Silvio Berlusconi, obedeciendo órdenes del Vaticano y los fundamentalistas católicos, hizo todo lo posible para continuar torturando a Eluana y a sus familiares, porque, al parecer, su dios obtiene algún placer secreto, para nosotros indescifrable, en mantener a una chica en estado vegetativo durante 17 años en una cama de hospital. Los lacayos terrenales de dios, el ex playboy Berlusconi y el ex nazi Ratzinger, ex miembro de las juventudes hitlerianas, consideran un asesinato desconectar a Eluana de los aparatos que la mantienen con vida, como los de alimentación nasogástrica.
Y es que ambos, el playboy y el nazi, tienen un corazón de oro. El otro día Ratzinger dejaba volver al redil de la Iglesia al cardenal que niega la existencia de hornos crematorios en los campos de concentración nazis. Bien es cierto que se trata de una minucia, de judíos que arrastran la culpa de haber matado al judío Jesús Nazareno en la cruz. Problemas tribales, al parecer.
Berlusconi, por su parte, tiene en el gobierno a un ministro del Interior, Roberto Maroni, perteneciente a la post fascista Liga Norte, que cree “que para frenar la inmigración clandestina y todo el mal que conlleva, no hay que ser buenos, debemos ser malos”. Algo así como la “santa ira” del santo fundador del Opus Dei, que no era ni playboy ni nazi, sino marqués.
Y a pesar de todo, el Tribunal Supremo de Italia ha conseguido trabajosamente que el ensañamiento contra Eluana tenga al fin los días contados. Ya un día lo traje a este blog, pero todavía resuenan en mis oídos las declaraciones del cardenal Javier Lozano Barragán, ministro de Sanidad del Vaticano: “Juan Pablo II rechazó el ensañamiento terapéutico, y (…) prefirió permanecer en el Vaticano y ponerse en manos de Dios”.
Es decir, que hay una moral para vender extramuros, y la contraria para consumo interno. Para morirse, vamos.
——————————————————————–
Primera meditación para hoy:
Sobre el asunto Wyoming y la doble moral, la COPE ha comunicado en su página web que “Wyoming debería saber que hay cosas con las que no se debe bromear porque no hacen gracia”. Recordemos. Año 2005. Un periodista de la COPE, el faro moral radiofónico de la clerigalla, se hace pasar por Rodríguez Zapatero y consigue hablar con Evo Morales, recién nombrado presidente de Bolivia.
Voz del falso Zapatero:
Sabes que tu victoria es una enorme satisfacción para los españoles, porque hemos trazado, desde que iniciamos el cambio político en España hace ya un par de años un eje que pasó por los hermanos cubanos, por el hermano Chávez y nos alegramos sinceramente de que te incorpores de una manera triunfal al nuevo orden que queremos establecer en España y Latinoamérica, Evo. Cambio.
Voz del auténtico Evo Morales:
Muchas gracias, presidente. Tenía muchas ganas de acompañar a Fidel y a Chávez, cuando pensaron en mí, cuando me dieron esta responsabilidad de ser presidente del MAS, ahora presidente de Bolivia. Por seguridad vamos a fortalecer ese eje de reaccionar por la liberación de nuestros pueblos”.
Hacer quedar en ridículo a todo un presidente de un país es una broma que parece tener mucha gracia.
———————————————————————-
Segunda meditación para hoy:
El ministro Sebastián ha dicho unas palabras enigmáticas: “Al gobierno se le está acabando la paciencia con los bancos”.
El presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha insinuado que su banco ya ha hecho los deberes asignados por el gobierno, pero que la banca no suelta el crédito escudándose en que todavía están haciendo “ajustes informáticos”.
Mariano Rajoy remataba la faena diciendo que a los bancos “hay que exigirles” que concedan ya los créditos a las pymes y a las familias.
Candido Méndez (UGT) acusa a Botín y González (Banco de Santander y BBVA) de ir “pavoneándose de los beneficios” mientras ponen en dificultades la economía.
Y yo pregunto: ¿No parece que gobierno, oposición y agentes sociales, al unísono por primera vez, están insinuando que quizá habría que nacionalizar la banca? ¿No creéis que este es un buen momento?