22 Feb 2008

La seguridad del Estado está en peligro

00:37, por Manolo Saco  

El ministerio del Interior ha puesto en máxima alerta a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ante el temor a un posible atentado por parte de la banda terrorista ETA.

El ministerio de Economía y Hacienda ha puesto en máxima alerta a empresarios, sindicatos, banca y todas las fuerzas sociales ante el temor a un posible atentado por parte del Partido Popular al crédito de España ante las instituciones internacionales. Desde hace días, Rubalcaba y Solbes no duermen por su culpa.

Porque aunque penséis que la campaña electoral ha comenzado hace cuatro años, en realidad ha sido esta noche su estreno oficial, y nuestras fuerzas de seguridad no saben hasta dónde puede llegar la labor de los comandos del PP para hacer coincidir sus deseos de que España se hunde con la realidad. O se hunde, o la hundimos, podría ser su nuevo eslogan, en lugar de esa cosa blanda de “con cabeza y corazón”.

Para estos terroristas (DRAE: Terrorista: Que practica actos de terrorismo. Terrorismo: Dominación por el terror) -que han copiado el mensaje del terror de otro PP, también de extrema derecha, el Partido Patriótico de Guatemala-, el Instituto Nacional de estadística miente porque sus cuentas auguran una victoria para el PSOE; el Banco de España miente por sostener que la economía española va mejor que la media europea…

Son pequeñas bombas ideológicas, metralla de falsedades para mantener el estado de terror entre la población, aunque ello suponga el descrédito de nuestras instituciones.

Todo vale. Así que no os extrañe si ahora Mariano saca su arsenal de armas de insultar para recordar, de todo corazón, eso sí, que Zapatero es un «bobo solemne, cobarde, mendigo de treguas, irresponsable, grotesco, frívolo, inexperto, antojadizo, veleidoso, inconsecuente, acomplejado, indigno, cobarde, irresponsable, traidor a los muertos, taimado, chisgarabís, insensato, ambiguo, débil e inestable».

Me preocupa, una vez desacreditados su presidente, el Banco de España y el INE, si el día 9 aceptará los resultados de las elecciones.
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Meditación para hoy: Estaba intranquilo por ver al “mirlo blanco” del PP debatiendo con gente mayor como Pedro Solbes. Yo pensaba que un tipo que se había llevado un pelotazo de 10 millones de euros de Endesa, y que todavía no está en la cárcel, tenía que ser un genio, un fuera de serie, hasta que me acordé del Dioni, y comprendí que el que estés dentro o fuera de los muros de una prisión es sólo cuestión de suerte. Ver a Pizarro en Antena 3 me ha tranquilizado, que es, supongo, lo que pretendía su partido, tranquilizarnos. Pues ya estoy tranquilo. El mirlo blanco resulta ser una pura colección de tópicos fabricados por el gabinete de campaña del PP. Vamos bien. Mezcló constantemente churras con merinas, con un discurso de una incoherencia de vergüenza ajena, entre catastrofista y mesiánico, a la altura de, pongamos por caso, de un Zaplana cualquiera. ¡Hasta salió con que Zapatero financiaba a los terroristas!
Esto va bien, chicos, sigamos poniéndoles micrófonos.

21 Feb 2008

La triple alianza pende sobre nuestras cabezas

00:34, por Manolo Saco  

Un nuevo ingrediente ha entrado en campaña: el ruido de sables, como se decía en los primeros años de la transición. Algo que creíamos superado pero que aparece de nuevo como un mal sueño. Ahora sabemos que el general Mena, el que había justificado en la última Pascua Militar la posible intervención del ejército si el estatuto de Cataluña desbordaba lo que él juzgaba como límites de la Constitución, escribe libros. Sabe escribir, al parecer, y ha escrito un panfleto trufado de golpismo que podría integrarse dentro de la especialidad de filosofía militar.

Los generales, como los sacerdotes, son la personificación del poder. Y la combinación entre ambos, entre el altar y la espada, ha proporcionado a la humanidad sus momentos más trágicos. Ambos estamentos comparten, además, la peculiaridad de que su autoridad no procede de sus capacidades personales, no es fruto de ningún esfuerzo de la razón, sino que la toman prestada, unos, del poder de sus dioses, y los otros, del poder de las armas de fuego.

De este modo, instalados tan ricamente en la periferia de la lógica, cualquier chiste cuartelero es muy celebrado por su audiencia cautiva (¡señor, sí señor!), bajo pena de arresto, y cualquier aportación suya al debate político suena a trompetas del séptimo día o del séptimo de caballería. A elegir.

