20 Dic 2006

Generalmente, por regla general, generalizamos

00:16, por Manolo Saco  

La conspiración sigue con buena salud. La conjura puesta en pie desde el 11-M entre jueces, fiscales, policías y políticos del PSOE para barrer de este mundo al Partido Popular continúa con éxito su labor. Zaplana y el presidente regional del PP en Canarias, José Manuel Soria, lo han confirmado ayer, en escenarios distintos.

Eduardo Zaplana asegura que nos encontramos, no en un estado de corrupción generalizada, sino en un “estado policial” que pretende estúpidamente perseguir la corrupción generalizada. ¿Y por qué le molesta a Zaplana que jueces, policías y fiscales persigan la corrupción generalizada? Pues porque esa corrupción generalizada parece que se está generalizando sobre todo en las filas del PP, y eso, a la cópula del PP (cópula: unión non sancta entre los miembros de la cúpula) le parece que generalmente no está nada bien. Así, por decirlo en líneas generales.

Lo que ocurre es que al portavoz parlamentario de la oposición a todo hace tiempo que ya aprendimos a leerle entre líneas, bueno, digamos entre labios, en esa mueca a modo de media sonrisa que no se le tuerce ni cuando la sombra de la corrupción planea sobre su propia cabeza. En cambio cuando leí las declaraciones de José Manuel Soria y vi su retrato, un trasunto del Aznar de cuando todavía no era hippy, con un bigote idéntico, de esos bigotes pensados para camuflar las palabras, el mismo corte de pelo, la mirada de iluminado… cuando vi ese mimetismo con su adorado jefe comprendí inmediatamente sus desvaríos. Me recordó a aquellos generales de Sadam Hussein que se mimetizaban con el bigote de su jefe de tal manera que todos parecían clones del dictador en las paradas militares.

Aznar II de Canarias está todavía más cabreado que Zaplana por que ya van siete concejales del PP del municipio de Telde acusados de delitos de corrupción en todas sus variantes, y eso en sus cabezas sólo puede deberse a la mano negra del PSOE moviendo los hilos de la fiscalía y la judicatura. Así que se despachó a gusto: “el PSOE cuando ha tenido que matar, ha matado, y cuando ha tenido que secuestrar, ha secuestrado” y, por tanto “no tengo ninguna duda en que ha utilizado el aparato del Estado en su propio beneficio y contra sus adversarios”. Ni una palabra sobre la corrupción en sus filas, sólo reproches a la desfachatez de que el gobierno socialista haya puesto a trabajar a la justicia, salida al fin de su larga siesta con los gobiernos del PP mientras el dinero negrísimo del ladrillo contaminaba todos los resquicios del estado democrático.

Así que han vuelto a rescatar a Filesa y los GAL como recurso supremo del “tú más”. Sólo hay un agujero para Soria en su estrategia exculpatoria: que los casos Filesa, GAL, Segundo Marey y Lasa y Zabala son “cosa juzgada”, y quienes tenían que pagar por sus delitos están pagándolo o lo han pagado ya, como debe ser en un estado de derecho, gracias, por cierto, a una justicia que actuaba ¡cuando gobernaba el partido socialista!

Hubo en el día de ayer un tercer frente popular (suena raro ¿no?) que pretendió desesperadamente acaparar los informativos de los medios de comunicación en un vano intento de tapar el ruido ensordecedor de la corrupción. Por un lado, los prolegómenos de la reunión del viernes entre Zapatero y Rajoy, un encuentro que al jefe de la oposición ya empieza a parecerle inútil, como calentando motores para la rueda de prensa posterior de la que sin duda “va a salir muy preocupado”.

Por otro lado, la actuación estelar de la familia Aznar-Botella en el programa del corazón de Ana Rosa Quintana en Telecinco. Ana Botella y Ana Rosa son muy amigas, hasta el punto de que en su día la esposa de Aznar presentó el libro de la periodista, “Sabor a hiel” (un título premonitorio), que resultó ser un plagio de dos autoras conocidas, con el agravante de que su libro no era su libro, sino el de un “negro” que se había prestado a ello por una cantidad que suponemos cuantiosa. Y después de ese ridículo, Ana Botella todavía le habla.

