12 Sep 2007

11 de septiembre, el día del sarcasmo

00:19, por Manolo Saco  

Ahora que tanto empeño hay en perder la memoria histórica, creo que no existe mayor sarcasmo y ofensa para con los damnificados que la falta de memoria histórica. El día de ayer, 11 de septiembre, fue recordado más por el ataque terrorista a las torres gemelas de Nueva York, frescos en la memoria, que por el golpe de Estado de Pinochet en Chile contra el gobierno democrático de Salvador Allende, con la complicidad del doctor muerte, el doctor Kissinger que ya acumulaba por entonces suficientes muertes (méritos, le llamaban entonces) para que se le concediera al cabo de los años el premio Nobel de la Paz. (¿Decíamos algo sobre los sarcasmos?).

El sarcasmo, la ofensa, se escenificó ayer, una vez más, en el Palacio de la Moneda, la sede de la presidencia chilena que hace 34 años fue bombardeada por la aviación golpista. Una presidenta democrática, cuyo padre fue torturado hasta la muerte en las dependencias policiales, torturas que se repetirían con ella y su madre más tarde, recibía a José María Aznar, el mismo que cuando era presidente del gobierno español presionó al gobierno británico para que dejara escapar al general asesino Augusto Pinochet, detenido en Londres por orden del juez Garzón bajo la acusación de genocidio. Aquel hombrecillo insufrible que había impedido que la justicia internacional entrase a juzgar al asesino del padre de Michelle Bachelet entraba ayer, con su trotecillo gracioso, con la pompa y el boato de los hombres ilustres, en un lugar cuyo acceso debería tener rigurosamente prohibido, al menos por dignidad democrática.

Y además, habló, a pesar del evidente deterioro de su salud mental. Alguien de la muy noble especialidad de psiquiatría estará estudiando detenidamente, a buen seguro, el comportamiento errático y extravagante del personaje, porque todo él es una joya en bruto, puro objeto de estudio que no se debe dejar escapar. Por ejemplo, su complejo de inferioridad, ampliamente explicado ya (boda principesca de su hija, ninguneo al rey, llamar a Bush como mi amigo George, los pies sobre la mesa del emperador, su mimetismo con el habla de sus contertulios –estamos en ellou, hablo el catalán en la intimidad…-etc.) tuvo un nuevo rebrote psicótico ayer tras la entrevista con la desmemoriada Michelle Bachelet. Este pobre hombre, resto del naufragio de lo que fue, decía a los periodistas al término de la visita, como si padeciese una amnesia sin fin: “Conversamos de manera muy cordial distintos aspectos de la situación internacional y de la actividad internacional de unos y otros”. La actividad internacional de unos y otros. ¿Vais pillando?

Y luego se adentró en el territorio de los enigmas con uno que le hizo mucha gracia, porque no pudo contener esa su risa caballuna tan característica, pero que los demás no hemos comprendido en toda su magnitud. Le preguntaban los periodistas sobre la designación de Mariano Rajoy (bueno, la auto postulación de Mariano Rajoy) a la presidencia del gobierno por el PP, y él contestaba algo así, muerto de risa: “Me parece excelente…eh, eh, eh, eh… por favor… es el mejor… clarísimo.

No sé qué quiso decir. ¿Practica ahora la esgrima de la ironía o había descubierto minutos antes las excelencias del vino chileno con el mismo entusiasmo con que acogió en su día el del la Ribera del Duero? Dejando aparte que no puede triturar bien las palabras con el labio superior, por lo que algún matiz importante se nos puede escapar a los no iniciados, el empleo de la carcajada para explicar algo tan fundamental para la marcha de su partido me desconcierta. ¿Se estaba quedando con nosotros o con Rajoy? ¿Era un mensaje en clave para Mariano, como diciendo que a él también le da risa lo de su capacidad para formar 50 gobiernos mejores que los de Zapatero?

A la espera de que escampe el nublado en el pobre cerebro del que fue nuestro líder universal, me vienen a la memoria los versos de Mario Benedetti, al que supongo abrumado por el mismo estupor ante personajes tan simples en la cara y tan siniestros en su envés:

En una exacta
foto del diario,
señor ministro
del imposible,
vi en pleno gozo
y en plena euforia
y en plena risa
su rostro simple.
Seré curioso,
señor ministro,
¿de qué se ríe?
¿de qué se ríe?
…………………..

