22 Jul 2006

Si quieres medir la inteligencia de alguien, pídele que mienta

14:46, por manolosaco  
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Los expertos están estudiando cuánto hay de lenguaje no verbal (el “body language”, o lenguaje corporal) en una comunicación presuntamente sólo verbal, es decir, el lenguaje hablado. Pero los actores y los políticos, mucho más intuitivos, saben desde hace siglos que la inflexión de la voz, la mayor o menor rapidez en la expresión hablada, el tono, la firmeza, etc. son instrumentos de lenguaje corporal paralelos al verbal que, bien utilizados, son comprendidos por la audiencia de manera más nítida que la letra del discurso.
Uno de los casos más patológicos que se conocen es el cambio en el tono de voz de las personas que han pasado por un trauma reciente, como una operación grave o, simplemente, tras recibir la noticia de que padecen un cáncer. Desde ese momento, y durante un largo tiempo, en la mayoría de los casos cambia radicalmente la inflexión de voz: aunque pretenda disimular contándonos de palabra que todo va bien, la propia calidad de la emisión de voz denota un miedo soterrado.
A los actores los juzgamos por la coincidencia o la falta de sintonía entre el gesto y la palabra. Y a los políticos. En la escena española hay políticos muy profesionales en este sentido, como Rajoy, Acebes, Zapatero, Rubalcaba, por poner algunos ejemplos, cuyo discurso coincide cabalmente con lo que dicen, lo que induce a sus seguidores a creerles a pies juntillas. Por eso a mí me dan mucho miedo políticos como Acebes, porque se creen lo que dicen.
En el plano de los políticos increíbles están gente como Zaplana y Aznar. Eduardo Zaplana es incapaz de borrar esa media sonrisa de su rostro, buena para contar un chiste de Lepe, pero delatora de que ni él se cree lo que está diciendo. Quizá es sólo un tic, como los muchos que padecía Jordi Pujol, pero incompatible con el verbo apocalíptico que sale de su boca, de esa boca con cara de coña permanente. El Apocalipsis hay que contarlo con voz de jesuita o de legionario de Cristo, o no te cree ni cristo.
Lo de Aznar creo que es mucho más grave, porque cuenta con ciertas dotes de actor de las que carece Zaplana. Y esto que voy a decir prometo por mi honor que está exento de la menor ironía: creo desde hace mucho tiempo que Aznar padece una enfermedad mental que en su caso sólo es peligrosa en función de su capacidad para influir en la extrema derecha que gobierna el Partido Popular, un partido que en cualquier momento podría gobernar otra vez, o bien -y esto sería mucho peor- que sería capaz de cualquier disparate en caso de que llegue a la conclusión de que no va a volver a gobernar otra vez en mucho tiempo.
Los psicólogos no han dejado pasar por alto el mimetismo patético del hombrecillo insufrible con George W. Bush en la escena de los pies sobre la mesa en el rancho del vaquero guerrero. O cuando, tras unas horas de convivencia con Bush en su rancho, dijo aquello de “estamos trabajando en ellou” con el más puro acento mexicano. La foto de las Azores, con esa expresión de “fan” que ha conseguido posar con su ídolo en el aeropuerto, es el vivo retrato del servilismo, como aquella otra del franquito en Hendaya rindiendo pleitesía a Hitler, al que poco faltó para besarle la mano.
Las fotos tienen mucha importancia en la sociedad mediática. El PP quiso a toda costa la foto vergonzante de Polanco entrando como acusado en los juzgados, y Julián Muñoz, el ex alcalde de Marbella, ha intentado rehuir a las cámaras al ser detenido porque sabe que “la foto” es el comienzo del juicio popular contra él. Y no digamos de la foto de Zapatero con el pañuelo palestino: es material incendiario en manos del sionismo y su delegación en Génova 13.
Pues bien, desde que Aznar se ha creído un líder mundial, historiador y profeta infalible, su tono de voz ha cambiado de manera tan teatral que a mí me produce sensaciones alternativas: entre vergüenza ajena, mucha vergüenza, y desasosiego por la sospecha de que nadie en su partido o en su falange española (FAES) esté dándose cuenta de la gravedad que puede implicar su enfermedad. Os ruego a todos los que estéis interesados en los secretos del lenguaje corporal, que os centréis en el análisis de la entonación de voz, la caída de párpados, los silencios de púlpito, el manejo de las manos… de José María Aznar, como la expresión de alguien que está perdiendo progresivamente la razón, subsumido por el personaje que ha construido sobre sí mismo en los últimos años.
Ahora, en su delirio, está convencido de que no le queremos porque le envidiamos. “Hay gente que critica la foto de las Azores -dijo ayer ante una audiencia que parece ignorar su estado de salud mental-, no tanto porque yo estuviera en la foto sino porque no estaban los que critican, que les encantaría”. Alguien que piensa que nos encantaría estar en una foto con George W. Bush en el momento en que se estaba firmando la sentencia de muerte de miles de ciudadanos y la detención sin juicio y con tortura de cientos de otros miles en Guantánamo o Abu Graib, que ha provocado un incendio en el mundo árabe y Oriente Medio, que está llevando al mundo a una crisis energética sin precedentes, es que ha perdido el juicio. Es la declaración de alguien que no sabe medir las consecuencias de sus actos.
La máxima de “si quieres medir la inteligencia de alguien, pídele que mienta” sólo sirve para gente en su sano juicio, como es el caso de Zaplana. Mentir requiere de una habilidad extraordinaria, toda una urdimbre bien encajada y sin fisuras que no está al alcance de cualquier inteligencia. Pero en el caso de las personas que ya no son responsables de sus actos por problemas mentales, el método pierde eficacia, porque cuando mienten creen decir la verdad. Y continúan predicando su verdad, haciendo el ridículo lastimosamente. Entre su desvarío y nuestra vergüenza se va abriendo un abismo insalvable a la espera de que alguien encuentre al fin el tratamiento adecuado, las pastillas correctas o el balneario donde poder retirarlo dignamente.
Creo que Aznar, después de ocho años de gobierno, por mal que lo haya hecho, no se merece que le abandonemos tan lastimosamente. Su salud mental debería ser cuestión de Estado.