Son tan amigas, os decía, que convenció al profesor de la universidad de Georgetown a sumarse al show, un hombre como él, un estadista universal tan ocupado (“mi casa está en Madrid, pero mi segunda casa está en el avión” con el que recorre 320.000 kilómetros al año), pero que accedió porque, como él dice, “soy una persona encantadora”. ¿Y el pelo? ¿Ese nuevo look? ¿Ese misterio tan bien guardado? Pues porque “antes de dedicarme a la política llevaba el pelo así. Y a mi mujer le gusta”. Su mujer, por cierto, la concejala favorita de Ruiz Gallardón, puede darnos un susto cualquier día de estos presentando su candidatura a la presidencia del gobierno. Con ello nos ha amenazado veladamente su insufrible marido: “lo haría muy bien” como presidenta.

¿Aviso para postulantes?

19 Dic 2006

El primer milagro de Loyola

00:53, por Manolo Saco  

El tema de conversación de la semana va a ser, sin duda, la reunión el viernes entre Zapatero y Rajoy. No deja de ser asombroso que algo como los contactos entre el presidente de un gobierno y el jefe de la oposición, que deberían ser un suceso rutinario, pasen a ser noticia por sí mismos, independientemente del temario que vayan a abordar.

Una vez más es el dueño del “talante” quien ha invitado a su oponente a conversar. ¿Por qué, tras nueve meses de desencuentros, Rajoy por fin acepta? Los románticos prefieren pensar que el espíritu de Loyola de Palacios ha forzado el encuentro, con aquellos cinco minutos ya famosos en que Zapatero se acercó al jefe de la oposición para darle el pésame por la muerte de su compañera ex ministra. ¡Se han hablado, es el primer milagro de Loyola!

Pero yo, como no creo en los milagros, sólo pienso que subyace una razón mucho más humana, tan humana como la corrupción que salpica a toda la clase política. Como no se atreven a pactar en público un saneamiento de las filas propias, tal como venimos pidiendo muchos ciudadanos, van a tener que tratarlo en privado. Oficialmente, dentro de la reunión se hablará de algo tan genércio como los “temas fundamentales del país”, con una atención especial a la marcha del proceso de paz en Euskadi, del que ambos no están de acuerdo ni en el nombre. Aparentemente la reunión ya pinta mal en sus prolegómenos, pues Rajoy ya va rezongando por ahí que duda de que sirva para algo, porque no piensa ceder ni un ápice en lo que él llama el precio político a pagar por la paz.

Así que el escenario es perfecto. Como he sido inoculado del nuevo periodismo mundial en el que las teorías conspiratorias tienen más valor que los datos contrastados, puedo decir y digo que a los guionistas de Génova 13 les preocupa más el guión de lo que van a contar oficialmente a la salida que el temario de la reunión. Tendremos posiblemente una versión corregida de aquella otra en la que Rajoy, tras entrevistarse con ZP, nos comunicó que “entré preocupado y salgo más preocupado”.

Mi teoría conspiratoria me dice que lo de la paz en Euskadi es la pantalla, y que lo que en realidad importa es parar el espectáculo de la corrupción que tanto está afectando a la credibilidad de las instituciones del estado y de los políticos. Aunque cada uno se debe a su público, sobre todo el PP que no piensa dar ni un paso atrás en el asunto de la negociación con ETA, el leit motiv de su campaña de oposición de aquí a las generales. Así que la escenificación del “desencanto” a la salida de la reunión no debe cogernos por sorpresa.

A solas los dos, quiero pensar que el asunto de Andratx, engordando día a día como una bola de nieve rodando precipicio abajo, va a propiciar un pacto de estado de alerta sobre la corrupción en sus propios partidos. Porque, una de dos: o cercenan del poder público a sus militantes sospechosos de corrupción, o dedicarán las mañanas de lo que les queda de vida desayunándose con las noticias de las prevaricaciones, robos, malversaciones y ladrillazos varios saltando como liebres de periódico en periódico y de radio en radio.

No sé cómo acabará la cosa de aquí al viernes, con Jaume Matas, el presidente balear, respaldando todavía a su consejero de Interior y presidente del PP en la comunidad, José María Rodríguez. Hay unas cintas grabadas de conversaciones telefónicas en manos del juez que instruye el caso que pueden salpicar a todo el gobierno de las islas, y convertir el órdago de Matas en un grandísimo ridículo. Yo, de Jaume Matas, esperaría al viernes para tomar posiciones, porque, se mire por donde se mire, no tiene muy buena pinta la orina de enfermo de su consejero de Interior.

