31 Ago 2007

Todos se alegran por lo de Rosa. Ella, inexplicablemente, también

00:33, por manolosaco  
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Consumatum est. Llevamos todo el día de ayer hablando de Rosa Díaz, y todos coincidimos, creo, en que es un símbolo. Un símbolo de la traición y de la falta de ética política para unos, y un símbolo de coherencia vital para otros.

Y siguiendo con los latinajos (me encantan) nuevamente surge la eterna pregunta: Cui prodest? ¿A quién beneficia? Creo que de los análisis recogidos ayer, a la única que no aprovecha es a la propia Rosa Díez, pues un partido político improvisado a siete meses de las elecciones tiene todas las papeletas para el fracaso. A lo que hay que añadir que su valor como contertulia en la armada mediática ultra conservadora (COPE, Telemadrid) ha quedado muy devaluado, pues desde hoy ya no puede cumplir con ese papel de militante del PSOE al que se lleva, como un florón, a las tertulias para presumir de pluralismo informativo.

Curiosamente, su golpe mediático ha aprovechado a los dos partidos de los que pretende (sin conseguirlo, pues el electorado a estas alturas de la democracia tiene más conchas que un galápago) ser equidistante, el PP y el PSOE.

Al PP le vino a ver dios con su muerte política, de la que han pretendido sacar tajada, casi tanta como con la muerte de Paco Umbral al que habían elevado a la categoría de escritor del régimen aznarista y de su representante en la Tierra Pedro Jota (Pedro Cinco Jotas, ya le llaman, por su carácter ibérico). Si Umbral viese la pandilla que acudió a llorarle en sus exequias se volvía a morir. El caso es que Rajoy aprovechó la dimisión de Rosa Díez, cómo no, para constatar que el partido socialista de Zapatero hace aguas por todas partes, por lo que el presidente debería estar dimitiendo ya, etcétera, etcétera. Lo cual no deja de ser cómico, viendo cómo está el patio de su casa.

El PSOE, por su parte, se quita al fin del zapato de Zapatero esa piedrecita que le estaba horadando el talón y que nadie se atrevía a eliminar. Puente de plata.

Curiosamente, en Ferraz y Génova 13 han descorchado ayer el champán al unísono, aunque por diferentes razones. Rosa Díez, por su parte, creo que también. Alguien debería haberle avisado de que no era este el momento.
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Nuestro contertulio J. Ruiz Maestro Español de Fontanería y Patrón de Pesca, navegante de mares lejanos, me remite a una página en inglés en la que me insta a una unión de blogueros de todo el mundo para un día determinado, en defensa del medio ambiente, o algo así. Y digo algo así porque el inglés es un idioma que por desgracia me domina a mí, pero no yo a él. El caso es que J. Ruiz me ofrece la posibilidad de acudir, para salir del paso, a un traductor automático. Y me advierte: “La pagina esta escrita en USA. Para leerla sin conocer ese idioma, como es mi caso. Uno busca en google “herramientas de idioma” y manda a traducir. Sale el escrito como si hablara Tarzan pero se entiende”. Antes de encargar a mi traductor automático el trabajo quise ponerlo a prueba, y le pedí que me tradujese el comienzo del Quijote. A continuación le mandé hacer la traducción inversa de lo que había traducido, para chequear. Y así varios pases sucesivos. Este es el resultado (os lo juro por Arturo):

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

In a place of Mancha, of whose name I do not want to decide to me, there is not long time that lived hidalgo on those of lance in shipyard, running old shield, rocín skinny and galgo.

En un lugar de Mancha, que de nombre no deseo decidir a mí, no hay el tiempo largo que vivió hidalgo en los de la lanza en astillero, viejo blindaje que se ejecutaba, el rocín flaco y el galgo.

In a place of Spot, which of name desire not to decide me, is no the long time that lived hidalgo in on the lance in shipyard, old shield that was executed, rocín skinny and galgo.

En un lugar del punto, que del deseo conocido de no decidirme, es ningún el tiempo largo que vivió hidalgo adentro en la lanza en astillero, viejo blindaje que fue ejecutado, rocín flaco y galgo.

El traductor y yo estamos confusos. Porque ahora ya no juno si la bentraca es galopina o si los gentisoles herudan la solva por las mañanas cuando el canitrote cenzurra en el viejo opensal. Y eso me toca los condilones del pirueno. Y mucho, aunque no os lo creáis.

