27 Ene 2006

Tejero mucho, cariño, pero entre rejas

00:05, por manolosaco  
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Hoy es de esos días en que lo único que me apetecía era irme a la cama… para poder volver pronto a casa junto a mi mujer, y ya en casa, jugar un rato con mi perro, como todos los días, ponerle al gato sus croquetitas favoritas y cambiar el agua al periquito. Pero no fue posible, no porque me haya sentado inmediatamente ante el ordenador con el fin de escribiros que lo que más me gustaría hoy era irme a la cama… para volver pronto a casa con mi mujer, y ya en casa, jugar un rato con mi perro, como todos los días, ponerle al gato sus croquetitas favoritas y cambiar el agua al periquito, sino porque no tengo amante, ni perro, ni gato ni periquito.
Así que debo enfrentarme de nuevo a la cruda realidad de la que no me apetece escribir en absoluto, os lo juro por mi mujer, que es la única que habita mi casa. Intentaría, siguiendo a Gabriel Celaya, escribir “un poema perfecto/ si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos”, y me acusaríais, con razón, de escapismo, con todo lo que está cayendo. ¿Y qué es lo que está cayendo?
Pues el más extraño Consejo General del Joder Pudicial del mundo, con mayoría conservadora nombrada y teledirigida por el PP, elabora un informe que nadie le ha pedido sobre el Estatut, del que no tiene ni idea pues está basado sobre un antiguo borrador que ya ni discuten sus autores, a excepción de ERC, y, lo que es peor, con el único fin de colaborar a la desestabilización del gobierno español, que sí fue elegido democráticamente. Si el Joder Pudicial de un país puede retorcer de esta manera los mecanismo legales impunemente, sabe dios qué harán en su labor diaria con nuestros asuntos.
Y a la fiesta golpista se ha sumado un fantasma más, el ex teniente coronel Antonio Tejero, con una carta al periódico Melilla Hoy, de una redacción patosa de escuela primaria, de la que sacamos la conclusión de que si ZP sigue hinchándole las narices como las avispas con el Estatut de Cataluña podría “tirar por la calle de en medio”. Lo asombroso es que lo firmaría más de un diputado del grupo popular, incluidos Rajoy, Acebes y Zaplana, que últimamente prefieren la calle de en medio al parlamento donde han perdido la mayoría y la vergüenza.
¿Cómo es esto? ¿El golpista está acercándose al ideario del centro, o es que el ideario del centro está convergiendo con el del golpista?
A mí me queda un rayo de esperanza. No sé si sabéis que hoy por la mañana el papa Ratzinger recibe a Mariano Rajoy en el Vaticano, “con quien hablará de la defensa de la persona y la familia, así como de la educación y del respeto a los valores éticos”, según aseguraron a EFE fuentes vaticanas. Menos mal. A pesar de que el jefe de la oposición a todo nunca acepta nuestros consejos, yo sé que cuando el papa le exija “más educación” y “respeto a las personas y a los valores éticos”, ya no tendrá disculpas para seguir insultando a todo lo que se mueve, comprendidos los perros, los gatos y los periquitos. Porque Rajoy respeta y quiere con locura al Santo Padre, y todo lo que le diga va a misa. Lo sé de buena tinta.

