21 May 2008

Los Diez Nombramientos de la ley de Aznar

00:48, por manolosaco  
Tags: 

Hubo un tiempo en que los comentaristas más cotizados en la prensa eran los a sí mismos llamados expertos en el Kremlin, lo kremlinólogos, en un juego de palabras que recordaba a la de criminólogos. Sólo ellos dominaban el complejo mensaje que emitían las comparecencias públicas de los miembros del Politburó comunista, y se sentían capaces de interpretar, como hacían los augures con las entrañas de los animales sacrificados, el futuro de aquel régimen hermético, los caídos en desgracia y los triunfadores de cada crisis. Era algo propio de los regímenes cerrados, como el de Franco, donde cada cambio de gobierno era materia inagotable para elucubrar sobre el poder de cada una de las familias políticas.

En cierto modo, el PP, hermético por naturaleza, por su forma dictatorial de perpetuarse a dedo, ha vuelto a propiciar el nacimiento de una clase especialista, encargada de estudiar cada comentario, cada presencia en el balcón de celebraciones de Génova 13, la distancia protocolaria que separa a cada uno del líder, si se besan o no, si se dicen recados al oído…

Para complicar más las cosas, el PP siempre cuenta con una estructura “moral” superior en la sombra, como Deng Siao Ping en China, como Fraga con Aznar, como ahora Aznar con Rajoy. Una estancia superior sin la que el líder no es nada ni nadie, y que se hace sentir amenazadora como el aliento húmedo en el cogote.

Apenas habían transcurrido veinticuatro horas en que el creador advirtiera a su pupilo que había que “jugar con los mejores y tener la voluntad de llamarles y de agruparlos en torno a un gran proyecto”, como si estuviéramos a punto de vivir un episodio bíblico de los Diez Nombramientos de la ley de Aznar, que nos serían revelados poco a poco por su Moisés Rajoy, cuando resulta que el sumo hacedor pilla al líder por delegación adorando al becerro de oro, a Alberto Ruiz Gallardón.

Si el pupilo de Fraga, enemigo hoy de los enemigos de Rajoy y de los amigos de Aznar, no forma parte de los Diez Nombramientos, ¿qué destino cruel le espera al pueblo elegido en su vagar hacia el centro?

05 Mar 2008

El papel muy higiénico del libro blanco de Zetapé

00:18, por manolosaco  
Tags: 

Los partidos suelen ser más divertidos cuando escuchas los comentarios de algunos espectadores que cuando te fijas exclusivamente en las piruetas de los jugadores. El lunes, Manuel Fraga, el homo antecessor del Partido Popular, actuaba de hooligan de Rajoy, y su aportación al debate al día siguiente, además de un acto antidemocrático en línea con el nivel de grosería de sus hijitos de partido, demostraba que la batalla política suele ser un diálogo de sordos. Al senador durmiente del PP le pareció juego sucio que Zapatero aportara en su duelo con Rajoy un “librito blanco de las narices; me gustaría tener una copia para utilizarlo como papel higiénico”.

Me acordé inmediatamente de las lecturas que entraban en mi casa, una casa de derechas de toda la larga vida de mi padre, en mi niñez. Creo que ya os conté una vez el nivel de adoctrinamiento que se respiraba en el hogar que me vio nacer. La prensa periódica que entraba en casa era el ABC, El Mensajero del Corazón de Jesús y el Selecciones del Reader’s Digest.

El uno era el órgano de la derecha monárquica española, el segundo traía noticias del Cielo, y el tercero era el panfleto que servía para propagar por el mundo el way of life, el modo de vida, norteamericano.

Tan doctas lecturas entraban en casa por la puerta grande para adoctrinar nuestras almitas, pero salían… ¡ay cómo salían! Por eso me acordé de lo que Fraga haría con el “librito blanco de las narices”. Porque cuando yo era niño, y más aún Fraga, no existía el papel higiénico, o al menos en mi familia no se podía comprar. Ya que lo del ABC era para cagarse -digo yo que pensaría mi padre-, ¿qué mejor que utilizarlo de papel higiénico una vez cumplida su función intoxicadora?

