12 Nov 2007

Es un perfecto Aznar, pero es nuestro Aznar

00:32, por Manolo Saco  

Cuando vi cómo Hugo Chávez llamaba fascista reiteradamente a José María Aznar, en un lugar inapropiado para recordar que José María Aznar es un fascista, en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se suponía debía ser la catedral de la cortesía y la diplomacia política, al verlo comprendí que el presidente venezolano estaba completamente equivocado.

Sólo un populista, con un pasado golpista y un extraño respeto por los usos democráticos convencionales como el militar Chávez, podía cometer tamaña torpeza en un foro internacional de tanta altura. La reacción del Rey y de Zapatero, saliendo en defensa del hombrecillo insufrible, más por el fuero que por el huevo, era inevitable en el fondo y en la forma. Como representantes del estado español no podrían haber hecho otra cosa.

Me recordó la anécdota del adversario de Bush que no soportaba que hablaran despectivamente del presidente de los Estados Unidos fuera de sus fronteras, reconociendo que su presidente podía ser un estúpido, “pero es nuestro estúpido”, frase patriótica tomada a su vez de una madre amorosa que, aunque reconocía el problema de su niño, no estaba dispuesta a consentir que los compañeros de colegio llamasen estúpido al estúpido de su hijo.

Así que aunque en casa José María Aznar se comporte como un perfecto Aznar, públicamente es nuestro Aznar, y debemos quererlo (bueno, quizá exagere) con sus desvaríos, sus rencores, su falta de patriotismo cuando habla de nosotros por esos foros de dios, con su empeño en ahondar en la discordia entre españoles echando mano de esa aznaridez, aznaridad o aznadería de las montañas y los desiertos lejanos del 11-M.

Y más aún, si quien llama fascista a Aznar, a mi niño querido, es alguien como Chávez, que guarda una anomalía democrática en su historial, como el golpe del año 1992 contra un gobierno salido de las urnas, el mismo ex golpista que hoy está preparando mediante la reforma de la Constitución la manera de perpetuarse en el poder, con el uso y abuso de unos medios comunicación de los que se sirve como si fueran de su propiedad.

Y mientras Aznar se veía obligado a agradecer el gesto del Rey y Zapatero (por teléfono, eso sí, nada de cámaras de televisión, para que no quedara memoria gráfica de su reconocimiento, para que tan sólo lo oyeran los interesados, porque los gestos de agradecimiento son expresiones de la debilidad del alma, ¡y hasta ahí podíamos llegar!) su partido, demostrando la exquisita sensibilidad de los gusanos anélidos, explicaba al mismo tiempo, por boca de su secretario de Comunicación, Gabriel Elorriaga, que el incidente era consecuencia “de la imprevisión, de la negligencia y de la falta de capacidad de actuación” de Zapatero. Rajoy tardó unas horas más en expresar su punto de vista. Es el líder, y un líder no puede improvisar una respuesta cualquiera. Ha de tomarse su tiempo, porque sabe que últimamente las improvisaciones le han acarreado serios desperfectos en su ya deteriorada imagen.

¿Qué hacer? Si agradecemos el gesto a Zapatero sería reconocer algo inaudito: que el bobo solemne tiene, además de dignidad, los cojones bien puestos, y que defiende a sus adversarios políticos, si es necesario, hasta en los foros internacionales hostiles. Así que Mariano hizo lo que tenía que hacer, como el hombre de Estado que es y que aspira a gobernarnos a partir del próximo año. La solución salomónica define su trastorno político bipolar: agradeció el “coraje del Rey” en la defensa de Aznar, es decir, agradeció que el Borbón sacara los pies del tiesto y mandara callar a Chávez a grito pelado, en el más puro estilo de pelea de taberna, que es cómo les gusta a los del PP solucionar las disputas, a lo macho, y lamentó, como contrapeso, la política diplomática del presidente del gobierno. Así que estas cosas nos ocurren a los españoles, según Mariano, por culpa “de las amistades peligrosas que ha cultivado el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero”. De aquellos polvos mal echados vienen estos abortos.

