24 Nov 2007

La manifestación menguante

22:53, por manolosaco  
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Es que lo mucho cansa. Y además hace un frío que pela, un frío que la corriente formada por el aleteo de las banderas agitadas con saña por los manifestantes provoca una sensación térmica gélida. Y luego pasa lo que pasa, que se nos resfría la patria.

Yo, como ya os había dicho, no fui porque tengo por norma no comer de los platos de los que no come el anfitrión, por si acaso esconden algún veneno. Así que me inventé una reunión. Que Mariano Rajoy me invite ( “Doy mi pleno apoyo a la manifestación” (…) “Me gustaría que todo el mundo fuera”) pero que él no acuda es por lo menos sospechoso. Y, sobre todo, un insulto a mi inteligencia que no estoy dispuesto a tolerarle. De la derecha estoy dispuesto a aguantar algunas cosas en honor a la convivencia, o por curarme en salud, para que no me partan la cara, como es costumbre entre los habitantes de su caverna. Pero un plato que Mariano no quiere, yo no lo pruebo ni borracho.

Y mira que hacen todo lo posible para que les perdamos el respeto. Como el juez estrella Marlaska (un día de estos se estrella, de verdad), con su decisión sobre el caso del Yak-42, que hiere la sensibilidad de las víctimas y atenta contra las más elementales normas del sentido común.

Pues lo dicho, si el PP quería convertir la manijuerga en un “ensayo general con todo”, excepto con el actor principal, para las cercanas elecciones generales, les ha salido una chapuza descomunal. Porque aquí, hoy, ni disimulaban. Convocaban a la manijuerga la extrema derecha del PP, con Zaplana, Acebes y Esperanza Aguirre a la cabeza, y la Falange, Democracia Nacional, Alianza Nacional, la Asociación Comandante Ynestrillas, España y Libertad, Frente Nacional y Alternativa Española. Y ese pobre hombre conocido en el siglo como Francisco José (o sea) Alcaraz.  Joder, qué tropa. Es decir, los demócratas de toda la vida. Y mientras, Rajoy y Ruiz Gallardón, los que venden esa falsa mercancía llamada “centro reformista” (va tan mal el sector de sus amigos de la construcción que, efectivamente, tienen que dedicarse a las reformas) sin atreverse a hacerse la foto con sus compinches.

Según la Comunidad de Madrid, siguiendo su costumbre, “sólo” han asistido esta vez medio millón de buena gente, un tercio de los que acudieron a la anterior. Como siempre, en estos casos acudo a los expertos del Manifestómetro, un pozo de sensatez, quienes han calculado que en el mejor de los casos, bien apretaditos (4 personas por metro cuadrado, una densidad mayor que las cárceles  brasileñas), se juntaron 82.400 personas. Y es que si fueran ciertas las cuentas de Esperanza Aguirre tendría que haber ¡27 personas por metro cuadrado! La de dios. Una hecatombe para los abrigos de visón.

Y mientras, las víctimas de verdad contemplando este circo, muertas de vergüenza.

23 Nov 2007

Me gustaría ir con vosotros, pero tengo una reunión

00:50, por manolosaco  
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Mañana día 24 toca mani. Ya he perdido la cuenta, no sé si es la octava o la novena en esta legislatura. Convoca el departamento del PP de manipulación de víctimas del terrorismo (AVT), presidido por Francisco José (o sea) Alcaraz, y pide “que todos los ciudadanos de bien, colectivos y organizaciones ciudadanas, hagan suyo este nuevo acto de la rebelión cívica, la fomenten y difundan”.

La coletilla de “ciudadano de bien” la ha copiado de su mentor, Mariano Rajoy, el mismo que le ha dejado en la estacada para no ir a la concentración con la estúpida excusa de que tiene una reunión para ese día en Almería. Es lo mismo que le digo a mi secretaria cuando me llama por teléfono algún alcaraz con el que no quiero hablar: “Se lo he dicho, pero me ha contestado que no se lo cree”. 

Tengo que preguntarle a Mariano por qué a él esta estupidez le funciona y a mi no, yo que tengo una secretaria más dulce y de lejos más lista que Ángel Acebes. Porque a él se lo han creído sus correligionarios y el millón de personas (tirando por lo bajo) que van a asistir a la manijuerga de Madrid.

Ya sabemos que Mariano no va, y que Ruiz Gallardón tampoco. Ambos dejan el trabajo sucio a la extrema derecha del partido, con Esperanza Aguirre y Ángel Acebes a la cabeza. De la sección episcopal del PP no se sabe nada, aunque no creo que fallen las sotanas: llevan varios días agitando a las masas desde las ondas de su púlpito de odio y prometiendo autocar y bocata a quienes acudan de todas partes de España para defender al PP (aunque en este momento no sé si es de todas partes del PP para defender a España).

