30 Ago 2008

Una Comisión del Congreso casi ejemplar

00:11, por Manolo Saco  

Ayer por la tarde pudimos ver en directo, por la 2 de TVE, la comparecencia de la ministra de Fomento ante la Comisión del Congreso, para dar cuenta en sede parlamentaria de las circunstancias que rodearon al accidente del avión de Spanair. Tan sólo unas horas antes, María Dolores de Cospedal, la Secretaria General del PP y número dos del partido, había vuelto a caer en la misma trampa que su jefe, hace unos días, anunciando de nuevo, más o menos, que su partido no iba a comportarse como los socialistas en el asunto del Yak-42.

Con estos antecedentes me esperaba lo peor. Así que dejé la siesta para la noche (aunque a mí me gusta cada cosa a su hora), me armé de valor, y me tragué cuatro horas y media de debate en perfecta vigilia. Y debo decir que hacía muchos años que no asistía a un debate tan sosegado, profesional y creo que fructífero como el que allí se desarrolló.

Todos los grupos parlamentarios, excepto el PSOE (¿), dejaron claro que allí habían ido a meditar entre todos si los instrumentos político-administrativos con que contamos para el control de la seguridad aérea son los adecuados. Todas la intervenciones, excepto las del representante del PSOE (¿), fueron modélicas, puntillosas muchas de ellas, y recibieron una respuesta adecuada, aparentemente convincente, a la espera de que la Comisión de investigación avance en el estudio de las causas.

Me preocupaba la actuación de Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz parlamentaria del PP. Aparte de extremadamente moderada en su exposición (un paréntesis, sin duda, en la forma redicha con que suele exponer sus argumentos) adoptó el papel, no del inquisidor de ministros, como esperaba, sino el de campeona de la caridad y la comprensión, ese papel tan querido por la derecha para demostrar su superioridad moral sobre descreídos, impíos y rojos en general. Insistió en dejar claro que a ella le preocupan más las “indemnizaciones a los huérfanos”, la “sensibilidad con los afectados”, el “cariño que les debemos”, el que “se vean arropados”, más que las consideraciones técnicas del accidente.

Y no sólo ella. Todos, excepto el representante del PSOE (¿), estuvieron espléndidos en su exposición, para concluir mayoritariamente que la actual Ley de Navegación Aérea, del año 1960 (Llamazares dixit), necesita una reforma urgente, si no una jubilación, y que Ley de Seguridad Aérea de 2003 está insuficientemente desarrollada, a pesar de que ya han pasado cinco años. Todos dieron la impresión de haber acudido a trabajar, a arrimar el hombro, para que el accidente se convierta en lección para un futuro…, excepto el diputado del PSOE (¿), Salvador de la Encina, que hizo el discurso más torpe que recuerdo en mucho tiempo.

Torpe en la forma (no sé cómo será como parlamentario, pero como lector de discursos es una calamidad) y mucho más torpe en el fondo. Por una vez que se había conseguido un clima sereno de discusión, en el que se habían aparcado los reproches para avanzar en las explicaciones, el diputado socialista se pone a leer (mal) un guión que seguramente le habían avanzado en Ferraz por la mañana, temiendo que los tiros del PP llevarían la misma trayectoria que los de la Cospedal horas antes. Es lo malo de manejarse con guiones predeterminados, porque si de pronto te cambian el escenario, te encuentras cantando una canción de taberna en medio de una primera comunión.

Habían todos decidido abandonar el tono de reproche cuando el socialista Salvador de la Encina, como elefante en cristalería de Murano, recuerda a los congregados lo buenos que son ellos, trayendo a la ministra al parlamento, cuando “entre 1996 y 2004 los ministros del PP no quisieron comparecer en el Congreso” a dar explicaciones en circunstancias semejantes. Lo más estúpido de este arranque de autopromoción innecesaria es que salió a la defensiva cuando no tenía nada de qué defenderse. Estaba matando moscas a cañonazos.

José Antonio Alonso, el titular, estaba también en la sala. De observador. Seguro que con él, uno de los políticos más educados por estos pagos, jamás habría ocurrido una salida de tono tan inoportuna. La ministra defendió estupendamente su papel, entrañable hasta en sus torpezas y balbuceos. No entiendo cómo el PSOE puede dejar en manos de la cuadrilla de su portavoz parlamentario un miura tan difícil de torear, con tantos muertos de por medio.

