09 May 2008

Un país cristianamente laico, gracias a dios

00:16, por Manolo Saco  

Parece que una de las tareas del nuevo gobierno, entre las que se encuentran la revisión de la ley electoral, una reforma de la Constitución para que las mujeres puedan entrar en el orden sucesorio con los mismos derechos que los varones, y una puesta al día de la ley del aborto, está el conseguir un Estado más laico, aunque sea un concepto bien difícil de definir.

Un estado más laico, dice la vicepresidenta, reformando la Ley Orgánica de la Libertad Religiosa (LOLR), que en su artículo primero contempla que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Fue sólo enunciarlo para que Federico Trillo, miembro pinturero del Opus Dei, trilero que practicó el trile con los cadáveres de los soldados del Yak-42, y héroe de Perejil, perdiera los papeles, amenazando a De la Vega de manera chulesca con que deje las cosas como están, ante el temor de que ese sea “un pretexto para hacer una ley contra determinadas creencias”. O sea, la suya.

La LOLR ha sido sistemáticamente incumplida, pues la presencia asfixiante de la religión católica en todos los ámbitos de la vida española ha hecho que, de facto, sea una confesión con carácter estatal, beneficiada por la hucha inagotable del Estado con más de 4.000 millones anuales de euros, gracias a las listas de “afiliados” a la fuerza por el bautismo.

Por lo que veo, para no enfrentarse más a gente como Trillo y sus sectas secretas, el procedimiento va a ser no abandonar el café que tan nerviosos nos pone, sino más “café para todos”, para que el resto de religiones tengan acceso a las mismas prebendas inherentes, como colegios, iglesias, profesorado, etc. Es decir, vamos a la laicidad por el camino de crear un caldo de cultivo más cómodo y calentito, en el que las creencias religiosas se multipliquen.

Un mañana muy laico que consiste en ampliar las facilidades para la manipulación de las conciencias de los niños, donde cada vez más población creerá en promesas de paraísos de “arroyos cuya agua no se corrompe nunca, arroyos de leche cuyo gusto no se alterará jamás, arroyos de vino” (…) y donde los varones “tendrán vírgenes de mirada modesta, de grandes ojos negros…”, o donde los creyentes aprenderán de Tertuliano, uno de los padres de la Iglesia, que uno de los mayores placeres del Paraíso será poder contemplar cómo sufren eternamente los infieles y laicos como yo.

Una sociedad extrañamente laica gracias a que, sufragando con más fervor las religiones, perpetuaremos la propagación de conceptos insoportablemente machistas y el odio y la venganza como el placer supremo, con su balconcito desde el que gozar de la tortura de los malos. Una sociedad laica, por ejemplo, que va expulsando, como sucedió ayer en el hospital Doce de Octubre de Madrid, a los mejores médicos de cuidados paliativos, para ser sustituidos por la secta del señor Trillo.
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Meditación para hoy:

Claro que pudo haber sido peor. Ayer, también, José Bono, de la misma secta, presidente del Congreso de los Diputados, el que a punto estuvo de alcanzar la secretaría general del PSOE, presentaba en Madrid un libro hagiográfico (¡como los de los santos!) sobre Pedro Jota Ramírez, a quien, entre otras lindezas que por vergüenza me callo, dijo mostrar “un afecto que ha podido degenerar en amistad”. Efectivamente, si ese afecto acaba siendo una amistad con Pedro Jota, es que ha degenerado.

En verdad, en verdad, os digo que hay días en que este meapilas está sembrado.

08 May 2008

A la huelga como acto de supervivencia

01:05, por Manolo Saco  

Madrid goza de una de las más raras y más ficticias culturas tradicionales, ahogada por la multiculturalidad, que todo lo diluye, hasta el punto de que en los lugares de trabajo hay que poner mucho empeño para encontrar al madrileño “pata negra”. Para los ultranacionalismos eso es un inconveniente, mientras que para los habitantes de Madrid supone vivir en un espacio de libertad y feliz anonimato, donde caben todas las razas, religiones, apellidos, colores de piel, idiomas y fortunas.

Pero su doble condición de capital del Estado y de Comunidad Autónoma la convierte en escenario de toda reivindicación posible, sea local o estatal, algo así como el manifestódromo que eleva a primera división los conflictos y afanes de los habitantes de su periferia. Cuando una manifestación no se estrena en Madrid, es como una obra de teatro que no se estrena en Broadway.

Los gallegos, vascos, valencianos, catalanes… suelen discernir fácilmente quién está detrás de cada decisión de gobierno. Madrid, en cambio, juega con esa indefinición y un nacionalismo folclórico de chulapos y chulapas que sólo salen a pasear en las fiestas de San Isidro (el santo con más jeta del paraíso, que dormía la siesta a la sombra de un árbol mientras le hacían el trabajo los ángeles), indefinición alimentada por sus autoridades autonómicas para apuntar los éxitos a la lideresa y los fracasos al gobierno central.

