31 Oct 2008

Que le llamen monarquía, pero no democracia

00:45, por Manolo Saco  
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Cuanto más absurda es una creencia, mayor es el edificio filosófico que la sustenta. Como decía el ateo antropológico Ludwig Feuerbach, sin el que el materialismo dialéctico de Carlos Marx no hubiese existido, “pasar de la insensatez a la inteligencia es la vía que conduce a la sabiduría, pero pasar de la inteligencia a la insensatez es el camino que conduce directamente al manicomio de la teología”.

Como ya hemos dicho alguna vez, en ese manicomio tienen también un sitio creencias (cuestión de fe) como la fiesta de los toros o la monarquía. Las bibliotecas y los museos rebosan de auténticas obras maestras sobre el “arte” de los toros. Y para justificar la existencia de las monarquías se ha acudido desde los albores de la humanidad a su origen divino.

A nuestra divina reina Doña Sofía, cuyo único origen comprobado es Grecia, la periodista Pilar Urbano le ha hecho un libro-entrevista que viene a contribuir -uno más- a distraer las horas tediosas del manicomio de la monarquía. Y ha respondido con la contundencia de los conversos (se “convirtió” al catolicismo para poder casarse con don Juan Carlos). Hasta ahora la discreción había sido la norma de la casa (real), nada sabíamos de su pensamiento político-filosófico, estrategia espléndida que propició que muchos hubieran interpretado su discreción como un signo de ecuanimidad.

Pero de tanto frecuentar sotanas (con Rouco todavía está en deuda por haber dejado casar a su hijo con una divorciada) la reina de origen griego, que no divino, ha opinado sobre materias sensibles como el aborto, la eutanasia, la enseñanza de la religión y los matrimonios gays. ¡De la ley del divorcio (compréndalo, monseñor) no ha dicho nada!

Según mi reina, “se ha de enseñar religión en los colegios” porque “los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida”. O sea, un camino tortuoso hacia la teoría del Big Bang, pasando por Belén y los pastorcitos. No es partidaria del aborto ni de la eutanasia porque “la vida y la muerte no están en nuestras manos”, lo que da a entender que están en manos de dios, y que con las cosas de dios no se juega.¿Y de la bodas gays qué piensa la majestad suya? Pues “que a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es”. Al menos Ana Botella lo decía con más gracia.

Al enterarse, los colectivos de gays y lesbianas le han llamado de todo, menos reina mía. En vista del revuelo, a última hora de la tarde la Casa Irreal dio a conocer un comunicado mediante el cual Doña Sofía expresaba su malestar por lo que considera un malentendido de la periodista. Según la nota de rectificación, las afirmaciones de Pilar Urbano “no corresponden con exactitud a sus palabras”. ¿Con exactitud? ¿Se puede ser más inexacto para definir la inexactitud? ¿Cuáles fueron, pues, sus palabras exactas?

Así que, ya que han llegado los tiempos en que todos estamos saliendo del armario, permitidme que le diga a su majestad que por mí puede continuar la monarquía, pero “que a eso no le llamen democracia, porque no lo es”. Es la usurpación de la soberanía popular.
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Primera meditación para hoy:
ETA ha vuelto a explosionar un coche-bomba. Sólo ha provocado heridos y la indignación colectiva. Por suerte no me veo en la necesidad de hacerles más publicidad hasta el próximo atentado. Eso es todo por mis partes pudendas.

Segunda meditación para hoy:
He recibido en mi correo particular un e-mail de los que invitan a meditar. Os resumo la carta.

El 20 de Noviembre es el día internacional de la filosofía.
Siguiendo la idea de la filosofrikia se propone organizar una frikilada de gran resonancia mediática.
Se trata de hacer visible la filosofía durante un día (el 20-N) mediante un acto reivindicativo y sencillo pero llamativo y multitudinario sin llegar a ser un acto de masas conservando cada grano de arroz su individualidad en la paella como diría Borges.
El acto también serviría para cambiar las portadas del día siguiente en este país (esa isla entre Marruecos, Tánger y Egipto, según Lord Byron).
Voy a proponer a mi alumnado celebrar el día de la filosofía escribiéndose con bolígrafo (rotulador) la palabra “filosofía” en la frente, y no nos la quitaremos en todo el día, y la llevaremos puesta desde que nos levantemos hasta que nos acostemos, en cualquier circunstancia: en clase, en casa, en el autobús, en Mercadona, en el cine.
Y que cada vez que nos pregunten responderemos con este texto de Deleuze: “Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve al Estado, ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene un uso: denunciar la bajeza en todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina, fuera de la de filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen y su fin? (…) Hacer hombres libres, es decir, hombres que no confunden los fines de la cultura con el provecho del Estado, la moral, y la religión. (…) ¿Quién, a excepción de la filosofía, se interesa por todo esto?”
Voy a animar a que esta idea la transmitan a sus amigos de otros institutos, de otras ciudades vía messenger para organizar una gran frikilada lo más extensa posible…

