24 Jul 2007

El juez también puede perder el juicio

00:47, por manolosaco  
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Se llama Fernando Ferrín Calamita (¿del latín?: calamitas, desgracia), y es un juez ultra cristiano de Murcia. Ya gozaba de fama entre la carcundia por haber mandado detener, hace 20 años, cuando era juez en Chiclana, a dos mozas que se bañaban en top less en la playa, y no en el supermercado. Es de esos jueces que se creen en el derecho (el Derecho es suyo, no lo suyo) de enjuiciar a quienes promulgan las Leyes, antes que aplicarlas disciplinadamente. Por ejemplo, ha expresado públicamente, para justificar alguna de sus sentencias pintorescas, que la Ley de Divorcio aprobada por mayoría del Congreso fue un error.

Tiene abierto un expediente para dilucidar por qué retrasó más de un año el proceso de adopción de una niña por parte de una mujer lesbiana. Pero ahora se ha superado. En una sentencia que espero le cueste la carrera de una vez por todas, ha otorgado la custodia de dos hijas a su padre, al entender que la relación lésbica que mantiene la madre «influye negativamente en la educación y crecimiento armónico» de las niñas.

Es de los seguidores a ultranza (de ultra, se entiende) del cardenal Cañizares, que vuelve a insistir en que la religión y su falsa moral deben estar por encima de la ley y la moral ciudadana. Sus sentencias deben estar dictadas por la fe, más que por los códigos civil y penal. Cierto es que, en esto de confundir la razón con la fe, el listón ya lo había puesto muy alto aquel psiquiatra ultra cristiano que responde al nombre de Aquilino Polaino, conocido en su círculo (vicioso) profesional por ser uno de los encargados del Opus Dei de intentar «curar» a los afiliados que desean salirse de la secta, y que actúa, además, como el Can Cerbero que vigila los infiernos de la homosexualidad. Aquel Polaino que decía haber descubierto que los homosexuales no nacen, sino que se hacen, y que son el resultado de haber sido educados por padres «hostiles, alcohólicos y distantes». Estos argumentos científicos son los que arman la razón del juez de Murcia, quizá hermanado en la misma secta que el psiquiatra.

Por síntomas más leves de obsesión sexual que los presentados por este juez, las clínicas psiquiátricas tienen lista de espera. Creo que el Consejo General del Poder Judicial no debería perder el tiempo replicando de nuevo con otro expediente a este juez reincidente. No sirve de nada. Es como poner tiritas al cáncer. Como es evidente que lo suyo es una enfermedad, propongo un experimento: que para variar lo envíen a una sesión de cura a la clínica de Aquilino Polaino.

El resultado podría ser la pera.
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Meditación para hoy: Un año, una estampida en La Meca provoca la muerte de decenas de peregrinos. Otro año, un campamento de fieles que espera comenzar las oraciones rituales del lugar santo de los mahometanos arde por los cuatros costados, y mueren abrasados cientos de peregrinos. Otro año, un autobús repleto de fieles de la Virgen de Lourdes se despeña por un desfiladero y no queda con vida ni dios (que, a la sazón, es su hijo). Y este fin de semana, otro autobús cargado de polacos, que, para que os hagáis una idea, bajo el gobierno de los famosos gemelos viven en la fase medieval de la España del nacional catolicismo, la de la sumisión del Estado a la Iglesia, se despeñaba también al volver de una jornada de oración en el santuario mariano de Notre-Dame de la Salette, en Francia. Quedaron desparramados por las quebradas más de veinte muertos que si hubiesen peregrinado, por ejemplo, a Disneylandia, en vez de perder el tiempo rezando, hubieran conservado la vida. Por lo que se ve, rezar es una actividad de riesgo. ¿Con esa moneda pagan los dioses?

23 Jul 2007

El encarnizamiento obituario

00:08, por manolosaco  
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Si uno es un hideputa, lo es hasta la muerte. Sólo España pudo haber parido el dicho de “por mal que los hagas en vida, a tu muerte saldrás a hombros, como los buenos toreros”. A mí, que soy un antitaurino racional, que no visceral, jamás se me ocurriría ir a la plaza de toros a sacar a hombros al torero que acaba de torturar a un toro. Un hideputa es un hideputa, sea torero o registrador de la propiedad, así que ni se me pasaría por la cabeza celebrar sus triunfos o llorar en sus entierros. ¡Ah! Pero la clave está en que yo no soy político.

