31 Ene 2007

Comportémonos como si fuésemos libres

00:51, por manolosaco  
Tags: 

Creo que todos vosotros estáis tan hartos como yo “del tema” pero no podemos mirar hacia otro lado mientras dos poderes del Estado andan a palos.

Ahora es el Consejo General del Joder Pudicial, en pleno, progresistas y conservadores al unísono, quienes recriminan a Ibarretxe el haberse defendido con una manifestación, y piden el “cese inmediato de cualesquiera campañas, manifestaciones o declaraciones que pretendan hostigar y deslegitimar a los jueces y magistrados que administran Justicia en la Comunidad Autónoma Vasca”. Es decir, en lenguaje llano, que se acaben las críticas contra ellos porque han dejado de ser de este mundo para alcanzar el estado de divinidad.

Sus señorías han hecho un frente común para defender no ya una postura política de una parte de ellos, que muchos maliciamos influida por la derecha, sino un estatus de poder intocable del que todos disfrutan colegiadamente, y al que todos se apuntan sin fisuras, al que la censura le es ajena por naturaleza. Me recuerda (¡no faltaría más!) la lucha por la subsistencia por parte de las religiones, para quienes (el Papa dixit) el enemigo es el laicismo, el agnosticismo, el ateismo, y no las otras religiones, todas falsas excepto la suya, como bien es sabido. Porque el corporativismo de clérigos y jueces les lleva a defender ante todo la razón de sus privilegios, a los que hay que proteger cuando se ven amenazados, dejando aparcados para mejor ocasión la letra pequeña de si tu dios es más falso que el mío, o si son vascos, etarras o podencos aquellos que allí ven vuesas mercedes.

Porque me pregunto yo, ¿por qué el jefe de la oposición democrática puede llamarle bobo solemne o miserable, por nombrar sólo dos de los treinta insultos acreditados en esta legislatura, al presidente del gobierno, y los políticos, elegidos por el pueblo, no pueden, ya no digo insultar, sino criticar las actuaciones judiciales? ¿Por qué una democracia gana cuando se critica al ejecutivo y al legislativo, y pierde cuando se hace lo mismo con el judicial? ¿Es que acaso estamos obligados a mantener la falacia de que los jueces son extraterrestres, a los que no les afecta el entorno político y social, seres sobrehumanos que no huelen ni padecen, espíritus angelicales que elaboran sus sentencias con precisión matemática, que sólo comen páginas del Aranzadi, pero no leen El Mundo o El País, ni oyen la Cope o la Ser? ¿Por qué nuestros políticos mejoran con la crítica y en cambio nuestros jueces pierden el juicio?

Así que conmigo no cuente el Consejo General del Joder Pudicial. Mientras como ciudadano tenga en regla mis derechos civiles a la crítica, mientras un juez no decida retirármelos, pienso adherirme a cuantas “campañas, manifestaciones o declaraciones” sobre su actuación considere justas y convenientes. Solo existe un tipo de régimen, que está en la memoria de todos, a uno y otro lado de cuantos telones de acero en el mundo han sido, que consagra caprichosamente a los jueces como sujetos exentos de toda crítica. Mientras tanto, como dice mi amigo JAMS, en el blog de ahí al lado, me comportaré como si fuese libre.

30 Ene 2007

El Derecho Penal del Enemigo

00:41, por manolosaco  
Tags: 

Nuestro contertulio que firma con el nick de Jíbaro nos ha dejado ayer un post magnífico que aconsejo a todos que lo leáis (o releáis) con detenimiento. Nos trajo a colación un recentísimo concepto, el del Derecho Penal del Enemigo, una perversión jurídica de la que tenemos muestras clamorosas como Guantánamo o algunas resoluciones de los jueces españoles, por poner un ejemplo casero. Y que lleva camino de instalarse y hacer fortuna en el siglo XXI. Gracias, Jíbaro.