Pues sea, por el bien de la filosofía.

30 Oct 2008

El guionista piensa que eso es el sarcasmo

00:44, por Manolo Saco  
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El departamento de guiones de Génova 13 Rúe del Percebe está sembrado. Ante la, digamos, inconsistencia de Soraya Sáenz de Santamaría, hay que reconocer que el servicio de propaganda del PP sabe hacer titulares periodísticos que compensan la levedad del discurso de su portavoz (recuerdo a otro portavoz, Pío Cabanillas, al que, por su timbre parecido al de Soraya, le llamábamos “portavocecita”).

Yo tuve un director de periódico que lo primero que te preguntaba, cuando volvías a la redacción después de una entrevista o una rueda de prensa, era si ya traías escrito en la cabeza el titular. Una pregunta trampa, porque si titubeabas ya no te dejaba continuar: “Si no lo tienes claro es que no hay noticia”. Si volvíamos sin un titular contundente es que nos habían vendido una burra.

Los buenos publicistas, vendedores de ilusiones, no de noticias, actúan exactamente al revés, siguiendo la vieja consigna de no dejar que la realidad nos estropee un buen título. No hace falta contenido, no importa si el producto es bueno o malo, si es útil o un trasto. Lo importante es el eslogan, el titular, aunque del resto no haya nada aprovechable.

Tan al pie de la letra lo lleva la portavocecita del PP en el Congreso, que lo suyo más que oposición parecen unos juegos florales, un debate de ingenio, expresado, bien es cierto, con un tono redicho que debería corregir.

Además, el exceso de titulares lleva a la sobreactuación y provoca reacciones muy diversas. Su bancada de pujaltitos se ríe ostentosamente para que no le suspendan de militancia, ahora que arrecia la conspiración de la extrema derecha contra Mariano Rajoy. El resto mira al cielo del hemiciclo, muerto de vergüenza.

En medio de una crisis financiera mundial, con las potencias económicas entrando en recesión, con una reunión pendiente del G-20 para nada menos que refundar el sistema capitalista del que son rendidos adoradores, Santamaría (¡madre de dios!) pregunta al gobierno si “le parece razonable que cada día 2.000 trabajadores se vayan a las listas del paro, 435 trabajadores autónomos se den de baja y 23 empresas se vayan a la suspensión de pagos”.

Alguien debería soplarle al oído la diferencia entre el sarcasmo y la necedad. Hay cosas que no se pueden repetir como un papagayo, aunque te escriba el guión el mismísimo Francis Ford Coppola.
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Meditación para hoy:

Ayer, en la sesión de control al gobierno, el diputado del PP Ramón Aguirre se olvidó de comparecer ante la Cámara para formular su pregunta sobre el paro en España. Ramón Aguirre está muy preocupado por el paro desde que su partido ha dado un paso a la izquierda para postularse como el partido de los trabajadores. Él está muy preocupado, por eso tenía tanto interés en que Solbes le dijese cómo va lo nuestro. Pero se olvidó de ir a trabajar. Nada grave. Eso nos ocurre a todos alguna vez en la vida, que una mañana nos levantamos, y después de tomar un cafecito con tostadas nos largamos a jugar al pádel en lugar de enfilar a la oficina o al tajo.

