Cuerpo a tierra, que vienen a salvarnos
Hace unas horas ETA ha asesinado a un ex concejal socialista de Mondragón, Isaías Carrasco. La banda terrorista estaba buscando desesperadamente su 14 M para, una vez más, decidir el temario de la agenda de todos los ciudadanos, no sólo la de los políticos. Hace tiempo os preguntaba (era una pregunta retórica, lo reconozco) cómo reaccionaría el Partido Popular en el caso probable de que ETA consiguiese llevar a cabo un atentado días u horas antes del mayor atentado que los demócratas podemos hacer a los fascistas: el voto libre en unas elecciones libres.
Pues bien, el guión que muchos de nosotros augurábamos se repite. El jefe de filas, Mariano Rajoy, inmediatamente después de conocida la noticia, repudió el atentado, como no podía ser menos, aunque arrastrado por su incontinencia fecal, añadiendo la coda previsible: “ETA va a ser derrotada, no hay otra posibilidad y no tiene otro final posible”. No se ha atrevido a dar un paso más allá, por no jugarse las elecciones a esta ruleta rusa.
Sus correligionarios, encabezados por Esperanza Aguirre, agrupados en torno a la caverna de amasar odio de la emisora de la Iglesia, ya se dedican a estas horas en que os escribo a adornar las palabras de condena de rigor con referencias a la política antiterrorista del gobierno socialista. Es superior a sus fuerzas.
Sobre el atentado, dejadme que haga una meditación de urgencia. Asesinar a un militante socialista que ya no tenía ningún cargo institucional y que había renunciado hace meses a su escolta personal (una muestra de que ni él mismo se consideraba pieza de caza relevante para los terrorista) no muestra otra cosa que la propia debilidad de la banda fascista que soñaba, sin duda, con un atentado de relumbrón, envidiosos de la capacidad operativa de sus hermanos en el terror islamistas.
Es su manera de salvar a los pueblos. Lo que una vez más me reafirma en la necesidad de que vayamos a votar pasado mañana, con nuestras fuerzas o con las de otros. Porque no hay futuro más desolador que el que nos espera si la mafia fascista consigue salvarnos.
