31 Dic 2005

Mañana comienza el futuro imperfecto

10:40, por manolosaco  
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El moribundo 2005 llega a su fin, anestesiado de azúcar y burbujas para el tránsito sin traumas a la otra vida. Los cavas (catalanes, por supuesto), roscones de reyes, ladrillos de almendras, polvorones, yemas de Santa Teresa y todo tipo de confitura en sus formas más perversas, al acecho en los cajones y armarios de la casa, han arruinado en pocos días mi porte antaño elegante. Cierto es que el enemigo no estaba escondido únicamente en el dulce hogar: pones un pie en la calle en estos días y ya tienes al acecho a alguien que te invita a comer o a cenar, ya sean amigos, suegros, compañeros de trabajo, o incluso algún ser querido, que parecemos todos la parodia de un cuento de Asterix que ha de terminar forzosamente en el gran banquete, con lo fatal que sienta el jabalí por las noches, sobre todo al pobre jabalí.
Y eso que había jurado que este año no caía en la trampa, que bastante tenía con capear mi obsesión por las colonias, que me están arruinando. Cierto es que estos días apenas he visto colas en las perfumerías, a pesar del empeño de los publicistas en contagiarnos el encefalograma plano de sus fragancias. Por cierto, ¿es necesario hacer tantas tonterías delante de la cámara, sumergirte en pelota picada en lagos helados y cascadas salvajes, o jadear a gritos como si estuvieses echando el polvo de tu vida, porque te has puesto un par de miserables gotas de colonia?
Donde sí había colas kilométricas era en la pescadería. Esta mañana, al pasar junto a la de mi mercado, creí que Rajoy le tenía montada otra manifestación al pobre pescadero (por lo menos diez personas apiñadas por metro cuadrado, aplicando las leyes de la geometría particular del PP). Pero era una ilusión óptica. En realidad, dos: pues ni el pescadero es pobre, porque se está forrando con la droga dura de los langostinos congelados, de un color sospechoso, capturados en las mareas de verano, hibernados, quizá, por el mismo publicitario que congela a los actores de las colonias; y porque eran compradores los que allí había, que en lugar de acudir a una mani con el bocadillo pagado, hacían cola disciplinada para abonar de su bolsillo precios de disparate por la mercancía menos fresca de todo el año.
Los precios, en cambio, no estaban congelados. En mi despiste, hasta llegué a pensar de algún precio que se trataba del número de teléfono del pescadero, que lo clavaba graciosamente en el ojo de la merluza de pincho para que le encargásemos más cómodamente los pedidos por teléfono.
Así que me he visto obligado a escribir nuevamente a los reyes magos (a los dos blancos, pues el negro sigue varado en el estrecho) para advertirles de que no me esperen en la próxima cabalgata de Reyes, que lo siento, pero no me cabe un caramelo más en el cuerpo.
Y a todos vosotros, que entréis con salud en 2006, en el futuro imperfecto, o sea, mañana mismo.

30 Dic 2005

Predicciones para 2006 y siguientes

10:01, por manolosaco  
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Yo suelo aprender más de las formas que de los “fondos” (por aquello de que la cara es el espejo del alma) pues casi siempre los gestos revelan más pistas que las palabras. Sólo los buenos actores consiguen engañarnos. Los políticos suelen ser más creíbles como oradores que como actores. Tan es así que Rajoy, cuyas piezas oratorias casi siempre son leídas… ha sido elegido como mejor orador por los periodistas parlamentarios, a quienes dios conserve la vista muchos años. Sin embargo, este gran orador de lo que le escriben previamente desde la FAES, y prácticamente todos sus compañeros de hemiciclo, hablen o no siguiendo literalmente una partitura, son en general mediocres actores, y por lo tanto, transparentes, pues a duras penas dominan el lenguaje corporal, el “body language” que dicen los expertos. Apenas consiguen conciliar sus palabras con sus gestos.
Estos días pasados hemos asistido a una clase práctica. Mariano Aznar, tras varios meses de describirnos el apocalipsis subsiguiente a la aprobación del Estatut de Catalunya, a última hora presenta las enmiendas al Estatut, y ofrece a ZP un pacto de Estado sobre el asunto, como olvidando que durante meses se había autoexcluido del debate, y como si el incidente del bobo solemne hubiese sido un mal sueño. De pronto José María Rajoy abandonó la cara de titiritero de la oposición que tantas risas cosechaba entre su feligresía, y se puso la cara de responsable jefe de la oposición, temeroso de que algún día le recuerden que su partido se negó a participar en la reforma y modernización del Estado, de igual manera que en su día sus mayores habían abominado de la Constitución.
Yo personalmente creo que esta última cara, más serena, es la suya, la que le conocimos antes de que la extrema derecha le rescribiera las partituras. ¿Qué ocurrió, pues, en un par de días? Pues ocurrió posiblemente que los centristas de su partido, Josep Piqué en este caso tan cercano, dijeron que hasta ahí podíamos llegar. Que si el PP no cubría al menos las apariencias a última hora, la derecha centralista no tendría oxígeno suficiente para respirar en la Catalunya de mañana con un nuevo Estatut, sea cual sea el que se apruebe, sea descafeinado o con cafeína ultranacionalista.
Las tensiones dentro del PP cada día me recuerdan más el final agónico de la UCD, aquella agrupación política providencial para la transición, donde cada militante era su propio partido, unidos todos por el pegamento poderoso del usufructo del poder. Ese aglutinante en el actual PP va perdiendo capacidad adhesiva según avanza el tiempo a la intemperie del gobierno, pues ya se sabe que el poder desgasta sobre todo al que no lo tiene.
Cuando las elecciones se acerquen y los españoles empiecen a intuir que las profecías milenaristas del trío de la calle Génova no se cumplen, cuando la derecha económica pida al fin cuentas a la derecha social por intentar hundir con boicots suicidas la economía catalana, motor de la española, ese momento será el comienzo de la desmembración del PP. O de su refundación, con los Ruiz Gallardón y Josep Piqué formando equipo nuevo con el Mariano Rajoy político, no el actor, aquel que aportaba al discurso de la política española aires de sensatez, antes de convertirse en el muñeco patético del ventrílocuo Aznar. Y si Rajoy opta por el suicidio político, Rato es el César agazapado que sólo está esperando una señal para pasar el Rubicón.
Pero antes de eso todavía tendremos que batirnos a brazo partido con tormentas y galernas políticas. Como diría Sánchez Ferlosio:
Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos;
vendrán más años ciegos
y nos harán más malos
Vendrán más años tristes
y nos harán más fríos
y nos harán más secos
y nos harán más torvos.