Un político como Mariano Rajoy, para quien Polanco era la representación más acabada de un hideputa, al que había que hundir como fuera, intentando primero meterlo en la cárcel con la connivencia de jueces prevaricadores, y si no, promoviendo un boicot económico a sus empresas, un político como él, con el Estado en la cabeza y las elecciones a ocho meses, tiene que tragar saliva y declarar ante la prensa que el hideputa de Polanco era uno de los empresarios más influyentes y no sé cuántos piropos más. Le faltó regalarle su lisonja preferida: que era un hombre decente, gente corriente, como su cuenta bancaria.

Polanco, como el Cid, ganó una vez muerto su última batalla, la de ver desde su nube cómo la derecha que tanto le odiaba desfilaba disciplinadamente por la capilla ardiente de su cuerpo frío. Todos sus enemigos pasaron por caja, por su caja, y hasta el cura hizo el paripé del responso para rogar al dios que no existe que le acoja en su cielo inventado. Él, que para la Iglesia era la encarnación del mal.

Todo un País, y hasta El Mundo entero, le honró con panegíricos y exequias de hombre de Estado. Porque Polanco era algo más que un vendedor de libros y periódicos. Les daba miedo hasta muerto. Tanto miedo que nadie quiso salir borroso en la foto. Y tal como ocurre en estos casos, todo fue desmesurado.

Su propio periódico, preso del más colosal síndrome del capataz que vieron los tiempos, dedicaba la noticia de su muerte a cinco columnas, al mismo tamaño que el asalto de Tejero al Congreso, que el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, que el comienzo de la guerra en Irak, que la expropiación de Rumasa, que la entrada de España en la Comunidad Europea, que la caída del muro de Berlín…

Si es verdad que uno de los rasgos de su carácter era la sencillez en el trato, este encarnizamiento obituario le hubiera parecido deplorable, una especie de traición a su conducta vital. No lo sé, no le conocí ni me dio de comer, pero su aspecto de “gañán pero arreglao”, su apuesta empresarial al servicio de los mismos valores morales que yo profeso, me transmitió siempre una corriente de simpatía, la del hombre hecho a sí mismo, más listo que el hambre. Por eso, veinticinco páginas de El País, una tras otra, con la SER convertida en un panegírico continuo durante veinticuatro horas, me han parecido un despropósito, una desmesura.

Espero que allá donde esté no le llegue el ruido de la exageración ni le salpiquen las lágrimas de cocodrilo de esa derecha que ayer rezaba, con el culo apretado, por el alma de su hideputa favorito. Que descanse en paz. Que descanse por nosotros.

21 Jul 2007

La estupidez de la censura se repite como la morcilla

13:24, por manolosaco  
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Hacía muchísimos años que no se secuestraba una publicación de gran tirada en España. Pero aunque sólo fuera por la experiencia adquirida, creo que tanto el Fiscal General del Estado como el Juez del Olmo, que puso en marcha la medida de caución, tienen la suficiente edad como para saber que un secuestro de esas características no corrige el problema sino que lo agrava, que excita la imaginación de quienes habrían ignorado olímpicamente la publicación. Elevaron un suceso local a dimensiones globales, gracias, entre otras cosas, a internet.

Como es necesario posicionarse en nuestra política de trincheras, quisiera ser transparente con vosotros. A mí no me gusta ese estilo de humor, del que no juzgo si es de buen o mal gusto, porque, al contrario de lo que dice el refrán, sobre gustos hay escritos millones de libros y ninguno de ellos se pone de acuerdo. Como a menudo se confunde el “gusto” con aderezos morales o políticos, vaya por delante mi confesión de que el de El Jueves no es el sentido del humor que me apasiona, como tampoco me gusta el pepinillo en la ensalada o la mayonesa de bote.

Tampoco sacralizo el derecho a la libertad de expresión para hacer apología, por ejemplo, de la violencia de género, de la ablación del clítoris, de la pederastia o para propagar la calumnia y la injuria como ha hecho alguno de nuestros contertulios conmigo, cuya IP, por cierto, guardo a buen recaudo. El meollo del problema es dilucidar el concepto de injuria, que en derecho suele descansar en el animus iniuriandi, o sea en la intención de injuriar por parte del reo, más que la injuria en sí misma, terreno mucho más resbaladizo y abstruso para un juez.

