I am a man, not a Superman
Si yo fuese negro y hubiese hecho ayer juramento como presidente de los Estados Unidos, habría comenzado mi discurso como: “I am a man, not a Superman”. Porque, visto el entusiasmo que ha contagiado a todo el orbe, más parecía la venida de un nuevo Mesías, de los superhéroes de verdad que saben multiplicar panes y peces, y convertir agua en vino, y no de esos de pacotilla que llevan capa roja y los calzoncillos por fuera, haciendo el ridículo.
Cierto es que mejorar los resultados del más tonto e ignorante de todos los presidentes de los Estados Unidos, como el saliente George W. Bush, no es cosa de gran mérito, pero algo inexplicable tiene Obama que ha acabado siendo el líder soñado, tanto para la derecha como para la izquierda, el ídolo de los pobres y de los banqueros, el enviado de los dioses esperado por palestinos, israelíes o cubanos. Yo creo que McKein perdió porque sus amigos naturales, como los del PP, prefirieron a su adversario, y lo fueron contando por ahí, como unos bocazas.
Y eso lo entendió inmediatamente el electorado norteamericano, que como sabéis se precipita todas las mañanas en busca de la guía moral de lo que piensan Rajoy, Aznar y Sáenz de Santamaría, como tostadas de desayuno, como nutritivos y crujientes copos de maíz, antes de sentarse en la taza de hacer las necesidades.
(Intermedio: se decía de Bush que era tan tonto que se sentaba en el retrete a hacer sus necedades).
Así que si eres es de izquierdas y te has alegrado de la venida del mesías Obama, comprendemos tu alegría pero no alborotes, como nos decían a los quintos en nuestro primer día de mili. Antes de dejarte llevar por la euforia colectiva deberías saber que Soraya se cree que Obama es uno “de los suyos”. La nueva reina del Photoshop ha confesado sentir “envidia” por el pueblo norteamericano, porque Obama les “ha devuelto la esperanza”; envidia, porque, en cambio, “la falta de liderazgo” de Zapatero “nos ha colocado en la desesperación”.
¿Qué pensarán mañana los pobres, negros, hispanos, asiáticos, jubilados sin plan de pensiones, enfermos sin Seguridad Social de los Estados Unidos cuando sepan que han elegido, sin querer, al candidato favorito de la derecha más pija del universo mundo?
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Meditación para hoy:
Ya sé. Ya sé que lo sensato es pensar que tanta acumulación de esperanza es el camino más directo a la decepción. Pero un tipo que un día recordó que no era más que “un hombre cuyo padre hace menos de 60 años quizás no habría podido servir en un restaurante local” me sumerge sin querer en las historias de final feliz, de las películas que hoy ya no se hacen.
Me he leído el discurso, escaso de retórica, brillante por su sencillez, y aquí os dejo las frases que más me han llevado a pensar que “yes, we can” (no confundir con “ya es weekend”, que todavía estamos a miércoles).
Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos.
Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.
El periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado.
Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era.
La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna.
Esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos.
En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales.
Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta.
A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis.
A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas.
Si esto no es un evangelio nuevo, venga dios y lo vea.