Así que os lo digo con el corazón en la mano: si algún día Mariano me llega a gobernar y me ocurre algún percance en tierra extraña, os ruego le digáis de mi parte que no me salve, que no dé la cara por mi, que después de sus comentarios patrióticos sobre los incidentes con Marruecos, con Chad y con Hugo Chávez prefiero cumplir la condena, sea cual sea, en las cárceles de los infieles. Cualquier cosa menos añadir a mi condena la tortura de los insultos del patriota de hojalata oxidada.

09 Nov 2007

La Iglesia y José María están en campaña… de publicidad

00:15, por Manolo Saco  

Cuando todavía coleaban los efectos de las declaraciones de José María sobre los inductores de los crímenes del 11-M que, según él, el tribunal atribuyó equivocadamente a islamistas; mientras una oleada de vergüenza ajena azotaba nuestro suelo patrio (estaba buscando una disculpa para poder decir eso del suelo patrio) como reacción a las alucinaciones del hombrecillo insufrible; mientras esto sucedía, comenzaba la nueva campaña de publicidad de la Iglesia Católica para animar a los fieles a pasar por caja, por la casilla de la declaración de la renta.

Se acabó eso de comer la sopa boba. La iglesia tendrá que vivir, de ahora en adelante, de los beneficios sobre la venta de su mercancía, ya sabéis, el paraíso, su versión heavy de la moral, y demás productos de su catálogo de ventas. Desde ahora, la Iglesia, como las demás empresas españolas, deberá competir en igualdad de condiciones, y por lo tanto no podrá recibir más subvenciones a fondo perdido (completamente perdido, pues jamás devolvió un duro).

Eso sí, ahora los obispos tienen el mismo derecho que los demás a invertir su dinero en lo que ellos consideren mejor para sus intereses empresariales: gescarteras, construcción de madrasas, convocatoria de manifestaciones multitudinarias, empleo de los púlpitos para ahondar en la división entre españoles o el cultivo del odio desde su santa emisora, impagable guía moral para todos nosotros.

Este es su púlpito preferido, por ejemplo, para publicitar la teoría conspianoica de José María, uno de los productos estrella del catálogo, aunque, por lo que contaba ayer la SER, con escaso éxito. Parece que ya ni el 20 por ciento de los españoles cree que detrás del 11-M se escondía alguien más que unos “moritos”. Pobre cosecha para una inversión publicitaria tan costosa.

Bajo criterios de rentabilidad, la campaña publicitaria de la Iglesia ha sido una chapuza. Y más si consideramos que su fundador, con apenas una docena de seguidores y un burrillo para los traslados (nada de autocares) consiguió unos resultados milagrosos, con mercancía mucho más difícil de vender.

08 Nov 2007

Un arribaspaña cariñoso para Santiago Matamoros

00:35, por Manolo Saco  

Querido Santiago: te escribo estas “Cartas a un joven español” porque al ser tú tan joven, y tan peligrosa la tentación de revolver en el lugar equivocado de la memoria histórica, creo que necesitas una visita guiada para que no hurgues donde no debes.

En primer lugar has de saber que te pusimos el nombre de Santiago en honor al patrón de las Españas, el mismo que ayudó el rey Ordoño I en el siglo IX a vencer en dura batalla a las huestes sarracenas que amenazaban hacer con nosotros, los cristianos, las mismas atrocidades que luego los cristianos hicimos en las Américas con los asquerosos indígenas sin papeles.

Hoy, cuando a duras penas hemos conseguido salir del mal trago del 11-M (a la sentencia me refiero, los muertos ya los teníamos amortizados) observo con preocupación la alianza que una parte de la izquierda mantiene con el fundamentalismo islámico radical. Deberás saber que el juez Bermúdez, que equivocadamente creíamos uno de los nuestros, sigue escondiendo a los inductores intelectuales de aquella masacre en los desiertos de Almería y en las montañas de Euskadi, porque se ha revelado como un enemigo más de España. El primer consejo que quiero darte, pues, es que, aún a riesgo de que puedas parecer un imbécil entre tus semejantes, si tienes la convicción moral de que el 11-M fue un golpe de estado, pues lo mantienes con la cabeza bien alta.

Por eso me alegro de haber elegido para ti el nombre de Santiago Matamoros. Tu madre y tu padre estuvimos dudando en su día si bautizarte con el nombre de José Antonio, como el de mi querido Primo de Rivera, mi ídolo de juventud, pero hoy me alegro de no haberlo hecho, tal como se han desprestigiado los primos, como el de Rajoy.