11 Sep 2007

El Hombre de la Vega

00:17, por Manolo Saco  

Señor Saco: le escribo en nombre de los toros bravos españoles para denunciar su terca oposición a una tradición como la del Hombre de la Vega. Hoy martes, en Tordesillas, y pese a la incomprensión de representantes de la especie humana como usted, nos disponemos a cumplir con una tradición de cientos de años, que dio paso, en su día, a la gran fiesta nacional, en la que un toro matador juega con un hombre bravo hasta que lo mata de una cornada.

El Hombre de la Vega consiste en que cien toros mozos perseguimos con nuestros cuernos a un hombre bravo (el de este año se llama Jaquerito) por las calles de Tordesillas hasta que el animal muere desangrado. Luego, el toro vencedor le corta los testículos al Hombre de la Vega y los pasea orgulloso por el pueblo, ensartados en la punta de uno de sus cuernos.

A usted esto no le parece gracioso porque es un animal. Pero esto, querido amigo, es tradición y cultura. Así que ándese con cuidado, no vaya a ser usted el próximo en perder los testículos.
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Meditación para hoy: Hablando de testículos, ¡manda huevos! Como bien sabéis, la derecha se distingue de la izquierda en que la derecha es “patriota” y la izquierda no. En el día de su autoproclamación como candidato a la presidencia del gobierno, Mariano, el jefe de los patriotas, la madre de todos los patriotismos, como no sabía muy bien cómo explicar a su camada cuan patriota es capaz de ser, dejó que su inconsciente hablara por él y le retratara: “Yo siento a España desde Melilla hasta Ferrol” (¿del Caudillo?). A ver, a ver. “Yo siento a España…” Humm. ¿Os acordáis de aquel teniente coronel (Tejero mucho, se llamaba) que también quiso sentar a España en la figura de sus representantes en las Cortes, con la orden de “se sienten, coño”?

10 Sep 2007

Diálogo para besugos

00:46, por Manolo Saco  

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que muchas veces los desencuentros, sean a nivel político o social, no se deben tanto a diferencias de opiniones radicales sobre los asuntos a debatir como a que cada uno de los contendientes tiene en su lupa objetos de estudio distintos, por lo que es imposible llegar jamás a una solución. En el TBO de mi infancia había una sección llamada Diálogo de Besugos que lo explicaba a las mil maravillas:
-Buenos días.
-Buenas tardes.
-Le veo a usted muy contento.
-Es que se me ha muerto la vaca.
-Pues aproveche para comprar un tractor.
-Es que el tractor en vez de leche da humo negro.
-Pues buenos días.
-Pues buenas tardes.

Ayer, según repasaba el día (o la tarde, vaya usted a saber), parecía que la humanidad se había enzarzado en un gigantesco diálogo para besugos. ETA, por ejemplo, lanzaba un comunicado cargado de razón, exigiendo paz, libertad y diálogo, como debe ser, pero dedicado a los habitantes de un país que no existe, en nombre de un pueblo imaginario. Era un mensaje perfecto y un análisis certero, pero de una situación de opresión en un mundo irreal. El otro besugo, el PP, contestaba, no a los terroristas sino al gobierno, al mismo que persigue y detiene a los terroristas, y replicaba que “no bastan medidas policiales” para luchar contra ETA. “Requerimos del gobierno que desempolve la política íntegra que estaba destrozando a ETA en toda su dimensión hace tres años”. Es decir, requieren del gobierno que haga la política que quiere la oposición al gobierno. (Seguidme, no os perdáis)

Trascendiendo ya a una dimensión planetaria, el diálogo para besugos se trasladaba al Vaticano. Allí, el Papa Benedicto XVI, que vive en un país de juguete, sigue pensando en que al otro lado de sus murallas -donde existe un mundo para adultos, con sus mentes adultas y sus problemas adultos- los niños ya no queremos jugar con él, y preferimos holgar y dedicar el domingo al esparcimiento en el campo y la playa en vez de permanecer hincados de rodillas durante todo el domingo rezando a su amigo invisible. Vive con tanta pasión el juego que todavía se refiere al domingo como “la fiesta semanal de la creación” (¿os acordáis de aquel dios que, en el colmo del disparate, creó en seis días el universo, antes incluso de que existiesen los días?) y nos acusa a los adultos de rendirnos “al desenfreno del mundo moderno”. Estos curas están tan enfrascados en su juego infantil que no acaban de entender jamás el mundo real que les rodea y las preocupaciones de sus mayores.