Está tan de actualidad ese concepto que ayer mismo 45.000 personas se manifestaron por las calles de Bilbao en protesta por la causa abierta contra el lehendakari por parte del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Una manifestación convocada bajo el lema “en defensa de nuestras instituciones” por lo que consideran un atropello de los magistrados, una injerencia inaceptable en la política, una politización de la judicatura, ¡por haberse reunido con Otegi, un político que no tiene cancelados sus derechos civiles de reunión ni de manifestación! Y ese tribunal, aplicando descaradamente el concepto de derecho penal del enemigo, lo hace en contra del criterio de un tribunal superior, como es el Supremo, que ya dejó su doctrina clara al no encontrar indicios de delito en la reunión de Patxi López con Otegi.

Curiosamente, ante las críticas a su decisión de abrir una causa a Ibarretxe, los magistrados del tribunal vasco solicitaban amparo el otro día, heridos en su honor, dando a entender que se estaba poniendo en entredicho nada menos que a uno de los tres poderes del estado consagrados por la Ilustración y puestos en práctica en las democracias, con mejor o peor fortuna, a partir de la revolución francesa.

El problema de los magistrados, sobre los que la historia ha depositado un poso de intocables, cuasi divinos (os recuerdo el delito de desacato, hecho a la horma de su zapato mental), es que dan por hecho que en las democracias existe el derecho por parte de los ciudadanos, incluidos los jueces, a criticar los comportamientos de los otros dos poderes, el ejecutivo y el legislativo, a los que se puede disparar con munición de grueso calibre, pero que sus resoluciones deben permanecer al abrigo de cualquier crítica, en aras de no se sabe qué sentido de la independencia.

Habría que recordarles que son los otros dos poderes los únicos que han sido elegidos democráticamente por el pueblo, y que el suyo procede de un acto endogámico, producto de una elección de otros jueces que a su vez fueron elegidos por otros jueces, y así hasta perdernos en la noche de la historia. Democracia contra endogamia. ¿Quién es más merecedor de amparo, el lehendakari elegido con nuestros votos o sus señorías nombradas a dedo que aplican una justicia a todas luces viciada de Derecho Penal del Enemigo?
———————————————————————————
Meditación para hoy (bis): He estado dándole vueltas a la meditación de ayer. Y he llegado a la conclusión de que el enfriamiento del fervor religioso en España puede tener consecuencias mucho más funestas que el calentamiento global, aunque en un principio me dio por pensar tontamente que suponía un gran paso adelante para la humanidad. No sé en qué estaría yo pensando. Os contaba que las vocaciones sacerdotales habían descendido en España más de un 30% desde 1990, según un reciente estudio de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades. Me he puesto a echar unas pequeñas cuentas, y el resultado es desolador: aplicando la regla de tres, de la que todavía no me he olvidado, si en 16 años descendió un 30% el número de vocaciones sacerdotales, el 100% lo bajará en equis años, es decir, en otros 54, suponiendo que la tendencia fuese lineal. En el 2044, pues, se habrán ordenado los últimos curas, con una edad, supongamos, de 24 años de media. Al cabo de otros 60, habrán cumplido los 84, jubilados de su magisterio o muertos porque les tocaba ya. ¡Lo que nos lleva a la terrible conclusión de que en el año 2104, aproximadamente, los curas se habrán extinguido! Como los linces. ¿Llegará entonces el fin del mundo que nos llevan anunciando desde hace unos 2.000 años?

29 Ene 2007

Bailando sobre las tumbas

01:24, por manolosaco  
Tags: 

Me los estoy imaginando, ebrios de odio, bailando sobre la tumba de Gregorio Ordóñez, militante del PP asesinado por ETA hace doce años, pateando las flores frescas que cubrían su lápida, recién regadas con lágrimas, depositadas allí como ofrenda a su memoria por parte de sus familiares y compañeros de partido. Flores que al día siguiente han servido de tapiz para la escenificación de esa mezcla explosiva de odio e ignorancia que sólo el ultranacionalismo ciego puede amparar.