Es evidente que los de El Jueves lo que tenían en su cabeza era un animus iocandi, es decir, intención de bromear, como gente cachonda que es por oficio. En principio, cuando oí la noticia del secuestro pensé en el error inmenso de la Fiscalía. Pero me temo que detrás de ese mal paso pueden estar agazapadas “otras instancias”, sean del gobierno o de la Casa Real, o, lo que es peor, sus capataces, los consejeros que buscan por todos los medios justificar su cargo y su sueldo.

Porque de lo contrario, estratégicamente no se comprende. Cuando un periódico danés de derechas y de tirada más bien escasa (Jyllands-Posten) publicó las famosas caricaturas de Mahoma, multiplicadas después en las páginas de otros periódicos ultracristianos y más de derechas, complacidos con la burla sobre el profeta del Islam, apenas hubiesen tenido más lectores que el círculo restringido de fieles si no hubiese sido por el efecto multiplicador del fundamentalismo islámico que movió en la sombra la protesta a nivel internacional.

Mi compañero de blog, Martínez Soler y yo sabemos mucho de eso porque lo sufrimos en nuestras propias carnes. Del año 71 al 73, la publicación en la que trabajábamos, Cambio 16, sufrió varios secuestros por parte del Ministerio de Información y Turismo. Incluso, como ya os contó JAMS, acabaron secuestrándole a él –y torturándole- elementos de la extrema derecha. Aquella pasión de secuestros fue haciendo cada vez más popular a una revista “para iniciados” (de Economía y Sociedad, rezaba el subtítulo), tan incómoda para el régimen franquista como de escasa tirada.

El secuestro de una publicación debe impedir la propagación de un delito, y creo que el dibujo de nuestros reales príncipes follando invade sólo los terrenos del gusto del que antes hablaba, pero no del delito. Y aquí es donde la fiscalía, o sus mentores, debieron haberse calzado unos zapatos de plomo, y haber sopesado el efecto multiplicador de internet.

Recuerdo aquel año de 1972 (creo), sin internet que llevarnos a la boca, en que Cambio 16 publicaba en portada la foto de una modelo “artísticamente desnuda”, ya sabéis, tapándose el pecho con un brazo, sentada de escorzo sin enseñar nada más que un hermoso perfil (en aquellos tiempos de nacionalcatolicismo era poco menos que pornografía) por un motivo que en verdad no recuerdo ahora. El Ministerio inmediatamente paralizó su distribución. Desde ese momento se estableció una negociación kafkiana para ver cómo salvábamos la tirada. Y se llegó al acuerdo de colocar una señal de tráfico sobreimpresa sobre el espléndido culo de aquella moza. Se eligió para ello una tinta “de plata” que pasó sin problemas el nuevo filtro de censura. ¡Ah! Pero aquella tinta plateada, impresa sobre una portada que previamente estaba ocupada por tintas brillantes y resbaladizas, desaparecía con tan sólo rascarla con una uña. El número se agotó en dos o tres días. Fue nuestro primer gran éxito de ventas, gracias a la estupidez infinita de la censura.

Por eso creo que lo que han hecho la fiscalía y el juez, con su mal paso, ha sido enseñar el camino de un nuevo (viejo) sistema de propaganda para otras publicaciones.

20 Jul 2007

El Estatut se cargó a Piqué

01:11, por manolosaco  
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Rajoy acabó ofreciendo la cabeza de Piqué a Ángel Acebes. En un análisis simplista parecería que ha ganado la extrema derecha del partido sobre los estrategas que todavía sueñan cándidamente con ese viaje al centro que nunca existió. Pero sería estúpido pensar que, en operaciones de tanta envergadura, el secretario general de un gran partido se hubiese movido por motivos personales, o solamente personales, y que durante dos años se hubiese guardado para el momento definitivo el rencor de haber sido tachado por Piqué, él y Zaplana, como la “imagen del pasado”. La venganza es un plato a tomar frío, pero no del congelador. Resultó que Acebes no estaba muerto, que no, que estaba tomando cañas.

