque diez millones de votantes del PP no son medio país. En realidad tiene el cerebro tan ofuscado por la derrota del 9-M, como un delirium tremens místico, que todavía no es consciente de que nos ha llamado basura a las tres cuartas partes de sus conciudadanos.
Creo, en cambio, que en religión saca unas notas cojonudas.
