15 Mar 2007

¿Qué piensan los neocon españoles?

00:58, por Manolo Saco  

Ayer os lo anuncié, aunque os juro que no he hecho a escondidas ningún máster de profeta de los que imparte Génova 13. Era tan solo puro análisis la deducción de que volveríamos a ver en el Congreso, en la sesión de control parlamentario al gobierno, el mismo diálogo de sordos que el día anterior, pero sin la brillantez de Rubalcaba, con los mismos argumentos cansinos en torno a la política antiterrorista, adornados con (una vez más) las risas y las groserías de los pujaltitos a las que nos tiene acostumbrados el circo de la derecha.

Me tragué buena parte de la sesión de control, debo confesaros que con desgana, con parecida desgana a la que me pareció ver en Rodríguez Zapatero y la vicepresidenta De la Vega. Ellos tenían que permanecer atados al duro banco, porque les va en el sueldo tener que soportar con la mejor de sus actitudes las preguntas reiterativas de una oposición filibustera. Si alguno de vosotros vio el debate me gustaría que me dijeseis si tuvisteis la misma impresión que yo: que tanto Zapatero como la vicepresidenta estaban atrapados en lo más parecido a una pesadilla recurrente, mezcla de estupor y de indignación, por ver cómo el Partido Popular tiene secuestrada la actividad parlamentaria.

Uno de los que preguntaba, Ángel Acebes, venía de escuchar seguramente la declaración en el juicio del 11-M del inspector jefe de los Tedax quien, con voz firme, acababa de revelar en sede judicial que el gobierno de Aznar ya sabía por su boca, a las 5 de la tarde de aquel fatídico día 11 de marzo, que el explosivo utilizado para los atentados no era el habitual de ETA. Quedaba al fin al descubierto su primera mentira en aquellos momentos tan delicados, a pesar de los intentos desesperados e infructuosos de la peculiar “acusación particular” de los abogados de la AVT. Al PP le estallaba esta bomba informativa por la mañana, y en un vano intento de acallar su onda expansiva, agitaba nuevamente el tambor del manoseado y estéril asunto del cambio de régimen carcelario de su héroe: De Juana Chaos.

Cuando ya pensaba que el mal cuerpo me iba a durar hasta la noche, mire usted por donde vino en mi ayuda el incomparable, el insuperable, el insufrible hombrecillo, el más experimentado profeta de los cuatro jinetes del Apocalipsis, con una de sus profecías magistrales. En la presentación de un libro titulado “¿Qué piensan los neocon españoles?”, al referirse a las amenazas de Al Qeda a España hizo el siguiente análisis… bueno, él le llama análisis y no es cuestión de agravar su dolencia llevándole la contraria: “Si se cede, no deberá sorprendernos que el próximo paso del chantaje de los terroristas sea la implantación de la ley islámica en una parte de nuestro territorio y la ruptura del principio de igualdad de todos ante la ley”. ¿Qué pensarían los neocon españoles que asistían a la presentación del libro “¿Qué piensan los neocon españoles?”, cuando contemplaron al que fue presidente de España hasta el otro día comportarse como un insensato? ¿Le rieron la gracieta? ¿Lloraron? ¿Llamaron al servicio de urgencias?

La última alegría del día me la dio la noticia de la muerte de Inmaculada Echevarría que padecía distrofia muscular progresiva, y que era mantenida con vida de manera artificial y contra su voluntad. Como el muy cristiano Hospital de San Rafael se negaba, por orden del Vaticano, a desenchufar los aparatos de respiración forzada, tuvo que ir a descansar en paz a otro hospital laico dependiente del Servicio Andaluz de Salud. Me alegro por dos razones: porque al fin Inmaculada deja de sufrir y porque triunfa su voluntad soberana sobre la del dios inexistente que, según los sacerdotes que administran sus designios, disfruta gratuitamente torturando a sus criaturas.

14 Mar 2007

Las manifestaciones preventivas

01:04, por Manolo Saco  

Ayer fue un día de transición a lo que hoy nos espera. Rubalcaba le cantó las cuarenta (en realidad creo que eran más de cuarenta) excarcelaciones, reagrupamientos, demenciales beneficios carcelarios a los etarras con delitos de sangre durante los gobiernos de Aznar. No es cuestión de repetirlo aquí, sólo hay que consultar los diarios de hoy o las hemerotecas. Digo que fue un día de transición porque hoy sus Groserías los senadores del PP esperan las explicaciones que de ninguna manera quieren oír del presidente del gobierno sobre la misma cuestión. Lo de ayer, el tono educado tan desusado, vista la estrategia de crispación del partido mayoritario de la oposición a todos, llegó a parecerme una tregua de navidad en medio de una guerra civil, donde una vez más se escenificó la soledad del Partido Popular.