21 Jul 2006

No sé si será oportuno

00:26, por manolosaco  
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He estado esta tarde en la manifestación de Madrid contra la ocupación israelí de Líbano. A estas horas de la madrugada en que os escribo todavía no he leído los periódicos y su consecuente guerra de cifras. Grosso modo, analizada la manifestación con el aparato de contar manifestantes anti Estatut de Génova 13 Rue del Percebe, me salen por lo menos un millón de asistentes entre la Puerta del Sol y la plaza de Ópera. Pero si echamos mano de las matemáticas y aplicamos en consecuencia la raíz cuadrada de dos gardenias para ti, me salen 21.687 manifestantes aproximadamente justos. O algo así, exactamente.
En las manifestaciones contra la guerra de Irak me sentía, tras oír al ZAR (Zaplana-Acebes-Rajoy), un mal patriota y un bobo pancartero, lo que me daba mucho morbo, porque es algo así como follar en pecado, que es lo que tiene gracia. En la de hoy, contra esa guerra terrorista de Israel en Líbano, fui también a follar en pecado después de haber oído decir a Zaplana que sólo Zapatero, entre los líderes mundiales, había mostrado su frontal oposición al terrorismo de Estado llevado a cabo por Israel.
Y todo porque, al parecer, no es oportuno que España condene los desvaríos, tanto de Hezbolá como de los sionistas. No es oportuno. Os recuerdo cuál es el sentido de la oportunidad de los habitantes de Génova 13 Rue del Percebe: apoyar guerras ilegales que nos traerían “beneficios ingentes” (Jeff Bush dixit), pacificarían la zona, la limpiarían del terror… y provocarían una inmediata bajada de los precios del petróleo. Un nido de profetas, sí señor, que vuelven a predicar sus profecías infalibles sobre lo que es oportuno o no en política.
No es oportuno, al parecer, que Zapatero se ponga durante unos segundos un pañuelo palestino que un militante le colgó al cuello para hacerse una foto con él. No es oportuno. Debió sonarse los mocos con el pañuelo y derribar a patadas del estrado a su correligionario por mostrar tan poco sentido de la oportunidad. Porque ahora nos exponemos a que Israel enfoque sus misiles hacia Almería por culpa de un pañuelito.
No es oportuno que un político como Zapatero, que no vino a la política “para forrarse” como Zaplana, condene el asesinato de población civil indefensa, la destrucción de un país, la implantación de un estado de terror, el renacimiento de la vieja fórmula de “si tu matas a dos soldado míos yo fusilo a cien rehenes tuyos”, como habían hecho los nazis con sus padres y abuelos.
No, no es oportuno que Zapatero se encuentre sólo ante la cobardía timorata de los demás líderes políticos europeos, porque lo oportuno para el ZAR es ser fuerte con los débiles y cobarde y lameculos con los fuertes.
No sé si es oportuno, pero me voy a la cama con la satisfacción, una vez más, de haber hecho algo que no le pareció oportuno a los oportunistas de la extrema derecha del mundo mundial.