Hay que verlo, pues, como la colocación de nuevos peones, como otro acto de la campaña comenzada por Rajoy (¡qué ocho meses más largos nos esperan!), como una decisión estratégica de la dirección de Madrid después de comprobado el bajísimo techo obtenido por el presidente regional de Cataluña en las últimas elecciones. Claro que el análisis de Piqué era muy otro: con las directrices centralistas y abiertamente anticatalanas de la dirección nacional el techo electoral no podía salir del sótano.

No entiendo cómo Piqué pudo aguantar tanto tiempo con el corasón partío, sabiendo como sabía que la cizaña invertida por su partido en envenenar las relaciones entre comunidades autónomas acabaría pasando factura en su ya menguado caladero de votos. Intentó desesperadamente que el PP entrara en las negociaciones del Estatut con el fin de preservar la imagen de partido catalán (quizá soñase con un PPC, a semejanza del PSC), ya que no catalanista ni nacionalista, para que el tiempo no acabara dando fe de la tremenda soledad del PP en Cataluña, pero la extrema derecha de su partido había tomado un viaje sin retorno. Ahora se despide de Rajoy, y de todos nosotros, por carta, recordando que se va de “un partido en el que no faltan mezquindades y miserias”. Miserias, miserias… ¿os acordáis qué ocurre si pincháis la palabra “miserable” en Google? ¿Quién ostenta el honor de salir de primero?

A Piqué le ha echado el anticatalanismo de su partido, pero ahora falta saber qué oferta tiene Génova 13 para las próximas elecciones en Cataluña. A lo mejor, un análisis político minucioso les ha llevado a la conclusión de que el centro-derecha ya está ocupado por CiU, y que sólo les queda probar con su tradicional mercancía de los últimos años, que tan buenos resultados les ha dado en Madrid y Castilla y León, por ejemplo: la de la extrema derecha pura y dura. Una extrema derecha que seguirá siendo la casa común para el electorado conservador y de derecha moderada antinacionalista que no tiene otro sitio donde refugiarse. Cuestión de números. Cuestión de sumar.

Visto así, Acebes tiene razón. Pero ahora viene la pregunta del millón que nunca supe contestarme: ¿Cuánto tiempo es necesario para fabricar un líder? O dicho de otro modo, ¿son suficientes ocho meses para encontrar ese mirlo blanco que mitigue el desastre anunciado para el PP en Cataluña?
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Primera meditación: Se ha producido otro “milagro”, como diría ese buen amigo de los policías llamado Mariano Rajoy. Un control policial ha vuelto a desbaratar lo que parecía un inminente atentado con bomba de ETA. El etarra tuvo que huir atropelladamente de un taxi, abandonando su material explosivo, ante el dispositivo montado por la policía en Castellón. Para otra vez será, se habrá dicho Mariano, pero el Señor ya se podía dejar de milagritos.

Segunda meditación: El supremo ya hizo pública la sentencia que desbarataba el disparate jurídico de la Audiencia Provincial de Madrid por el caso Bono, la supuesta detención ilegal de dos militantes del PP. Estamos a la espera (ocurrirá en cualquier momento) de las disculpas del Partido Popular por haber destrozado la fama y la vida de los policías acusados y hoy absueltos.

Tercera meditación: A las horas en que os escribo siguen desaparecidos los cuerpos de decenas de inmigrantes que intentaban llegar en patera a nuestras costas. Medio mundo está en su búsqueda, hasta un portaaviones francés. ¿Y qué hace nuestra oposición? Pues echarle la culpa a Zapatero, vapordiós. La responsable de políticas sociales del Partido Popular, Ana Pastor, aprovechó para insinuar que eso ocurre porque “el gobierno de Zapatero sigue sin rectificar sus políticas de inmigración”, con su poderoso efecto llamada. Por más que repaso, esta desviación necrófila de la extrema derecha española, esta pasión suya por la utilización de los muertos en el debate político no tiene parangón en ningún país democrático. Yo creo que lo hacen para que no te puedas cagar en sus muertos.