30 Ago 2007

Los disidentes Rosa Díez y Ruiz Gallardón

00:25, por manolosaco  
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Parece ser que la eurodiputada del PSOE, Rosa Díez, abandona el partido socialista para fundar, con el filósofo Fernando Savater y los miembros de Basta Ya, un nuevo partido, con dos ejes principales programáticos en curiosa y exacta sintonía con el Partido Popular: oponerse al modelo de lucha antiterrorista de su actual partido, y fortalecer, mediante convocatoria de referéndum, la famosa unidad de España, es decir, recortar el poder actual de los partidos nacionalistas y su peso en la política nacional.

Cuando oí la noticia me dije: ¿Pero todavía militaba en le PSOE? Es como cuando se muere un actor famoso a los 90 años que tú ya lo dabas por muerto hacía mucho tiempo. ¡Ah! ¿Pero todavía estaba vivo?

En su partido actual nadie (bueno, casi nadie) se explica cómo alguien en campaña permanente contra el PSOE desde las últimas elecciones generales podía continuar en su puesto sin poner su acta a disposición del partido. En estos casos lo fácil es pensar que extra Ecclesiam nulla salus (fuera del partido hace un frío que pela, en traducción libre) y que un sueldo de eurodiputado no se puede tirar por la ventana si no tienes nada mejor como contrapartida. A mí, sin embargo, Rosa Díez no me parece de ese tipo de gente, por el vigor con que defiende su posición, por la radicalidad de sus planteamientos tan alejados de la doctrina oficial.

Pero su travesía vital de estos últimos años es la historia, si no la de una traición o del apego a un sillón, quiero suponer, sí la de una incongruencia que acaba en malos entendidos, malos entendidos que ella debería despejar urgentemente si piensa ser la bandera de enganche de un próximo partido. Porque la disidencia, una figura que ha dado muchos frutos literarios, unas veces es una liberación, y explica los mecanismos del desencanto (con un partido, con una religión), y otras es entendida como traición, donde los principios, como en el caso de Groucho Marx, pueden ser modificados en función de la oferta y la demanda, como ocurrió con los tristemente célebres Tamayo y Sáez.

Y el apego a un escaño, al que moralmente ya no pertenecía, no es el mayor. Sino su disidencia que sospechosamente coincide en el tiempo con la pérdida de las elecciones a la secretaría general del PSOE… que ganó Rodríguez Zapatero. Solamente una vez despejada esa duda, la de una oposición con vicio de nacimiento, sospechosa, más que de disidencia ideológica, de rencor mal digerido, podrá plantear su nueva oferta a la ciudadanía con mejores perspectivas de éxito.

Es, sin duda, un paso valiente, porque ser disidente implica, como ser emigrante, dejar atrás una biografía labrada durante muchos años, abandonar para siempre un territorio intelectual y moral ya conocido donde habías construido tu casa, una religión (de religio: unión) donde por desgracia tantas veces la fe ciega sustituye a las razones, un lugar acogedor que te amparaba y te daba de comer.

Salvando las distancias (sobre todo las morales, a favor de Rosa Díez), desde hace mucho tiempo vengo sospechando que Ruiz Gallardón, en el PP, es otro disidente, y que, al igual que la eurodiputada del PSOE, es una amenaza constante para Génova 13 como posible germen de un nuevo partido de centro. Por eso es un intocable. Pero en ambos casos, la apuesta tiene unos riesgos incalculables, que a pesar de todo me arriesgo a calcular.

Y el mayor de todos es la tendencia a la sobrevaloración personal, a pensar que los liderazgos son fruto del magnetismo de determinados individuos y no del trabajo de una maquinaria política y mediática bien urdida. El mensaje es el medio, como dijo Mac Luhan, y ello también vale para los políticos. Quizá por ello, Ruiz Gallardón, más calculador, menos temperamental que Rosa Díez, lleve algún día su partida de póker, ese farol de tahúr que esconde tras sus cartas, hasta la presidencia de su partido.

