18 Jun 2007

Un espléndido futuro por detrás

01:21, por Manolo Saco  

Fue un fin de semana de fin de ciclo. Se constituyeron los ayuntamientos salidos de las urnas de las últimas elecciones, y se acabó la liga de fútbol. Y cada uno lo celebra como puede.

La euforia de los dirigentes del PP, después de la paliza abrumadora de Madrid que les hizo proclamar desde el escenario de la balconada de Génova 13 que habían ganado las elecciones, ha sido finalmente atemperada por los datos fríos: el PSOE gobernará en 23 capitales de provincias, más dos grandes ciudades como Mérida y Santiago de Compostela, y el PP deberá conformarse con 21. Visto con perspectiva, pintan bastos para los populares porque el liderazgo de Mariano Rajoy, aquel que gritaba en la noche electoral “hemos ganado las elecciones”, se salda con 11 capitales menos que en las anteriores elecciones de 2003. Curiosa forma de ganar.

Visto así, y que me perdone este buen señor, no sé muy bien si Mariano Rajoy tiene un próspero pasado por delante o un espléndido futuro por detrás. Y sin embargo…

Y sin embargo debo reconocer una virtud en la maquinaria de ese partido: su gabinete de imagen funciona mucho mejor que su maquinaria electoral. Al cabo de unas horas de saberse que el Partido Popular había perdido unas elecciones de signo local, pues eso era lo que se jugaba en esos momentos y no otra cosa, supo presentarlo como una victoria universal, como una antesala, como un ensayo de las elecciones generales, pues el granero de votos de Madrid y Valencia le había reportado muy buenos frutos en el cómputo total del Estado español. Sobre todo Madrid, el escaparate de todas las españas.

Cada vez está más claro que los políticos del siglo XXI concentrarán más esfuerzos en vender un estado de ánimo que un programa electoral. La imagen virtual de la realidad como sucedáneo de la realidad. Gabinetes milagrosos capaces de elevar a presidente de los Estados Unidos, mediante técnicas de ilusión óptica, a un deficiente como George W. Bush, o hacer pasar por estadista, insufrible, pero estadista, al león de las Azores, al sagaz profesor de Georgetown. Maquinarias expertas en vender humo, aunque sea tóxico o adictivo.

En ese afán anda Mariano, haciendo de la necesidad virtud, que lo mismo vende una derrota como victoria, que ensaya la nueva tanda de profecías catastrofistas para la nueva temporada 2007/2008, aunque jamás se haya cumplido ni una sola de sus tenebrosas predicciones. Ya se encargará su maquinaria mediática de crear el estado de desasosiego oportuno, porque, como en el caso de las religiones del libro sagrado, su ideario es mantener a toda costa el sentimiento de culpa entre la feligresía, el estado de zozobra generalizado, la sensación de pecado, de amargura, de fin del mundo inminente, el caldo de cultivo preciso para que los curas y salvapatrias de turno cuenten con la coartada que buscan desesperadamente para salvarnos a la fuerza.

La última de sus profecías es ¡cómo no!, que si el PSOE pacta el gobierno de Navarra con Nafarroa Bai, esa acción traerá “consecuencias nefastas para Navarra y para España”. De Europa todavía no dijo nada. Y así, de profecía en profecía hasta la derrota final.
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Meditación para hoy: Mientras esto os escribo, pasada la medianoche, oigo el rumor de la calle, gritos y cláxones de coches de seguidores en estado de euforia desatada por la conquista del campeonato de Liga por parte del Real Madrid. Por la televisión llegan imágenes de las cercanías de la plaza de Cibeles, una diosa pagana, a la que la afición ha tomado como amuleto de la buena suerte, y a donde llegan los jugadores del Real Madrid en autobús engalanado a ofrecerle sacrificios por los dones recibidos. Hay más gente que en una manifestación de la derecha. El capitán, Raúl, subido a una grúa gigantesca, en una imagen inenarrable que no me atrevería a calificar por no herir susceptibilidades, le puso de babero a la diosa una nueva versión de la bandera española con el escudo del Real Madrid donde suele estar el escudo de España, y una bufanda con los colores del club. En ese momento estalló el delirio entre la multitud.
Los jugadores del Betis, más loperamente piadosos, supongo que habrán acudido en acción de gracias, por haber evitado el descenso a segunda división, a rendir sus respetos a la Virgen de no me acuerdo qué pero a la que tienen una gran devoción cuando ganan. Sé tanto de fútbol como de asuntos divinos, pero quiero pensar que donde esté una Virgen que se quite una diosa.