Piden la derrota de ETA y la ilegalización de ANV y el Partido Comunista de las Tierras Vascas, porque la última encuesta del CIS ha dado un resultado intolerable para ellos. Bueno, dos. El primero es que el PP no ganaría las elecciones de celebrarse a día de hoy. Y el segundo, y el más peligroso para su causa, es que el terrorismo ha sido desplazado a la cuarta posición entre las preocupaciones de los españoles, después del paro, la inmigración y la vivienda.

Así que, reparto de funciones, división del trabajo: su fascismo clerical agita la amenaza de la inmigración, Esperanza intenta devolver el terrorismo a su lugar de privilegio en las mentes de los españoles agitando banderitas en el manifestódromo, y Mariano se va de misiones a vender la buena nueva del centro reformista. Si es que tanto me valen para un roto como para un descosido.

22 Nov 2007

Prietas las filas, recias, marciales, nuestras escuadras van

00:17, por manolosaco  
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Pasó el 20 N sin pena ni gloria. Y ya no sé si es porque la extrema derecha se está reservando para la manijuerga del día 24 en Madrid, convocada por la sección del PP de víctimas del terrorismo, o es que el síndrome del BMW deportivo está haciendo estragos en su memoria histérica. Las últimas concentraciones ya no son lo que eran. Les vi ese día por televisión desfilando en el Valle de los Caídos, y en verdad os digo que era una tropa de penoso desfile. Parecía una parodia de aquel prietaslasfilasreciasmarcialesnuestrasescuadrasvan. A mi en la mili me dieron más de una hostia por marcar el paso de manera tan poco recia, desgarbada y falta de ritmo.

En realidad desde ese día se habla más de otro grupo de apariencia igualmente fascista, que la prensa llama “los antisistema”, y que ellos se llaman a sí mismos por teléfono y “antifascistas”, por ese orden. Ya lo decía Gila: los extremeños se tocan.

Como todos los años por esas fechas (“por esas fachas”, como dice un amigo), la gente joven que convive a mi alrededor me hizo la inevitable pregunta/examen: ¿Y tú cómo viviste aquel 20 de noviembre de 1975? Y como un abuelo cebolleta, entorno los ojos, y contesto enigmáticamente: Pues no lo sé. Porque apenas unos minutos después de ver a Arias Navarro dando la noticia, a punto de llorar (nunca comprendí su tristeza), sabedor de que nos iba a alegrar el día a la mayoría de los españoles, empecé a beber sin pausa un horrendo cava que nadie en la redacción se había preocupado de meter en la nevera y que estaba allí en un armario desde la larga tromboflebitis del verano.

Tantos años esperando poder acompañar a la familia del felizmente finado con mi sentido pésame en tan tremendo trance, y a mi me daba por beber tontamente hasta perder la conciencia. Vivía un día histórico, y lo ahogaba en burbujas. Salvando las distancias, es como si ligas a Naomi Campbell , y de la emoción te emborrachas hasta las patas, y te encuentras con una notita sobre la almohada desierta al día siguiente: “Te has portado muy bien, cariño”. Y tú sin recordar absolutamente nada del día más feliz de tu vida. Como un rojo pardillo. 

21 Nov 2007

Aquí he vivido los momentos más intensos de mi vida

00:51, por manolosaco  
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No sé si la declaración del obispo Ricardo Blázquez estaba pactada con sus compañeros de la Conferencia Episcopal Española (“probablemente… ante actuaciones concretas… debemos pedir perdón”. Eso, y poco más), aunque parece que pocos apoyos ha tenido su simulacro de arrepentimiento entre sus colegas. Pero si la Iglesia piensa que con esa farsa de disculpa ha confesado todos sus pecados, requisito imprescindible para optar al Paraíso, es que no tiene ni idea de lo que piensa media España, ni, lo que es peor, de cómo se las gasta el mal carácter de su dios vengativo.

Yo, que tengo once años de instrucción entre las faldas de las monjas y los curas, y que sé sobre dios tanto como ellos, es decir, nada absolutamente, todavía recuerdo el catecismo del padre Astete. Y allí se decía bien claro que para que te sean perdonados los pecados son necesarios cinco requisitos: examen de conciencia, contrición de corazón, propósito de la enmienda, confesión de boca y satisfacción de obra.

De los cinco, la Iglesia española no cumple ninguno, ni siquiera el de confesión de boca, porque lo dicho por Blázquez, más que una confesión de culpas es un ejercicio de historia a pie de página. La jerarquía eclesiástica española ni ha hecho examen de conciencia por haber participado activamente en el golpe de Estado del franquito, por colaborar en miles de sus asesinatos y en la represión de la larga postguerra, ni sus orgullosos purpurados se arrepienten de las fechorías de sus predecesores, ni, que se sepa, tienen el menor propósito de enmendarse, y, ni mucho menos, nos harán “ninguna satisfacción de obra”. Antes al contrario, en lugar de satisfacernos ellos a nosotros, siguen exigiendo del erario público (a través de ese 0,7% de la cuota íntegra del IRPF) que les paguemos por los servicios prestados, en vista de que sus fieles les son infieles.