Cuando el Metro se rompe (que es todos los días en alguna de sus líneas), los viajeros desorientados desalojan los vagones de mala gana y echando pestes a partes iguales contra Zapatero y contra Esperanza Aguirre. Cuando alguien se pierde por los pasillos de las urgencias de los hospitales nunca sabe si maldecir al ministro de la nación o al consejero de Sanidad. Ya se sabe que la culpa siempre es del otro.

Aparte de la capital del reino de España, es también el laboratorio particular donde la presidenta de la comunidad autónoma desarrolla su política tatcheriana de privatización de lo público, una especie de ensayo general con todo para su asalto definitivo al poder del gobierno central, con el permiso (o sin él) de Mariano Rajoy.

En el gran manifestódromo están de huelga ahora los profesores de la cada vez más menguada red pública de educación, entregada a colegios concertados, muchos de ellos dirigidos y gobernados por organizaciones católicas integristas, y hoy comienzan su huelga los trabajadores de la sanidad. Ambos sectores están siendo expuestos sin pudor a la voracidad neocon de los correligionarios de Esperanza Aguirre. Desaparece el Instituto Madrileño de Salud, organismo clave para la prevención y vigilancia de la salud pública, y los laboratorios de análisis clínicos pasan a manos privadas, entre otras medidas de los ultraliberales.

La enseñanza y la sanidad deben, según su ideario, atenerse a criterios de rentabilidad, sin que importe el deterioro galopante del servicio prestado. La buena educación y la buena salud para el que pueda pagarla. Apoyar estas huelgas, pues, para defender la justicia equitativa de los servicios públicos esenciales, es casi un acto de supervivencia para todos nosotros y un deber para con las próximas generaciones.

07 May 2008

Entre todos no le dejan llegar al congreso de junio

00:33, por Manolo Saco  

En las dictaduras sólo se necesita para gobernar el Boletín Oficial del Estado. Allí está condensada la verdad revelada por el dictador, sin que nadie pueda poner sus manos pecadoras para añadir ni una sola coma, y menos para llegar a la osadía de interpretar sus intenciones. En democracia, ese mismo instrumento se utiliza para trasladar al papel lo que previamente se cocinó en el Parlamento con la mayoría democrática. Las botas y los votos, dos maneras bien distintas de escribir la Biblia legislativa.

Pero, cuando los dueños de las botas lo permiten, surgen también dioses menores que buscan llevar su mensaje a la sociedad e intervenir en nuestras vidas. Así, es vocación temprana de los medios de comunicación el influir en las decisiones de quienes nos gobiernan, como ideas sueltas con las que enriquecer el Boletín Oficial del Estado.

No hay gobierno democrático en el mundo que no gobierne con un ojo puesto en ese autoproclamado cuarto poder, sobre todo en el grupo que le aupó al sillón de mando que disfruta. El PSOE gozó del suyo durante décadas, y el PP sufrió los suyos. Y ahí está el problema de Mariano Rajoy, que mientras Felipe González o Rodríguez Zapatero tenían su desayuno espiritual concentrado en un único editorial de su periódico de cabecera, el PP contaba con tantos valedores, con tantos boletines oficiales como formas diabólicas existen de entender la extrema derecha, la derecha, el centro, el liberalismo, la Iglesia y sus subcontratas de kikos, legionarios y opusinos, o sea, el PP. Un guirigay. Vamos, que cuando terminabas de leer las instrucciones del día ya se te había pasado la mañana.

Ayer, los escritores de los boletines oficiales del PP, con sus radios episcopales incluidas, le dieron el día al pobre Mariano, nerviosos todos por los descartes de Zaplana y Acebes (y los que vendrán) quienes guardaban en sus sagrarios la verdad revelada por el hombrecillo insufrible que los nombró, y que tantos réditos reportó a sus empresas, con regalías de concesiones a dedo.

Así que yo no quiero ser menos y me apunto a la oleada de consejos. Escucha, Mariano, tú a lo tuyo, no te rindas: dimite.

06 May 2008

Sin Ángel Acebes mi vida ya no tiene sentido

00:40, por Manolo Saco  

Ahora es Ángel Acebes el que avisa a Mariano Rajoy que no cuente con él a partir del congreso de junio. Para chulo él: “Le he dicho que no cuente conmigo”. Su anuncio, tras la marcha de Zaplana y el eclipse del hombrecillo insufrible, perdido en las procelosas manos de algún peluquero fashion, supone la desaparición de tres de los miembros del cuarteto que escribió las mayores páginas de gloria en la política española de estos últimos años, y cuya obra cumbre ha sido la más paranoica e imbécil de las teorías conspirativas que haya padecido nuestra joven democracia.

Acebes, siguiendo al maestro Zaplana, se va de la secretaría general de su partido antes de que su jefe le eche a patadas. Ahora que hemos enterrado a Calvo Sotelo, uno de los enterradores de un viejo partido de derechas, la UCD, Mariano Rajoy contempla cómo el partido que lidera se va pareciendo desagradablemente a aquella desunión de centro democrático que quemó sus naves en su inacabable viaje al centro con las cerillas de las familias políticas que abundaban en su seno. Sin duda alguna, pronto se apuntará al grupo de pirómanos desertores el mirlo blanco de Pizarro, pero éste no con cerillas, sino con mechero de oro y brillantes. ¿Creéis que llegará hasta el congreso del PP?