18 Dic 2006

Paz en la Tierra

00:10, por Manolo Saco  

La paz es un concepto tan difícil de definir que el propio diccionario de la Real Academia de la Lengua necesita dar varios rodeos en torno a esta voz, aplicándole numerosas definiciones, con la esperanza de que entre todas consigan una idea aproximada de lo que en verdad significa. O, quizá, para que cada cual elija la que mejor se ajuste a su pensamiento ético. Para quienes viven agobiados por la pobreza, el significado clásico de paz no es más que un sarcasmo. La derecha no quiere hablar de proceso de paz en Euskadi porque “sólo hay un contendiente”, y una guerra se hace entre dos, al menos. Para los que creen que la paz es simplemente ausencia de guerra, como cuando Bush declaró que la guerra había terminado en Irak, el ridículo puede ser su tumba política.

Recuerdo una de las celebraciones estrella del anterior régimen (era lo que se llama un “régimen de adelgazamiento democrático”), titulada “25 años de paz”, vivida por mí el mismo año en que entraba en la Universidad, y que coincidía en el tiempo con la negativa del Mercado Común, la prehistoria de la UE, a la entrada de España en el club europeo. Mientras medio país se acogía en secreto a la definición de la paz de las sepulturas de la dictadura, la otra media acudía a los tedeum en multitud para ver a Franco salir bajo palio entre el humo del incienso de los obispos que tanto habían hecho por poblar las sepulturas de los represaliados. 25 años de paz para unos, y 25 años de represión para otros.

De la misma manera que es difícil definirla, la paz tampoco es un concepto neutral. Aunque parezca mentira, la paz en Euskadi puede ser tan inoportuna para el Partido Popular que para sus dirigentes significaría de inmediato pasar a un estado de desasosiego. Tan es así que este partido no duda en utilizar hasta los medios más rastreros para que el concepto de paz pase a significar cobardía, claudicación, agresión a las víctimas del terrorismo…

Estoy asistiendo perplejo a la reacción de la sección de víctimas del terrorismo (AVT) del PP contra Iñaki Gabilondo por el descubrimiento, en los telediarios de la Cuatro, de que una de las “víctimas”, paseada en silla de ruedas en la última manifestación en Sevilla, tan sólo era víctima de la polio, de nombre Joaquín Merino, marido de una concejala del PP del municipio de Umbrete. Para la AVT, quizá aconsejada por los autores del último video de los populares, vale cualquier método, aunque esté fundado sobre una falsedad, con tal de mover a la compasión hacia las víctimas. A Alcaraz le parece “una bajeza moral” que los medios de comunicación denuncien la falsedad, pero no considera una bajeza la utilización de las víctimas en silla de ruedas, como Irene Villa, o una falsa víctima que cuando no está de manifestante camina tan ricamente.

Y todo ello, además, al servicio de impedir que llegue la paz, pues con la inoportuna paz ni los Merinos ni los Alcaraces tendrán reposo, porque de la misma manera que ellos tienen sus víctimas en propiedad también son propietarios del concepto más puro de paz, aunque no coincida con ninguno del diccionario.

Como presidente de la AVAVT (Asociación de Víctimas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo) quisiera sumarme a la corriente de amor navideño, pero, la verdad, no me atrevo a desearos la paz por si me la tiráis a la cabeza.
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Meditación para hoy: he visto en televisión a Ana Pastor acercarse al aeropuerto de Barajas “para interesarse” por la situación de los viajeros afectados por la espantá de Air Madrid. Los mal pensados dirán que fue a hacerse la foto, pero yo estoy seguro de que, aunque posiblemente ninguno de los inmigrantes con los que habló la reconocieron, los viajeros frustrados habrán recibido consuelo de un partido político que sí sabe comportarse ante las grandes catástrofes. A mí me tranquiliza que al menos en la oposición practiquen y entrenen los reflejos para el día (que dios quiera lejano) en que vuelvan a gobernar.

16 Dic 2006

Echtoy (hic) en ferpectas condiciones (hic) para conducir

00:08, por Manolo Saco  

De nuevo vuelve a la actualidad la pregunta de eterno retorno sobre quién controla al controlador, quien vigila al vigilante, o quién juzga al juez, o quién juzga al juez que ha de juzgar al juez. Y quién…

Para nosotros, en España, la madre de todos los tribunales es el Constitucional. De él se espera buen juicio, como los justos confiaban en las decisiones del rey Salomón, la última palabra en la escala procesal. Otro de los principios básicos en democracia es que los poderes del estado no sean causantes de alarma social, sino todo lo contrario. Y a quien menos le está permitido apagar fuegos con gasolina es, por supuesto, a los jueces.

