22 Jul 2008

Se parecía tanto a una estafa piramidal…

00:08, por manolosaco  
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Creo que la gran escenificación de la crisis económica ha sido la suspensión de pagos de una de las más grandes inmobiliarias españolas, Martinsa-Fadesa, a la espera de las que estén a punto de caer en cascada. Miles de proveedores que ven pendientes de un hilo el cobro de sus facturas, miles de familias que no saben si les van a devolver el dinero adelantado o si, al fin, les van a terminar sus casas, miles de trabajadores de la construcción a los que se les ha rescindido el contrato…

Los agoreros llevaban años hablando del recalentamiento de la economía (muchos pensábamos que más vale estar recalentado que apático, pero por lo visto lo que vale para el sexo no sirve para el dinero) y de un ente llamado “burbuja inmobiliaria”. La tal burbuja resultó parecerse desagradablemente a una estafa piramidal, en la que los nuevos clientes pagan los sueños de los antiguos.

La España de los municipios de recalificación masiva ponían ingentes cantidades de suelo edificable en manos de constructores que se endeudaban hasta el límite del precipicio, con el beneplácito de unos bancos cuyo riesgo asumido está por ver a dónde acabará llevándoles, como en el caso del Popular. El dinero barato favorecía la posibilidad de hacer frente al crédito, y el crédito fácil hacía posible que cualquier precio disparatado nos pareciera una leve carga. Y tan leve era la carga en la percepción de algunos, que proliferó como las setas un propietario especulador que, como en el cuento de la lechera, compraba hoy para vender mañana con una ganancia neta de un 30%.

Todo legal, pero asquerosamente parecido a la estafa piramidal donde, si algún eslabón de la cadena falla, todo el tinglado económico se viene abajo.

En mi barrio estos días vuelan sin rumbo, hasta quedar pegadas al asfalto derretido por el calor, hojas de propaganda de los chiringuitos financieros con las viejas ofertas. “Este año tú eres el rey del verano: hasta 20.000 euros por 380 euros al mes”. Quizá esté un poco depresivo, pero me recordó “el día después” sobrecogedor de las películas de desastres en el que las calles aparecen regadas de cascotes, papeles y restos del antiguo esplendor.
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Meditación para hoy:

A Pérez Rubalcaba no le gusta que los periodistas hablemos de la “campaña de verano” de ETA. Pero lo cierto es que dos pueblos de Cantabria acaban de ser testigos de la campaña veraniega con que los terroristas etarras inauguran nuestras vacaciones año tras año.

Según Interior, las bombas eran de una factura chapucera, de aprendiz de asesino, lo que demostraría la famosa debilidad de la banda que, sin embargo, siempre renace de sus cenizas, a pesar de tener ya entre rejas a 750 de sus miembros. Un récord histórico. La debilidad de los que pusieron las bombas y de los que mandaron ponerlas se demuestra en la elección del momento, el peor en mucho tiempo, con veraneantes más preocupados por la crisis económica que por el terrorismo.

Y más aún con el antiguo vocero de sus tropelías, el Partido Popular, que parece haberse tomado en serio la promesa de no hacer bandera de oposición con los asuntos de ETA ni magnificar la onda expansiva de sus bombas. De esta manera apenas ganarán los asesinos un titular a dos columnas.

04 Jul 2008

El síndrome de Estocolmo religioso

00:28, por manolosaco  
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La liberación de Ingrid Betancourt, secuestrada por la guerrilla de las FARC durante seis años, ha sido aprovechada (¡cómo no!) por el hombrecillo insufrible para justificar su mala conciencia por haber negociado con ETA cuando era presidente del gobierno.

Dedicó más palabras a ese vano intento de remodelar su pasado que a felicitar a la por fin liberada. “Hoy es un gran día para todos los que nunca hemos creído en la claudicación frente al terror, en las políticas de apaciguamiento del terrorismo y en las negociaciones políticas con los terroristas”, dijo ayer el desmemoriado primer presidente de gobierno que negoció con ETA, el primero que les apeó el tratamiento de terroristas, sustituyéndolo por un amable “Movimiento Vasco de Liberación”, el que acercó a más de 120 presos a cárceles próximas al País Vasco y excarceló a otros 200 terroristas, en lo que Mariano Rajoy, por entonces ministro de Administraciones Públicas, calificaba como política de “gestos”.

No sé si su vergüenza es más corta que su memoria. Pero cuantas veces intente desfigurar la historia, tantas veces habrá que ponerle ante sus ojos la muralla de las hemerotecas.

Al otro lado del hilo, Ingrid Betancourt también atendía a los medios de comunicación para revelar al mundo que, si bien su secuestro físico había terminado, su capacidad para razonar continuaba bajo secuestro religioso.