Y tampoco entiendo qué hacen en estos casos los partidos políticos gobernantes utilizando su turno de palabra, cuando ya está allí el compareciente, sea ministro o presidente, para defenderse. ¿Qué más podía decir De la Encina que no hubiera dicho la ministra? Pues sí, tonterías.

28 Ago 2008

¡Queremos saber!

00:44, por Manolo Saco  

Han vuelto a salir Montoro y Soraya por televisión, con motivo de la publicación de los últimos datos macroeconómicos en los que se constata que hemos crecido una décima entre abril y junio. Montoro salía enseñando papeles, como hacía el mirlo blanco de Pizarro en su desastrosa campaña electoral, con esa cara que me pone de ser el más listo de la clase. Papeles en mano llegaba a la conclusión de que este es “el verano más negro en lo económico” (…) “una crisis muy grave que está reflejando la pérdida del bienestar de los españoles”. Teniendo en cuenta que un buen rato antes ya lo había anunciado David Vegara, el secretario de Estado de Economía, a mí se me ocurre que es como salir a continuación del hombre del tiempo, y en rueda de prensa muy formal afirmar: “hoy hizo un día de calor espantoso”. Bueno, ya lo sabíamos.

Montoro tiene cara de zorro, pero a Soraya Sáenz de Santamaría, quizá porque es nueva en estos trabajos, se le notan las ganas de desvelar la fórmula secreta de los conservadores ultraliberales españoles para salvar a Europa, no del raquítico crecimiento de una décima sino de la pura recesión en la que se encuentran muchos de los países de la zona euro. Se le notan las ganas, se las adivino pugnando por salir entre los dientes cuando despliega esa sonrisa de enterada con la que subraya cada frase del guión, frases tan brillantes como estas “…un gobierno que es incapaz de sacarnos de esta crisis…” Tiene ganas, pero en política la razón manda sobre el corazón, el buen corazón patriota de la gente del PP: si ellos nos salvan, España no se hunde, pero si se hunde España, ellos se salvan.

Pero les queda poco tiempo. El curso se echa encima. Y los españoles, cuando nos cansemos de tanto inútil como hay en el gobierno “incapaz de sacarnos de esta crisis”, cambiaremos de rumbo e iremos en manifestación ante la fachada (humm… fachada) de Génova 13 Rúe del Percebe, para exigir al PP que suelte prenda, que no juegue con nuestro pan, que confiese de una vez cómo se sale de una crisis como ésta.

Ya los tuvimos rodeados una vez, cuando intentaron dar aquel golpe de estado encubierto antes del 14-M. Así que ándense con cuidado. ¡Queremos saber! ¡Queremos saber! ¡Queremos saber!
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Meditación para hoy (ahora que ya no está el cura Mariana):
Acabo de enterarme de que entre los muertos del avión de Spanair hay un bebé al que sus padres llevaban a Canarias para bautizarlo. Murió sin cristianar, con su pecado original intacto. No se sabe qué maldades albergaba la cabecita del bebé, pero debían de ser monstruosas para merecer una condena tan severa como la destrucción en vuelo del avión en el que viajaba, con la pena subsiguiente de la privación de disfrutar de la bondad y magnificencia de dios durante toda una eternidad. Menos mal que dios se dio cuenta a tiempo. Alabado sea el Señor.

26 Ago 2008

El fantasma del Yak-42 les persigue

19:26, por Manolo Saco  

Mariano Rajoy está preocupado. Y eso me preocupa. Está preocupado por las comparaciones (siempre ¡oh diosas! como diría…) inevitables entre el accidente de Barajas y el del Yak-42. Ya lo dijo hoy, en una interrupción de su siesta veraniega: la identificación de las víctimas debe de ser “la primera prioridad” (¿puede existir una prioridad que no sea la primera?) del Gobierno. Como decíamos el otro día, es verano, y periodistas y políticos se aferran al hueso de la catástrofe para rellenar huecos hasta que empiece el curso en septiembre.