15 Jun 2007

Por qué ya no se hacen películas como aquellas

01:18, por Manolo Saco  

Todos los medios de comunicación dedicaron ayer tiempo y espacio a rememorar el 30º aniversario de las primeras elecciones democráticas en España después de la guerra civil. Las imágenes de aquella transición a la normalización democrática, llevada a cabo en una sociedad sumamente inestable emocionalmente, todavía sueltos los fantasmas de todos los miedos, todavía intactas las fuerzas que habían apoyado y mantenido la pervivencia de la dictadura -la Iglesia católica, el ejército, el aparato policial, la judicatura- aquellas imágenes, digo, son la prueba de que los partidos y las convicciones políticas pueden hallar espacios de encuentro y entendimiento cuando sobre ellas se cierne la amenaza de un enemigo común. El enemigo entonces era la dictadura y su rastro de opresión, y el pegamento, el miedo a una vuelta al pasado, a una involución que acabaría enseñando la patita el 23 de febrero de 1981 con la asonada del coronel Tejero.

De la España de hoy ha desparecido todo aquel magma amenazante, y la higiene democrática ha permeado todos los estamentos de la sociedad, con mayor o menor intensidad y convicción. Y sin embargo, muchos tenemos la sensación de estar viviendo estos últimos años parecida zozobra política a la de entonces, cuando los problemas de hoy, vistos con perspectiva histórica, son apenas un constipado comparado con aquel cáncer que pudo haber acabado con la democracia recién estrenada.

La banda terrorista ETA lleva años cumpliendo el papel de relevo de amenaza involucionista, tan parecida en sus fines y en sus métodos al aparato opresor de la dictadura, que lo mismo te podía suicidar por una ventana en las dependencias de una comisaría que te hacía desaparecer en alguna fosa anónima. Debería bastar esta amenaza para que, como en una segunda transición, todas las fuerzas políticas fijasen una estrategia común contra el enemigo. Por eso, viendo ayer los programas monográficos emitidos por las radios y televisiones sobre nuestro paso a la democracia, tuve un ataque de nostalgia, y me pregunté por qué aquella izquierda y aquella derecha habían sabido renunciar a lo accesorio y unirse contra el enemigo común.

Los blogs de debate político, y no sólo éste, son la escenificación perfecta del cainismo español, esa enfermedad que se llevó tantas vidas en la guerra civil. Nuestro contertulio Alter K cavilaba ayer sobre las razones de que Caín tenga esa querencia enfermiza a entrar en los blogs de su hermano Abel, unas veces para debatir en buena lid, pero otras para hacer deposición de sus peores instintos, grosería y mala educación. Generalmente en estos últimos su “estilo literario”, digamos, ya habla por sí solo, algo así como un exquisito estilo kale borroka, o de graffiti urbano, o de terrorista de los retretes, de esos que prefieren cagar sin levantar la tapa.

Yo, como Alter K, también me he preguntado muchas veces cuál debe de ser la pasta de ese Caín, para quien el mayor disfrute es alardear de su grosería e incultura. Intentaba imaginarme a mí mismo entrando en misa de doce, un domingo cualquiera, borracho, y cagándome en dios mientras pisoteaba con saña la hostia que el cura me había dado de buena fe, ante el estupor de los feligreses. Yo, que no podría llevar bajo el brazo el diario La Razón o El Mundo, por vergüenza y por temor a que los vecinos supiesen de mis problemas mentales, como el que lleva escondido un video porno, no puedo concebir que alguien sea capaz de entrar a vomitar en casa o iglesia ajena por el puro placer de sembrar odio.

No tengo la respuesta. Pero creo que los miembros de esta kale borroka fascista no son más que el reflejo de la moral de sus mayores, sólo siguen pautas aprendidas, impulsados por esa derecha que tanto odia asignaturas como Educación para la ciudadanía, la misma que cree que desestabilizando la convivencia obtiene mayores réditos electorales, sin que le importe que el enemigo común –ETA, en esta segunda transición- esté nuevamente sitiando nuestro sistema democrático.

