23 Jun 2008

Más que un partido, todo un poema

01:25, por Manolo Saco  

Más que un partido, todo un poema

El insufrible centrista de toda la vida, en su carrera imparable de imitador de éxito (texano en Texas, monarca en El Escorial, pensador en Georgetown, guerrero en las Azores, políglota en tierra de infieles, bebedor sin medida en la Ribera del Duero) después de hacer una imitación insuperable de sí mismo ha acabado transmutándose en el mudito de los Hermanos Marx. “Hoy me he vuelto mudo”, ha declarado a la prensa a su salida (es que tiene cada salida, mi niño) del XVI Congreso del PP, que era como el camarote famoso donde cabían todos.

Ya lo había dicho Mariano Rajoy: “Aquí cabemos todos”, hasta que Josemari y todos los centristas de la extrema derecha que en los últimos tiempos habían maniobrado contra Rajoy tuvieron que salirse para que el barco no estallara por las costuras, de tantos militantes como acudieron a la llamada patriótica del guionista.

Una de las figurantes (¿o figurantas?) de la escena del camarote se salió con Aznar a respirar porque decía sentirse “un verso suelto”, que, como todo el mundo sabe, es un verso que rima con quien le da la gana, o un día sí y otro no, según el humor del poeta. Así que, a la salida, Esperanza y José María se dieron un abrazo y un par de versos en la mejilla.

¿Quién había dicho que estos congresos son meras luchas de poder e intereses? Aquí la tenéis, a Esperanza Aguirre, formando parte de un gran poema, uno, grande y libre, aunque ella adopte la forma de un verso muy especial, “el que no forma con otro rima perfecta ni imperfecta”, según el DRAE. ¿Se puede ser más de centro que un verso suelto? ¿Conocéis otro verso de rima perfecta e imperfecta a un tiempo? ¿A que pensabais que no era posible ser un facha y de centro, divorciado y contrario a la ley del divorcio, homosexual y opuesto a los matrimonios gays, laico y devorador de hostias a un tiempo? ¿Qué impide a la España camisa blanca de mi Esperanza rimar o no rimar según sea el verso que le haya tocado en suerte?

José María Aznar había llegado al Congreso XVI (XVI, como su admirado Benedicto) sobrecargado de glamour desde la reciente boda de Briatore, y, al parecer, volando a Valencia a bordo de un jet propiedad de un multimillonario guatemalteco. Llegó a tiempo de comprobar que le estaban tirando sus viejos muebles por la ventana. En el nuevo gran poema del PP aún quedan rastros del insufrible, versos de muy mala rima, como su esposa, Ana Botella, o Lucía Figar, la de su ex jefe de gabinete. Farfolla, migajas, premios de consolación que, más que completar el poema, quedan como huellas vivas de la derrota de su mentor.

Pero, al final, fue Rajoy quien acabó escribiendo un poema a su medida, repartiendo versos por doquier. Resultó ser un poeta, y nosotros sin saberlo.

20 Jun 2008

El centro se está poniendo intransitable

01:10, por Manolo Saco  

Ahora ya lo entiendo. Decididamente Mariano Rajoy parece saber dónde se halla el centro y sus votos. Y está dispuesto a ocuparlo antes de que Zapatero y su partido se apoderen de él (del centro) definitivamente. Si el partido socialista abandona la izquierda, apoyando normas comunitarias que tienen como meta última legalizar el acoso a los inmigrantes y devolverlos a sus países de origen, ahora que ya no los necesitamos para asfaltar la Costa del Sol, es el momento, se habrá dicho el líder de la oposición, de pelear por el mismo hueso. Así que, veamos: los cambios de estrategia demandan, para su visualización, el cambio de personas.

El nombramiento de tres mujeres, el de María Dolores de Cospedal como segunda en la línea sucesoria del partido, el de Ana Mato como vicesecretaria de Organización, y el de Sáenz de Santamaría como portavoz en el Congreso, es toda una declaración de intenciones, si no una declaración de guerra intestina. Para empezar, el hombrecillo insufrible, el rey de la FAES, habrá tenido que soportar la coña telefónica de su amigo Berlusconi, especialista en chistes machistas de dudoso gusto (bueno, yo nunca dudé de su dudoso gusto) sobre el “gobierno rosa” de Mariano Rajoy.

Y no digo nada la leña que va a hacer con el asunto el delincuente Jiménez Losantos (¡qué ganas tenía de que una sentencia judicial nos permitiera añadir el adjetivo de delincuente a todos los santos!), él, que tantas risas se echó a cuenta de Zapatero por la cuota femenina de su gobierno.