Y mi primer consejo es que debes guardar calma si te llaman “facha”. Ellos piensan que así te insultan, cuando en realidad para ti debe ser un timbre de honor, que no sé que es, pero tu abuelo siempre hablaba de los timbres de honor con una mano en la parte de la hombría que acojonaba. Recuerda, hijo mío, que eso de ser facha no es malo. Antes al contrario: facha viene de la palabra italiana “fascio” que dio nombre al movimiento fascista liderado por Musolini, quien fue designado por el Papa como uno de los defensores de la cristiandad.

Si te lo llaman, contéstales que a mucha honra, y que ellos, en cambio, son unos progres de mierda, un apócope de progresistas, llamados así porque buscan estúpidamente el progreso, en lugar de conservar como nosotros los conservadores, y así les va, empeñados en dar primacía a la razón sobre la fe y en hacer leyes para casar a mariquitas con mariquitas, que es como sumar peras y manzanas, como dice tu madre Ana, que está aquí a mi lado y te manda muchos besos. Recibe, pues, un cariñoso arribaspaña de tu padre que te quiere,
Josemari.

07 Nov 2007

¿Por qué un académico llama “plus” a lo que es “más”?

00:36, por Manolo Saco  

Juan Luis Cebrián le propinó una bronca gratuita al presidente Rodríguez Zapatero por su campaña “ Con Z de Zapatero”. Y perpetró la grosería en la sede de la propia Real Academia Española cuyo sillón V ocupa, y a donde Zapatero había sido invitado para celebrar el nacimiento de la ñ y la cedilla entre la comunidad de internet. El académico y Consejero Delegado de Prisa ya ni se molesta en guardar las formas, inhabilitado por el rencor, incapaz de perdonar al presidente del Gobierno el no haber acudido incondicionalmente en su ayuda en la famosa guerra del fútbol.

“No hace falta asesinar la ortografía para ganar unas elecciones”, le reconvino a su invitado, quizá esperando en vano que los presentes se tragasen que no se trataba de un acto de venganza infantil sino de una buena obra en favor de la calidad ortográfica de las futuras generaciones. Alguno esbozó una sonrisa, pero todos cuantos le conocen saben que Cebrián no está nunca para bromas, y hay quien incluso le achaca una total ausencia de sentido del humor. ¿Qué van a pensar nuestros niños el día de mañana?, se habrá dicho escandalizado, incapaz de ver más allá de la letra de la campaña socialista. ¿Que la igualdaz, la sinceridaz, la integridaz, la prosperidaz o la barbaridaz fueron inventos de un bobo solemne que estuvo a punto de poner en peligro la estabilidaz económica de su Canal Plus?

-Por cierto, papá, ¿qué es eso de Plus? ¿Por qué ese señor llama “plus” a lo que está claro que se dice “más”?¿Es eso lo que le enseñan en la academia esa?

La verdad es que Zapatero demostró unos reflejos que quizá no se esperaba el autor de la grosería: “Siempre preferiré jugar con las palabras a golpear con ellas”. Y entonces me dio por imaginar a Rodríguez Zapatero pagándole con la misma moneda, recibiendo en Moncloa a Juan Luis Cebrián -cuyos méritos para acceder al sillón V de la Academia dejamos para otro día para no enredar más (para no enredar plus, diría él) el asunto- improvisando una lección de periodismo ante el fundador del diario El País (antes El Pais):