El fantasma de su pésima gestión en el accidente del Yak-42, con identidades falseadas, nombres de cadáveres asignados a voleo para que les quedara un bonito funeral de Estado, les persigue aún en las siestas de agosto. Mariano exige ahora “mayor celeridad” en la identificación de las víctimas, y todavía estoy digiriendo las razones por las que solicita tanta premura. ¿Será porque está preocupado por la angustia que acompaña a estos procedimientos entre los familiares de las víctimas, como bien saben las víctimas de su mala gestión, agrupadas en una asociación que todos los días les recuerda su desgobierno? ¿Será porque le preocupa que la minuciosidad en el procedimiento sirva para que los ciudadanos acaben apreciando la diferencia entre cómo llevaron el asunto del Yak-42 y cómo está respondiendo el gobierno socialista?

“No voy a pagar al PSOE con la misma moneda”, dijo, para rematar su obsesión. Y a continuación sacó la dichosa moneda para pedir que el gobierno “explique con claridad” lo que ha sucedido en Barajas. Celeridad, claridad. Todavía no lo saben ni la policía científica ni el juez, pero Mariano teme que el gobierno no se esté explicando con claridad: “y si no lo sabe, que diga que no lo sabe”. Es decir, para después de la siesta quiere que el gobierno comparezca en el Congreso para que confiese que no lo sabe… y no valen excusas tontas como que esa información está todavía protegida por el secreto del sumario.

Y en este punto se encuentra el pantano al que quería llegar. Lo importante no es lo que ocurrió en Barajas. Lo importante es crear entre los ciudadanos la inseguridad de que algo inconfesable podría haber ocurrido, de lo que el gobierno socialista sería directamente responsable. Lo importante no son los hechos, sino que este gobierno de ineptos “todavía no lo sabe”, cuando al PP le bastó con dar la orden a unos pocos generales para que falsearan los resultados de las autopsias. La teoría perversa es que los gobiernos deben saber siempre las cosas, aunque no las sepan. Los liderazgos fuertes (e insufribles, como los del hombrecillo) se distinguen así de los gobiernos titubeantes, porque si la realidad no obedece, se la arresta, y a otra cosa mariposa.

Terminó su disparate vacacional recordando a toda la feligresía que la ciudadanía necesita “seguridad y certidumbre”, quizá recordando la “seguridad” con la que volaron los 62 militares del Yak-42, y la “certidumbre” en la que sumieron durante estos últimos años a los familiares de las víctimas.

Como decía mi mujer este mediodía, viendo a Mariano por el telediario, noto el final de las vacaciones no tanto en el acortamiento de los días como en la vuelta de los peores y más ramplones métodos para inocularnos la crispación. A mí, concretamente, ya me están poniendo de mala leche.

25 Ago 2008

Vamos a contar verdades

00:44, por Manolo Saco  

Creo que una vez os lo conté, pero me ha vuelto a la memoria, ahora que los telediarios y los periódicos de estos días tienen el alma dividida en dos asuntos: 1) la catástrofe de Barajas. 2) Los Juegos Olímpicos.

Era el 28 de enero de 1986. Yo trabajaba en los Servicios Informativos de TVE. La reunión preparatoria de la primera edición del telediario anunciaba uno de esos días tediosos. Al término de la reunión dije en broma, más o menos: “Pues vaya mierda de telediario vamos a hacer hoy. No lo salva ni una catástrofe”.

Bueno, ya se sabe que en periodismo, salvo raras excepciones (casi siempre deportivas), las buenas noticias no son noticia. Así que es consustancial a nuestra profesión que los periodistas recemos al dios de las catástrofes para que nos salve el día, sin pensar en las consecuencias dolorosas que pueda traer a los demás. No os escandalicéis, es el mismo dios de los políticos de la oposición, al que todas las mañanas ponen una vela para que la crisis acabe con el gobierno, aunque las consecuencias las paguemos entre todos.

Aquel 28 de enero, a las doce menos veinte del a mañana, los siete tripulantes de la lanzadera espacial se desintegraban en el aire, entregando así generosamente sus vidas a una legión de periodistas que no teníamos mejor cosa de la que hablar.

Me acuerdo de ello al ver el tratamiento que entre todos le hemos dado al caso del accidente de Barajas, materia inagotable sobre todo con las plantillas de periodistas y de políticos de vacaciones. Y más inagotable aún si queda tanto campo abierto para la especulación.

La última es que casi todos los políticos habían visto el video del accidente, en poder de AENA, excepto el juez del caso, que lo conocía por la prensa… que a su vez sabía de su contenido por el relato de los políticos. Me recuerda el famoso video sexual de Pedro Jota, que medio país había visto, asombrado por la profesionalidad de Exuperancia y la elegancia de las prendas femeninas de Pedro Jota, excepto los fiscales que deberían haber actuado de oficio.