20 Jul 2006

El problema es el almita

00:35, por manolosaco  
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La figura del lobby, tan incardinada en la vida política de los Estados Unidos de América, ha sido siempre muy mal entendida en parte de la vieja Europa. En España, el lobby del ladrillo ha gobernado municipios en la sombra, como el de Marbella, y de él se sospecha que alimenta la caja B de todos los partidos políticos sin excepción, y que hasta pudo dar un vuelco a las últimas elecciones para la presidencia de la Comunidad de Madrid con la compra de diputados socialistas. El ladrillo es como el negocio de la droga, da tan ingentes beneficios y el riesgo es tan escaso que resulta muy difícil resistirse a sus encantos.
Yo prefiero los lobbys de los Estados Unidos, son más transparentes, e incluso para influir en determinados estamentos sociales deben apuntarse en un registro público, con declaración de intenciones. Cuando Aznar, por ejemplo, intentó ocultar que había contratado un lobby para comprar la medalla del Congreso de los Estados Unidos, fue víctima de esa maldita transparencia de la sociedad norteamericana y de que el nuevo gobierno se encontró con una extraña factura multimillonaria, en euros. De no ser así, una vez conseguida la medalla, nos la hubiesen vendido como el triunfo indiscutible de la estatura política del hombrecillo insufrible (en inglés, a cuatro columnas en el Washington Post: the isufferable little man).
Gracias a ellos sabemos que su presidente George W. Bush consiguió su reelección con el sufragio de la Asociación Nacional del Rifle, lo más parecido a un partido nazi en la legalidad, al poderosísimo lobby financiero judío, y a toda cuanta asociación ultracristiana tiene su asiento y predica su credo reaccionario, desde Boston a California. Muy listo, mi niño, no es, ya lo sabemos, y muchos dudan de su equilibrio mental desde que oye voces del más allá, pero no se puede negar que es buen pagador. No oye, en cambio, las voces del más acá que le solicitan que impida de una vez la proliferación de armas en manos de los particulares, ni las que le gritan que la guerra de sus patrocinadores en Líbano es terrorismo de Estado, ni las que intentan sin éxito explicarle que las células madre embrionarias (las que ya no sirven para otra cosa, ultracongeladas después de haber sido reservadas para fecundación in vitro) son la línea de investigación de futuro de la medicina para la curación de infinidad de enfermedades.
Es un buen pagador, y por eso ayer emitió su veto presidencial a la ley aprobada por el Congreso y el Senado que dotaba de más fondos a la investigación con células madre. Hasta buena parte de sus propios correligionarios se ha sublevado contra él y ha votado a favor de la ley, una ley que defiende Nancy Reagan, la muy republicana esposa de Ronald Reagan, fallecido a causa del Alzheimer.
Para ello hizo una puesta en escena que sólo la sociedad americana es capaz de digerir sin atragantarse: anunció su veto rodeado de familias que habían acudido para la foto con sus niños concebidos mediante fecundación in vitro, como diciendo “los embriones congelados que queréis matar son el fermento de niños rubitos como los que aquí veis”.
La clave, al parecer, está en que, según los ultracristianos, dios se adelantó y ya había puesto un almita en el embrión, un almita que, aunque congelada, no se toca porque vale mucho más que la salud futura de los seres humanos. El problema es el almita. Vosotros, queridos niños, os preguntaréis: ¿para qué querrá dios tanta almita ultracongelada?
A vosotros, como hace mucho tiempo que no estudiáis religión, os parece una pregunta absurda. Por eso en España los talibanes pretenden corregir esa carencia científico/cultural de nuestra sociedad, intentando hacer obligatoria la asignatura de religión. Para que las generaciones futuras tengan respuestas perfectamente idiotas a las preguntas más absurdas.
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(Meditación para hoy: Hoy, a las 7,30 de la tarde, estaré como un clavo en la Puerta del Sol de Madrid, en la manifestación convocada “Contra la guerra y la ocupación. Por la paz en Oriente Próximo”. A los madrileños que no tengáis el alma ni el corazón de hielo, allí os veré.)

