21 Ene 2009

I am a man, not a Superman

00:38, por Manolo Saco  
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Si yo fuese negro y hubiese hecho ayer juramento como presidente de los Estados Unidos, habría comenzado mi discurso como: “I am a man, not a Superman”. Porque, visto el entusiasmo que ha contagiado a todo el orbe, más parecía la venida de un nuevo Mesías, de los superhéroes de verdad que saben multiplicar panes y peces, y convertir agua en vino, y no de esos de pacotilla que llevan capa roja y los calzoncillos por fuera, haciendo el ridículo.

Cierto es que mejorar los resultados del más tonto e ignorante de todos los presidentes de los Estados Unidos, como el saliente George W. Bush, no es cosa de gran mérito, pero algo inexplicable tiene Obama que ha acabado siendo el líder soñado, tanto para la derecha como para la izquierda, el ídolo de los pobres y de los banqueros, el enviado de los dioses esperado por palestinos, israelíes o cubanos. Yo creo que McKein perdió porque sus amigos naturales, como los del PP, prefirieron a su adversario, y lo fueron contando por ahí, como unos bocazas.

Y eso lo entendió inmediatamente el electorado norteamericano, que como sabéis se precipita todas las mañanas en busca de la guía moral de lo que piensan Rajoy, Aznar y Sáenz de Santamaría, como tostadas de desayuno, como nutritivos y crujientes copos de maíz, antes de sentarse en la taza de hacer las necesidades.

(Intermedio: se decía de Bush que era tan tonto que se sentaba en el retrete a hacer sus necedades).

Así que si eres es de izquierdas y te has alegrado de la venida del mesías Obama, comprendemos tu alegría pero no alborotes, como nos decían a los quintos en nuestro primer día de mili. Antes de dejarte llevar por la euforia colectiva deberías saber que Soraya se cree que Obama es uno “de los suyos”. La nueva reina del Photoshop ha confesado sentir “envidia” por el pueblo norteamericano, porque Obama les “ha devuelto la esperanza”; envidia, porque, en cambio, “la falta de liderazgo” de Zapatero “nos ha colocado en la desesperación”.

¿Qué pensarán mañana los pobres, negros, hispanos, asiáticos, jubilados sin plan de pensiones, enfermos sin Seguridad Social de los Estados Unidos cuando sepan que han elegido, sin querer, al candidato favorito de la derecha más pija del universo mundo?
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Meditación para hoy:

Ya sé. Ya sé que lo sensato es pensar que tanta acumulación de esperanza es el camino más directo a la decepción. Pero un tipo que un día recordó que no era más que “un hombre cuyo padre hace menos de 60 años quizás no habría podido servir en un restaurante local” me sumerge sin querer en las historias de final feliz, de las películas que hoy ya no se hacen.

Me he leído el discurso, escaso de retórica, brillante por su sencillez, y aquí os dejo las frases que más me han llevado a pensar que “yes, we can” (no confundir con “ya es weekend”, que todavía estamos a miércoles).

Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos.

Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

El periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado.

Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era.

La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna.

Esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos.

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales.

Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta.

A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis.

A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas.

Si esto no es un evangelio nuevo, venga dios y lo vea.

15 Ene 2009

Historia de un zapato

00:41, por Manolo Saco  
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Leí el otro día la noticia de que una banda peruana de ladrones había robado 600 zapatos, todos del pie izquierdo. Vosotros os preguntaréis para qué querrían 600 zapatos del mismo pie, a no ser que se tratase de la más organizada y numerosa banda de ladrones cojos… del pie derecho, que ya es afinar en esto de organizar asociaciones raras.

Inmediatamente me vino a la memoria una historia que corría de boca en boca en la postguerra sobre los negocios opacos del financiero y contrabandista Juan March, el que financió con 600 millones de pesetas el golpe de Estado de Mola y Franco. Lo que voy a contar nunca supe si se trata de una leyenda urbana, aunque en cualquier caso (se non è vero, è ben trovato) define a la perfección el espíritu de quien llegó a ser inmensamente rico partiendo del negocio de la trata de ganado, de cerdos concretamente. Y con los cerdos, sentados ya en las poltronas del régimen, continuaría haciendo luego suculentos negocios hasta su muerte.