¿Por qué las prisas de AENA? En el caso de Barajas, el juez podía esperar. Creo que AENA tenía urgencia por saciar el espíritu carroñero de los políticos, antes de que el video, enterrado en el secreto del sumario, desatara la pasión española por las teorías conspirativas. Y aún así…

22 Ago 2008

No uno, sino dos funerales

14:32, por Manolo Saco  

Tardaban mucho. 153 muertos y que “sólo” fuese un accidente era demasiado para su cuerpo. Parece como si quedaran apenas unas horas para que al fin se descubra que Rodríguez Zapatero estaba detrás de una conspiración para asesinar ciudadanos canarios en venganza por la tibieza del gobierno autónomo de Canarias en el asunto de la financiación y los presupuestos generales.

Para disimular, el gobierno central anuncia un funeral para el día 1 de septiembre, olvidando, una vez más, que gobierna un estado laico, no por el pequeño detalle de que dios no exista, que ya sería suficiente, sino porque no existe ninguna religión de estado en España.

Puestos a sobreactuar, ya para coordinar tanto las exequias (como el número de cardenales y obispos oficiantes, que dan mucho color a estos oficios político-religiosos) como la investigación sobre el accidente, Rodríguez Zapatero recibe en Moncloa a Paulino Rivero, el presidente de la Comunidad autónoma a cuyas costas más muertos llegan en patera al cabo del año. Todo es de una desmesura que debería llevarnos a una reflexión más serena, y no lo que ha hecho a la salida de la reunión, Paulino Rivero, sumándose al coro emergente de las teorías conspiranoicas que pueden dejar lo del 11-M en un juego de aficionados.

Dice Rivero, para transmitirnos tranquilidad: “El gobierno debe dar respuesta a muchas de las preguntas que se están haciendo los familiares y los ciudadanos”. Así, desnudas, las declaraciones del canario, pueden dejar vía libre a una panoplia de teorías conspirativas que van desde que fue ETA la que puso una bomba en el motor incendiado, a que Spanair sabía que el avión estaba averiado pero necesitaba cobrar el seguro para equilibrar pérdidas. Sólo hay que encender la mecha, por pequeña y absurda que parezca, para que el incendio de despropósitos se propague. Si los representantes políticos pierden los papeles para quedar bien con su electorado, qué no harán los jugadores de ventaja y enfermos mentales.

¿Qué no harán? No hace falta ir a pescar, como hacía el otro día Soledad, con gran riesgo para sus neuronas, en blogs del entorno de Libertad Genital, la fábrica de las más estúpidas teorías conspirativas. Hay un blog, de un tal Manolo Saco, que en el día de hoy, en el comentario 111 del post “Les acompaño en el sentimiento”, uno de esos deficientes mentales dejó escrita esta perla: En relación con el accidente aéreo, Zapatero ha prometido que se llegará hasta el final de la investigación.
¡¡¡ La jodimos, Manolo¡¡¡ Quiere eso decir que el “equipo del bórico” se encargará de que las “las pruebas” sean debidamente “tratadas”?

Debo confesaros que a esta escoria la había dejado entrar en el blog por razones de “biodiversidad”, de la misma manera que poblamos los zoos de nuestras ciudades con especímenes raros para que la gente aprenda cómo son las otras formas de vida ajenas a su cultura. Pero veo que en el tal Emilezola no puede existir ninguna forma de vida inteligente, al menos alguna que se parezca a la belleza de los tigres, de los guacamayos o de los delfines. Así que, a lo mejor, me veo en la obligación de echar del zoo a especies indeseables como la suya.

Dice el fiscal del caso que quizá se tarde un mes en conocer el contenido de las cajas negras. ¡Un mes entero para el placer solitario de estos conspiranoicos! Así que, para cubrir huecos hasta entonces, Paulino Rivero, como “dueño” del mayor número de muertos (los nacionalismos provocan estos daños colaterales a la razón) no se conforma con el vistoso, purpurado y multitudinario funeral, con retransmisión televisada incluida, en la catedral de Madrid, sino que ya anuncia un funeral canario, autonómico, con la suficiente ración de sentimiento nacionalista, como debe ser.

De verdad, ¿no os parece todo una desmesura?

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