Pero el diálogo para besugos, el desarraigo total de la realidad, alcanzaba aires marciales con la salida de pata de banco de una asociación militar de extrema derecha, conocida como Asociación de Militares Españoles (AME), que pedía la vuelta al servicio militar obligatorio. Algo así como unos meses de instrucción forzosa para nuestros muchachos, cuando lo que caracteriza a los ejércitos del siglo XXI es precisamente lo contrario, la especialización profesional, la preparación para una guerra que cada vez tiene menos de convencional. Por si no lo recordáis, el pensador que está detrás de esta asociación es un coronel que atiende por el nombre de José Conde Monge, el mismo que en su día salió en defensa de aquel general, José Mena, que en un discurso cercano al golpismo nos recordaba que el Ejército estaba en la obligación de intervenir si el nuevo estatuto de Cataluña sobrepasaba los “límites infranqueables” de la Constitución.

Sentar en la misma mesa al coronel Conde, al Papa y a los mafiosos de ETA podría dar unos frutos literarios que serían la caraba. Por lo menos alcanzarían para un libro apasionante de “Diálogos en la tercera dimensión”. Y mientras ellos continúan enfrascados en su universo imaginario, nosotros aquí, arreglando el mundo, a la espera de que crezcan y maduren sus cabecitas. Paciencia.

07 Sep 2007

Nessun dorma

02:06, por Manolo Saco  

Cuando esta mañana oí la noticia temprana de la muerte de Pavarotti me abalancé sobre la radio para sintonizar Radio Clásica. Estarán con un especial Pavarotti a tope, me dije. Pero la Radio Clásica, Nacional para más señas, no había movido una sola nota de su programación clásica. El programa es el programa, habrá dicho el jefe funcionario de programas, y las cosas no se pueden improvisar: al fin y al cabo el tenor italiano sólo llevaba muriéndose una semana, y no daba tiempo para otra cosa.

Según transcurrían las horas, de vez en cuando sintonizaba la clásica por si el jefe de programas había despertado de la siesta. En un momento dado anunciaron un especial para la noche, quizá porque hay tan pocas cosas grabadas del tenor más mediático de la historia que había que buscarlas debajo de las piedras. Pasó la tarde sin rastro del italiano, y llegó, al fin la noche. Un especial. Y como siempre ocurre en la radio de música en la que más se habla de cuantas radios de música existen, recurrieron a un grupo de expertos para ir comentando la vida del tenor.

Los que seáis asiduos a esta emisora sabréis de la dosis de pedantería que debemos soportar a diario, entre músicas celestiales, por parte de alguno de sus comentaristas, abstrusos, lentos, de voz engolada, que hablan para su ombligo, escuchando cómo cada una de sus palabras geniales rebota en el cielo y vuelve a sus oídos, como dando a entender que lo único importante del arte son ellos, sus críticos, sus administradores. Creo que ellos son en buena medida culpables de que la música clásica permanezca en las catacumbas culturales, como esos profesores de literatura conjurados en una cruzada secreta para que los alumnos terminen odiando la lectura.

Se alabó al artista (quizá no nazca una voz igual en todo un siglo) y se hizo con él y su vida un poco de salsa rosa en la que se rieron de sus escarceos comerciales con los otros dos grandes tenores de su generación, Domingo y Carreras, y sobre todo, se mofaron de su afición a compartir su insuperable timbre de tenor con los cantantes pop más famosos del mundo. Mientras ellos ridiculizaban de esa afición de Pavarotti por compartir escenario con los representantes de la música ligera, en el 20Minutos pudimos recordar ayer su faceta pop, con trozos de sus actuaciones con James Brown, Barry White, Brian May, Bono, The Edge, Brian Eno, Lou Reed y Mariah Carey. Y en medio de la emoción pensaba en cuánta gente, gracias a actuaciones como éstas, pudo alcanzar el placer de escucharle, sin el estorbo y la chicharra pseudo culta de los críticos “abstrusos, lentos, de voz engolada, que hablan para su ombligo, escuchando cómo cada una de sus palabras geniales rebota en el cielo y vuelve a sus oídos”.

Luciano Pavarotti había nacido en la ciudad italiana de Módena, como el vinagre balsámico más famoso del mundo, balsámico como su voz que, por fortuna, queda atrapada para siempre en los discos y fonotecas de todas las emisoras, incluida, espero, la de nuestra gloriosa Radio Clásica. Nessun dorma, ni el jefe de programas, que ha muerto alguien irrepetible.
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Meditación para hoy: después de esto, el que Mariano Rajoy se auto postule como candidato de su partido a la presidencia del gobierno en las próximas elecciones ya no me parece una desgracia.