Pues a lo que iba. Esta leyenda urbana contaba que entre sus negocios de contrabando, ya en los años de la República, figuraba el de fletar barcos, desde las Américas, cargados con zapatos de un solo pie. Si el cargamento no era detectado por la vigilancia aduanera, se enviaba la orden de partida a otro barco con los zapatos gemelos. Si el cargamento de alguno de los barcos era decomisado, pasaba a subasta pública. ¿Pero a quién otro que a Juan March podía interesarle un barco entero de zapatos de un solo pie?

Nunca los zapatos habían estado tan politizados, hasta el otro día en que un periodista iraquí los puso de moda, en la modalidad de tiro al ya casi ex presidente Bush (se me está haciendo eterno). Desde entonces, el fabricante, Shoes Company, ha recibido un pedido de 300.000 pares de un modelo que ya se conoce en Irak como un “símbolo de la democracia”. Lo que son las cosas, de golpista a demócrata. El zapato al fin se ha redimido.
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Meditación para hoy:

Los zapatos de Aznar sobre la mesa del despacho presidencial del niño de los Bush no cuentan, no hay quien los redima. Más que una carga política llevaban todo un cargamento de un complejo infantil que provoca sonrojo. Esos zapatos, con calzas internas de 7 centímetros, ni son golpistas ni son demócratas. Son completamente insufribles.

16 Dic 2008

De monja a puta, de la noche a la mañana

00:40, por Manolo Saco  
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Era un espejismo. Estábamos equivocados todos los que pensábamos que con la crisis económica el PP tenía ya suficiente pasto para un par de años, al menos, y que dejaría descansar la teoría de una supuesta negociación política entre el gobierno y ETA.

Pero la crisis está demostrando ser la crisis del sistema político de los ultra liberales, con la incómoda demostración de que Zapatero no tiene la culpa de las subprime, de la recesión mundial, del paro galopante en Europa y los Estados Unidos, ni de las macro estafas piramidales. Ahora que se dan cuenta de que habían estado adorando a un falso dios vuelven a los asuntos dejados en la recámara en la legislatura anterior.

Así, el eterno perdedor de elecciones Javier Arenas pone en duda las palabras de Rubalcaba sobre el abandono de toda negociación con ETA. Casi simultáneamente, la lideresa Aguirre, contradiciendo las órdenes expresas de su presidente, Mariano Rajoy, expresa algo más que dudas: “Temo que Zapatero esté pensando en negociar con ETA”. La ultraliberal Aguirre, que no es capaz de dar una explicación convincente de cómo Madrid, “la locomotora del empleo”, en palabras suyas, ha pasado al furgón de cola de todas las comunidades españolas en apenas unos meses (“de monja a puta, de la noche a la mañana”, como decía ayer un futbolero) prefiere distraernos nuevamente con los fuegos artificiales de la inexistente negociación, antes que dar explicaciones sobre la galopante destrucción de empleo en su comunidad.

¿Por qué el bulo otra vez? Pues porque si hace un año estaban aterrorizados por la posibilidad de que ETA abandonase las armas tras una negociación, ahora temen que los últimos éxitos policiales puedan acabar con el terrorismo. Y sin ETA el PP se quedaría huérfano.
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Meditación para hoy:

No hay mayor afrenta en la cultura musulmana que la de patear a alguien, sea físicamente o en fotografía. Eso, e insultarle llamándole perro. Unir ambas afrentas es lo que pretendía el periodista irakí que le lanzó, con poca fortuna, los dos zapatos a George W. Bush en una rueda de prensa.

El presidente de los Estados Unidos demostró ser más un felino que un perro, y esquivó ambos proyectiles de la talla 43 con unos reflejos admirables. Los periodistas cada vez descuidamos más nuestra preparación: mucha clase de fotografía y de redacción pero muy poca instrucción en el arte de lanzamiento de zapato.

