13 Jun 2006

Génova, 13 rue del Percebe

00:05, por Manolo Saco  

Hoy es 13 y martes, día de la mala suerte para los que creen en la mala suerte. Porque imagínate que eres Acebes: si quieres tener la buena suerte de que ocurra alguna desgracia para confirmar los malos presagios que tu partido vierte a diario sobre la España que va a la deriva, es absolutamente imprescindible creer firmemente en que hay números, formas de derramarse los líquidos, posturas para colocar el pan, el pie con el que nos levantamos de la cama, etcétera, que tienen el poder de provocar o prevenir desgracias. Si no crees en ello, tendrás la suerte de que no te ocurra nada especialmente peor que lo de todos los días: el madrugón para trabajar, el atasco de tráfico, la mala jeta del jefe, el calor agobiante, la lavadora, las notas de los niños, la hipoteca…
No es nada nuevo, el dinero llama al dinero, la suciedad, a la suciedad, el desorden, al desorden, la superstición, a la mala suerte. Las religiones conocen muy bien en qué medida la actitud de los creyentes propicia los milagros: sólo se les aparece dios, o la Virgen, a los que creen en ellos, justo a los que menos lo necesitan. A los que no creemos en dios ni en el diablo, nunca se nos aparecen.
El martes pasado era otro día cabalístico: el de la Bestia, cuando se suponía que nacía el anticristo (capítulo 13, por cierto, del Apocalipsis), aunque sólo nació una declaración, un poco bestia eso sí, de Rajoy acusando al gobierno de connivencia con ETA. Para los anglosajones el día funesto es también un 13, pero viernes. Parece ser que el número 13 arrastra su mala fama por haber sido el apóstol decimotercero, Judas Iscariote, el que vendió a Cristo. La mala suerte de nuestro martes procede de Marte, el dios de la guerra, la personificación de todas las desgracias, mientras que el viernes anglosajón hace referencia al día de la crucifixión de Cristo, el día en que se perpetró el mayor asesinato de la historia, según los creyentes.
En realidad sobre el número13 pesa toda unanimidad de mala suerte: el dibujante Ibáñez situaba su casa excéntrica en 13 rue del Percebe, un lugar enloquecido, habitado por gente extraña que se comportaba de forma disparatada, influida sin duda por el fatídico guarismo que amenazaba su portal. Por su parte, la sede central del Partido Popular, en el 13 de la calle Génova de Madrid, parece estar poseída también por el fatal influjo del 13.
A ver si va a ser por eso todo lo que nos está sucediendo…

12 Jun 2006

¿Por qué Rajoy no defiende a Gallardón?