-Gracias por venir, Juan Luis, pero me gustaría que pusieses un poco de orden en tu Redacción. Por ejemplo, los pies de foto de tu periódico, llenos de obviedades, suelen ser un diario insulto a mi inteligencia. Tus redactores se empeñan en explicarnos lo que ya estamos viendo, y generalmente se callan en cambio los datos que no vemos pero que nos serían de gran ayuda. Comprendo que en muchos casos no hay ningún dato más, pero si es así mejor sería callar que intentar rellenar la línea exigida por ese Libro de Estilo que os tiene tan encorsetados y que a veces os lleva a dar explicaciones para tontos. Por ejemplo (28-12-2003): “Una viandante pasa junto a una columna de propaganda electoral del líder reformista Borís Tadic en Belgrado”. Afortunadamente vuestro Libro de Estilo sólo permite una línea de pie de foto, de lo contrario hubiéramos leído una lindeza parecida a esta: “Una viandante con botas y pantalón vaquero, y con un teléfono móvil en su mano derecha, que parece un Nokia, pasa junto a una columna redonda de propaganda electoral del líder reformista Borís Tadic en Belgrado, en un día en que afortunadamente no llovía”. Dos páginas después, leemos en otro pie de foto que “un guatemalteco pasa junto a unos carteles electorales de Berger” ¿Está seguro el redactor de que el hombre que pasa “junto a unos carteles…” es guatemalteco y no un inmigrante colombiano? ¿Y quién es el tal Berger? A veces en tu Redacción sobrepasáis la línea del absurdo, como poner pies de fotos a las ilustraciones, cuando cualquier becario atento ha estudiado en la Facultad que una ilustración es en sí misma un pie de foto… o es una mala ilustración. Y no digamos nada, querido Juan Luis (y te lo digo con todo el afecto), de la tentación de insistir con los pies de foto en una entrevista. Por ejemplo (28-12-2003) en la entrevista con Manuel Chaves, lo asombroso sería que en el texto hubiese intercaladas fotos de Sadam Hussein, pongamos por caso. ¿No estamos hablando de Manuel Chaves? ¿Quién va ser si no el de la foto? ¿Para qué insistir en que es una foto hecha “durante la entrevista”? ¿Añade ese dato algo a la historia? ¿Por qué no superáis el horror vacui, y os saltáis la amenaza estúpida del Libro de Estilo con la supresión de un pie de foto innecesario?¡Ah!, por cierto, Juan Luis, ¿y qué tenéis en contra del gerundio? ¿Por qué lo habéis eliminado de los pies de foto, el único lugar donde es imposible utilizarlo mal, porque una foto es en sí misma un gerundio? “Zapatero, recibiendo a Sarkozy”, y no “Zapatero recibe ayer a Sarkozy”, con esa manía de sustituir el gerundio por un presente histórico que ya ni es presente y todavía no es histórico? ¿No os dais cuenta de que con la orden permanente de que no se utilicen los gerundios os estáis cargando uno de los recursos más sublimes de la poesía del Siglo de Oro? Querido Juan Luis, con todo el cariño te lo digo: que sea la última vez. Que te metas conmigo tiene un pase, pero al Siglo de Oro ni me lo toques. No jodamos. ¡Ah!, por cierto, y dice mi hija que no es plus, que es más”.

Todo esto pensaba que le podría haber dicho Zapatero a Juan Luis Cebrián si Zapatero fuese igual de rencoroso que Juan Luis Cebrián. Y se lo diría en voz alta, para dejarlo en ridículo ante todos los redactores de su periódico que, con sus nombres y firmas, y un par de cojones cada uno, incluidas ellas, le acusan de haberse mudado al centro político y de utilizar sus medios de comunicación al más puro estilo pedrojotero.

Pero con el maldito talante de Zapatero no vamos a ninguna parte.