En cambio, el amigo español de Bush, José María Aznar, sabiendo que el zapato es un arma letal (como la poesía, “un arma cargada de futuro”), ponía los dos encima de la mesa del rancho texano, sin descalzarse, para que el chico retrasado de los Bush comprobase al primer golpe de vista que había venido en son de paz. Por fin sabemos ahora que aquello del hombrecillo insufrible no era un acto de grosería sino una cariñosa muestra de amistad, una manera de decirle a su amado George que iba desarmado.

10 Nov 2008

A dios rogando

01:01, por Manolo Saco  
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Aunque la existencia de dios no es una verdad inmutable, excepto en el potro de tortura, en la elecciones de los Estados Unidos quedó claro, una vez más, que dios forma parte del debate político, ya que no del científico. Para ambos candidatos, se trataba de un valor electoral imprescindible, aunque su nombre sea utilizado en vano o con la peor de las intenciones. En 2003, el ministro palestino Nabil Shaath contaba a la BBC una confidencia de Bush que dejó al mundo estupefacto, excepto a sus papás, que le conocen desde pequeñito: “He recibido una misión de Dios. Dios me dijo: ‘George, ve a combatir a esos terroristas de Afganistán’. Y así lo hice. Y luego Dios me dijo, ‘George, ve a poner fin a la tiranía en Irak’. Y así lo hice”. Y un año después, en lugar de encerrarle en un manicomio, los norteamericanos volvieron a elegirle.

Con esos antecedentes a nadie extrañó que la religión entrase en el debate político con encono desde el primer día de campaña. Dios da muchos votos, incluso a los estúpidos. Y los neocons de McCain lo sabían. Por eso dedicaron parte de la campaña a denunciar que el dios de Obama era un dios equivocado, el dios de los terroristas del 11-S, el del Islam, el de sus antepasados, que para eso se llama Barack Hussein.

Allí tienen un sentido práctico de la moral, pero aquí la religión todavía está en manos de profesionales de la teología, como monseñor Cañizares, el cardenal primado de España. En nuestro debate, casi electoral, sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, con una mención especial a la igualdad de derechos entre hombre y mujer, el príncipe de la Iglesia acaba de terciar con su visión medieval del mundo: “La ideología de género es una de las revoluciones más insidiosas que se han dado en la historia de la humanidad, y conlleva la destrucción del hombre”.

Pero atención, cuando un tipo como éste habla del hombre, se refiere al hombre, y no a la mujer, ese instrumento divino que su dios creó para servir al varón, “porque no es bueno que el hombre esté solo”. Él, al contrario que Obama, utiliza a dios, no para ganar el poder, que ya lo tiene, sino para acompasar el sentimiento religioso a la repugnancia secular de la Iglesia hacia la mujer.

Pero hay otras formas de sacar partido a dios. Ahora, una casa de apuestas británica quiere llevarse su parte de la tarta divina. Está en juego que el que consiga demostrar la existencia de dios podrá llevarse hasta 60.000 euros. No es mucho para tan colosal hallazgo. Por ahora las apuestas están en 4 contra 1, a la espera de esa mente científica (la teología no vale) que demuestre la existencia del ente divino.

Yo elevo al triple el premio, con el convencimiento de que ganaré aunque pierda. Para todos sería una espléndida noticia, pues para los que ya tienen fe supondría la confirmación de que habían elegido el camino correcto; y en cambio para los ateos, como yo, significaría nuestra definitiva salvación.

¿Para todos? No para todos. En realidad sería una pésima noticia para los profesionales del negocio como Cañizares, porque lo verdaderamente rentable para ellos es la imposibilidad de demostrar la existencia de dios. Como alguien gane la apuesta, al príncipe de la Iglesia de cola púrpura de siete metros le da un patatús.
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Meditación para hoy:

En Afganistán han matado en atentado a dos soldados españoles. Por desgracia, y una vez más, esos cadáveres están siendo moneda de cambio para la derecha que busca desesperadamente un paralelismo entre las dos guerras, la de Irak y la de Afganistán. Repito, la ilegal guerra de Irak, montada sobre la mentira y sin el amparo de Naciones Unidas, y la de Afganistán, donde nuestras tropas permanecen para mantener la paz y ayudar a la reconstrucción del país, por mandato de Naciones Unidas.