00:26, por Manolo Saco  

Después de los triunfos de ayer de Rafa Nadal en tenis y de Fernando Alonso en la Fórmula 1, me hubiera encantado dejarme llevar por un poco de dulce chovinismo y comentar con vosotros las razones, para mí incomprensibles, por las que un país de “mataos”, como el nuestro, es capaz de sacar de la nada tanto genio deportivo de su cantera. Pero nos está terminantemente prohibido hablar de ello por ser un tema relajante que provoca ilusión en los españoles. Y al igual que en las semanas santas de mi infancia, en días de rencor y de venganza colectiva como los que vivimos desde el sábado, la felicidad no está bien vista y hasta puede ser pecado antipatriótico a ojos de los salvapatrias. Así que seamos políticamente correctos.
Ya llevamos día y medio contando manifestantes. Contraviniendo las leyes de la física (leyes elaboradas por los rojos, sin duda) a la extrema derecha de la Comunidad de Madrid le salen unas cuentas fantásticas: 13 manifestantes por metro cuadrado, hasta alcanzar el millón en total. No me extraña que quepan, porque con tanto disgusto provocado por ZP, la derecha se está quedando en los huesos.
La manifestación la había convocado el Partido Popular, sección víctimas, porque sus dirigentes, excepto el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, quieren “saber la verdad sobre el 11-M”, acusando de esta manera a la policía, fiscales, jueces y gobierno de la nación de formar un contubernio colosal para ocultar la verdad: que el atentado estuvo planeado por el Partido Socialista, en connivencia con la banda ETA y unos islamistas que hicieron de mamporreros colocando las bombas, para que la derecha perdiera las elecciones.
En el cómputo de manifestantes, esta vez hay una novedad: el diario El Mundo coincide con los demás medios de comunicación en calcular en unas 200.000 personas, más o menos, los allí congregados. Ya lo decíamos el otro día: algo grave está ocurriendo en las filas conservadoras porque a estas horas los medios de la extrema derecha están poniendo a caldo al diario de Pedro Jota por su racanería en el cálculo, por traidor, con los insultos acostumbrados. ¿Pedro Jota traidor a la AVT? ¿Deberíamos hacerle un hueco en el comité de dirección de la AVAVT? Considerando que Antoñita la Fantástica forma parte de un equipo de investigación que no duda en torturar a la mentira hasta que diga la verdad, ¿qué razones esconde el diario popular para desmentir a los portavoces de la Comunidad de Madrid y su presidenta Esperanza Aguirre?
En todo este embrollo hay otro dato que me gustaría que nos moviera a la reflexión, como es el papel de Ruiz Gallardón. Esto ya se parece mucho a una cacería: en Madrid somos legión los que estamos deseando que se convoquen elecciones municipales para descabalgar al alcalde del PP de su sillón de la alcaldía. Es nuestra pieza por derecho y por derechas. Pero hete aquí que otros cazadores, con más saña, van a por la misma pieza para cobrársela ellos antes de que nosotros le demos alcance. Y eso es competencia desleal. En la manifestación famosa, Ruiz Gallardón tuvo que soportar los insultos de los militantes energúmenos de su propio partido, convenientemente encendidos por la emisora de los obispos, ese centro difusor (nunca me cansaré de repetirlo) del mensaje evangélico de amor, paz y respeto por los demás, ese mensaje de hermandad que nos ilumina todas las mañanas. De seguir así, me faltan tres o cuatro informativos para convertirme en un cristiano ejemplar.
Y, atención, lo más sintomático es que su presidente, Mariano Rajoy, el mismo que ha de soportar a diario los insultos de los telepredicadores, no sólo no ha movido un dedo por defender a su compañero de partido, sino que ha venido a decir, más o menos, que los comandos de vociferantes insultadores están en su derecho de manifestar su opinión. ¿Por qué Rajoy no defiende a Gallardón? Dudo entre dos posibilidades: porque ve en él a un futuro competidor para próximas elecciones, o porque la fábrica de extorsión política de los predicadores del nuevo evangelio le ha prohibido a Rajoy defenderlo. Si es este último caso, ¿por qué el presidente del Partido Popular les tiene tanto pánico como para plegarse a su chantaje de manera tan servil, cuando los demás españoles sintonizamos de vez en cuando su radio apenas para echarnos unas risas?

10 Jun 2006

A ver cómo me los contáis

09:31, por Manolo Saco  

Por si se cumplen las previsiones de que Acebes pasará lista esta tarde en la manifestación de las víctimas de Alcaraz, este que os escribe, presidente de la AVAVT (Asociación de Víctimas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo), comunica a todos sus afiliados que no podrá acudir por encontrarse de viaje a muchos cientos de kilómetros de la plaza de Colón de Madrid. Y lo siento, porque debo confesaros que lo de Ruiz Gallardón, presidente de la AVFJL (Asociación de Víctimas de Fedeguico Jiménez Losantos) exponiéndose a la ira de los talibanes, a pecho descubierto, tiene un morbo que no lo supera el mundial de Alemania. Ni el caso Bono. Creo que los escoltas de Ruiz Gallardón están muy preocupados por la futura estabilidad de su puesto de trabajo.
Mi esposa, a su vez presidenta de la AVMFT (Asociación de Víctimas del Mundial de Fútbol por Televisión) tampoco podrá acudir porque se encuentra trabajando de comando poniendo bombas a los repetidores de televisión. Claro que tampoco estará José María Aznar, presidente de la AVHI (Asociación de Víctimas del Hombrecillo Insufrible), porque desde las playas de Miami, donde está diseñando nuevas estrategias políticas para el planeta, tiene que desplazarse a Arkansas a perpetrar unas conferencias.
Esta tarde/noche volveré. Tengo que marcharme corriendo, pero antes os voy a dejar los deberes: contad, uno a uno, los manifestantes, que luego la derecha siempre nos mete a tres o cuatro de más en su cómputo particular.
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(Meditación para hoy: Mariano dice ahora que si Zapatero le llama, “a lo mojó” restablecen relaciones en torno al proceso de paz. ¿Os parece serio que el futuro de la paz, la desaparición de ETA, esté pendiente del humor, de los complejos de inferioridad, de un personaje como el jefe de la oposición mayoritaria?