06 Nov 2007

La épica del cómic o el trabajo de la diplomacia

01:24, por Manolo Saco  

Cuando esto escribo, continúan retenidos tres españoles que pueden afrontar graves condenas por una supuesta colaboración en un delito de tráfico de niños en Chad. Después de ver al presidente de aquel país acusar en voz alta, en los pasillos del aeropuerto, a la tripulación del avión, como un aficionado bronco del tendido del siete que se salta la barrera, me asaltan bastantes dudas sobre la calidad de los usos y costumbres jurídicos y procesales del país africano.
Visto lo cual, creo que son momentos de delicadas negociaciones diplomáticas que al menos deben procurar no agravar el estado de los aún detenidos, en condiciones carcelarias, como ya hemos sabido, bastante lamentables.
Nicolas Sarkozy, en una brillante operación relámpago, ha conseguido la liberación de al menos los periodistas franceses y cuatro azafatas españolas. Y lo que se supone que debería ser una alegría para todos en el PP ha sentado muy mal. ¿Cómo es posible?
Es el famoso patriotismo de hojalata de la derechona. Como consideran a Sarkozy “uno de los nuestros”, no han tenido más remedio que convertirlo en un héroe, si bien lamentan que haya tenido que ser un presidente extranjero (¡un extranjero!) quien haya salvado a nuestros compatriotas. Es lo que ocurre con los sembradores de desastres, que si nos va mal, se alegran de ver cumplida su profecía, pero si el gobierno acierta, nuestra paz, prosperidad y sosiego es su tortura.
Y como su sentido del patriotismo está atravesado por ese pensamiento dual, Acebes I El Rencoroso expresó su “sincero agradecimiento” a su ídolo francés por su “éxito” (“menos mal que estaba Sarkozy”), mientras Moratinos andaba, según el, de juerga flamenca.
Y no podía faltar él, Aznar, el patriota insufrible, cuyo patriotismo le lleva a poner a caldo al gobierno español por todos los foros del mundo que pisa. El presidente de Falange Española (FAES) también está agradecido a su “buen amigo”, pero se siente “humillado” al mismo tiempo: hubiese preferido ver a Zapatero rescatando a los franceses y llevándolos a París en persona. Quiere mucho a su Sarko (en la intimidad) pero su querido amigo debe reconocer que tira más una patria que dos carretas.
No importa que Sarkozy hubiese explicado en rueda de prensa que se trató de una acción coordinada con Zapatero. El héroe de Perejil es un hombre de acción, además de un romántico soñador, y prefiere la épica de los cómic al trabajo callado de la diplomacia. Aunque con sus palabras de descrédito hacia el gobierno español pueda poner en peligro la suerte de los tres españoles que todavía permanecen en Chad. ¡Paña!
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Meditación para hoy, y un poco de relajo:
Tengo amigos, muy buenos amigos, inteligentes, cultos, que se han pasado al bando de los “negacionistas” del cambio climático. Dicen que todo esto de Al Gore (“un farsante”) y los científicos de medio mundo es un montaje, que en realidad nadie sabe por qué tenemos este tiempo de locos, ni el mismísimo primo de Rajoy. Me recuerdan, en sus esfuerzos de apostolado, un poco al drama vivido por los científicos cuando ponen en peligro sus carreras al tener que explicar delante de sus colegas por qué creen en dios, o por qué el Papa es infalible, o que tiene mucho sentido que una de las tres personas de un sólo dios, que en realidad son tres, haya dejado preñada a una terrícola virgen para que naciera uno de los tres, que no es el que llaman padre sino el otro…
Bueno, lo del cambio climático es igual de complicado, y me recuerda a las religiones como una gota de agua a otra. Cuando escucho a los negacionistas tengo la sensación de estar haciendo el primo. Por ejemplo, el cubo de la basura de mi casa es ya una casita en sí misma, una especie de armario clasificador en el que se acumulan los compartimentos: de basura orgánica, de los envases, de los cristales, del papel, de las pilas, de los botes con los aceites usados, de las medicinas caducadas… Tanto trabajo, ¿para qué?
Me habían contado que nuestro pacto con el medio ambiente exige que demos correcta sepultura a los cadáveres de los objetos de consumo para que no se vuelvan contra nosotros en forma de contaminación. Pero hete aquí que la reflexión debe comenzar mucho antes, porque nuestra responsabilidad se la juega en el momento mismo de la compra. Así que voy al súper con un ojo puesto en la dieta y otro en el medio ambiente.
Ya sabemos que los biocombustibles, por ejemplo, lejos de solucionar un problema de contaminación, pueden agravar la pobreza de los campesinos y de la biodiversidad, al extender los monocultivos. Y ya en el colmo del acoso, ahora se aconseja modificar la dieta de la ganadería intensiva de los rumiantes, como las vacas, porque al parecer con sus pedos producen el 25% del metano atmosférico. Al mismo tiempo que nos llegaba la noticia, mi mujer, mediante no sé qué misteriosa asociación de ideas, me prohibía terminantemente volver a comer fabada. Dice que es por el cambio climático.
Así que si se pone muy pesada acabo echándome en brazos de mis amigos negacionistas, que son igual de coñazos, les monto una cena de despedida con todas las burbujas del cava del Penedès que encuentre, y me suicido allí mismo con una sobredosis de fabada asturiana, con su morcillita, su choricito, su tocinito entreverado, aguantándome la madre de todos los pedos, hinchándome, hinchándome, hasta inmolarme al final reventando por las costuras. Y me los llevo a todos por delante, por coñazos. Porque, la verdad, esto no hay quien lo aguante.

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