Eduardo Zaplana leyó el guión preparado desde Génova 13, en el que me pareció ver el estilo inconfundible del mismo autor de chascarrillos que elabora los discursos de Rajoy, donde los titulares priman sobre los pensamientos elaborados. Discursos que tanto valen para un roto como para un descosido, para soltarlos en la tribuna del parlamento o desde el atril de la manifestación más bonita y civilizada que hayan conocido los tiempos. Discursos de un sólo sentido, el de ida, con los sonotones desconectados porque no están pensados para un debate sino para las grandes declaraciones.

Rubalcaba, por su parte, es un parlamentario perro de presa, de debate cuerpo a cuerpo, que después de una demoledora exposición de la política antiterrorista de todos los gobiernos de la democracia, cayó en la tentación de ponerse tierno y ofrecer la mano tendida al representante de un partido antisistema que dos días antes había declarado que el gobierno español no tiene legitimidad para seguir gobernando.

Pues que queréis que os diga. Estoy con Llamazares. A mí ya empieza a cansarme la escenita de la mano tendida. Todos los partidos ya dejaron claro que el motivo de De Juana no es más que un pretexto, que el Partido Popular ha sido secuestrado por la banda de los cuatro cuyo único futuro es inmolarse en la huida hacia adelante. Y en esa huida vale todo, al parecer. ¿Qué pacto cabe, pues, con un partido que acusa a este gobierno de haberse entregado a ETA, de haber roto España, o de estar implicado en la matanza del 11-M, entre otras flores del mal?

Mientras Rubalcaba escenifica esa pantomima, Rajoy está preparando el discurso del cuarto Reich para el próximo sábado, esta vez en Navarra, donde podrá contemplar desde las alturas ese mar de banderas rojas y gualdas que tanto le hacen soñar. ¿La disculpa? Que hay indicios de que el gobierno de Rodríguez Zapatero está dispuesto a sacrificar Navarra, anexionándolo al País Vasco según lo pactado ya en unas secretas conversaciones con la banda terrorista ETA. Ya sé, ya sé que es una estupidez, y él también sabe que lo sabemos, pero es que ahora no puede parar, le ha cogido el gusto no a las bellas puestas de sol en el mar líquido de su tierra natal, Pontevedra, sino a los baños de masas en ese oleaje que forma la gente civilizada cuando ondea el trapo sagrado de la bandera, esa gente que lo mismo te reza un credo que te propina una hostia por el bien de la patria.

Sabe que el gobierno no puede, aunque quiera, cambiar el estatuto de Navarra. Sabe que esa cesión sólo existe en el delirio de sus correligionarios. Pero es que una vez descubiertos los placeres de las guerras preventivas estrenadas en Irak, ya nada puede impedir el uso indiscriminado de las manifestaciones preventivas.
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Meditación para hoy: Zapatero se entrevista el otro día con el rey de Marruecos y poco menos que abandona nuestra vieja posición política de defensa del pueblo saharaui y su derecho a la autodeterminación. El rey, en su viaje de estado, se besa ayer con Buteflika en Argelia y habla ante él de la “libre determinación del Sáhara”. Los dos altos dignatarios españoles contando un cuento distinto a los dos contendientes. Pocas veces podremos asistir a un caso tan claro de que la política es el arte de lo posible. Por un lado Argelia, el valedor internacional del puebla saharaui, es nuestro único proveedor de gas, del que depende buena parte de nuestras necesidades energéticas. Marruecos es otro aliado imprescindible, por sus caladeros de pesca y, lo que todavía es más importante, porque se perfila como el tapón natural al integrismo islamista en el norte de África. Tenemos el corasón partío, pero sería una indignidad abandonar al pueblo saharaui a la voracidad marroquí. Sin duda un reto diplomático para la mano izquierda de Moratinos.

13 Mar 2007

La conspiración de las sacristías

00:55, por Manolo Saco  

La del sábado fue “una manifestación muy bonita, muy cívica” (…) “serena, pacífica y hermosa”, según Mariano Rajoy, quien tras ocho cursos acelerados de pancartismo callejero es ya uno de los más experimentados catadores de manifestaciones de nuestro suelo patrio. Y así como a la hora de catar un vino no vale con decir la simpleza de que “está muy bueno”, o “me gusta”, o “tiene una etiqueta muy bonita”, el experto en manifestaciones tampoco debe conformarse con la descripción de sensaciones primarias. Así que intentaré por mi parte echarle una mano y completar la ficha de cata de la última concentración de Mariano Rajoy.