09 Jun 2006

La derecha va a pasar lista

00:06, por Manolo Saco  

La manifestación del sábado convocada por el PP-AVT está siendo un test para la derecha. Tengo la impresión de que Acebes ha mandado pasar lista, pues en este tipo de concentraciones espontáneas (es la cuarta espontánea, creo) en que se mide la calidad del patriotismo, los que no salgan en la foto lo van a tener muy crudo en las listas electorales.
El hombrecillo insufrible al parecer no puede acudir por compromisos ineludibles en Arkansas, pero, por si las represalias, ha enviado una carta a la seño Alcaraz (“estamos en ellou”) disculpando su ausencia. Él hace patria siempre con un pie en FAES y otro en los Estados Unidos (en esta postura, la brisa del Atlántico refresca sus partes, la mejor porción de su cerebro, y le ayuda a pensar), pero reconozcamos que una mani sin Aznar es como una paella sin sal.
Ahora tenemos un problema con el alcalde de Madrid, al que la extrema derecha de su partido considera un rojo perdido, no por su ideario progresista, del que carece, sino porque no sabe insultar con el ardor guerrero exigido en estos tiempos a los líderes populares. Alberto Ruiz Gallardón tiene un problema: es educado, es esa derecha que cualquiera de nosotros invitaría a una cena de Navidad sin miedo a que nos robe la cubertería o le pegue una patada al perro por debajo de la mesa.
El problema de Ruiz Faraón es que Jiménez Losantos le ha vetado en la radio de la Iglesia con una clase práctica de cómo hay que insultar, para que los ciudadanos comprendamos meridianamente que el insulto es una nueva vía evangélica para rezar a dios y, de paso, ganar las próximas elecciones. El predicador de las ondas (yo creo que son naturales, que no se riza el pelo) aseguraba ayer en el programa La Mañana de la COPE, que el ansia de poder del alcalde de Madrid es tal que “le da igual que haya 200 muertos y 1.500 heridos con tal de llegar al poder”. ¿Lo tiene o no difícil, después de esta condena por parte del guardián de las esencias fachas?
Porque esta manifestación no es una mani cualquiera. No es ni siquiera contra el gobierno, por raro que parezca. Los medios de comunicación que le escriben las pancartas a Alcaraz, el presidente de la AVT, han montado toda esta farsa exclusivamente contra el juez Del Olmo, el que lleva el caso de la matanza islamista de Atocha, hartos ya de que ni el sentido común, ni la policía, ni los fiscales, ni los jueces, ni dios mismo sean capaces de encontrar la conexión de los terroristas con ETA.
Por eso nos preguntamos muchos qué hace Maite Pagazaurtundua bajo un cartel de “Queremos saber la verdad del 11-M”, el lema de la ultraderecha que todavía busca una razón de ser a su fracaso electoral de hace dos años. Nos preguntamos qué hacen bajo esa pancarta las víctimas de esa víctima conocida como Francisco José Alcaraz, por qué se empeñan en ahondar en el descrédito de una asociación que, por el sufrimiento inconsolable de sus asociados, debería concitar el respeto unánime de todos los españoles y no la división con la exaltación de los más bajos instintos de venganza.