19 Jul 2006

El verdugo de Ocaña

00:25, por manolosaco  
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El día de ayer, 18 de julio,
(…dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra)
sirvió, como todos los años, para pensar en la paga extraordinaria -un hallazgo del franquismo para conmemorar aquel día ignominioso- y para avivar el debate de la memoria histórica que los herederos espirituales de los golpistas tanto desean olvidar. La derecha española, cuyo presidente honorario, y hoy senador durmiente, fue cómplice con su firma y visto bueno en consejo de ministros de las últimas ejecuciones del franquismo moribundo, confunde el homenaje a los desaparecidos, a los asesinados al alba contra las tapias de iglesias y cementerios, a los condenados a trabajos forzados por el único delito de permanecer fieles a la legalidad democrática, con la venganza, con una traición al espíritu de la Transición.
Los que creemos con Gabriel Jackson que la Transición fue “una trampa contra la memoria histórica” abrigamos la esperanza de que lo que queda de 2006 ponga un leve remedio y suponga un homenaje colectivo, tanto a los muertos y represaliados, como a la verdad, que ha sido la primera víctima y la más torturada durante estos 70 años.
Y creo que esa derecha está en un error, pues le vendría muy bien a su salud mental, para pasar página de ese pasado que tanto le tortura, una catarsis, una buena sesión en el sillón del psiquiatra de la historia, para que asuma sus culpas honestamente sin verse obligada a hacer el ridículo con la permanente invención de un pasado que no fue, con historiadores que no lo son.
Claro que quienes son capaces de manipular la historia reciente, como han hecho con el famoso video de Miguel Ángel Blanco o su particular visión del 11-M, cómo van a estar dispuestos a revisar ese monumento al embuste que ha sido la gestación de su guerra incivil, su cruzada mágica, explicada generación tras generación, a golpe de fusil y de sotana, como la salvación de occidente.
En ese día de ayer, tan querido por la derecha, el talibán/cardenal Rouco Varela quiso hablarnos de moral. A mí me ocurre con los talibanes que nunca sé si nos referimos a lo mismo cuando hablamos de moral, como si dos matemáticos no coincidiesen en lo más básico: que dos y dos son cuatro, por ejemplo. El sucesor de aquellos cardenales que hace setenta años encontraron muy moral acoger bajo palio al asesino golpista, cuando bajo palio sólo va la hostia (es que Franco, la verdad, era la hostia), que bautizaron la carnicería de cientos de miles de asesinatos y santificaron como Cruzada aquella tropelía, nos viene a hablar de moral. Y para él la moral es la que deberá estudiarse en la asignatura de religión, y no en la asignatura prevista como alternativa de Educación para la Ciudadanía, porque “a través de esta asignatura se transmite una forma de ver la vida, una antropología y una ética, aspectos que tienen que ver con los aspectos más íntimos de la persona”. Por fin lo ha dicho: la antropología y la ética son enemigas de la moral cristiana.
Pues bien, por si ganan las sotanas y nuevamente a las próximas generaciones se les vuelve a enseñar la primacía de la fe sobre la razón, ahí os dejo unos versos. Duermen escondidos en los libros desde hace casi setenta años, cuando el poeta Miguel Hernández, preso en la cárcel de Ocaña, daba clases a sus compañeros de cautiverio. En aquella prisión, proporcionaba consuelo espiritual a los condenados a muerte un cura especialmente sádico, de recta moral, como gusta a los talibanes, conocido como el verdugo de Ocaña. Ahí van los versos:
…Muy de mañana, aún de noche,
antes de tocar diana,
como presagio funesto
cruzó el patio la sotana.
¡Más negro, más, que la noche,
menos negro que su alma,
el cura verdugo de Ocaña!
(…)
Cobarde y cínico al tiempo
tras los civiles se guarda.
¡Más negro, más, que la noche,
menos negro que su alma,
el cura verdugo de Ocaña!…
————————————————————————————-
(Meditación para hoy: el muy cristiano y muy socialista José Bono se apuntó también ayer-el día incomparable que ya nadie nunca volverá a ver jamás sobre la tierra- a la corriente iniciada por Benedicto XVI, y continuada por el arzobispo de Valencia, de pedir responsabilidades a dios. “¿Donde estaba dios el 18 de julio de 1936?” No sé qué os parecerá a vosotros, pero a mí ya empiezan a darme lástima. ¿Les decimos la verdad de una vez o les dejamos en la ignorancia?