En algunos casos los olvidos pueden terminar en tragedia. Mi sobrina Maria José un día se pegó una castaña en su coche… porque se olvidó de dar una curva. No es que ella no supiera que las curvas hay que enderezarlas, es que, simplemente, se le olvidó. Iba pensando en sus cosas, me decía. Lo de Ramón Aguirre, en cambio, tiene mejor arreglo. Deberíais verle en televisión la cara de preocupación por cómo dormirán esta noche sus queridos parados, huérfanos de su pregunta al gobierno de Zapatero. Cuando al fin llegó a la Cámara, recién duchado, nos pidió perdón a todos, como un señor. Sólo por lo mal que lo debe de estar pasando el patriota de hojalata, yo ya le he perdonado. Pero que no vuelva a suceder o lo echamos a patadas.

29 Oct 2008

A ver quién se atreve a dar el primer paso

01:14, por Manolo Saco  
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Hubo un tiempo en que la humanidad contaba su riqueza por la cantidad de ganado que podía alimentar en sus tierras, o las frutas y hortalizas que conseguía cultivar. Tras la economía de trueque (te cambio una oveja por un saco de alubias) nació el alimento moneda que aún convivió con el dinero, muchos siglos después de que lo expandieran los fenicios por todo el Mediterráneo, con el oro y el papel moneda, hasta época bien reciente. Las habas de cacao eran moneda muy preciada en la América precolombina, y con el comercio de la especias, los granos de pimienta constituyeron todo un tesoro de minúsculo dinero.

De pronto el dinero desapareció. Nosotros sabemos lo que cobramos por un apunte contable en nuestra cuenta corriente, y en el bolsillo sólo llevamos calderilla. Los bancos dicen ser los dueños de un dinero que en realidad no es suyo. Si todos acudiéramos a retirarlo de nuestras cuentas descubriríamos que tan sólo hay para sacar… lo que los fondos de garantía de depósitos han estipulado. Pura ilusión óptica. Todo irá bien mientras exista la confianza, la nuestra en los bancos y la de los bancos entre sí.

Además de los índices ortodoxos del Nikkei, el Dow Jones o el Ibex, son famosos los índices alternativos del estado de la economía. Sobre todo el de la minifalda y el de la barra de labios. Creo que fue el Wall Street Journal quien descubrió que, en épocas de optimismo económico, las faldas subían por encima de la rodilla y los escotes bajaban. Las depresiones volvían depresiva a la moda, se generalizaba el jersey de cuello vuelto, y la falda bajaba al nivel del ánimo de la sociedad. Algo parecido ocurre con las barras de labios. Cuanto menos dinero hay para cambiar el ajuar más invertimos en decorarnos la cara, al igual que se construyen menos viviendas pero se hacen más reformas.

Quizá Angela Merkel lo sabe, y por eso luce últimamente esos escotes de vértigo que tan encandilado tienen al pobre Sarkozy, a ver si entre tanto toqueteo se le levanta al menos la economía. Como la economía es tan sólo un estado de ánimo, en mi barrio hace ya una semana que han instalado las luces de Navidad, y las tiendas de alimentación están a rebosar de productos navideños. Los comerciantes y los alcaldes ya no saben que hacer para reconfortar nuestro espíritu alicaído.

Aunque no hace falta que insistan, porque todos conocemos la receta. Sabemos que salimos de ésta si colectivamente nos ponemos a consumir como locos. ¿Pero quién se atreve a dar el primer paso? Tú primero, que a mí me da la risa.

28 Oct 2008

Queremos saber la nota que sacó el franquismo

00:51, por Manolo Saco  
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Hace unos días nos preguntábamos por la extraña y virulenta reacción del fiscal jefe de la Audiencia Nacional contra el Juez Garzón, tras haberse autoproclamado éste competente para investigar las desapariciones ocurridas en el franquismo. En muchos de nosotros tan sólo la palabra “desapariciones” nos remite a campos de concentración nazis o a la guerra sucia de las dictaduras latinoamericanas del Cono Sur, y nos recuerda de paso cómo un dictador asesino como Augusto Pinochet pudo ser alcanzado por la justicia internacional. Ese mecanismo mental funcionó inmediatamente en casi todos, excepto en el fiscal Javier Zaragoza.

Para él, las “detenciones ilegales con desaparición” que persigue el juez Garzón no son “un asunto sujeto a las reglas de la justicia universal”, aunque sí podrían ser tratadas en “los juzgados de cada territorio”. Es lo que los juristas podrían considerar una triquiñuela legal, una argucia para evitar que la actuación de un sólo juez y un único juzgado llegara a tomar las dimensiones de una causa general contra el franquismo.