Los militares están históricamente tan acostumbrados a que sus víctimas les den la razón gracias a esa habilidad suya para apoyar sus argumentos con el dedo en el gatillo, que no necesitan un mayor esfuerzo intelectual para hacerse oír.

El destituido general Mena, a pesar de que ya pertenece, pertenecía, a un ejército europeo, sigue soñando con ser la salvaguarda “de la unidad de España si los políticos la ponen en peligro y la justicia no interviene”, como reconoce en su libro que dijo ante sus camaradas en una reunión de hace un par de años. Acojona ¿no? No sólo Zapatero y sus secuaces se pueden ver delante de un pelotón de fusilamiento, sino también los jueces del Tribunal Constitucional que no den por bueno el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP.

Los argentinos tuvieron en aquellos años de la canalla fascista un grupo paramilitar conocido como la Triple A que sembró el terror entre la población, con asesinatos, torturas y desapariciones en vuelos siniestros sobre el océano. Era una alianza entre las fuerzas retrógadas del ejército, elementos de la Iglesia católica que participaban en las torturas, y personajes de un peronismo mafioso incrustado en el gobierno.

Nosotros ya tenemos en marcha el embrión de nuestra triple alianza, nuestra Triple A, como un mecanismo perfectamente engrasado para meter miedo: el ejército, la Iglesia y el PP, simbolizados por Mena, Rouco y Rajoy.

Todos dispuestos a salvarnos. Quedáis avisados.

20 Feb 2008

Conoceremos su legado político por los grafiti

00:35, por Manolo Saco  

Fidel Castro lleva muriéndose políticamente un año y medio. Ahora debe de estar preparando su muerte física, porque, al igual que los grandes hombres en sus postrimerías, como hizo José María Aznar, ha decidido no presentarse a su reelección.

En su Cuba, donde lo que no es oficial está proscrito, hasta los grafiti son oficiales, a veces de un tamaño descomunal para que sea imposible no verlos, y de su capacidad para perdurar intactos en las paredes se deduce la permanencia o volatilidad de la doctrina que encierra cada mensaje. El de “Patria o muerte”, por ejemplo, es uno de los más veteranos, y muchos en la isla piensan que cualquier día de estos la patria acabará llevándolos a la muerte por inanición.

Hay uno al llegar al aeropuerto José Martí, creo que dirigido subliminalmente sobre todo al numeroso turismo español, que recibe al viajero con una soflama que es todo un principio político: “Aquí nunca habrá una transición”, dice más o menos. Es una frase lapidaria que recuerda al frontispicio del infierno de Dante, (Inferno, 3,9): Lasciate ogni speranza, abandonad toda esperanza. Algo así como “españoles, no traigáis a la isla el canto de sirenas de la transición, abandonad toda esperanza”.

Nuestro viejo régimen también echaba mano de las imágenes poéticas para expresar su intención de echar raíces entre nosotros, como el III Reich, que tenía una vocación de permanencia de mil años hasta que el cianuro se cruzó en su camino. Franco creía haberlo dejado “todo atado y bien atado”, para que las instituciones permanecieran mil años sin él.

Lo peor sería que se cumpliese la predicción, porque cuando no hay transición, tal como hemos aprendido aquí, las revoluciones comienzan un proceso de descomposición acorde al del cadáver del dictador desaparecido. Lo preocupante es que para el comisario político autor del grafiti, el concepto de transición (a la española, supongo) significa alta traición a la verdad suprema e inamovible de la revolución.

Fidel Castro se ha despedido teatralmente desde el diario Granma, menos oficial que los grafiti. Así que vamos a esperar qué mensajes nos transmiten en los próximos días las paredes de la Habana para tomarle el pulso al futuro de la revolución.

19 Feb 2008

La independencia de Kosovo entra en campaña

00:27, por Manolo Saco  

La independencia de Kosovo ha entrado en la campaña electoral española por la puerta de atrás. Es uno de esos conflictos que la gente presupone muy alejados de su vida diaria pero que, como en el caso de las hipotecas basura de estados Unidos, las subprime, acaba afectando al bolsillo y a la vida de medio mundo.

Las fuerzas políticas españolas, en plena confrontación electoral, han pasado sus declaraciones sobre la secesión de Kosovo por el tamiz de sus agendas. La sombra de Euskadi planea sobre todas ellas. El PP exige al gobierno que se oponga en los foros internacionales, porque presupone que se empieza entregando Kosovo y se termina dando pie a la declaración de independencia por parte de gobierno de Ibarretxe. Nada nuevo bajo el sol para el partido españolista.

