08 Oct 2007

El que no siga al señor de la banderita se perderá

00:34, por manolosaco  
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La deuda acumulada por las inmobiliarias, las constructoras y las familias españolas supera ya el billón de euros, cantidad similar a nuestro producto interior bruto. Yo, que soy tan bruto como el producto interior, pensaba que no podía existir tanto dinero, y mucho menos que se pudiera deber.
Así que somos ricos, y yo sin saberlo. Porque deber es poder, como diría El Pocero. Porque tener crédito significa que te creen; y que los bancos te crean, con tantos gabinetes de análisis que los respaldan antes de concederte un crédito cuya conclusión a veces supera la fecha de tu jubilación, es toda una confesión de fe en que vas a poder saldar tu deuda con ellos.
Dicen los expertos que la marcha de la economía depende del precio del dinero. Un golpe de tuerca más al euribor y convertimos a la banca española en el mayor casero del mundo. Y en el mayor templo también, rezando todos los emilios botines por nuestra larga vida, al menos hasta que acabemos de pagar la última letra. Y dios es de derechas, os lo recuerdo.
La banca cree tener el poder, y resulta que en estos momentos el poder reside en la habilidad de las familias para negociar la paz con el euribor y ahorrar para alimentar su crédito hipotecario, antes que a sus hijos.
El fin de semana pasado, miles de estos hijos ocuparon las calles exigiendo viviendas para ellos, y no para la banca. Apenas iban sin banderas, y las pocas que enarbolaban eran republicanas. El PP entendió el mensaje: el problema nacional no es la vivienda, ni la burbuja inmobiliaria que la derecha económica tan sabiamente supo inflar, sino el tamaño y el color de las banderas. Así que, el día 12 de octubre, todos a la calle a defender el trapo sagrado que los jóvenes sin vivienda no quieren custodiar. Sólo la derechona, con la maestría que le caracteriza, sabe convertir los símbolos que debieran unirnos en el emblema de la discordia.
El PP actúa como las empresas de viajes organizados donde un señor como Rajoy con una banderita nos va guiando por los procelosos caminos de Marrakech. Si no seguís a la banderita, os perderéis y os robarán la cartera. Quedáis advertidos.
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Meditación para hoy: Mariano está deseando ganar las elecciones (no se sabe las de qué año; eso no lo dejó claro) para “formar un Gobierno con sentido común, sensato, fiable y previsible; que no ponga en tela de juicio todo; que no remueva la historia, que no hable de Franco, de la República, la Memoria Histórica, y que mire al futuro, que es lo que quieren los españoles”. Me parece muy sensato en alguien que llegó a presidente de su partido elegido por Aznar, quien a su vez fue elegido por Fraga Iribarne, quien a su vez fue elegido como ministro por Franco, quien a su vez quiso borrar la historia de sus crímenes de lesa humanidad de Nuestra Memoria, después de haber liquidado cruelmente la República por la fuerza de las armas. Mirado desde este punto de vista, y teniendo en cuenta que arrastra una genética política tan poco recomendable, Mariano resulta de lo más sensato cuando pide que no le recordemos de dónde vienen sus méritos de líder. Así que uno no se explica por qué un hombre tan sensato y hábil en la técnica del disimulo se comporta a veces como un insensato, extendiendo a categoría de problema nacional un incidente localizado como el de la quema de las fotos del rey o la guerra de juguete de las banderas. Si le veis con un mechero encendido en la mano, no penséis que viene de un concierto de The Police o que se está iluminando el camino en su búsqueda incesante de nuestra felicidad; sabed que sólo está buscando desesperadamente otra mecha que encender, ahora que se le apagó la de ETA y Batasuna. Porque de nuestra zozobra, de nuestros miedos, depende su felicidad.