17 Jul 2006

La serpiente, la rosa y la gaviota

23:59, por manolosaco  
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A ver qué os parece este guión para un video.
Aparece un primer plano congelado con la foto del trío de las Azores, Blair, Bush y Aznar, que se funde con el jolgorio de los diputados del PP, riendo y dando palmadas de alegría, inmediatamente después de haber dado el visto bueno en el Congreso a la intervención española en la guerra de Irak. Esta imagen se funde con la muerte del cámara de televisión José Couso, y una sucesión de cuerpos mutilados por los bombardeos, madres y niños acribillados, y un reguero de gente harapienta huyendo del terror. En lugar de música fúnebre, se oyen de fondo las risas de los diputados del PP jaleadas por las carcajadas histriónicas de los pujaltes de la bancada popular. La siguiente imagen es un traveling sobre los trenes del 11-M y los muertos y heridos desperdigados por los andenes. En un tercio de la imagen aparece la página web en la que los islamistas confiesan que el 11-M es fruto de una venganza por la decisión del gobierno del PP de invadir Irak. El sonido con las risas y aplausos sube a primer plano, para acabar con la imagen de una gaviota que ha hecho su nido sobre una esvástica nazi.
¿Bonito?
Pues deberíais ver el video del PP, tiene la misma mala baba, pero con una diferencia sustancial: el del PP es, además, una calumnia. Comienza con la utilización de la imagen de Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA, continúa con las manifestaciones, a las que yo, mi hijo, mi mujer, mis amigos también asistimos con los ojos humedecidos y las palmas en alto en señal de no violencia, para acabar mezclando su muerte con imágenes de Rodríguez Zapatero, Patxi López, los asesinos etarras pateando los cristales del cubículo de la Audiencia Nacional donde eran juzgados, y un remedo del anagrama de ETA en el que la serpiente abraza la rosa del PSOE.
Han pasado nueve años desde aquella muerte, y los extremistas del Partido Popular la emplean como un arma más para entorpecer el proceso de paz, como si las víctimas únicamente se contaran entre sus militantes, como si en las filas de la izquierda, del ejército, de la policía o de la Guardia Civil nadie hubiese caído por la actividad asesina de la banda terrorista. Se apropian de la bandera de España, de la religión, de los muertos con una desvergüenza que no presagia nada bueno. Saben que tienen perdida la partida y ya no les importa perder también la compostura, como esos pordioseros que muestran sus miserias, que gimotean enseñando sus muñones para provocar la compasión de los viandantes.
Me ha dolido ver ese video, ese monumento a la ignominia, porque por mucho que ellos se empeñen, la muerte de Miguel Ángel Blanco, por la saña con que fue asesinado, por el símbolo de futuro que representaba, la sentí como en mi propia carne. Fuimos muchos millones a protestar en manifestación por su muerte, millones de ciudadanos de todos los colores políticos y estratos sociales que ahora no estamos dispuestos a conceder el copyright de nuestra imagen para que los vendepatrias y sembradores de odio la manipulen en su provecho.
Ah! Me olvidaba. Quizá la serpiente quede seducida algún día por la fragancia de la rosa. Pero lo que es seguro es que las gaviotas continuarán alimentándose por siempre de las basuras, gritando su parloteo ensordecedor y cagándolo todo sin pudor ni educación.