Cuando ayer veía las imágenes de aquellos padres de la Constitución, de aquellos herederos del franquismo haciéndose el hara kiri, paladines del consenso, en un ejercicio de suprema inteligencia y supervivencia política, me preguntaba, como en Hollywood, por qué ya no se hacen películas como aquellas.

14 Jun 2007

Teatro, lo tuyo es puro teatro

00:51, por Manolo Saco  

Ayer conocimos una buena noticia y otra muy mala en torno a la eterna pregunta, o sea, la madre de todas las preguntas.

La buena es que a Bob Dylan, quien le puso música a mis primeros padecimientos amorosos de adolescencia y juventud, le han concedido el premio Príncipe de Asturias de las Artes. Él parecía estar en el secreto de la respuesta que toda mi generación buscaba afanosamente, y presumía de ello en su canción The answer is blowin’ in the wind, algo así como la respuesta está silbando en el viento. Con los años, hizo fortuna un chascarrillo en forma de otra pregunta: “si la respuesta está en el viento, ¿cuál era la pregunta?”

Justo la pregunta que nos desemboca en la mala noticia: que definitivamente Mariano Rajoy desprecia al Parlamento como institución y, por extensión, a los españoles que confiábamos en que allí, en tan noble institución, los diputados acudían a trabajar por nuestro bien común.

Ya me lo venía maliciando yo desde que comprobamos cómo le tomaba un gusto enfermizo a sacar la política a la calle, la antiterrorista, la autonómica, la de los derechos civiles, paseando banderas nacionales como pancartas, despreciando el debate que siempre le era adverso en la sede parlamentaria.

Ayer tocaba pregunta al presidente del gobierno en la sesión de control. Pero ya no era posible, tras la tregua-trampa anunciada a regañadientes, reiterar la madre de todas las preguntas repetida semana tras semana como una salmodia, la más estúpida, siniestra y malévola de todas las preguntas, como quedó demostrado después de que la banda terrorista anunciara el cese del alto el fuego porque era evidente que el gobierno se había negado a negociar ninguna concesión política.

Ahora que ya se sabía el papel de memoria, va y le cambian el escenario porque esa obra ya no se representaba. Y Mariano Rajoy, actor de un único personaje, se quedó desconcertado, sin guión y sin papeles. Perdió de tal manera los papeles que no sabía qué preguntar cuando su ETA adorada, esa que da el único sentido a su vida, no formaba parte del diálogo.

Así que poco antes de su intervención en el hemiciclo, a micrófono abierto, consolado por la sonrisa servil de Acebes a su derecha (siempre a su derecha, como buen legionario), confesaba entre dientes a Zaplana, a su izquierda (¿), con la vana intención de que los micrófonos no fueran testigos de su felonía, que todo lo que allí estaba a punto de escenificarse era puro teatro, la escenificación de una patraña parlamentaria, y que en realidad le importaba un bledo la pregunta, la respuesta del presidente del gobierno y la paciencia de todas sus señorías. En realidad lo que le confesó a Zaplana es: “Tengo una pregunta absurda”, mientras ambos reprimían una sonrisa cómplice por el calibre de la tomadura de pelo que estaban a punto de perpetrar.

Y es verdad, perdidos los papeles, los de su obra de teatro favorita y los de la cortesía parlamentaria, hizo no una, sino varias preguntas absurdas, fuera de contexto, apuntando a todas partes como el mal cazador que dispara con pólvora del rey. En su sobreactuación de líder de la oposición vigilante, preguntó hasta por el recibo de la luz.

Ya el día anterior, en un diálogo con periodistas de la radio de los talibanes cristianos, refiriéndose a la reunión con el presidente del gobierno, había confesado, creyendo que los micrófonos dormitaban, que Zapatero “no se creía que iba a hacer lo que hice, ni de coña, con lo cual se quedó así un poco… y luego salió la otra (por María Teresa Fernández de la Vega), que se veía que tenía otro rollo preparado y sobre la marcha tuvo que hacer una intervención un tanto extraña”. Es la prueba del algodón de que nos ha tomado el pelo a todos, de la falsedad de sus buenas intenciones. Ese es el sentido de la alta política, el perfil moral de un jefe de la oposición que pretende gobernar un día este país. ¿Es o no es una muy mala noticia?