El PSOE… nadie sabe qué piensa en realidad el PSOE. Oficialmente, por boca de Moratinos ya ha dicho que se opone, como si en verdad por fin algo uniera a ambos partidos mayoritarios. Pero no sabemos cuál sería “en tiempos de paz” la opinión de un partido, como el PSOE, que ha defendido secularmente el derecho a la libertad de los pueblos, de no ser por la existencia del conflicto vasco; más aún, por historia, su opinión sería bien distinta si no existiese una oposición como la del PP que le crucificaría de aquí al 9 de marzo ante la menor ambigüedad.

Es cierto que para gobernar hay que dejarse muchos pelos en la gatera. Detrás de cada fortuna, dicen, hay un cadáver. Para alcanzar el poder, y mantenerlo, hay que convertir en cadáveres muchos principios. Y más, si cabe, en las relaciones internacionales. Sin ir más lejos, muchos nos preguntamos dónde está enterrado el principio de autodeterminación del pueblo saharaui tan ardorosamente defendido por el PSOE en la oposición, por no hablar del cadáver de “OTAN no”.

Claro que, para ambigüedad, también la de Izquierda Unida que no dice ni que sí ni que no, porque “éste no parece el momento adecuado”, aunque no se sabe muy bien si se refieren a que lo que no es adecuado es el momento de la independencia o el momento de contarlo a sus votantes.

Para los partidos nacionalistas ha sido un regalo, por mucho que la vida de los habitantes de Kosovo y la de los vascos se parezca lo que un huevo a una castaña. Para el PNV no cabe la menor duda. Y lo mismo para CiU, aunque con los matices europeístas de los catalanes. Y no digamos nada para ERC. Izquierda y derecha nacionalistas se tocan y bailan agarrados.

El caso es que Kosovo es una mecha encendida. Serbia amenaza con tomarse la revancha, y ya su parlamento acaba de anular la declaración de independencia de su provincia. Es una nación herida en su orgullo que ya ha dado muestras de lo que es capaz el lado salvaje de los ultra nacionalismos. Y por no faltar, atención, no faltan ni la Iglesia Ortodoxa pro serbia (ha pedido poner al país en estado de guerra para recuperar Kosovo), ni la Conferencia Islámica pro kosovar. Ya sabemos cómo se enquistan los conflictos cuando los dioses y los farsantes que administran su industria toman partido.

Para abundar en el disparate, las fuerzas de pacificación de la ONU, entre las que se encuentran efectivos españoles, nunca han sido tan necesarias para impedir que comience allí un conflicto mundial, aunque ahora se queden tan solo para defender una legalidad que ya no existe de hecho: la unión de Serbia y Kosovo. ¿Se va a quedar la ONU de policía permanente?

Y allá, a lo lejos, dos genios de la diplomacia, Bush y Putin, toman posiciones en cada una de las trincheras. Que sus dioses nos cojan confesados.

¿Y todo para qué? La nueva nación recién alumbrada siente en verdad la secesión como una liberación, como pueblo oprimido. Pero Europa parió un ratón, empobrecido, con una economía en bancarrota, con una tasa de paro que para sí la quisiera Rajoy en campaña electoral, con uno de los índices de corrupción mayores del planeta. Una nueva nación que tendrá que vivir durante mucho tiempo de la caridad internacional. Libre, pero mendicante y permanentemente amenazada.

Completa el cuadro una asamblea de Naciones Unidas que parece dispuesta, con apenas la oposición de Rusia, a dar por buena la independencia de un país basada exclusivamente en motivos étnicos. Es decir, lo que cualquier fascismo del siglo XX estaría dispuesto a firmar con mucho gusto.