El futuro partido de Rosa Díez, en cambio, quizá no pase de una formación bisagra en Euskadi, lo que no es poco en términos locales pero que encierra nuevamente una contradicción: ser un partido que propugna el debilitamiento de los partidos nacionalistas, y al mismo tiempo apenas tener influencia para otra cosa que actuar de bisagra ¡como el resto de los partidos nacionalistas! Creo que a Rosa, la disidente, la contradicción le va a perseguir hasta su muerte política.

29 Ago 2007

El tomate absurdo

00:16, por manolosaco  
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Mi chica tiene una huerta que es la envidia del pueblo. Y la joya de aquel reino vegetal son los tomates. Desde la carretera aledaña los vecinos miran sus tomates con una mezcla de sorpresa y envidia, porque para ellos “los de Madrid” son (para mis paisanos, todos los de fuera son de Madrid, aunque sean de Jerez), por definición, gente necia que piensa que los espaguetis se cultivan en los árboles.

Mi chica primero hace semillero, luego cría las matas minúsculas bajo un invernadero que más parece una casita de muñecas translúcida, las abona con una mezcla sabia de compost fabricado por ella y estiércol de gallina, las riega, va guiando sus ramas en un entramado de cañas que crece al ritmo biológico de las plantas, y sé que cuando yo no estoy presente, para que no me asalten dudas sobre su salud mental, les canta, porque en algún sitio leyó que así crecen mejor. Mi chica canta de miedo, de miedo, literalmente, pero las plantas son muy agradecidas; por fortuna no parecen gozar del oído exquisito de nuestro gato Pizca, que en paz descanse, que la arañaba nada más oírle entonar la primera estrofa de la copla de aquel tipo que vino en un barco de nombre extranjero.

A finales de agosto, los tomates parecen brillar en sus matas como bombillas incandescentes. Las dos o tres semanas de la cosecha son una fiesta continua, con la cesta llena de unos tomates color rojo pasión, pesados como latas de tomate ya frito, jugosos y fragantes cuando los partes. Estoy seguro de que quiere más a sus tomates que a mi persona humana, pero a mí no me importa porque en venganza me devoro a sus amantes.

Os lo cuento, porque hoy comienza para mi chica una de las fiestas más absurdas de cuantas fiestas absurdas es capaz de inventar el ingenio hispano. Y mira que tenemos una panoplia inacabable de fiestas absurdas, desde los sanfermines, toros embolaos y alanceados, a cabras que son despeñadas desde los campanarios para mayor disfrute de los mozos del pueblo. La fiesta absurda que toca hoy, y que sume a mi chica en el mayor estupor, es la Tomatina del pueblo valenciano de Buñol, una fiesta que consiste en lanzarse tomates maduros (115.000 este año, según las previsiones) durante una hora, hasta convertir las calles del pueblo en un riachuelo de rojo gazpacho.

A mi chica le pasa lo que a mí con las religiones: yo no soporto que a mis congéneres se les maltrate psicológicamente y se les mienta con dioses inventados para engorde de los sacerdotes contadores de cuentos, y ella no soporta la falta de delicadeza y el maltrato que se infiere a un producto de la huerta que tantos sacrificios demanda para salir adelante. Ella, ya es hora de decirlo, es atea de la Tomatina de Buñol.

Sé que hoy va a tener un mal día. Y aunque intentaré consolarla con los consabidos argumentos de que es muy divertido tirar tomates, que eso relaja mucho porque es como tirarse los trastos a la cabeza, que hace quemar la agresividad colectiva, que en realidad son tomates de bajo coste y peor sabor, criados exclusivamente para esa guerra absurda, que no se trata de un despilfarro porque apenas servirían para hacer el primer plato de los pobres de la madre Teresa de Calcuta… aunque lo intentaré por todos los medios sé que es una batalla (la de los tomates) perdida.

Ella piensa en lo difícil que es ser ateo de cualquier cosa hoy en día, rodeado de millones y millones de creyentes en cosas absurdas, porque si todos ellos dicen ver a dios por las esquinas o encuentran divertido tirarse a la cara tomates maduros, algo que a ella le espanta, es que a lo mejor los anormales somos nosotros. Y contra eso no tengo argumentos. Así que, para distraerla, en estos casos le prometo llevarla al cine mientras preparo una suculenta ensalada de las lechugas de su huerto, que también son de dios. Así, hasta que se le pase.