Mientras Bob Dylan recibe una merecida respuesta y disfruta del reconocimiento de la inteligencia de este país, sólo deseo que el viento de las próximas elecciones traiga silbando las respuestas que corresponden en justicia a las preguntas absurdas de Mariano.

13 Jun 2007

Cumpliendo su palabra, como un hombrecito

00:35, por Manolo Saco  

Creo que Rajoy es un hombre de honor a la hora de cumplir su palabra dada. Anteayer prometió apoyar “a Zapatero como hice siempre”, y ayer, cuando apenas habían pasado unas horas, ya lo había cumplido, advirtiéndonos desde la radio de los talibanes cristianos que su apoyo seguía condicionado a la ilegalización de ANV. O sea, “como hice siempre”.

(Inciso: Mariano Rajoy declaró un boicot de todo su partido contra los medios de Polanco, pero acude con una actitud servil, de esas que dan vergüenza ajena, a la emisora de la Iglesia donde todas las mañanas le llaman maricón-plejines y otras lindezas. ¿Por donde le tendrán pillado los pedrojotas y losantos, cómo será el tamaño del dossier, para verse obligado a rebajarse de esa manera, a prestarles sin rechistar su sonrisa como una alfombra?)

Y continúo. Ese profeta que llevo dentro ya os lo había advertido ayer: “Auguro que Rajoy y su muchachada volverán a las andadas según vayan transcurriendo los días sin muertos encima de una negociación que ya no existe”. Y como desastroso augur que soy, me he vuelto a equivocar, porque no pasaron días, sino tan sólo horas para amenazar con que si el sábado próximo los concejales de ANV toman posesión, sin que el gobierno lo impida (¿), él “volverá a las andadas” de reprochárselo a Zapatero una vez más.

Hasta el sábado, y no más allá, tenía como fecha de caducidad esta tregua-trampa del PP, como alguien la calificó acertadamente ayer. Ni una hora más.

Y mientras, en el escenario de la Audiencia Nacional de la Casa de Campo de Madrid, los fiscales continúan su dulce venganza contra los patrocinadores de la teoría de la conspiración en el 11-M, esa derecha que buscó desesperadamente desautorizar su labor, la de los jueces y la de los policías que colaboraron en desentrañar la trama islamista, por no acomodarse a sus intereses.

Anteayer, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, echaba mano de una cita de Cicerón para denunciar la utilización de la mentira masiva de esos medios en torno a este macro proceso. Ayer le tocó el turno a la fiscal de la instrucción del sumario, Olga Sánchez, arremetiendo contra la falta de ética y de profesionalidad de los sectores periodísticos que se han prestado a la elaboración y difusión de la patraña. El juez Bermúdez, muy profesional, le recordó (y creo que con razón) que ese no era el momento ni el lugar para el ajuste de cuentas. No falta a la verdad la fiscal, pero las normas procesales exigen guardar el corazón en la nevera mientras trabaja la cabeza serenamente.

Ya les ajustaremos las cuentas en su momento. Mientras, como decía el médico sabio, mantengamos los pies calientes y la cabeza fría.

12 Jun 2007

¿Dónde estaba Zapatero?

00:32, por Manolo Saco  

Como no tengo alma de profeta del Apocalipsis, me encanta fracasar en mis predicciones catastróficas. O quizá la reunión de marras no salió tan mal como vaticinábamos los pesimistas gracias a que Mariano Rajoy es capaz de cualquier cosa con tal de llevarnos la contraria. Gracias, jefe de la oposición por llevarme la contraria. Que dios te guarde muchos años como jefe de la oposición.

Si la reunión entre Rajoy y Zapatero nacía con muy malos presagios bajo el brazo, reconozcamos que terminó de manera muy rara. Mariano Rajoy se largó a dar la rueda de prensa a su refugio madrileño de Génova 13, y no abrió la boca sin antes consultar con sus colaboradores lo que tenía que decir. Aunque el encuentro se desarrolló sin testigos, necesitó de sus asesores de imagen y estrategas en la sombra para conocer qué le había parecido la reunión a él mismo. Fantástico. ¿Y qué dijo al final? Pues se atuvo a un guión medido, escrito muchas horas antes, sin duda. “Ahora toca actuar” (…) “La prioridad es la derrota de ETA” (…) Así que “yo apoyo al gobierno para derrotar a ETA”. Esa ha sido la muletilla diseñada por el gabinete de imagen del PP, el apoyo para derrotar a ETA, que repitió media docena de veces, como dando a entender que al gobierno socialista no le interesó nunca derrotar a ETA.