Es para mí un suceso más doloroso, si cabe, que su propio asesinato, porque ahora, con las armas de la burla lo rematan, y matan de paso la esperanza de que una nueva generación pudiese tomar el relevo en una Euskadi libre, libre al fin del terrorismo. Eran once cachorros, ocho de ellos sin la mayoría de edad legal, a los que supongo no muy conscientes de lo que significa pisotear esa tumba, enviados como misioneros de no sé qué movimiento de liberación de no se sabe qué nación imaginaria. Qué historia truculenta les habrán contado sus mayores para acabar creyendo sin fisuras mentales que su patria inventada puede ser liberada, por ejemplo, con la burla a los muertos que sembraron sus gudaris.

A los que creen que la lucha contra ETA es sólo cuestión de represión, como el que cree que se puede achicar el mar con una concha, les pido una meditación detenida sobre sucesos como éste. Es un odio que no se estudia, que se aprende en los hogares y en el entorno social, cimentado sobre verdades absolutas, como las religiones, sentimientos elementales que no necesitan mayor desarrollo intelectual que la vieja historieta de la lucha de los polos opuestos, lo blanco y lo negro, lo bueno y lo malo, lo feo y lo hermoso, lo tonto y lo lúcido. Con esos materiales están hechas la fronteras mentales. Un odio que se sucede a sí mismo, que se deja en herencia, que va tomando el relevo generacional, que actúa contra la democracia siguiendo al pie de la letra el conocido efecto de acción-reacción hasta el infinito.

Claro que de quien se supone que se halla en este lado, en la frontera del estado de derecho, de quien tiene los mecanismos suficientes para actuar con las armas de la justicia y no con las del odio y la venganza (una triste sospecha que ha ensombrecido la formación precipitada de ese pleno de la Sala de lo Penal, tan fresco todavía en nuestra memoria) se debía esperar una réplica acorde con el sosiego y la fuerza de la razón, fruto del análisis de la realidad del entorno.

A todos nos herviría la sangre ante el espectáculo de los niñatos ultranacionalistas profanando la tumba de Gregorio Ordóñez, y seguramente en caliente iríamos a por ellos impulsivamente con las armas que tuviéramos a mano. Por fortuna, la justicia no puede estar impregnada del espíritu de los pandilleros. Al igual que la venganza, es un plato a tomar bien frío. Por eso me alarma que ahora la Audiencia Nacional, en lo que parece también un puro efecto de acción-reacción, les impute un delito de terrorismo que a todas luces parece desproporcionado, como un gesto grandilocuente traído por los pelos, fruto de esa sobreactuación a la que le están empujando las fuerzas de la extrema derecha.

No soy jurista, pero me imagino que habrá que torturar sin piedad al código Penal para que acabe confesando que los siniestros bailarines de Euskadi son en verdad terroristas. Me gustaría que toda la imaginación de un estado de derecho se volcase en buscar la pena exacta, proporcionada, y ejemplar para esos desalmados y, quizá, sus inductores, y no tirar por el camino fácil de la doctrina comodín del terrorismo global, instaurada un mal día por el trío de las Azores, para consumo fácil de la opinión pública recalentada.

Y sucede todo ello el día en que la Ejecutiva nacional del Sinn Fein prevé, por primera vez en su historia, el reconocimiento de la autoridad de la Policía y la Justicia de Irlanda del Norte, en un nuevo paso hacia el abandono colectivo de las inservibles y delirantes teorías de que la lucha armada sine die puede acabar venciendo a las democracias. Ellos podrían integrarse en un gobierno autónomo el próximo 26 de marzo, tras las elecciones del día 7, mientras aquí, Batasuna sigue dando un paso adelante y dos atrás hacia su legalización como partido político.

Ya veis, unos nos matan a tiros, y otros, de envidia.
———————————————————————————
Meditación para hoy: Las vocaciones sacerdotales han descendido en España más de un 30% desde el año 1990, según un estudio elaborado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades. Parafraseando al astronauta: un pequeño paso hacia atrás para la Iglesia, pero un gran paso hacia adelante para la humanidad.

