Lo mío con Mariano cada día va mejor
Estaba todo preparado en TVE para explotar el suspense con la aparición de la lideresa en el programa “59 segundos”, con cambio de horario a máxima audiencia incluido, cuando ella lo estropeó todo contando el final. Vamos, es como si vas a una película de Alfred Hitchcock, y en venganza porque no le has dejado propina, el acomodador te suelta al oído que el asesino es el mayordomo. Eso no se hace.
Cuando esto escribo, hace un rato que terminó el programa. Y confirmó lo dicho esta mañana. Y la impresión de todos los periodistas es coincidente en que Esperanza Aguirre tiene una capacidad asombrosa para decir una cosa y dar a entender al mismo tiempo la contraria. Ha dicho que no se va a presentar como alternativa y que en el próximo congreso de su partido votará a Rajoy… aunque “nada es inamovible”. Está claro que no está claro, ¿sí o no?
Aunque el guión transitaba ya por caminos previsibles en las últimas horas, tras la andanada de Mariano Rajoy, desde Elche, pidiéndole más o menos que se largara del partido, Esperanza de España y de los ultra liberales confesaba, al fin, que no se presentaba como alternativa, rendida a la evidencia tras comprobar que los barones de la vieja guardia no se ajuntan.
Si doy por ciertas sus palabras de anoche, debo confesaros que ha dejado un vacío en mi corazón difícil de llenar. Por ejemplo, la sola perspectiva de que ella pudiese arrebatarle el mando a su jefe, y ser la voz autorizada del PP para toda la legislatura, despertó en mí inmediatamente un extraño y desconocido sentimiento de cariño hacia Mariano Rajoy, extraña y desagradable sensación, como descubrir de pronto que te hace reír un chiste machista de Berlusconi.
Ahora que Esperanza renuncia, se supone que Mariano debería volver a parecerme un chiquilicuatro, un chisgarabís, por utilizar términos suyos, un títere de Aznar, un caso perdido, en fin. Pero no es así; lo que demuestra que esto de la política es mucho más complicado que el fútbol, o, como explicaba Pascal, el corazón tiene razones que la razón no comprende. Porque la lideresa ha renunciado, pero sus valedores mediáticos mundiales y del obispero de la radio han perdido con su derrota a su mejor valedora, la que con tanta largueza sabe devolver los servicios prestados a su causa con concesiones de radio y televisión, y colegios y sanidad concertados al mejor impostor.
De manera que de pronto me dije: si la caverna ha fracasado en la promoción de su candidata, si los conspiranoicos propagadores del odio entre españoles llevan varios días ardiendo de rencor por los cuatro costados, algo bueno tendrá mi Mariano que yo no supe ver a tiempo. Y estoy arrepentido.
Así que, Mariano, aquí entre nosotros, empiezo a sentir que te encuentro un no sé qué muy interesante que se me había pasado inadvertido. Sólo te pido tiempo hasta ver cómo evoluciona lo nuestro, cariño. Al menos hasta el día siguiente de tu congreso de junio.
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Meditación para hoy:
Paraguay tiene el triste honor de ser el tercer país con mayor índice de corrupción. Gobernado en democracia por un partido político, el Colorado, que afianzó sus tentáculos corruptores en todos los estamentos sociales durante más de sesenta años, padeció, en un largo paréntesis, una de las más sangrientas y corruptas dictaduras militares, compañera de sangre de la alianza de la extrema derecha golpista que sembró el terror en el cono sur americano durante años.
En ese país, en el que a mediados del siglo pasado 1.500 familias eran las propietarias del 85% de las tierras cultivables, ejercía su magisterio un obispo que predicaba la teología de la liberación. El Vaticano le apeó de su dignidad porque sólo a un católico como a él se le ocurre predicar la justicia social entre los pobres.
Hoy es el presidente electo de su país. Jefe de gobierno, con la misma categoría que el que gobierna el Vaticano. ¿Irá el Papa a Paraguay a socorrer a este pobre país con los fondos recaudados en su vista a los Estados Unidos? ¿Tratará al nuevo presidente como a un igual en magistratura, o seguirá prestándole la consideración de oveja descarriada?