Rodríguez Zapatero, el otro contertulio, estaba en paradero desconocido. En vez de salir a dar la cara y que todos pudiéramos leer entre líneas su lenguaje corporal, además del escrito por sus correspondientes asesores, envió para hacernos un resumen de sus impresiones, como hizo dios con Moisés (cito a dios por segunda vez, ¡voto a dios!), a su vicepresidenta primera, quien, al igual que los asesores de Rajoy, tampoco había estado en la reunión. ¿Cómo habrá sido este encuentro que ni ellos mismos se atreven a explicarlo en caliente, de forma espontánea, sin notas manuscritas, sin antes consultarlo y meditarlo con sus intermediarios y asesores?

El clima de la reunión, según los asesores de ambos bandos, todos ellos ausentes de la sala donde se vieron las caras sus jefes, ha mejorado. Lo que no es poco. En realidad tampoco había mucho margen para la disensión cuando probablemente la banda terrorista está diseminando por España sus comandos con coches cargados de explosivos o acondicionando el zulo donde va a malvivir el próximo secuestrado.

Como al parecer no hace falta haber asistido a la reunión para saber cómo discurrió (la reunión; ellos no sé si discurrieron), me creo en el derecho y el deber de expresar mi impresión. Y es ésta: la reunión ha servido únicamente para evitar que el próximo atentado pille a Rajoy con el pie cambiado, y que los ecos de esa imbecilidad cansina de que el gobierno ha pactado con ETA no retumben impúdicamente entre las paredes de la iglesia donde esté celebrándose el funeral por las víctimas. Y con el mayor deseo de convertirme en el profeta más inútil del reino, auguro que Rajoy y su muchachada volverán a las andadas según vayan transcurriendo los días sin muertos encima de una negociación que ya no existe.

Porque la palabra de Mariano Rajoy tiene el valor de la falsa moneda, después de tres años utilizando la lucha antiterrorista como argumento central de oposición, sin el menor aliento ni apoyo a los intentos de alcanzar la paz por parte de un gobierno que actuaba con el consenso de la mayoría parlamentaria y, por lo tanto, de la sociedad a la que representaba.

Por todo ello, unas palabras de Rajoy me dejaron sumido en un océano de dudas, y no sé si interpretarlas como una muestra más de su particular y sutil sentido del humor: «Apoyaré a Zapatero como hice siempre».

¿Como hizo siempre? Pues estamos jodidos.
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Primera meditación para hoy: cuando Zapatero se refirió inconscientemente al “accidente” de la T-4 de Barajas, en lugar del “atentado”, tuvimos que soportar todo tipo interpretaciones malévolas por parte de la derecha. Pero ya sabemos que el que bebe vodka se equivodka, como le ha ocurrido a Sarkozy en su reunión con Putin, medio piripi en la rueda de prensa posterior, como un Aznar cualquiera. Ahora pasará a la historia de los traspiés verbales una perla de Rajoy: “ETA es una gran nación… perdón, España es una gran nación”.
Segunda meditación para hoy: El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, manifestó su malestar porque se haya “puesto en duda la imparcialidad en la investigación” de los atentados del 11-M, trasladando dudas a la opinión pública acerca de la autoría de la masacre en “un proceso paralelo al judicial”, una teoría conspiranoica capitaneada por el PP y sus siervos mediáticos, el diario inmundo y la radio inmoral de los talibanes de Cristo. Citó, para apoyar su reprimenda, una sentencia inmortal de Cicerón: “No hay nada más hermoso que buscar la verdad, pero no hay nada más indigno que buscar la mentira y tratar que esa mentira se convierta en la verdad”. Pero es que ni el gran Cicerón podía intuir hasta dónde alcanzaría el valor moral de la mentira como instrumento en manos de la derecha cristiana, siglos después.

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