Por ahora se va el familiar Acebes, el político encargado de hacer el trabajo sucio de la derecha. El que desde el 11-M por la mañana colaboró estrechamente con Aznar para extender la intoxicación, tanto a nivel nacional como internacional, hasta las mismísimas puertas de Naciones Unidas, de la supuesta autoría de ETA cuando ya sabía que el atentado llevaba la firma de los terroristas islamistas.

Como cualificado Legionario de Cristo, un remedo del Opus Dei inventado por el pederasta Marcial Maciel, era el hilo directo de los talibanes del obispero español para organizar y llenar de sotanas, visones y collares de perlas las manifestaciones contra el matrimonio gay. Y el caudillo de la AVT tuvo en él a su mejor aliado en las convocatorias “contra” las otras víctimas del terrorismo, las que no encajaban en el martirologio de la extrema derecha del peluquero.

En fin, todo un lastre que Rajoy tenía que soltar para representar una vez más la vieja pantomima, para presentar de nuevo ante sus votantes el señuelo de la refundación de un partido de centro (por fin) y renovado. A la espera de ese plan renove de Mariano Rajoy, dejemos que Acebes descanse en paz allí arriba, en el escaño de la extrema derecha de la cuarta fila, según se mira desde aquí.
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Meditación para hoy:

Las exequias por el ex presidente del gobierno Calvo Sotelo me trajeron una imagen del pasado que diría que se trataba del NODO del régimen franquista si no fuera por el color arrebatado de la televisión. Y vaya color. Estaba José Bono, la máxima autoridad del Congreso, ejerciendo de anfitrión a pie de escalera en la recepción de autoridades, entre leones de bronce, cuando aparece el Cardenal de Madrid, Rouco Varela, vestido discretamente de púrpura cardenalicia, el mismo día en que la revista Intervíu desvestía en portada, también discretamente, a su sobrina.

No sé si era por vergüenza, o por cuestiones morales, o porque pensaba que a las tetas de su sobrina les faltaba cierta lozanía, o porque se le venía encima un funeral por el que no podía cobrar; el caso es que el cardenal traía cara de pocos amigos.

Pero allí estaba José Bono, la tercera magistratura del Estado, para recibirle, inclinando servilmente la cerviz para besar la mano del cardenal talibán. ¿Será un aperitivo de lo que nos espera? ¿Por qué tenemos que soportar esta afrenta de ver al presidente del Congreso, nuestro máximo representante en una democracia parlamentaria, escenificando públicamente en actitud babosa el ritual servil de sus creencias religiosas?

05 May 2008

El correo electrónico nos va a matar

01:09, por Manolo Saco  

No hace mucho recibí una tarjeta, vía correo electrónico, con la siguiente reflexión: en el año 2002, el mundo se gastó cinco veces más en implantes mamarios y en Viagra que en investigar la enfermedad de Alzheimer; de lo que se puede deducir que dentro de 30 años habrá un gran número de personas con espectaculares tetas y poderosas erecciones pero incapaces de recordar para qué sirven.

Me llegó entre los quinientos mensajes basura (SPAM) que diariamente desembarcan por caminos misteriosos a mi cuenta particular, sin contar los cientos de mensajes que pretenden apoderarse de los foros de internet de cada autor de bitácoras personales, como esta que estáis leyendo.

Me vino a la memoria cuando leí que se cumplían 30 años desde el primer spam, y que desde entonces se ha llegado al desagradable récord de dos millones de correos indeseados ¡por segundo! Es tal la avalancha y la variedad de trucos para abrirse camino hasta mi ordenador que a punto están de convertir el correo electrónico en un instrumento inservible. Yo ya no hago otra cosa en todo el día que borrar mensajes estúpidos, escritos por un estúpido que se oculta en esa tierra de nadie que son algunos países del Este.

Así que, parafraseando al autor de la tarjeta de los implantes mamarios y la Viagra, creo que puedo aventurar que, como los informáticos no investiguen más diligentemente sobre cómo curar esta enfermedad infecciosa, más bien cómo prevenir antes que curar, pronto llegará el día en que ya no recordemos para qué servía en realidad el correo electrónico.

Porque ni siquiera sirve para tener poderosas erecciones, puesto que la Viagra que pretenden vendernos es más falsa que mis virtudes, ni recordaremos que las tetas de las porno estrellas que acompañan a cada mensaje servían antaño para la noble tarea de alimentar a los bebés, aunque quizá lleguemos a atesorar en casa una espléndida colección de copias de Rolex para medir un tiempo inexistente, pues lo hemos perdido intentando borrar todos los mensajes.

O algo peor. Resulta que ahora han descubierto una nueva patología, bautizada como apnea del correo electrónico, que, al igual que las nocturnas, provoca un cambio en la frecuencia respiratoria mientras vemos el correo, con grave peligro para la estabilidad de nuestro ritmo cardíaco

¡Quinientas apneas diarias, vaya futuro! El Alzheimer, dispuesto a borrarme las pocas alegrías de mi vida, y el spam, conjurado para provocarme un infarto.

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