En fin, todo muy sencillito.
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Por si era poca ración, otra meditación para hoy:
Es sabido que a los mítines políticos se acude con el alma en blanco, como la de los niños, con la conciencia crítica aparcada en la calle. Son más celebraciones que encuentros de meditación. Las campañas políticas son sobre todo fiesta y espectáculo, y los espectadores de los mítines van a ver la actuación de sus actores favoritos, entregados, dispuestos a reírles cualquier ocurrencia. Por fortuna, la naturaleza política es así de sabia, de lo contrario asistiríamos al suicidio masivo de nuestras neuronas: gracias a ese mecanismo milagroso puedes morirte de risa con unos versos de doña Cuaresma Aguirre sobre Zapatero que sin duda harían que te murieses de vergüenza al escucharlos fuera del contexto de la juerga electoral. Ellos manejan muy bien los entresijos del circo. El diputado del PP Martínez Pujalte lidera, por ejemplo, la troupe de los pujaltitos, un famoso grupo de payasos que en el Congreso ríe de manera estentórea las gracias de su jefe, con palmadas, patadas y grandes risotadas de taberna. Ahora, Rajoy se pone al día en las técnicas del circo, y comienza sus mítines siempre con una pregunta, con una versión modernizada del ¿Cómo están ustedes? de los payasos de la tele.
Para morirse de risa y de vergüenza. A elegir. Depende de si estás dentro o de si estás fuera.
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Y otra más: Ya son dos representantes del Partido Popular las agredidas verbalmente en el lapso de pocos días, primero María San Gil y ayer Dolors Nadal, cuando intentaban ejercer su derecho a exponer públicamente sus argumentos políticos. Esos matones que las amenazaban encierran en sus cabezas todo cuanto aborrezco. Matones estúpidos que, además, convierten en mártires a sus adversarios. Claro que antes de que cantara el gallo por tercera vez, Ángel Acebes con la elegancia que le caracteriza, explicaba que la culpa de todo ello la tiene Zapatero. Aunque, de todas formas, este pobre chico ya no hace daño, afortunadamente.

18 Feb 2008

El programa del adversario da mejor juego electoral

00:36, por Manolo Saco  

La lección más provechosa de las encuestas publicadas este fin de semana por los principales diarios sobre la intención de voto es la escasa incidencia de las promesas de los candidatos sobre la decisión final de los electores.

Sociólogos tienen las iglesias de la prospectiva para dar una explicación más o menos científica, pero creo que sobre todo se resumen en dos: la primera es que prácticamente nadie se cree las promesas electorales, hasta el punto de que cuando raramente se cumplen, la ciudadanía se sorprende, como ocurrió con la retirada de las tropas de Irak.

La segunda es que en la configuración del voto vale más la fe -en las personas y los partidos- que la razón. Parece como si el votante tuviese con su partido esa relación resignada del deudor de hipotecas con su banco.

Dicen que tan sólo un millón de ciudadanos es sensible a la letra de las promesas electorales. El resto lo consigue la imagen (¡es la imagen, estúpido!), la capacidad del político para transmitir su propia imagen… o la del adversario, sobre todo la del adversario.

Es la campaña de los contrarios, el programa del contrincante sirve para presentar el negativo de la campaña. Si el PP mete miedo con la inseguridad y el paro provocados por la invasión extranjera de la inmigración, el adversario le tilda de xenófobo. Lo mismo vale para la desregulación del matrimonio homosexual del PP que se traduce en el PSOE como la homofobia de los conservadores. Si Zapatero pide “tensión”, ya lo decía Rajoy: el crispador es el PSOE. Y así sucesivamente.

Las salidas de pata de banco o las estupideces sin paliativos apenas tienen incidencia en el electorado propio, son sólo munición para el contrario. A un votante del PP no le importa que Arias Cañete vaya soltando “necedades brutales” solicitando “medidas brutales” en economía que no tiene ni idea de cuáles son; ni le importa que Rajoy anuncie la prohibición del velo islámico para toda el territorio nacional (¡Paña!), excepto en Ceuta y Melilla donde se comería todos los votos; ni que el trasvase del Ebro sea bueno para Federico Trillo, candidato del PP al Congreso por Alicante, y que desaparezca del programa electoral del partido porque es una bomba de relojería en Aragón; ni que la lideresa Cuaresma Aguirre, la misma que está llevando a la sanidad pública madrileña a sus más altas cotas de desasosiego, después de haber trucado unas listas de espera cada vez más desmesuradas, acuda en campaña a Cataluña a defender la mejora de las listas de espera sanitarias.

Así es la fe. Una vez admitido que dios hizo al hombre con un trozo de barro al que le sopló para insuflarle un alma y que luego hizo a la mujer con una de las costillas del varón recién terminado, una vez admitido esto uno ya tiene la mente suficientemente preparada para admitir cualquier otra necedad. La fe no entiende de contradicciones. Y además es muy incómodo pensar. Sólo el líder sabe lo que nos conviene exactamente.
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Meditación para hoy: repasando mis fotos del viaje a Finlandia del año pasado me encontré con esta, creo que de un lateral de la estación de ferrocarril de Helsinki. Era un día apacible a pesar de la escena de terror. Si la foto de ayer era todo un panfleto, creo que esta es una alegoría de lo que nos podría pasar el 9 de marzo. Por palomas, por confiados… Dejo el pie de foto al gusto de cada uno.

finlandia.jpg

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