En estos casos, como un test insidioso, parece que todos nos vemos en la obligación de posicionarnos sobre lo que pensamos acerca del papel de nuestras fuerzas armadas en aquel país. Yo lo haré, para que nadie me acuse de escapismo. Y diré que me enfrento a esta guerra con una sensación parecida a la que tengo con respecto al aborto: creo que es una solución extrema, el último recurso cuando está en peligro una vida más valiosa que un feto. En el caso de Afganistán, la que fue una inmensa cárcel en manos del gobierno de los talibanes, las armas son el recurso para reinstaurar los derechos humanos. Otro debate será, por supuesto, al servicio de quién se ha puesto toda esa fuerza armada y si se está haciendo un uso provechoso de ella.

No pienso caer en la trampa de negar que esa paz se alcanza con la guerra, y no con oraciones o clases de manualidades. Así que me parece estéril el debate tan querido por nuestra derecha de si estamos en zona de guerra o no. Que se lo pregunten a los militares allí desplegados. Ellos saben que han elegido una profesión que lleva en el sueldo (escaso, seguro) el riesgo de recibir una bala perdida o saltar por los aires de un bombazo.

Lo que sí se merecen los dos militares muertos es descansar en paz, sin que la extrema derecha vaya a vociferar y rezar a sus tumbas, con sus impúdicos brazos en alto y sus arribaspañas.

06 Nov 2008

Al fin la gente se dio cuenta de que el negro era Bush

00:30, por Manolo Saco  
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Cuando decíamos aquello de que los Estados Unidos representan una democracia tan perfecta que en ella cualquiera puede llegar a ser presidente, nadie pensaba que un alcohólico, vividor, mujeriego, ignorante, mentiroso compulsivo e inepto, como el niño mayor de los Bush, pudiese tomarlo al pie de la letra. Efectivamente, en su caso era un cualquiera, ese cualquiera que puede ser presidente de los Estados Unidos, lo que demuestra que para ser presidente de aquel gran país basta con que tus papás tengan suficiente dinero e influencia. Un agujero en el software del concepto de democracia. Cuando decíamos aquello, nos referíamos a esto otro, lo que sucedió ayer de madrugada: que un negro, demócrata en todos los sentidos, de clase media, pudiese alcanzar la presidencia.

Sobre la cabeza de Obama pesa ahora el papelón de la reconstrucción del sistema financiero mundial, después de que el virus tejano lo hubiese contaminado hasta la médula, o de volver a colocar a los Estados Unidos en su papel de garante fiable de la paz mundial, y no en el matón que provoca las peleas. Demasiada tarea me parece a mí.

Las televisiones, las radios e Internet levantaron acta, desde primera hora de ayer, de la alegría de la derecha y de la izquierda internacionales, a partes iguales, por el triunfo del negro Obama, como si el futuro presidente fuese “uno de los nuestros”. No recordaba en todos mis años de vida, que son unos cuantos, tanta humanidad contenta con el resultado electoral. Pero que la izquierda abandone toda esperanza. “Me atrevería a decir que Obama está casi a la derecha del PP”, ya nos ha avisado Jorge Moragas, el secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular. La clave está en que el futuro presidente no se opone a la pena de muerte, está en contra de los matrimonios homosexuales y propone un sistema de protección social mucho menos progresista que el de los rojos del PP.

Feliz, también, está Esperanza Aguirre. Como buen camaleón de la política, a pesar de que apenas unas horas antes decía que McCain era “un político extraordinario”, se apresuró a saludar el triunfo de Obama como si de pronto recordara que de esa manera a su enemigo Ruiz-Gallardón se le esfumaba para siempre la posibilidad de ganar la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos. “Chicago en diez”, estará rumiando por la esquinas el alcalde faraón.

Cuando sintonizas la radio o la televisión, parece como si todo el mundo, ricos y pobres, progresistas y conservadores, hubiesen visto en Obama la reencarnación de Baltasar, el rey negro de la fábula cristiana. Todos están preparando una carta de peticiones imposibles. Tan felices estamos por el fracaso del partido del idiota de Texas y de los neocons que lo mantuvieron secuestrado durante ocho años, que por fuerza Obama acabará por defraudarnos a todos. No sé si ni siquiera le darán un plazo de cien días.

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