26 Ene 2006

Van sobrados de moral

00:27, por manolosaco  
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Hay quien piensa que tener una doble moral, es tener dos veces más moral que un inmoral. Pero no siempre es cierto eso de que más es mejor, pues la propia genética nos cuenta que tener un cromosoma de más (pongamos el 21) no te hace más inteligente, sino más incapacitado. Es el caso, también, de la manzana cuando la estás comiendo: mucho más repugnante que encontrar un gusano resulta encontrar… medio gusano.
Un ejemplo clamoroso lo estamos viviendo desde ayer a cargo del partido de la oposición a todo. Los mismos que nos negaron un referéndum para preguntarnos si nos apetecía ir de excursión a la guerra de Irak piden ahora un referéndum sobre un Estatut al que le faltan todavía varios meses de cocción, incluida la olla del Parlamento. Creen que con su doble moral van sobrados de razón, cuando en realidad sufren una enfermedad grave de exceso de cromosomas políticos que desemboca en un síndrome de inmoralidad. Por ir sobrados.
Al otro lado del charco, los amigos de los amigos del hombrecillo insufrible, como Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, que comparten la misma doble moral que nuestra rancia derechona, son capaces de invocar la defensa de la civilización para permitir que ejecuten en la cárcel a un anciano reo, sordo, ciego, diabético y en silla de ruedas, tras veinte años de ser torturado psicológicamente en el corredor de la muerte. Tal debe de ser esa tortura que ahora sabemos que un grupo de condenados a cadena perpetua solicita formalmente que se les aplique también a ellos la pena de muerte, una eutanasia con inyección letal.
¿Qué hubiera pasado si, pongamos hace un par de años, el anciano condenado a muerte hubiese pedido la eutanasia para dejar de sufrir? Pues habría ocurrido que, en la justa aplicación de la doble moral que adorna a sus carceleros, la eutanasia se le habría denegado… porque es un pecado contra dios. La doble moral configura un síndrome que se caracteriza por su facilidad para explicar que cada cosa tiene asignado por el destino un tiempo exacto, y no otro. Y así, unos referendos resultan ser buenos y oportunos, y otros malos e impertinentes; o bien, torturar un toro con banderillas y puyazos es bueno sólo si lo haces en un coso taurino con música zarzuelera; o bien, la eutanasia es mala, pero la silla eléctrica es un invento civilizado.
Tener una doble moral, como vemos, no te hace mejor sino un inmoral, pero resulta de gran utilidad. Ayer, por ejemplo, la moral número uno susurraba al oído de Josep Piqué que debería dimitir. Pero su colega, la moral número dos, que era la que precisamente estaba de guardia (mira tú por dónde) en la conversación íntima con Rajoy, fue la que tomó la decisión de continuar. ¿No es fantástico?
Yo, como soy un inmoral, me lo pierdo. Pero reconozco que debe de ser cojonudo.

25 Ene 2006

Los fundadores de la civilización

00:07, por manolosaco  
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Josep Piqué continúa al frente del PP en Cataluña, aunque, según sus allegados, el cuerpo le pedía largarse. Lo que no sé es qué cara le ha quedado, después de la desautorización de su secretario general, Ángel Acebes. Es que ni me lo imagino. Cuando yo tengo una trifulca así con mi mujer, por el estatuto de mi hogar, estamos sin hablarnos una semana, lo que, trasladado a la vida política, calculo que pueden ser meses de no mirarse a la cara. Un martirio.
¿Se bajó los pantalones ante Rajoy en esa reunión secreta? ¿Son tales los encantos del presidente del PP? Porque ya me diréis. El PP de Cataluña pide que se reconsidere el rechazo frontal a lo pactado por el cuatripartito (¿o tetrapartito?), porque contiene avances positivos en la financiación, y Mariano Aznar le contesta con el anuncio de una proposición de ley de iniciativa popular (posiblemente inconstitucional, según Rubalcaba) para pedir un referéndum sobre el Estatut. ¿Cómo se puede conciliar semejante despropósito? ¿Qué ha prometido José María Rajoy a Josep Piqué para que éste se haya plegado a continuar con semejante papelón?
El divorcio entre los militantes catalanes y los españolistas de la calle Génova tuvo una escenificación ayer que roza la opereta. Hay un ex diputado (lo fue durante 19 años), que ya no tiene la potestas en su partido pero sí una gran auctoritas, llamado José Curto, que se despachó en lindezas sobre Acebes, al que llamó de todo, menos bonito del norte, y al que se refirió como “este es un mediocre…” Es el mismo que en las últimas elecciones había pedido la destitución de Piqué ante el fiasco electoral de los populares en Cataluña, pero al que supongo ahora fervoroso defensor de Piqué como único representante de su partido con el suficiente predicamento para contener el naufragio popular en esa tierra que, como ya sabemos desde hace dos días, sólo es nación en el preámbulo pero que es mucha nacionalidad en el articulado. O algo así.
Por lo demás, el nivel de insultos va bien. No es patrimonio de Curto ni de la Zaplana mayor del PP. La maquinaria de la extrema derecha está bien engrasada. Ayer, una vez más, los hooligans que tiene destacados en el Congreso el primer partido de la oposición (dios lo guarde como la mejor oposición por muchos, muchos, años), llamaron “payaso” al ministro de Defensa, José Bono, a voz en cuello, levantando los brazos, con la desfachatez del jugador que escupe al adversario a sabiendas de que ningún árbitro le va a sancionar.
Aunque, como dicen que dijo Sigmund Freud, “el primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización”. La verdad, yo no les veo muy civilizados a estos chicos, pero no seré yo quien le lleve la contraria al fundador del psicoanálisis.

