La lideresa del Partido Popular se llama Soledad
Sostiene Mariano que RTVE “no garantiza la pluralidad ni el trato igual a todas las fuerzas políticas”, como justificación para no aceptar un debate con Zapatero en TVE. Y es verdad, hay que darle la razón. Por ejemplo, el programa “Tengo una pregunta para usted” le concedió 12 minutos más a él que a Zapatero. Y por si fuera poca discriminación, otros tres líderes parlamentarios tuvieron que compartir, como en el camarote de los hermanos Marx, el espacio que se le había otorgado a él, como condición para participar en el programa.
Sostiene Mariano que RTVE es “gubernamental”, un ente (me encanta eso del ente) público que tiene hoy entre sus consejeros, nombrado por el PP, al que fue segundo de Alfredo Urdaci, aquel jefe de Informativos que cuenta con el dudoso mérito de ser el único periodista condenado por la Audiencia Nacional por manipulación grave de una información. Y lo dice el presidente de un partido que en la comunidad autónoma que gobierna eleva sus televisiones a las más altas cotas de la indignidad profesional, convertidas en alfombras del poder, pura basura ideológica.
Sostiene Mariano toda esa insensatez, mientras uno de sus hombres de campaña, Javier Arenas, reconoce ¡en RTVE! que todo esto no es más que un paripé o, dicho con sus palabras, “una decisión de carácter estratégico y carácter táctico”. Lo que se dice una decisión de “carácter”, como le gusta a la derechona.
Pero como Mariano, el demócrata de toda la vida, parece considerar los debates, no como un servicio público (ya escabulló el bulto en 2004) sino como una operación de marketing, exige poner su publicidad en las otras cadenas privadas y, lo más insólito, decidir el temario de cada uno de los debates. O sea, que él se arroga el derecho de elegir el oponente, la cadena y el asunto a tratar. A última hora de ayer, los jefes de campaña del PP y del PSOE estaban intentando llegar a algún acuerdo, que podría concretarse durante la jornada de hoy, para buscar una alternativa al disparate propuesto por Rajoy.
Y entre tanto rifi rafe me apena que mis ex compañeros de televisión guarden silencio cómplice ante este insulto a su profesionalidad. He hablado con alguno de ellos ayer y me cuentan que existe un malestar soterrado en los servicios informativos, pero que pocos se aventuran a levantar la voz. Creo que están tardando demasiado en responder a la humillación, pero allá ellos.
Y en caso de que el PP persista en vetar a TVE, espero que las tres cadenas aludidas (Cuatro, Tele 5 y Antena 3) tengan el coraje de no aceptar juego tan indigno. Sería un muy mal precedente permitir que los políticos decidan las preguntas y el guión de los periodistas, que suplanten la labor de los directores de los medios.
Claro que en el lote de oferta de RTVE se incluía un debate con los seis cabezas de lista de las principales formaciones parlamentarias. Como dice Llamazares, todo apesta a que las pegas calculadas de Mariano podrían ser una maniobra para impedir que en aquel gran debate comprobáramos, una vez más, que la lideresa del PP no se llama Esperanza sino Soledad: Soledad Grande de España, o algo así me pareció entender.