Después de seis años de maltrato físico y mental continuado, a punto de perder la vida por el deterioro de su salud, manifestaba ese síndrome de Estocolmo que con tanta sabiduría saben administrar las religiones: daba “gracias a Dios y a la Virgen” por su liberación, de la misma manera que el único superviviente del naufragio agradece al Señor su “bondad” por haberle salvado la vida. Su dios, que es omnipotente, permite que la torturen durante más de un lustro; y después hay que agradecerle el cese de las torturas, signo inequívoco de su magnanimidad.

Ahora sólo falta que nos cuente que había un secuestrador muy bueno que le daba de vez en cuando una tacita de café a escondidas.

09 Jun 2008

Resultó que debajo de la boina había una boina

00:52, por manolosaco  
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Cuando ETA vuelve a atentar, ni la prensa ni los políticos demócratas pueden hacer otra cosa que condenarlo. El terrorismo, en cambio, puede plagiar sus comunicados, repetir su viejo repertorio de matar y extorsionar con la seguridad de que sus acciones siempre tendrán un eco gratis, amplificado por su adversario. Los terroristas saben que su cosecha de muerte es siempre escasa, que los destrozos se arreglan con fondos públicos pero que, al igual que en la economía, el efecto psicológico supera siempre con creces los destrozos reales.

Ellos juegan con la ventaja de saber que siempre tendrán aseguradas las primeras páginas, los primeros vídeos, los primeros párrafos de los discursos. Una ceremonia de acción/reacción que se repite desde hace décadas, desde los tiempos predemocráticos en que la izquierda identificaba, sin atreverse a confesarlo públicamente, la lucha de ETA con el brazo armado de la democracia por venir. Un ejército guerrillero que ilusoriamente habría de poner en jaque a la dictadura, con acciones tan vistosas como el elegante vuelo del coche oficial de Carrero Blanco hacia el cielo de Madrid, recién comulgado, ansioso quizá por ponerse en brazos del Señor.

Pero cuando llegó la democracia llegó también nuestro despiste. Resultó que el enemigo de ETA no era nuestro enemigo, sino la democracia por la que tanto habíamos suspirado. Y, lo que es más terrible, resultó que debajo de la boina había una boina.

Cuando los “políticos” de la banda decidieron que esa vía estaba ya agotada, tomaron el relevo brillantísimos gudaris que ejercitaron su boina neuronal levantando piedras y afinando la puntería. Y todos pasamos a ser sus enemigos. Todo asesinato sirvió para su mensaje de salvación: guardias civiles, policías, militares, clientes de Hipercor, inmigrantes ecuatorianos, políticos, periodistas, niños.

Esa es la lección histórica: el terrorismo se caracteriza por ser capaz de elaborar un perfecto y complejo análisis… de una realidad que no existe, dando como resultado siempre un disparate. Por ello, los nacionalismos que, sin confesarlo, piensen que el terrorismo está haciéndoles el trabajo sucio del que abominan públicamente deberían tener muy presente que la independencia que dice buscar ETA no es un fin en sí misma, sino el medio para instaurar su dictadura. Que la independencia no es sinónimo de libertad.

29 May 2008

La madre de todas las preguntas

00:31, por manolosaco  
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Según una célebre sentencia, “los políticos no deberían hacer jamás preguntas de las que previamente no conozcan las respuestas”. Claro que, para aclarar esta proposición haría falta responder a continuación a otra pregunta, que a su vez sería respondida con otra pregunta. Sería algo así como el juego de las preguntas que se miran al espejo y se reproducen hasta el infinito.

Para mí, la mejor cadena de preguntas la desencadenó un día Bob Dylan con su canción “Blowin in the wind”. Dylan cantaba que “la respuesta está en el viento”, sentencia mucho más misteriosa, y que nadie se atreve a poner en duda por no quedar como el único idiota que no la entiende. Inevitablemente la respuesta desencadenó una pregunta: “Si la respuesta está en el viento, ¿cuál era la pregunta?”

El lehendakari de los vascos y vascas no quiere ser menos misterioso ,y, como político poco previsor que es, ha decidido plantear unas preguntas de las que no sabe las respuestas, aunque sí las consecuencias desestabilizadoras que se derivan para un régimen democrático tras el planteamiento de semejante estupidez. Como bien dice él, no hay que pensar mucho: “¿Apoya un proceso de final dialogado de la violencia si ETA manifiesta su voluntad de poner fin a la misma?”

Es cierto que la respuesta es una incógnita, diríamos que no está en el viento, pero que sí está en el aire. Pero él tiene que recordar lo ocurrido con la famosa pregunta de Zapatero al Congreso, para alcanzar el fin dialogado de ETA si la banda terrorista manifestaba su voluntad inequívoca de poner fin a las armas.