24 Ene 2006

Los toreros no fuman puros

00:16, por manolosaco  
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Eran las cinco en punto de la tarde. La plaza de Vistalegre, un moderno coso cubierto, novedoso invento para alargar las temporadas taurinas, filtro contra el sol implacable de los veranos y de los fríos polares de los eneros del cambio climático, había colgado el cartel de no hay billetes. También había colgado el cartel de prohibido fumar, pues, una vez cubierto, se consideraba un local cerrado.
Salió el primer toro, y los buenos aficionados sacaron instintivamente del bolsillo, donde antes guardaban sus puros habanos, unas enormes bolsas de pipas de girasol. La plaza fue pronto un murmullo nervioso de crujido de cáscaras, mientras en la arena el toro se desangraba por las heridas abiertas a puyazos y banderillas. Alguien no pudo contenerse y encendió un puro inmenso.
Cuando el torero dio muerte al animal, inexplicablemente la policía se llevó detenido al del puro y no al torero.

23 Ene 2006

Enredados todavía con el término nación

00:06, por manolosaco  
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Parece que están a punto de alcanzar un acuerdo en ese asunto del que vosotros y yo sabemos, un acuerdo muy inestable todavía, pues se puede ir al garete en cualquier momento si la Esquerra Republicana de Carod Rovira sigue insistiendo en que no le convence lo pactado. Según nos cuentan, el problema insalvable es el concepto de nación, y dónde debe mencionarse en el Estatut, si en el preámbulo o en el articulado.
Los que no somos patriotas ni religiosos porque hemos llegado a la conclusión de que, lejos de servir para el bien común y la convivencia, los nacionalismos y las religiones son el motor de todas las guerras que en la Historia han sido, con más muertos a sus espaldas que la gripe española, la peste negra, la lepra y las hambrunas, no comprendemos muy bien ese empeño de poner el error por escrito. ¿En qué cambiará la vida de los catalanes, gallegos, andaluces, vascos, etcétera, el hecho de que el término nación aparezca en el articulado de sus respectivos estatutos, en el preámbulo o en los botes de tomate?
Dice el diccionario que patriota es la “persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien”, y que patria es la “tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.” Son definiciones tan poco definidas, que me perdonen los señores académicos, que más que ayudar han venido a complicar más las cosas.
La psicología intenta explicarnos por qué nos gusta nuestra tierra natal, tanto para los que nacieron en los fiordos noruegos como para los nacidos en el desierto del Sahara, pasando por los habitantes de las sabanas siberianas. Y lo explican en términos biológicos y culturales, de la misma manera que amamos a nuestros hijos o padres, sin que haya habido por medio un entrenamiento para amarlos más o menos. Un mecanismo biológico que, como decíamos el otro día, funciona a las mil maravillas con los patitos, que recién salen del cascarón designan como madre al primero que pasa a su lado.
Al nacer abrimos los ojos en un paisaje determinado, susurran a nuestro oído palabras expresadas en un idioma específico, la calidad de la atmósfera, la temperatura, el clima, los sonidos, todo lo que nos rodea acaba moldeando nuestro cerebro hasta dibujar un mundo concreto. Y no le concedamos ningún mérito extraordinario, porque no tuvimos que aplicar ningún esfuerzo para ello. No hay nada, por tanto, de lo que estar orgulloso. Nadie está en su derecho de pregonar su patriotismo como una virtud que le adorna por encima de las demás. Es precisamente la infancia, como decía el filósofo, nuestra única patria.
El problema se agrava cuando por razones políticas alguien proclama que “procura todo su bien” a la patria, y pretende medir, no sabemos con qué vara o con qué espada, y todavía menos con qué motivo, cuánto amor tenemos los demás a la patria. ¿Cómo se mide la cantidad de amor? ¿Y por qué tengo que amar a mi patria? ¿Y si no la amo ya no soy patriota? ¿Y si no soy patriota me van a echar? ¿A dónde? ¿A qué patria?