Saboreemos la reunión patriótica. Exprimamos sus aromas y sabores, porque dentro de la botella había todo un mundo de emociones. Por fuera, la etiqueta decía “banderita tu eres roja, banderita tu eres gualda”. Pero en su interior, por lo que oí en la radio, los muy cívicos, serenos y pacíficos manifestantes gritaban «Zapatero, dimisión», «Zapatero, embustero», «Si tienes cojones, convoca elecciones», «Reclamamos la libertad que nos han robado», «Zapatero, paredón», «¿Dónde están?, no se ven los cabrones de la Ser». Al final, en el orgasmo del civismo, un abanderado enviaba este recado a Zapatero, casi comiéndose el micrófono, que debe de ser para ese demócrata de toda la vida algo así como la representación de las pelotas del presidente: «…le pego una hostia que le mato».

Así que, cuidado con lo que decís, porque, además de mentiroso, el que diga que no fue una manifestación bonita se puede llevar una hostia.
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Primera meditación para hoy: Antonio Romero, diputado andaluz de IU por Málaga y secretario provincial del Partido Comunista de España (PCE), se nos ha adelantado. Presentó ayer en la Fiscalía malagueña una denuncia contra José María Aznar por “crímenes de guerra”, como responsable, con Bush y Blair, del fiasco de Irak, guerra ilegal e ilegítima según los criterios de la ONU. Tengo muy pocas esperanzas de que, una vez en poder del Fiscal General del Estado, la denuncia tome rumbo a su puerto natural, el Tribunal Penal Internacional de la Haya, quien hace ya tiempo que debería haber sentado doctrina sobre este conflicto y haber entrado en el fondo del asunto, que no es otro que el dilucidar si se vulneró o no el derecho internacional con la invasión de Irak. Pero suena bien. ¿A que sí? Al menos, el hombrecillo insufrible tiene una nueva ocasión para salir en la prensa internacional, pero esta vez como presunto reo de uno de los delitos más execrables: el de criminal de guerra.

Segunda meditación: El obispo de Huesca y Jaca, Jesús Sanz, distribuyó el domingo una carta pastoral entre su rebaño que creo que debería provocar una protesta formal del gobierno español ante el Vaticano. Se pregunta el ordinario de la diócesis, en referencia al gobierno constitucional de este país, si “no pondrán más obstáculos para saber la verdad de la maraña confusa y confundida de otra matanza, el 11-M, cuya sospecha les mira”.
Uno de sus jefes en el escalafón, el arzobispo de Toledo, monseñor Cañizares, remachaba el clavo del ordinario de Huesca refiriéndose a los atentados de Madrid como unos sucesos oscuros que “no se han esclarecido en su verdad más honda”. Ya sabemos que la hipocresía, a fuerza de utilizarla con prodigalidad al cabo de tantos siglos, la Iglesia la ha elevado casi a virtud teologal, pero lo de estos dos clérigos roza el pecado mortal. ¿Qué datos tienen ellos para poner en duda el proceso que se está llevando en la Casa de Campo de Madrid, con qué información cuentan para sostener la teoría de la conspiración? ¿Es un secreto de confesión o es simple ceremonia de confusión?
Claro que, siempre lo he dicho, alguien que es capaz de creer a pies juntillas que, por ejemplo, los niños nacen con un pecado original que no se les pasa hasta que ellos les rocían agua bendita por sus cabecitas, alguien capaz de propagar semejante desatino ¿de qué no será capaz con tal de mantener sus privilegios y su industria? Si es necesario predicar el odio, en lugar del evangelio, dios sabrá perdonar, siempre que sea por una buena causa, porque para eso dios es de derechas.

12 Mar 2007

Ahora nos toca pedir cuentas a la banda de los cuatro

00:10, por Manolo Saco  

Ayer por la mañana me acerqué a Atocha. Me aproximé lo más que pude, que no fue mucho, porque un cordón policial desproporcionado había cortado el acceso de la gente, aunque no de los automóviles. Inexplicablemente, un día no laborable, un domingo por la mañana soleado, el ayuntamiento de Madrid no consideró oportuno cortar el tráfico de Atocha cuando miles de ciudadanos, sin bocadillo y pagándonos el medio de transporte de nuestro bolsillo, intentamos acompañar en su dolor a los familiares de las víctimas del terrorismo en el tercer aniversario de la matanza islamista. Oí comentarios entre la gente del tenor de “al ayuntamiento no le importa, no son sus muertos”. Había una rabia contenida.