27 Ene 2007

La elegancia, el destape, el buen gusto y la zafiedad

00:41, por manolosaco  
Tags: 

A punto del hartazgo, había decidido abandonar durante unas horas la droga dura de la actualidad nacional, o más bien la guerra mediática en torno a ella; así que me sumergí en el siempre relajante blog de mi vecina Chapi Escarlata, un pendón verbenero siempre refrescante, a la que acudo para relajarme antes de ir a la cama, como mis últimas oraciones del día. Se hacía eco Chapi del penúltimo episodio de la España Negra (el último había sido la resolución del pleno de la Sala de lo Penal sobre De Juana Chaos) que cuenta cómo una asociación de las llamadas cívicas, conocida como Playas Familiares, ha formado una plataforma reivindicativa para exigir más limpieza, física y moral, en las playas alicantinas.

Exigen unas playas libres de jeringuillas, preservativos, colillas, envases varios, dodotis y toda esa basura que suele tener asiento en nuestras sucias arenas y que tan mal habla de nuestra educación colectiva. Nada que objetar. Me apunto a la higiene. Pero Playas Familiares va más allá, pretende también una especie de limpieza moral, de lo que ciertos sectores de la sociedad entienden como moral, y, en consecuencia, acotar tramos de playas donde las mujeres que hagan topless o quienes usen tanga no puedan entrar ni siquiera a tomar el sol. Hay que defender a los niños (siempre los niños como coartada de sus obsesiones) de la visión pecaminosa de cuerpos desnudos.

Nuevamente la Familia como concepto moral, como reducto a defender no sólo del matrimonio gay sino de la exhibición de tetas y culos, cuya contemplación, como sabéis, lleva directamente al vicio solitario y por ende a la condenación eterna de los niños desconcertados ante tentaciones tan apetitosas. De lo niños, por cierto, que lo primero que ven en su vida es precisamente un par de tetas nutricias. Cómo será el ideario moral de esta asociación que, según su presidenta, María Isabel Martínez Aznar (¿he dicho Aznar?), pretenden “demostrar que es preferible lo mejor a lo peor, lo cuidado a lo descuidado, la elegancia al destape, el buen gusto a la zafiedad”, una forma elegante, la suya, de llamar zafias a los millones de mujeres que durante el verano toman el sol en topless, por no hablar de la poca elegancia del tanga, con cuya visión desagradable nos torturan año tras año en los carnavales de Río de Janeiro. A mí es que me dan asco esos espléndidos, tersos y sugerentes culos de ensueño de las cariocas cuando danzan al son de la samba.

Y cuando me estaba preguntando acerca del apellido de la señora presidenta, de si sería de los Aznar de Georgetown o de Pensilvania, me llama un amigo para preguntarme qué me habían parecido las nuevas declaraciones del Aznar auténtico, nuestro campeón de la moral y la ética. No tenía ni idea de que hubiera hecho otra entrega de sus obras completas de la ignominia. Así que abandoné precipitadamente a Chapi con una sonrisa en los labios que se me congeló de inmediato al leer las últimas deposiciones del patriota insufrible. Jugando desleal y peligrosamente con palabras que las carga el diablo, y tras acusar al gobierno de querer mantener con las otras formaciones políticas nacionalistas un pacto de mínimos “a prueba de bombas”, remató su vileza con esta manoletina: “Sólo es cuestión de dosis y de tiempo que lo que hoy es un crimen pase a ser considerado como un mero accidente”.

Bombas y accidentes… y la otra Aznar, pobre mujer, pensando que la zafiedad es cuestión de tetas y culos. Como suele ocurrir con la derecha, tan propensa a confundir el culo con las témporas.

26 Ene 2007

Estoy de acuerdo con los jueces, pero no con sus señorías

01:38, por manolosaco  
Tags: 

El magistrado Alfonso Guevara, promotor de que la decisión sobre el caso De Juana Chaos la tomara la Sala de lo Penal en pleno, y no la sección de la sala, ante el temor de que los tres jueces resolvieran a favor de la petición del fiscal, declaraba ayer al mediodía en la radio que uno de los motivos para oponerse a la propuesta de la fiscalía consistía en que se trataba de una enfermedad -la huelga de hambre- “provocada voluntariamente”, y en consecuencia el etarra no tenía derecho a que se modificara la situación penitenciaria.

