12 Jun 2009

Una nueva Europa de las libertades

00:42, por Manolo Saco  
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La fiesta continúa. La derecha sigue aferrada a la ilusión óptica de que ha ganado unas preelecciones generales. Están ya repartiéndose la piel del oso Zapatero, antes de cazarlo, con la promoción de una nueva versión del “váyase, señor González” inaugurada por el hombrecillo insufrible. “Váyase, señor Zapatero, presente una moción de censura”, va a ser el mantra de los populares en lo que resta de legislatura.

Están todos tan contentos, como alumnos que sueñan con el comienzo del nuevo curso para reencontrarse con sus amiguitos, que los eurodiputados del PP cuentan las horas que faltan hasta el momento de estrenar el nuevo Europarlamento y sentarse en sus escaños-pupitres junto a sus colegas de la ultraderecha europea, mientras Mariano Rajoy, que sólo gana las elecciones a las que no se presenta (José Antonio Alonso dixit), comienza la reconquista del territorio español.

Allá estará defendiendo nuestro futuro Mayor Oreja, nostálgico del franquismo. Estará Agustín Díaz de Mera, que mintió ante el tribunal del 11-M inventándose que existía un informe policial que conectaba a ETA con los islamistas. Estará Luis de Grandes, que en noviembre de 2003 despreciaba a las víctimas del franquismo porque “están empeñadas en hacer un homenaje a no se sabe quién”. Estará Vidal-Cuadras, patrono de honor de La Fundación para la Defensa de la Nación Española (cuando oigo eso de Nación Española se me abren las carnes), una agrupación ultranacionalista que desprecia los nacionalismos llamados periféricos.

Todos ellos compartirán comunidad de intereses con la ultraderecha austríaca (18% de votos en las últimas elecciones), los islamófobos holandeses del Partido de la Libertad (un 17%), los fascistas italianos que propugnan crear un Estado-gueto gitano, o los dos ultraderechistas xenófobos del British National Party.

Entre todos prometen levantar una nueva Europa de las libertades.

16 Feb 2009

Las elecciones y la mística en el año 4009

Dicen los aficionados a la prospectiva que en el año 4009 las consultas electorales serán prácticamente diarias, plebiscitos instantáneos a unos teléfonos móviles portentosos. La democracia inmediata, la democracia perfecta. Diariamente, a través del terminal telefónico nos solicitarán nuestro parecer sobre las cuestiones más variopintas, sobre el aborto, el divorcio, la conveniencia o no de una negociación con ETA (por entonces se llamará ETA & Company Industries) o si la ayuda a la Iglesia católica debería superar ya el 30% del PIB (por entonces se llamará Ecclesia Church Marketing Group).

Esa asepsia evitará la batalla de insultos en que se han convertido las campañas electorales de hoy en día. Porque toman a veces tintes tan desagradable que hasta un político experimentado en la crispación como Mariano Rajoy se ve obligado a aparcar de vez en cuando su fondo de armario de insultos y zafiedades para aportar un toque de ternura. Hay momentos en que es preciso tomar un respiro.

Por ello, en su visita a la campaña gallega, le compró a su mujer en Camariñas un pañuelo de encaje de bolillos que es toda una alegoría: un pañuelo para llorar con estilo y distinción, y un encaje de bolillos, como el que está haciendo el PP para parecer un partido incorrupto, como el brazo de Santa Teresa de Ávila, símbolo que fue en el franquismo de cómo la santidad impide que la corrupción devore los cuerpos y las almas. Y ahora, los partidos.

Lo cual nos lleva a Ávila, que era a donde os quería llevar a lo tonto, burla burlando. Allí, en Ávila, ha prosperado una iniciativa singular del eurodiputado del PP Díaz de Mera, el ex director general de la Policía en tiempos de Aznar que aseguró falsamente, en sede judicial nada menos, que existía un informe que implicaba a ETA en el 11-M. Gracias al empuje e influencias de este falsario, se ha puesto en pie la primera “Universidad de la Mística” del mundo, una necesidad sentida por toda la comunidad científica internacional, como ya os podéis imaginar.

Vosotros pensaréis que es una insensatez más del ya de por sí insensato eurodiputado. Pero si el empresario de la construcción de Lleida que se dedicaba a atracar bancos para superar la crisis (antes, cuando se llevaban a partir un piñón, entre banqueros y constructores atracaban impunemente a las parejas de novios, hipotecándolas hasta las cejas), hubiese estudiado en esa universidad abulense habría sabido que el dinero no da la felicidad. Ni tampoco los insultos. Que tan sólo el trance místico nos hace trascender de las miserias humanas.

Todo apunta, pues, a que en 4009, la ausencia de elecciones y la mística serán la causa de nuestro bienestar y contento.