06 Sep 2007

España va mal, estúpido

01:27, por Manolo Saco  

Volvía George Bush, padre, de su gran victoria en la primera guerra del Golfo contra Irak en el verano de 1991 con el pecho henchido, dispuesto a encarar las elecciones para alzarse con un segundo mandato, cuando un atractivo y bien asesorado candidato demócrata le cortó el paso con una campaña a ras de suelo. Bush volaba en su globo de patriotismo guerrero mientras Clinton descendía a las cloacas de los asuntos económicos, los gastos desmesurados de la guerra y el desempleo galopante. Acuñó entonces la famosa frase “es la economía, estúpido” para indicar que lo que de verdad mueve a la gente es la pela, y que la guerra lejana se la pela (siento el juego de palabras, pero me lo había puesto a huevo; disculpen las molestias).

Ahora, con el nuevo curso, que no es un curso cualquiera sino una campaña electoral continua, al fin el PP tendrá asuntos que nos preocupan de verdad con los que hacer oposición. Ahora que ya no hay rendición ante ETA (algo que sabe todo el mundo, menos la San Gil, pero hay que disculpárselo porque estuvo fuera con problemas de salud), el Partido Popular podrá hacer presa en la “economía, estúpido”, que al parecer ya no va tan bien como antes del verano, según el ministro Solbes.

Y por una vez, y sin que sirva de precedente, me alegro de que la economía no vaya tan bien, aunque sólo sea para escuchar de ahora en adelante otra letra aunque sea con la misma música apocalíptica. El empleo, la carestía de la vida, la vivienda, serán, entre otras, las cuestiones sobre las que los grandes partidos deberían debatir y arrimar imaginación. Según el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, “no es que tengamos problemas de solvencia en las entidades financieras”, sino de liquidez, y “no porque no haya dinero, sino por desconfianza e incertidumbre (…) a la gente que tiene dinero lo que menos le gusta es la incertidumbre”.

El dinero es conservador, “no le gusta la incertidumbre”. Ese, y no otro, es el espíritu que anima a las Bolsas de todo el mundo. Suben y bajan movidas por los estados de ánimo de los inversores, más que por datos reales la mayoría de las veces. Como decía ayer la imponente torre de un banco en la viñeta de El Roto en el diario El País, “a veces hacemos como que nos tambaleamos para provocar vuestra compasión”.

Hay pues algo que me preocupa en el estilo de oposición del Partido Popular: si los gays y lesbianas se casan, la familia está en peligro; si el PSOE pacta con Nafarroa Bai es que ha vendido Navarra a ETA; si Zapatero no cumple con los acuerdos pactados con los terroristas le pondrán bombas, y si no hay bombas es porque ha cedido; la asignatura de Educación para la Ciudadanía es una idea fascista, similar a la asignatura franquista de Formación del Espíritu Nacional; y si te ha salido un grano, cuidado chaval que puede ser un cáncer.

Como todo en este partido es apocalíptico, como el PSOE todo lo que toca lo deja al borde del abismo, me inquieta saber cómo va a ser la oposición del PP con los asuntos económicos, porque no hay nada más contagioso que el pesimismo, y esta oposición sólo tendrá éxito en la medida en que se cumplan sus malos presagios.

Ayer las bolsas europeas se dieron un “batacazo”, con un IBEX 35 que cerró el día con una caída preocupante del 2,4%, acusando así las malas perspectivas para la construcción. Una construcción que en Andalucía pretenden activar con la promoción de pisos baratos y ayudas económicas a los titulares de las rentas más bajas, lo que ha provocado por cierto, un pequeño rifi rafe entre Solbes, la reciente ministra de la vivienda Carme Chacón que necesita dar sentido a su ministerio, y la Junta de Andalucía. Chaves propone un anteproyecto de Ley del Derecho a la Vivienda que garantizaría a los andaluces una casa, en alquiler o en propiedad, sin que el coste supere un tercio de los ingresos familiares. Suena muy bonito, suena muy utópico, pero suena a algo.

Solbes, al que le tienen que cuadrar las cuentas del Estado, no está muy convencido de que el proyecto andaluz se pueda llevar adelante. Todavía no he oído a nadie del PP mediar en esta reyerta, y me pregunto a estas horas en qué lado se pondrán, a qué enemigo elegirán, a Solbes o a Chaves, para estrenar el eslogan, el lema atronador de la próxima temporada otoño-invierno: España va mal, estúpido.

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