08 Jun 2006

Protégela y defiéndela del Maligno

00:45, por Manolo Saco  

La ética, asignatura de la que todos somos catedráticos, pretende fijar la fina línea que separa el bien del mal. La historia de la filosofía se ha enriquecido con todos los conatos de definición de cada concepto. No ya sólo porque cada uno de nosotros tenga un juicio particular y diferente de lo que es el bien o el mal, sino porque los mismos actos son juzgados con resultado distinto según la época histórica.
Por ejemplo, matar está en la casilla del mal para muchos de nosotros, o torturar, pero hasta los que viven de la “moral” han justificado y justifican aún hoy el asesinato y la tortura, como la Inquisición en su día, como el Guantánamo de Bush hoy. Maltratar a los animales es una práctica repugnante para unos y es un arte para los taurinos. El foie gras conseguido mediante la tortura de los patos y ocas es una salvajada para los defensores de los animales y un manjar que todo lo disculpa para los gastrónomos. Los asesinatos de ETA son un acto inmoral para todos menos para sus autores, excepto cuando el que vuela por los aires de un bombazo es el cómplice máximo de una dictadura represiva, como el almirante Carrero Blanco: entonces millones de personas anotarían el asesinato en la casilla del bien. Media humanidad defiende la pena de muerte como parte del bien, y la otra mitad la condena como una perversión social.
Las religiones, que históricamente han tenido que pescar sus adeptos entre las clases más ignorantes, poco dadas a las complejidades filosóficas (la cristiana, por ejemplo, hasta hace unas décadas hacía todos sus ritos en latín para que la feligresía no entendiese las palabras mágicas reservadas a los sacerdotes), se vieron en la necesidad, por razones didácticas, de personificar el bien y el mal. Y así nacieron los ángeles, los dioses (unos eran malos y otros buenos) y los demonios. El Padrenuestro del catecismo latino acababa con la frase de “libera nos a Malo”, es decir, “líbranos del Maligno”, del Demonio, como la personificación del mal. Así no había que pensar demasiado. Ya se encargaría la doctrina oficial de determinar qué cosas encajaban en la casilla del bien y cuáles en la del mal. Cuando los vientos de modernización rozaron levemente a la Iglesia, del Padrenuestro se eliminó el “perdónanos nuestras deudas” (¡por dios, desde cuando los banqueros iban a perdonar nuestras deudas!) y de la oración desapareció el demonio: se quedó en “líbranos del mal”, y no del Maligno como se decía en latín.
Ayer, al hilo del día de la Bestia, os hablaba de cómo la institución del Diablo todavía tiene asiento en la religión católica como elemento útil para atemorizar a los fieles y, sobre todo, para visualizar fácilmente el concepto farragoso del mal. El Maligno persiste en nómina por razones prácticas y evita complicaciones de conciencia entre los mismos practicantes que permanecen ciegos ante otras manifestaciones del mal, como las desigualdades sociales, las guerras, la pobreza, el odio, la venganza, la maledicencia. Resulta muy útil para conciliar el sueño que el mal tenga asiento fuera de nosotros mismos.
Y así, burla burlando, dos días después del comienzo de la profecía del Apocalipsis, resulta que los príncipes de Asturias (ella divorciada y casada en segundas nupcias -lo digo por dar pistas-) se reúnen con el cardenal Rouco Varela, en la basílica de la Virgen de Atocha de Madrid, para presentar a su hija a la Virgen, como, al parecer, es costumbre en la Casa Real. La niña goza del tratamiento de doña, y se la conoce ya en el siglo como doña Leonor. Esto de llamar a un bebé de siete meses doña Leonor, qué queréis, se me hace muy cuesta arriba. La realeza del siglo XXI, si quiere que le guardemos un poco de respeto los republicanos, debería aparcar estas pompas. Salvando las distancias, la ceremonia me recordaba cuando los equipos de fútbol ofrendan sus trofeos a la Virgen en acción de gracias, en una manifestación suprema de pérdida colectiva del sentido del ridículo.
Pero a lo que íbamos. El caso es que la doña niña no pestañeó, se ve que lo lleva en los genes, a pesar del agobio del público. Se comportó como una pequeña profesional, y hasta hizo un amago de saludo al estilo inconfundible de sus principescos padres y reales abuelos. Y llegó el encuentro con el cardenal, encargado de la ceremonia y de las presentaciones. Y aprovechando que la niña doña no se entera todavía, el cardenal le lanzó una oración a la cara en la que, una vez más, estaba implicado el omnipresente Diablo. Rouco Varela imploró a la Virgen con estas palabras: “…protégela y defiéndela del Maligno y de todo mal”.
El cardenal de Madrid, aparte de ser el más genuino representante del integrismo cristiano, es un ignorante, no sabe con quién se juega los cuartos. Conociendo cómo gobierna la Casa Real la reina doña Sofía, a ver si el diablo tiene cojones de acercarse a mil metros del palacio de la Zarzuela.
¡Estos curas, de verdad…!

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