(Nota para gastrónomos: Como bien sufrís los glotones, a partir de octubre los tomates de invernadero no saben a nada. Os propongo este apaño para rescatar algo del sabor perdido para el resto de la temporada: Comprad los tomates en rama; machacad en un mortero unos trozos de las ramas verdes (no demasiado, solamente romperlos) con vinagre y aceite virgen; dejad que se marinen durante una hora; luego, sazonar la ensalada de tomate con ese zumo. Veréis que resurge el perdido aroma “a mata” de los tomates del verano.)
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Meditación para hoy: “Hay que ir preparando las sucesiones”, les ha dicho Manuel Fraga, el presidente honorario del PP, a sus correligionarios. Las reacciones dentro de su partido han sido dignas de una tesis doctoral que dejo para los alumnos más aventajados. Rajoy, cuando le preguntaron qué podía contestar a la recomendación del dinosaurio (cuando Rajoy despertó, el dinosaurio todavía estaba allí) se dio media vuelta y dejó la pregunta en el aire. Sin comentarios. Desde hace 24 horas, el cadáver político de Eduardo Zaplana tiene su célebre sonrisa congelada en una mueca de rigor mortis. Pero lo mejor, como siempre, fue la actuación ingeniosa del jefe de los payasitos de la bancada popular, Martínez Pujalte, que dio a entender que Fraga en realidad se refería a la próxima “sucesión” en la Moncloa de Zapatero por Rajoy. Les ha entrado a todos una risa espantosa. Vamos, que en Génova 13 Rue del Percebe lo están pasando de miedo.

27 Ago 2007

Ateo, como la madre Teresa de Calcuta

00:13, por manolosaco  
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Llevo días dándole vueltas a la doble vida vivida por la Madre Teresa de Calcuta, a raíz de la publicación de unas cartas suyas en las que descubre sus dudas sobre la existencia del dios al que había dedicado toda su vida. La versión moderna del unamuniano cura ateo “San Manuel, bueno, mártir”. Una imagen sabiamente elaborada para vender por el mundo el producto de la bondad cristiana, del desapego a las riquezas mundanas. El contrapunto al oropel vaticano, a las sedas púrpuras de los príncipes de la Iglesia, a las intrigas palaciegas de la curia romana.

Al igual que el Escriba Escrivá de Balaguer, esta monja de apariencia quebradiza fue para Juan Pablo II un instrumento más del mensaje ultra conservador de la iglesia católica. Ejercía su caridad en la India, un país agobiado por la pobreza y la superpoblación, pero era contraria a cualquier control de natalidad. Cuando una vez se le hizo ver tal contradicción contestó que “Dios siempre provee. Él cuida las flores y los pájaros y todo aquello que ha creado. Y los niños son su vida. Nunca llegarán a nacer bastantes”. Como siempre, para el dios de las contradicciones vale cualquier respuesta, por infantil que parezca.

“Nunca llegarán a nacer bastantes”. Por ello, este instrumento papal hizo campaña en Irlanda (a donde fue transportada en avión en primera clase) a favor de la prohibición del divorcio en el referéndum en el que se pretendía su abolición. Durante años, la maquinaria eclesial se encargó de acallar las voces de representantes de ONGs que denunciaban la falta de equipamientos básicos en sus hospitales (morfina, otros anestésicos, o antibióticos) mientras la Orden de la Misioneras de la Caridad a la que pertenecía manejaba fondos de millones de dólares en sus sedes fuera de la India.

Esta mujer, a la que Juan Pablo II se apresuró a buscarle un milagro tras su muerte para acelerar precipitadamente su camino hacia la santidad, era una integrista que consideraba el SIDA como “un castigo de dios por un comportamiento sexual inadecuado”. En vida se comportó como la papisa de una Orden multimillonaria que tiene en la India su escaparate de pobreza para obtener fondos, aunque ahora, en su muerte, su tránsito hacia la santidad puede ser incierto, tras la inoportuna publicación de sus dudas, más que dudas, sobre la existencia del dios que da de comer tan ricamente a sus hermanas en Cristo.