La segunda es: “¿Está de acuerdo en que los partidos vascos alcancen un acuerdo sobre el ejercicio a decidir del pueblo vasco y que sea sometido a referéndum antes de 2011?”.

Ante esta joya literaria yo propongo más preguntas. ¿Estaría usted dispuesto a creer un comunicado de ETA en el que promete poner fin a la violencia? O bien esta otra: Si el referéndum sale Sí, ¿cree usted que el gobierno de España nos mandará al ejército para restablecer el orden constitucional?

Un, dos, tres, responda otra vez.
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Meditación para hoy:

He visto, solamente por exigencias del guión, en el telediario a Jiménez Losantos sentado en el banquillo de los acusados (bueno, una silla cutre de plástico) por la demanda interpuesta contra él por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Verle la cara al converso del obispero y subirme la tensión es todo uno. Pero si hay que arriesgar la salud para ejercer el derecho a estar informado estoy dispuesto a convertirme en un mártir.

El caso es que lo que allí se vió fue la representación de una ruptura que traerá consecuencias todavía más imprevisibles que el referéndum del lehendakari de los vascos y vascas. El talibán de las ondas ha salido muy disgustado de los políticos que hasta ayer defendía y promocionaba, y que supuestamente había llevado de testigos: Acebes, Zaplana y Esperanza Aguirre. Contra todo pronóstico, ninguno de los tres quiso seguirle el juego, y han preferido dar la cara por Ruiz Gallardón.

La venganza se anuncia terrible. La primera andanada que les soltó, fuera de la sala y ante una nube de periodistas, fue que los políticos han hecho “un ejercicio de manipulación y caradura total”. Manipuladores y caraduras, ese es tan solo el aperitivo de lo que se escuchará a partir de mañana en el insultódromo episcopal.

Atentos pues a vuestras pantallas y radios, españoles y españolas, vascos y vascas: su incontinencia verbal puede derivar en claros síntomas de diarrea. Podemos decir que hoy, día 29 de mayo, da comienzo una nueva era en la política española con otra escisión en la derecha. ¿A quién prestará de ahora en adelante su pluma (con perdón)? ¿Quién le queda? ¿La tribu de los conspiranoicos, con la AVT, Pedrojota, La Razón y la Conferencia Episcopal? ¡Vaya tropa!

22 May 2008

Ni políticos ni militares

00:18, por manolosaco  
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Decimos en periodismo que las buenas noticias no son noticia. Pero ayer amanecía el día con la excepción más clamorosa, con una buena noticia que había merecido el retraso de las tiradas de los periódicos para traerla a portada. La detención de parte de la cúpula del aparato de terror de ETA, a cargo de la policía francesa con la ayuda de la Guardia Civil, fue luego, en televisión, un espectáculo de telerrealidad insuperable.

(Inciso: hablo de la cúpula del aparato de terror, y huyo con aprensión de adjetivos como “político” o “militar”, como repiten hasta la saciedad los medios de comunicación para referirse a los miembros de la banda armada. Utilizar el término de “políticos”, para referirse a ellos, es precisamente una contradicción en sus términos, pues han sustituido la política, de la que abominan, por la matanza indiscriminada con bombas. Y en cuanto a lo de “militar”, es seguramente su sueño infantil, creerse los integrantes de un ejército del pueblo llamado a liberar a Euskadi sin que les importe el sufrimiento que ese pueblo ha de soportar para que le liberen).

Decía que era un espectáculo de telerrealidad de los buenos, con mezcla de tragedia y comedia, con sus participantes humillados, entrando y saliendo fugazmente de portales y coches de policía, con el ritmo de las comedias de enredo, declamando a gritos disciplinadamente su papel, un monólogo que en vasco viene a decir, más o menos, ¡viva Euskadi libre!

A todos les tapaban la cara, excepto al capo di capi, Javier López Peña, alias Thierry, cuya imagen física destroza la foto fija que todos conservamos en la cabeza de un gudari cachas, de esos a los que imaginas siempre preparados y en forma para levantar cincuenta kilos de piedra más que tú. El gordito Thierry tiene más bien el aspecto de ser un experto en la nouvelle cuisine francesa, o en las mejores añadas de algún chateau del Burdeos que le servía de guarida, más que en la lucha urbana.

(Inciso segundo: gracias a la enorme fisura que ha roto en dos al PP, por primera vez tengo la sensación de que una de las partes de ese partido ha acogido estas detenciones como una buena noticia, sin lamentar que los éxitos contra ETA puedan beneficiar a la imagen del gobierno de Zapatero. Es intuición, sólo una sensación refrescante.)