Muchos de nosotros nos preguntábamos por qué Javier Zaragoza, fiscal sujeto a la disciplina y a los dictados de la Fiscalía General del Estado, cuyo titular ha sido nombrado por un gobierno de izquierdas y socialista (aunque no necesariamente por este orden) se oponía con tanta energía a que se levantara un juicio contra el franquismo. Inexplicable. Hasta que Zapatero lo explicó anteayer: “El franquismo está absolutamente juzgado por la historia”. Ahí queda eso. Si a Franco, nos decían, sólo podrían juzgarlo dios y la historia, con la versión Zapatero damos un paso más: al franquismo no hay dios que lo juzgue, sólo la historia.

Él tiene información privilegiada, pues para eso ganó las oposiciones a presidente, pero a mí, al menos, me gustaría saber qué nota sacaron Franco y sus secuaces en el examen de marras, quién formaba parte del tribunal juzgador, y, en caso de haber aprobado, para qué otras atrocidades habilita el título a sus descendientes políticos. Por si tengo que hacer las maletas.
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Meditación para hoy:

Convergència i Unió ha formulado una pregunta al gobierno para que ponga coto a lo que llama “continuas molestias” que sufrimos los clientes cuando intentamos conectar con las líneas telefónicas del servicio de atención al cliente. “¿Por qué cuando se llama a un teléfono de atención al cliente, después de oír una serie de mensajes de entrada, interminables instrucciones de marcación y músicas celestiales, se pone una señorita que no tiene ni idea de lo que se le está consultando y te remite a otro número donde tampoco saben nada del tema?”

Comprendo a los de CiU porque cada vez que he tenido que utilizar uno de estos servicios me he acordado inevitablemente de Gila y de sus chistes surrealistas. “Oiga, ¿es ahí la guerra?” Lástima que no haya conocido esta era prodigiosa en que los seres humanos discuten por teléfono a grito pelado con las máquinas. El otro día me despedí de una de ellas con un clarísimo ¿por qué no se va a la mierda?, y la máquina me contestó impertérrita: “locución no entendida, por favor, repita su pregunta”.

27 Oct 2008

El último acto de la reconciliación colectiva

00:43, por Manolo Saco  
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Ayer, de madrugada, derribaron la cúpula de la cárcel madrileña de Carabanchel. Inútil ha sido el intento vecinal, y de parte de la izquierda, de convertir la antigua cárcel en un recuerdo perpetuo de la represión franquista, en un centro para la Memoria Histórica, en completo estado de abandono durante años, cuidada penosamente por okupas, mendigos, y drogadictos. Me refiero a la cárcel, no a la Memoria Histórica, porque la memoria sí fue “okupada” desde la guerra civil por consumidores habituales de estupefacientes de patrañas divinas y de heroínas falangistas.

Cuando parecía que el juez Garzón conseguiría detener la demolición de la cúpula, se derrumbó sobre nuestra memoria, con la ayuda sospechosa de las máquinas excavadoras.

En el solar consiguiente no se edificará ninguna “zona cero” en recuerdo de los presos políticos que fueron utilizados como mano de obra esclava para la construcción de la que habría de ser su cárcel, como los judíos excavaban sus propias tumbas antes del tiro en la nuca. Sobre su solar florecerán edificios de viviendas para que borren esa etapa negra de nuestra historia, un último acto de una Transición mal entendida, presuntamente ejemplar gracias al perdón de los perdedores y represaliados.

Para todos los teóricos de ese modelo de transición propongo, cuando la excavadoras de Carabanchel hayan terminado su labor, enviarlas hacia el Valle de los Caídos, erigido también gracias a la mano de obra esclava de los presos, donde ahora se preserva la memoria histórica tan sólo de los vencedores.

Podríamos hacer una fiesta multitudinaria de reconciliación nacional, cogidos de la mano, mientras contemplábamos cómo la cruz de 150 metros de envergadura se derrumbaba obre la cripta soñada por el dictador. Sobre sus ruinas crecería el monumento perpetuo de la maleza, y los miles de toneladas de escombros caídos sobre la lápida de Franco impedirían que el día de mañana cualquier revanchista pueda profanar los restos felizmente mortales del asesino. Esa sí sería la guinda del pastel de la reconciliación.

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