¿Y la Iglesia? O sea, toda la cocina del Partido Popular, el que tanto rezó para incluir el humanismo cristiano en sus estatutos y la herencia cristiana en la Constitución Europea, queda ahora en manos de una mujer (1) divorciada (2) que ha acudido a la técnica de manipulación “contra natura” de fecundación in vitro (3) para traer al mundo un hermoso niño en pecado mortal, eso sí. Con lo poco que le gusta a Rouco que anden metiendo almitas en tubitos de ensayo.

Los demás nos alegramos porque todo ello hace más humano e inteligente al partido de la oposición.

19 Jun 2008

Nuestra seguridad va a misa

01:03, por Manolo Saco  

Cuando la Iglesia era libre, y no una Iglesia perseguida como la de hoy, según el fino análisis de monseñor Cañizares, de las paredes de las aulas de colegios y universidades, y de los organismos oficiales, colgaba la representación macabra de un Gólgota, con su Cristo crucificado y los dos ladrones en sus flancos: Franco y Primo de Rivera, el precursor de la FAES (Falange Española).

La Iglesia era muy libre, libre para toda clase de desmanes, como ser delatora y cómplice en los juicios sumarísimos, una pantomima procesal donde se enviaba al patíbulo a los impíos (amalgama que englobaba a la oposición al régimen y a los vagos y maleantes entre los que se incluía a los homosexuales).

Era libre para denegar certificados de buena conducta, para inmiscuirse en nuestra vida sexual, para divorciarnos en el Tribunal de la Rota, previo pago de sumas de dinero fabulosas, para suplantar al Estado en los contratos de matrimonio, para monopolizar buena parte de la enseñanza. En aquellos años maravillosos en que la Iglesia era libre, un capellán castrense me metió dos días de arresto por no saludarle marcialmente.

Como ahora está perseguida, la gente descreída sustituye el belén por el ateo árbol de Navidad, y tan sólo los presidentes meapilas de los equipos de fútbol ofrendan a la Virgen sus éxitos deportivos, con lo forofa que es de este deporte la madre de dios.

Como residuo contaminante sin tratar, todavía permanecen ciertos tics, como las celebraciones de los santos patrones sectoriales. Por ejemplo, el 24 de junio se celebra en Madrid (no sé si ocurre lo mismo en el resto de España) el día de san Juan, el santo patrón de la policía municipal. Con tal motivo, la muy cristiana corporación madrileña ha ordenado a 150 de sus agentes que acudan a misa -en justa reciprocidad con el cura castrense de mi juventud que soñaba con ser coronel-, sean creyentes o del Atlético de Madrid (creo que en ambos casos se necesita mucha fe).

La Iglesia perseguida todavía cuenta así con un equipo de defensores armados, dispuestos a librarla de sus perseguidores a hostias, si es menester. Para entrenarse en tan ardua tarea, los policías buenos, como los de Madrid, reciben hostias en misa el día del santo patrón, como método para curtir su espíritu; y los malos, como los de Coslada, las dan, pero en los prostíbulos. Desde luego, no hay color.

18 Jun 2008

La izquierda debería estar más atenta

01:45, por Manolo Saco  

En Galicia, el sistema caciquil del PP de Fraga Iribarne se cimentó durante muchos años sobre el viejo axioma de que era mejor votar a los caciques que a los partidos de izquierda porque los ricos ya no tienen la imperiosa necesidad de robar. Ya vienen robados de casa. No resultaba extraño, pues, que campesinos hundidos en la miseria siguiesen votando de manera reverencial a quienes se suponía que eran unos profesionales del poder, saciados de dinero.

Cuando parecía que los escándalos urbanísticos, que salpicaban a todos por igual, ricos por la casa y pobres de solemnidad, echaban por tierra el viejo axioma, la izquierda sufría uno de los peores golpes con el caso Roldán, aquel director de la Guardia Civil con el PSOE que se levantó de la caja más de 2.000 millones de pesetas.

La teoría de que el rico se sacia antes que el pobre se nos está viniendo abajo. Ayer, el alcalde socialista de Estepona (Málaga) recibió la visita de la policía para llevárselo detenido, acusado de los supuestos delitos de cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y blanqueo de capitales. Vamos, las actividades normales de los alcaldes chorizos cuando se aburren en horas fuera del horario de oficina.

Cuando saltan este tipo de noticias, mi mujer (mi 50% de sentido común) siempre se pregunta cuál es el punto de saturación de un ladrón, cuándo un rico alcanza ese nivel óptimo de riqueza que le impediría absorber más dinero, al igual que el aire se satura de humedad. Ella piensa que la avaricia se circunscribe a un problema físico, porque en algún sitio leyó que la riqueza es como el agua salada, que cuanto más se bebe más sed provoca. Su madre, cuando veía estas noticias en el telediario, recitaba como una letanía la venganza de los pobres: “rico y de repente, no puede ser santamente”.