29 Dic 2005

Que dios guarde a Pinochet (en prisión) muchos años

00:09, por manolosaco  
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Uno de los días más tristes de mi vida fue el de la muerte de Salvador Allende, en Chile, tras el golpe de Estado del general que días antes le había jurado ser fiel a la república. Un principio elemental de justicia universal le ha dado caza y le está juzgando por asesino en masa. A la derecha de su país se le cayeron los velos de los ojos cuando se comprobó que además de asesino y perjuro, era un ladrón. Millones de dólares había distraído del erario público en bancos de los Estados Unidos, el mismo país que alentó y preparó la infraestructura del golpe militar. Sólo el obispo de Santiago de Chile tuvo para él palabras de comprensión (qué selectivamente comprensiva es a menudo la Iglesia) y la extrema derecha residual que hace vigilia ante su casa/palacio/prisión y le prende velitas como a los santos, y reza a coro por el alma del desalmado.
Ahora nos dicen que por fin la policía lo ha fichado como es costumbre con los delincuentes. Foto de perfil izquierdo, de perfil derecho, de frente, además de tomarle las huellas dactilares para que quede constancia para la Historia de la ignominia el precioso dibujo de los dedos de la mano del asesino. El mayor castigo no es que se pudra en una mazmorra el día de mañana. El castigo mayor es que se haga pública la foto de su ficha policial, con la típica mirada ausente y asustada de los delincuentes, repetida millones de veces en los periódicos y los telediarios de las televisiones, para público y universal escarnio. Si notáis un brillo leve en sus ojos, sabed que de nuevo os engaña: los generales fascistas no lloran, son sólo secreciones del orgullo herido del que hasta anteayer se creía el amo de Chile.
A la espera de esa primicia, os dejo un aperitivo para que vayáis saboreando el desquite. Dicen que la venganza es un plato que hay que tomar frío. Creo que después de treinta años ya estará a buena temperatura para saborearlo.
A vuestra salud.

28 Dic 2005

La amistad hay que ponerla a prueba hasta la muerte

00:27, por manolosaco  
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Pensamiento para hoy (a la espera de poder dar un repaso a las enmiendas del Estatut):
Son días para cultivar la amistad, para reafirmarla, regarla, abonarla, podarla e, incluso, desecharla si ya no tiene salvación. Una amistad que debe retroalimentarse, porque cada uno, en el fondo, ofrece lo que espera recibir. No creo en la amistad desinteresada, dispuesta a darlo todo a cambio de nada, como nadie hace el bien si no es para verse premiado por el reconocimiento de los dioses o de los hombres.
Por eso creo que ir a los entierros de los amigos es hacer el primo, pues estoy convencido de que ellos, una vez muertos, ya no piensan corresponderme acudiendo al mío.
Y que no me vengan con disculpas tontas.

27 Dic 2005

El tabaco y las bajas laborales

00:18, por manolosaco  
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Los defensores de legalizar todas la drogas bajo control estatal han argumentado siempre que las legales, como el tabaco, “sólo” son un problema de salud. Las no legales, como la heroína, cocaína y cócteles químicos varios, añaden un problema de inseguridad ciudadana, espoleta diaria de robos y atracos. Yo soy de los que ponían como ejemplo que jamás se recuerda a un par de atracadores, bajo el síndrome de abstinencia de la nicotina, asaltando un banco para procurarse un cartón de Ducados. Mientras las pistolas fuesen más caras que el tabaco, pensaba yo, estábamos salvados. Por fortuna (y por ducados rubio) las nuevas cajetillas de bajo precio no convertirán por ahora a los fumadores en atracadores potenciales. Pero otro problema se nos viene encima a partir de enero, con la «ley seca». ¿Cuántas broncas y bajas laborales provocará el síndrome de abstinencia en los centros de trabajo?