Ya hemos debatido alguna vez sobre sentencias que, aunque puedan estar conformes a derecho, resultan inexplicables para los ciudadanos legos en la materia. Ya es un clásico aquella sentencia en la que un juez no apreció “ensañamiento” por parte del asesino porque su víctima había muerto con la primera de las puñaladas ¡de las setenta que había recibido! Las sesenta y nueve restantes, de propina, no constituían ensañamiento por la sencilla razón de que los sagaces jueces descubrieron hace ya mucho tiempo que un cadáver no puede sentir dolor por mucho que lo acuchillen. Ahí queda eso. Esa falta de sintonía entre la lengua de la calle, la del diccionario, y la del derecho provoca no pocas alarmas sociales, y hasta nos hace dudar a veces de la salud mental del juzgador.

Estoy seguro de que la sentencia del Tribunal Constitucional que acabamos de conocer, en la que ampara a un conductor borracho “porque no se había probado que el alcohol le afectara para conducir”, os ha sorprendido tanto como a mí. Nos anuncian una reforma en la ley de seguridad vial en preparación para poner remedio a lo que parece una laguna legal, si no un dislate, pero los tribunales, y más aun lo altos tribunales, están para interpretar el espíritu de las leyes y no la letra. La letra está al alcance del más tonto, con la condición de que sepa leer.

Yo le preguntaría a los jueces del Constitucional si no podrían haberse fijado más en la botella medio vacía del borracho que en la botella medio llena. Al conductor se le había detectado una tasa de alcohol en sangre ¡cinco veces superior a lo permitido! Es decir, un estado conocido por todos en el que ya se ha superado la fase del Asturias patria querida, la vida es maravillosa, nos tomamos el último chupito y nos vamos a casa, hasta alcanzar el nivel superior de la vomitera en la acera antes de la pérdida del conocimiento.

¿Por qué no se hacen sus señorías la pregunta al revés, para comprobar así lo bien que concuerda con el sentido común? Por ejemplo: “¿Alguien probó que al conductor borracho la enorme cantidad de alcohol que llevaba en su cuerpo no le afectaba para conducir con prudencia, sin poner en peligro la seguridad vial?”

¿A que la pregunta así formulada podría entenderla hasta un juez borracho?

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Meditación para hoy: Los familiares de Pinochet decidieron incinerarle y guardar sus cenizas en una urna a buen recaudo, para evitar que su tumba pudiera ser objeto de venganzas que acabaran perturbando el merecido descanso eterno del asesino. Este sí que es un sarcasmo de la Historia: que un dictador, distinguido por su odio a las urnas, acabe condenado a permanecer encerrado en una de ellas el resto de su eternidad.

15 Dic 2006

Una greguería

07:49, por Manolo Saco  

Es asombroso lo buenos que somos cuando ya nos hemos muerto. El dicho popular lo cuenta con más gracia: por muy mal que lo hayas hecho en vida, al final siempre te sacan a hombros. Hasta a un asesino, como Pinochet, por poner un ejemplo reciente, miles de personas le consideraban un hombre bueno y le sacaron a hombros como a los toreros de ley.

En el caso de Loyola de Palacios, todos los líderes políticos se apresuraron a ensalzar en su muerte las virtudes públicas y privadas de la ex ministra, aunque en vida la hayan tratado a cara de perro. Pues bueno, quisiera hacer una pregunta al estilo de Gómez de la Serna, el inventor de la técnica de la greguería, que no es otra cosa que revestir de seriedad las cuestiones más tontas y absurdas. Algo así como “perdone usted que se lo diga en broma pero es que sólo parezco un imbécil cuando me pongo serio”.

Gómez de la Serna preguntaba cosas como éstas: “Si las pipas de fumar no se queman, ¿por qué no se hacen las casas con madera de pipa?”; o la ya clásica de “si el mayor número de víctimas en los accidentes ferroviarios suceden en el vagón de cola, ¿por qué no suprimimos el vagón de cola?” (las citas no son literales, las reproduzco de oídas).

Pues, hale, ahí va mi greguería/meditación del día: Ya que todos resultamos ser tan buenos el día de nuestra muerte, ¿por qué no adelantamos un poco de esa bondad y la utilizamos mientras estamos vivos?

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