Así que se cortaba en tiras todo el periódico y se pinchaba en un gancho dispensador para el último y más íntimo disfrute de la familia. Las páginas más disputadas por su suavidad eran las de huecograbado, aquellas por las que desfilaba lo más escogido de la vida social del franquismo. ¡Cuantas veces rocé las tersas mejillas de doña Carmen Polo de Franco!

Tampoco estaba mal limpiarse con la imagen de la estatua de la libertad o del Empire State o de la bandera americana. Nuestro esfuerzo se veía compensado así con un toque cosmopolita.

El Mensajero del Corazón de Jesús, en cambio, jamás desempeñó otro papel higiénico que el de limpiar nuestras almas. Nunca se utilizó. Mi padre, sin duda, era mucho más listo que Fraga.
——————————————————————————-
Meditación para hoy:
Los creyentes suelen asombrarse de que los ateos vivamos tan pendientes de las noticias sobre el infierno. A mí, concretamente, el infierno me importa mucho porque es ese lugar a donde van a ir a parar mis amigos católicos, por tercos. Nos pasa lo mismo con los asuntos de la Conferencia Episcopal, la única asociación católica que elige democráticamente a su jefe, pues sabido es que la elección de Papa es cosa exclusiva del Paráclito travestido en paloma, que va soplando al oído a los cardenales electores, mero instrumento divino, el nombre del preferido de dios padre. Esa es pura dictadura (que gobierna al dictado) del extravagante dios uno y trino.

Parafraseando a Gaspar Llamazares, para el gobierno colegiado de los obispos ganó la candidatura de Rouco Varela, el preferido del paráclito Rajoy, travestido de Aznar, en la única elección democrática que va a poder ganar la derecha en una buena temporada.

Ganó la sección episcopal del obispero del Partido Popular, a la que, siguiendo las mañas de los islamistas radicales, le gustaría convertir los diez mandamientos, más los cinco de propina de la Iglesia, en materia del Código civil.

Rouco hizo campaña contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, contra el matrimonio entre homosexuales, contra el divorcio, e inspiró al Papa aquel célebre e inusitado párrafo sobre el estatuto de Cataluña y la unidad de España.

Es el nuevo líder de la extrema derecha eclesial española, amigo personal del farsante de Roma, y no le importa que sus iglesias estén vacías, porque su liderazgo está avalado por dios y los Presupuestos Generales del Estado. Y no precisamente por ese orden.

09 Ene 2008

No se puede ir por ahí haciendo promesas

01:18, por manolosaco  
Tags: 

Según vas cumpliendo años se te va cayendo el pelo, incluido el de la lengua (¿de dónde vendrá el dicho de no tener pelos en la lengua?) que te impedía contar sin tapujos las verdades del barquero o te dictaba prudencia.

Es lo que le ha ocurrido a Manuel Fraga, presidente fundador del PP, que a sus 85 años bien cumplidos puede decir las mayores inconveniencias para la estrategia de su partido, sin que a sus correligionarios les quede otra opción que reírle las gracias. Con su lengua de trapo, quizá para sujetar la dentadura postiza, de vez en cuando suele poner en estado de nervios con sus salidas extemporáneas a los más jóvenes de su tribu.

Cuando su pupilo digital, José María Aznar, ponía a parir a Fidel Castro ante la seño, George W. Bush, Fraga se hacía fotos con el dictador y le decía lindezas al oído como estas: “Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro… es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia”. Ahí queda eso.

O bien otro día no sólo no condena sino que alaba al régimen asesino de Franco del que fue ministro y cómplice, mientras Mariano en su cayuco de precampaña rema trabajosamente hacia la orilla del centro.