Conté cinco banderas nacionales, y cuatro de ellas pertenecían al tenderete que muy inoportunamente las tenía en venta en la acera del ministerio de Agricultura. Tuve la impresión de que a alguien se le había ocurrido la idea genial de poner un puesto de polvorones en medio del desierto. La gente portaba un semblante festivo, lejos, muy lejos de la tensión que luego vi en los telediarios, forzosamente ajenos a la breve ceremonia que se desarrollaba en el monumento de cristal que apenas pude fotografiar desde la distancia elevando mi cámara sobre una muralla humana y de coches circulando. Tuve la impresión de que todo había sido calculado para que una manifestación de duelo multitudinaria no empañase el “éxito” de la manifestación del día anterior, la que había sido la mayor concentración de odio y venganza reunida hasta ahora, en la que los dirigentes del PP no tuvieron ni una sola palabra de recuerdo para las víctimas del 11-M.

Con la del sábado eran ocho, convocadas directa o indirectamente por el Partido Popular, desde que los echamos del gobierno. Se habían apropiado del lazo azul símbolo del pacifismo (inaugurado con el secuestro de Iglesias Zamora); los hijos de la ira, los sembradores del odio cantaban impúdicamente “libertad sin ira”, la banda sonora que acompañó la transición democrática; han hecho de la bandera de todos el lugar donde anida la gaviota que todo lo caga; tuvimos que escuchar de labios de Rajoy despropósitos que sólo los fieles pueden escuchar sin rubor: “Reclamamos la libertad que nos han robado”, hasta despedirse con un “viva la libertad, viva España”, rematado con el himno nacional, como el final del saqueo de los símbolos democráticos que hasta ahora pertenecían a todos los españoles.

¿Y ahora qué? Pues ahora, ya que estamos de aniversario, queda hablar del juicio del 11-M. Después de este orgasmo pancartero toca que empecemos a exigir cuentas a la banda de los cuatro que nos gobernaba entonces. Ayer, en el acto de Atocha, un familiar sacó una pancarta pidiendo que se lleve a los tribunales a Ángel Acebes. Creo que, según avanza el juicio y van desgranado los policías las carencias, los disimulos y la ineptitud de aquel gobierno, habrá que ir acumulando pruebas para que respondan algún día ante los tribunales por dejación dolosa de funciones. ¿O es que quizá la incompetencia no es perseguible judicialmente?

Rajoy llamaba “a defender la nación española”. ¿A defenderla de quién? ¿De ellos mismos? Yo espero que los servicios jurídicos de las víctimas del 11-M estén haciendo acopio de indicios y preparando por su parte la forma de “defender la nación española” de los desvaríos de la extrema derecha en un próximo juicio, sea en España o en el Tribunal de la Haya. Aquella matanza pudo haberse evitado si el hombrecillo insufrible, en su intento patético de pasar a la Historia, no hubiese patrocinado la invasión de Irak, con mentiras y con el desprecio a la opinión pública que en un 90% la rechazaba. Ya que ellos han abandonado las formas, digámoslo alto y claro de una vez: provocaron que España fuera un objetivo prioritario (según confiesan los propios imputados) y, lo que aún puede ser peor, seguimos siendo un blanco del terrorismo islámico de consecuencias imprevisibles.

Por eso no quieren oír hablar de las 192 víctimas del 11-M. Y por eso estamos obligados a recordárselas, una a una, como una plegaria de cristal en el monumento sobrecogedor de Atocha, para que se les convierta en una pesadilla que les persiga hasta el día de su muerte política.

10 Mar 2007

La calle estaba desierta y el sol bañaba tu piel

20:54, por Manolo Saco  

No. No es que ahora financie mi blog con anuncios. Lo vi en el diario El País de hoy, en la página 9. Es el mismo escenario de la manifestación del PP esta tarde (Paseo de la Castellana de Madrid y la plaza de Colón, allá al fondo) en una recreación para Audi, como una alegoría (no sé si intencionada) de que por encima de las diferencias, incluso entre comunidades, el deporte nos une a todos, si es que al fútbol profesional se le puede considerar deporte. Las calles se quedan desiertas, la gran manifestación del odio y la venganza se disuelve para poder contemplar en casa el partido entre el Real Madrid y el Barcelona.

Dejo para mañana el delirio de las cifras estimadas de asistentes a la manifestación dadas por la imparcial Comunidad de Madrid. Según sus cifras (2.125.000 almas), el metro cuadrado de manifestante del PP está a punto del big bang, debido a la colosal presión ejercida sobre él por las cerca de 50 personas necesarias para llegar a esa cifra final.

Después de escuchar los gritos patrióticos de “Zapatero, dimisión” y Zapatero, embustero”, los proetarras como yo, los que deseamos la victoria de ETA sobre el estado por no ser gente normal ni decente, podemos irnos a la cama tranquilos con la seguridad de que esta manifestación no iba contra nosotros, sino que era un acto más de la precampaña electoral, que nada tenía que ver con la lucha contra el terrorismo.

Ufff! Menos mal.

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