No sé si este concepto tan jurídicamente peregrino se incorporó al final a la resolución, pero creo que si se pone oficialmente en negro sobre blanco y acaba formando jurisprudencia, el señor magistrado podría lamentar en el futuro su incontinencia verbal. Es lo que ocurre cuando los jueces abandonan la letra de los códigos y proyectan motu proprio sus filias y fobias como si fuesen un apéndice genial de jurisprudencia.

Si yo perteneciese al consorcio de compañías aseguradoras, estaría poniendo a trabajar a mi gabinete jurídico ante la perla regalada ayer por el magistrado Guevara: “enfermedad provocada voluntariamente”. A ver, hagamos una tormenta de ideas y pensemos cuántos enfermos podemos contar hoy en España cuyas enfermedades hayan sido provocadas voluntariamente por ellos mismos: el alcoholismo (dos millones de personas, en sus distintos grados de gravedad), el tabaquismo (diez millones), las adicciones a las drogas ilegales como cocaína y heroína, cuyo número desconozco, los obesos (más de una cuarta parte de la población), los anoréxicos, los bulímicos, buena parte de los que sufren un accidente de circulación… Podéis continuar.

Todos esos enfermos por su mano son el gasto mayor de las aseguradoras y de la Seguridad Social, y tras las patologías de muchos de ellos se esconden años de excesos con la nicotina, el alquitrán y más de quinientos componentes cancerígenos, o el alcohol, o el colesterol en su versión más virulenta, material insuperable para tapizar y obstruir las arterias. Recemos para que el día de mañana, en la puerta de urgencias del hospital, tras sufrir un infarto por culpa de nuestra mala cabeza, no nos reciba un tal doctor Guevara. Sería para morirse.

Y hablando de morirse, a la presidenta del PP en el País Vasco, María San Gil, licenciada por la Universidad de Salamanca en “Filología Bíblica Trilingüe”, según la Wikipedia, no la supongo atea con semejante licenciatura. Pues bien, esta sobreactuación de la derecha con el asunto de De Juana Chaos ha destapado no pocas incongruencias en sus filas. Así sabemos que María San Gil, tan cristiana ella, va a ir al infierno de cabeza por no tener la menor piedad con un moribudo (primer pecado) debido al odio que no se molesta en disimular (segundo pecado el odio en sí, además de un tercer pecado de escándalo ante los corazones de los que, como yo, buscamos en los buenos cristianos el ejemplo vital a seguir), y preconiza una versión a su manera de la eutanasia (cuarto pecado, éste muy nefando ante los ojos de un dios que sufre un ataque de cuernos cada vez que los mortales disponemos de nuestras vidas sin contar con su permiso).

No contenta con pecar públicamente, y una vez que, cegada por el odio, ha decidido apartarse de las enseñanzas de mesura y perdón evangélicas, se ha puesto a la labor de asesinar, de paso, al sentido común. De perdidos al río. Está de acuerdo con los jueces en no mitigar la situación carcelaria del reo, pero “si De Juana se muere -nos ha dicho- el gobierno tendría que asumir sus responsabilidades”. No sé si pilláis: si la sentencia hubiera aceptado los requisitos del fiscal, la democracia habría sido burlada, etc. etc. etc. Pero si, por el contrario, como consecuencia de haber triunfado los dictados del PP, el enfermo fallece, “el gobierno tendrá que asumir sus responsabilidades”. Yo me pierdo. Son tan finos en el análisis que no les puedo seguir.

Lo cierto es que me gustaría dejaros mi posición en tan embrollado asunto. Acato por disciplina democrática la decisión judicial, aunque no la comparto, pues nace de una triquiñuela legal, teñida de un tufo extrajurídico insoportable. Es la confirmación de que por el único estamento por donde no pasó la Transición es por la judicatura. Y, en segundo lugar, y no menor, creo que la muerte de De Juana nos retrotraerá a los pasados tiempos de violencia, quizá de una virulencia más desesperada, en la que los patriotas del Partido Popular tratarán de aprovechar nuestra amargura con palabras de salvación. Y vuelta a empezar.