Hoy he visto su campaña de publicidad en televisión. Y compruebo que por suerte hay una nueva generación de curas, estos sí dispuestos a dar satisfacción. Al menos a sus feligresas. Una joven madre, con la sensualidad de las actrices que anuncian las colonias, nos susurra en el anuncio junto a una pila bautismal: “En esta iglesia he vivido los momentos más intensos de mi vida”, al tiempo que nos enseña su bebé en brazos, fruto, quizá, de esos momentos intensos vividos, posiblemente en la sacristía.

Esos curas, los que tantas satisfacciones saben dar a feligresas como las de su anuncio, son los que a mí me gustan. Lo del bebé, en cambio, es lo que se podría llamar un efecto colateral no deseado.

20 Nov 2007

Cuidado, peligro, los trileros del IRPF andan sueltos

00:14, por manolosaco  
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Llevo todo un día dándole vueltas a las promesas electorales del Partido Popular y pensando dónde estaba la trampa del desmontaje del IRPF. Nuestro contertulio Pericles le puso la letra adecuada a una música que sonaba desafinada, porque no éramos pocos los que nos preguntábamos en qué consistía el truco de magia, pues los estados sólo pueden gastar lo que ingresan. El resto se llama déficit. Sin embargo, no estoy seguro de que el mensaje no vaya a calar en cierta parte del electorado, el que vota más movido por la fe que por la lenta digestión de los programas electorales, un electorado que necesita que le hagan promesas (¡miénteme, pinocho!) para llegar al orgasmo de las urnas.

Y recordaba que durante toda mi niñez y adolescencia, en aquella España autárquica donde el más tonto hacía aviones porque no teníamos dinero para comprar los que volaban de verdad, había una noticia recurrente que de vez en cuando asomaba a las pantallas del NODO, el boletín cinematográfico del Régimen, de pase obligatorio en todos los cines. La noticia era que un ingeniero o mecánico español (cada vez se trataba de uno distinto, creo recordar) había inventado el motor de agua, un motor que no contaminaba y que nos habría de liberar definitivamente de nuestra dependencia del petróleo. Era una falsa noticia, como las falsas apariciones de la Virgen, pero nos cargaba las pilas de ilusión durante una temporada.

Estos herederos del NODO (por el que tanto hizo su presidente de honor, Manuel Fraga Iribarne) no olvidan que, por absurda que sea una promesa, siempre hay alguien dispuesto a creerla si le sirve para mitigar su desesperación. Las religiones son el compendio más enrevesado de esas promesas absurdas, y ahí las tenéis, hay más gente enganchada a ellas que a la lotería de Navidad.

Y como nos han enseñado que creer en cosas raras no es una estupidez sino una virtud (la virtud es la fe, no el trabajo concienzudo de la razón), los partidos suelen caer en la tentación de manipular la credulidad del ser humano con promesas simplemente estúpidas, o imposibles de cumplir, o, lo que es peor, que esconden una letra pequeña inconfesable, esa letra que nos ha descubierto Pericles.

Pueden anunciar, como el PP, que han inventado el motor de agua mediante el cual los mileuristas (los que no alcanzan los 16.000 euros al año) no tendrán que pagar ni un duro por el IRPF si el PP llega al gobierno. No dicen cómo, y hay sobradas evidencias en los EE.UU de que medidas similares acabaron provocando un déficit colosal del estado.

Una promesa que recuerda apestosamente al fraude de Afinsa y Fórum Filatélico, donde a los inversores se les prometían beneficios disparatados. Hasta que se descubrió el truco. El beneficio de unos pocos lo pagaban con creces los demás inversores.  Digo, votantes. ¿Quién va a pagar el IRPF que no recaudarán de los mileuristas?

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Meditación para hoy:

Supimos hace unos días que el gobernador de Brasilia, el distrito federal de Brasil, había prohibido el uso del gerundio en los escritos oficiales, harto de que sus consejeros escondiesen los retrasos en sus departamentos tras un bosque de gerundios: estamos «haciendo», «enviando», «preparando»… pero nadie usaba el participio para decir que está «hecho», «enviado», «preparado». Él sabe que los gerundios en la Administración a menudo ocultan que el trabajo ni se ha empezado. También conocimos el otro día que la guerra de Irak tuvo su comienzo en un gerundio, cuando Aznar, tras la reunión con Bush donde se tramó el ataque sin el consentimiento de la ONU, declaró aquello (con un impecable acento tejano que nos hizo dudar sobre la buena marcha de su salud mental) de «estamos ‘trabajando’ en ellou». Ahora, Durao Barroso, hoy presidente de la Comisión Europea, y entonces primer ministro portugués, se siente engañado por haber recibido información falsa en la cumbre de las Azores que él organizó. Sobre todo, por la insistencia del hombrecillo insufrible. Al fin ya sabe que el gerundio servía para esconder que ni Bush ni Blair, ni mucho menos Aznar, estaban «trabajando» en absoluto por la paz.