El PSOE debería grabar con fuego la sentencia de mi santa suegra. Ha tenido los suficientes reflejos para suspender de militancia cautelarmente al alcalde y los concejales socialistas de Estepona, pero la izquierda debería estar más atenta a las alarmas. No es tan difícil. Ya Averroes nos avisaba hace casi mil años que la estupidez y la riqueza no pueden esconderse durante mucho tiempo.

La estupidez es congénita, y se la ve venir desde lejos. Así que basta con centrar la atención en detectar los casos de abundancia repentina e inexplicable, la riqueza súbita de sus cargos públicos.

17 Jun 2008

La injuria tenía un precio

00:50, por Manolo Saco  

Cuando la Guardia Civil impide por la fuerza que un grupo de camioneros, armados hasta los dientes con sus camiones de grandes tonelajes, colapse todo un país, los presuntos huelguistas del presunto paro acusan al gobierno de conculcar su sagrado derecho a la huelga.

Cuando detuvieron al alcalde de Totana (Murcia) por los presuntos delitos de corrupción urbanística, cohecho y blanqueo de dinero, gritaba ante la prensa, al más puro estilo etarra en el momento de su arresto, que su detención obedecía a un plan siniestro del gobierno para desprestigiar a su grupo político, al Partido Popular.

Cuando Jiménez Losantos supo ayer que se le condenaba por los delitos de injurias graves contra el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, no perdió ni un minuto en insinuar que la medida era un ataque a la libertad de expresión. Bueno, al menos a la libertad de su expresión. En cierto modo venía a decir que no hay derecho a que la gente de bien no pueda decir públicamente que el vecino es un hideputa y ladrón, insinuar que el ejército debería dar un golpe de estado o que la Iglesia tendría que excomulgar a todo el gobierno socialista. Amén (¡Jesús!) de otras bagatelas que adornan su famosa libertad de expresión.

Por supuesto que cada barricada se maneja con su particular versión del diccionario o del código penal para retorcerlos a su gusto hasta que confiesen. Pero que alguien como Jiménez Losantos se haya constituido como la mayor fuente de ingresos de la patronal episcopal, gracias a lo recaudado por su púlpito de rencor, no justifica que la estabilidad financiera de la Iglesia española deba sustentarse sobre la injuria continuada. Supongo que hasta su dios se hartaría algún día de que Rouco se confesase todas las semanas del mismo pecado (y no me refiero al mismo pecado recurrente que les obsesiona, sino al de la calumnia, la insidia, la mentira y la incitación al enfrentamiento que predican a diario estos profesionales de la inmoralidad).

En lo que sí estoy de acuerdo con Losantos (no os alarméis) es que 36.000 euros de multa son una barbaridad. Y más aún sabiendo que Gallardón pensaba donarlos generosamente a la AVT, que tanto cariño ha recibido del injuriador de la COPE. Lo lógico es que hubiese sido condenado a pagar los 73.000 euros que pedía el fiscal, o más. Quizá por ello ya ha anunciado que recurrirá la sentencia ante la Audiencia Provincial de Madrid.

El pobre (hoy un poco más pobre) no sabe cómo ayudar a las víctimas del odio y del desvarío de la extraña Asociación de Víctimas del Terrorismo. Si es que en el fondo es un santo varón entre todos los santos del paraíso.
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Meditación para hoy:

En el arte del toreo, como en cualquier otra actividad humana que aparentemente sea una salvajada, hay que tener la suficiente altura de miras para distinguir al artista del chapuzas, al aficionado del profesional. El personaje de Pepe Isbert en la película “El verdugo”, de Berlanga, cuando le traspasa a su yerno el empleo de matarife oficial tenía un especial interés en recordarle que dentro del oficio de ajusticiar criminales mediante el garrote vil existe una dignidad, una cierta ética, una forma de comportarse y de actuar profesional que le distingue del vulgar asesino. De esta manera, el oficio de verdugo se convertía poco menos que en un arte. Una tragedia que la poderosa gracia de Berlanga transmutaba en comedia.

Ayer vi en los telediarios la cogida del torero José Tomás en Las Ventas. Por más que la repitieran hasta la náusea, yo seguía viendo a un animal torturando a un toro bravo, mientras inexplicablemente el presidente de la corrida, creo que un comisario de policía, aplaudía el maltrato del toro en lugar de bajar al coso y mandar detener al torero. Las crónicas me aburrieron en todos los telediarios con en el arte del diestro siniestro y su valor e ingenio para engañar a un animal asustado. El toro, como es un bruto ignorante, ajeno a que tenía ante sus ojos a un Mozart redivivo, a un Picasso de la lidia, casi lo mata de una cornada certera. Mira que son brutos los brutos. Lo que daría yo porque Berlanga rodara una nueva película sobre este otro verdugo, a ver si al fin le encuentro la maldita gracia de una puta vez.

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