19 Jul 2007

Mariano está ya en campaña

01:09, por manolosaco  
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Alguno de sus gestos rozan lo grotesco, como eso de plantarse en Ibiza a “comprobar por sí mismo” cómo iban los trabajos de limpieza de las playas afectadas por el fuel del barco hundido, y de paso… sopesar las dimensiones del desastre por si el buen dios había tenido a bien concederle ese Prestige del PSOE que tanto necesitan y que tercamente les niega. Apenas quedaban unos “hilillos”, pero en tiempos de campaña (no hay ya precampañas, como ya no hay primaveras desde el cambio climático) el PP no podía dejar de hacerse la foto aunque sea extemporánea y absurda. Yo imagino el asombro y las risitas de los lugareños y de los turistas viendo llegar a Rajoy con su cohorte del departamento de imagen de su partido dispuesto a inspeccionar el lugar de autos, con gesto de preocupación calculada, con esa cara que se le pone de experto en mareas. Menos mal, habrán suspirado, que ya ha llegado Rajoy; estamos salvados.

Mientras deja a su mentor, el hombrecillo insufrible, haciendo el trabajo sucio en FAES, él se pone el traje de campaña y empieza a soltar ideas para demostrar que, además de lo de ETA y de la desmembración de España (¡Paña!), esconde en su cabeza de registrador todo un ideario de gobierno, original, imaginativo, bueno y para gente decente y normal.

¡Oh, qué idea! ¿Cómo ganar las próximas elecciones en un país tan escaso de gente decente y normal? Si las normas electorales te son esquivas, hay que cambiar las normas electorales. Si los electores no te dan la mayoría para gobernar, hay que cambiar la ley (ya que ahora no está bien visto encarcelar o hacer desaparecer a los electores desafectos al régimen). Así de expeditivo. Si la democracia es un estorbo se cambia la democracia. Y así, ad libitum, que diría mi padre. ¿Cómo? Proponiendo, por ejemplo, que no pueda gobernar ningún partido que no alcance el 30% de los votos. Este hallazgo es el resultado del análisis de las últimas elecciones en Baleares, donde la unión de “nada menos que seis partidos” frente al suyo, que obtuvo “el 47% de los votos”, supone una “falta de respeto a la democracia”, a la “voluntad de los ciudadanos”, y una “burla”. Así, de corrido.

Para un demócrata de casi toda la vida como él, la voluntad del 53% de los ciudadanos que no le votaron es una falta de respeto a la democracia y una burla a su 47% de votos. Es lo que tiene el haber nacido para la política en aquel partido formado por los demócratas orgánicos de Alianza Popular, el partitus antecessor del PP, con los “siete magníficos” del franquismo al frente. En la democracia sin adjetivos de hoy, todavía le atormenta el recuerdo de los abusos sufridos por parte de aquellos violadores franquistas que te vendían que la democracia orgánica no era pecado, hijo, que era buena, y que te dejaras hacer porque no dolía. Y no una democracia como la actual, donde es posible que seis pequeños partidos, cada uno de su padre y de su madre, puedan hacer frente con éxito al partido de la gente decente y normal.

Pues va a ser que no. Bastantes injusticias, a mi entender, propicia la célebre Ley D’Hont y su lotería de premios, para que pongamos más distancia entre los votos depositados en las urnas y el resultado final de quienes nos gobiernan.
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Meditación para hoy: El embajador del Vaticano en España, el Nuncio, ha querido matar al mensajero. Lo malo no es que haya curas violadores, lo malo no es que la jerarquía eclesiástica intente ocultar el tamaño de sus desmanes, lo malo para ese monseñor que tan alegremente se entromete en la vida pública española es que los medios de comunicación se han ensañado con la noticia de los abusos. Manuel Monteiro de Castro, que así se llama este buen hombre, intentó minimizar los casos aparecidos en el seno de la Iglesia con el viejo argumento de que en otros ámbitos (como en la familia) el número de casos es aún mayor. “Uno puede preguntarse por qué la Iglesia debe de pagar y las otras entidades no deben pagar” (..) “por más que uno quiera ser bueno, es discriminación. Uno va a encontrar los mismos casos casi todos los días; ahí se ve mala intención (de los medios de comunicación), digan lo que quieran”. Ayer escuché en la radio la mejor respuesta a los argumentos de este padrino de sus ovejas descarriadas: que el que te viole un cura es como si te robara un policía o prendiera fuego a tu casa un bombero.
Un día de estos, cuando me lo encuentre, se lo suelto. Aún a riesgo de que a continuación vaya de acusica al Papa y me excomulgue.