A la Iglesia le iba mejor cuando hablaba en latín. Los fieles no se enteraban de las insensateces que se contaban, por ejemplo, en las sagradas escrituras. Aplicado, pues, a la política, no se puede ir por ahí, como Fraga, haciendo promesas que se entiendan. Arias Cañete, por ejemplo, ante los reveses de la economía en el último trimestre y los desastres apocalípticos que alimentan desde su partido para el curso que viene, promete “medidas de choque” que nadie conoce pero que serán tomadas por sus creyentes como si se las hubiera dictado el Señor detrás de una zarza ardiendo. Se da por supuesto que unas medidas de choque acojonan a la crisis más pintada, sin necesidad de entrar en más detalles.

Y sin embargo, ahora que Rajoy, como ya habéis visto, rehuye la pregunta sobre si derogará los matrimonios gay en el caso hipotético de que gobierne, Fraga, el valedor de Ruiz Gallardón, farfulla entre dientes que si el PP gana las elecciones de marzo “habrá que reconsiderar leyes como la del divorcio exprés o la que permite el matrimonio entre homosexuales”. Uno disimulando como puede, y el otro se sale con la copia literal de la prédica de los obispos, quizá porque se siente, por edad, muy cerca ya de su tránsito al paraíso prometido. ¿Quién le manda al senador durmiente ser tan claro, tan explícito a dos meses de las urnas? ¿No sabe que luego las promesas hay que cumplirlas? ¿Es una orden o un consejo para Mariano?

Al menos es todo un indicador: me atrevo a aventurar que si nadie en el PP sale a desmentir pronto a Fraga puede ser un síntoma de que Gallardón irá al fin en la lista de Rajoy por Madrid, el otro gran enigma del enigmático presidente del PP que nos será desvelado el próximo día 17.

Los ancianos de la tribu, como don Manuel, tienen estos privilegios, que cualquier tontería suya suele ser tomada como una sabia sentencia.

 

16 Oct 2007

Los principios se venden en pública subasta

00:28, por manolosaco  
Tags: 

El 27 de septiembre de 1975, el franquismo escribía una de sus últimas páginas negras. “Al alba”, y con el viento de la historia en contra, la dictadura ejecutaba a tres miembros del FRAP y dos de ETA, desoyendo las voces que desde fuera solicitaban la conmutación de la pena capital; entre ellas las de muchos jefes de estado y de gobierno, la de don Juan de Borbón, el padre del rey, y hasta la del mismísimo Papa Pablo VI que profesaba una indisimulada antipatía personal por el dictador.
En Latinoamérica han utilizado el método con liberalidad los Castro, Fujimori, Chávez y las juntas militares de Chile, Argentina y Uruguay, entre otras. Y consiste en contraprogramar grandes manifestaciones de apoyo, con agitadores de banderitas acarreados en autocares desde todos los rincones del país (¿dónde me pareció ver esa imagen hace poco?).
Años más tarde, cuando en la Xunta de Galicia reinaba Fraga, vecinos míos del pueblo se dejaban llevar en los autocares del PP a las concentraciones de apoyo encabezadas por cientos de gaiteros, como en las concentraciones nazis, para pasar un día de excursión gratis en Santiago.
La respuesta franquista de 1975 había sido la famosa concentración de la Plaza de Oriente de Madrid, donde la vocecita del franquito nos dejó una de las piezas maestras de la necedad política: “Todas las protestas habidas obedecen a una conspiración masónica-izquierdista de la clase política, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra a ellos les envilece.” (Si lo leéis en alto, con voz de sufrir en silencio por culpa de la almorrana, os haréis una idea cabal de cómo sonaba en su boca).
Ahora, los dictadores birmanos han contraprogramado la repulsa internacional juntando a 10.000 manifestantes, al precio de 60 céntimos de euro cada uno, que en un país como Birmania da para muchos bocadillos de mortadela.
Aquí vendemos nuestros principios por una jornada de turismo y una banderita con palito; y allí lo hacen para asegurarse la cena. Quizá sea que a los birmanos les gusta más comer que a un tonto un palito.