Esa doble vida de la que hoy pretenden hacer santa, para así seguir engrasando la maquinaria empresarial de la Iglesia católica, es la alegoría perfecta de las religiones, de su poliédrica moral, de su inmoral moralidad. Yo pude escapar de sus garras a los diecisiete años, pero la madre Teresa de Calcuta tuvo que morirse para poder decir al mundo lo que su trabajo cotidiano con los más miserables se empeñaba en demostrarle a diario: que dios no existe, que es imposible que exista alguien tan cruel y desalmado.
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Meditación para hoy (otra): Leo que cinco niños y dos mujeres murieron ayer, y otras cinco personas resultaron heridas en un bombardeo aéreo estadounidense contra una vivienda en la ciudad de Samarra, a 125 kilómetros al norte de Bagdad. Un helicóptero de EEUU destruyó a bombazos la casa, con ellos dentro. Yo sabía de la existencia de Samarra por el cuento sufí más inquietante de cuantos conozco. Por él siempre pensé que Samarra se encontraba a uña de caballo de Bagdad, lo que en Galicia llamamos “unha carreiriña dun can”. Pero creo que tanto el mejor caballo como el perro más corajudo morirían en el intento si intentaran cubrir corriendo los 125 kilómetros que separan a ambas localidades. Dejando a un lado ese pequeño detalle, una licencia literaria, el autor sufí ya sabía de alguna manera, con varios siglos de antelación, que en 2007 es imposible escapar a la muerte, vivas en Bagdad o en Samarra. Este es el angustioso cuento de nunca acabar:
Vivía en Bagdad un comerciante llamado Zaguir. Hombre culto y juicioso, tenía un joven sirviente, Ahmed, a quien apreciaba mucho. Un día, mientras Ahmed paseaba por el mercado de tenderete en tenderete, se encontró con la Muerte que le miraba con una mueca extraña. Asustado, echó a correr y no se detuvo hasta llegar a casa. Una vez allí le contó a su señor lo ocurrido y le pidió un caballo diciendo que se iría a Samarra, donde tenía unos parientes, para de ese modo escapar de la Muerte. Zaguir no tuvo inconveniente en prestarle el caballo más veloz de su cuadra, y se despidió diciéndole que si forzaba un poco la montura podría llegar a Samarra esa misma noche. Cuando Ahmed se hubo marchado, Zaguir se dirigió al mercado y al poco rato encontró a la muerte paseando por los bazares.
“¿Por qué has asustado a mi sirviente? -preguntó a la Muerte-. Tarde o temprano te lo vas a llevar, déjalo tranquilo mientras tanto”.
“No era mi intención asustarlo -se excusó ella-, pero no pude ocultar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con él en Samarra”.

24 Ago 2007

Me he desayunado con ETA

10:11, por manolosaco  
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Son las diez de la mañana. Me he desayunado con la noticia de la bomba de ETA. El objetivo era un cuartel de la Guardia Civil en Durango, continuando con la vieja filosofía de selección de objetivos. Dos guardias heridos leves, pero, como ya sabéis, una bomba ciega, como la de Hipercor, podría haber matado indiscriminadamente a su “objetivo militar” y a sus familiares, esposas y esposos, hijos…

Todavía no he conocido a estas horas del desayuno ningún comentario de la cúpula del PP. Estoy esperando que algún descerebrado achaque a un milagro el que tan sólo dos guardias civiles hayan sido heridos levemente tras la explosión, pero no estaría mal que las fuerzas políticas, de derecha e izquierda fueran tomando posiciones.

De la derecha esperamos que haga un alto en el camino en la utilización de la política antiterrorista en su beneficio, y condene sin paliativos el atentado, sumándose a la trinchera del gobierno, sin adjetivos. De lo que digan, de cómo lo digan, obtendremos pistas sobre si Rajoy piensa hacerle un hueco en lo que queda de legislatura a Ruiz Gallardón (uno de los dirigentes que siempre se ha opuesto a la utilización partidista del terrorismo) o si el espíritu centrista (¿) queda barrido definitivamente por los estertores políticos de la agonizante extrema derecha que codirige su partido.

Y de la izquierda abertzale esperamos lo de siempre. Tienen una ocasión de oro para dejar de amparar política y psicológicamente a los terroristas. Y entre ellos incluyo, como buen test, al conglomerado de izquierda que a punto estuvo de pactar en Navarra un gobierno con los socialistas. No encontrarán mejor ocasión de confesión de intenciones que ésta para despejar dudas, esas dudas que en el PSOE nacional aconsejaron no utilizarlos como incómodos compañeros de viaje hasta las elecciones.

Es un día para retratarse todos.