20 Nov 2005

El ADN y la Trinidad

01:08, por Manolo Saco  

No es por enredar. Palabra de honor. Pero anteayer leí lo que por fin podría ser la explicación de la fe bajo la óptica científica, afán que venimos persiguiendo la gente que puebla este blog desde hace mucho tiempo. Aunque no sé ahora si es una explicación de la ciencia bajo la óptica de la fe. Tendré que estudiarlo.
Leo en la prensa que en unas jornadas sobre el genoma humano, organizadas por el Vaticano, el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, a la sazón presidente del Consejo Pontificio para la Salud, aseguró en su conferencia inaugural que “en el ADN podemos encontrar a la Santísima Trinidad”.
El príncipe de la Iglesia basa su aserto en que la doble hélice del ADN “supone una oposición no excluyente de dos términos”, lo que le lleva a concluir (poned mucha atención, que no es nada fácil, la ciencia cada día se está volviendo más abstrusa): “Si la oposición significa, por una parte, carencia, y, por la otra, posesión, la mejor oposición sería aquella en la que estos términos fuesen sólo relativos, y precisamente esta es la vida trinitaria”.
Oye, pues qué queréis que os diga. A mí que me gustaba más antes, cuando no lo explicaban.

19 Nov 2005

La obsolescencia de los objetos de consumo

00:43, por Manolo Saco  

Un amigo mío asegura no tenerle miedo a la muerte (bueno, miente un poco, supongo). Que la muerte, más que ir contra su innato sentido de la conservación, va contra otro de sus sentidos, el de la curiosidad. A él le encantan los cachivaches tecnológicos, se compra los más complicados teléfonos móviles, el último modelo de video, de cámara de fotos, de ordenador, de televisor, con una voracidad como si se fuese a acabar el mundo mañana. A un consumidor compulsivo de tecnología como él le angustia tener que despedirse de la vida un día de estos y perderse las maravillas tecnológicas que depara el futuro.
Si nos ponemos a pensar, un día cualquiera del siglo III era tecnológicamente idéntico a la misma fecha de un siglo después. La rueda inventada en Mesopotamia hace poco más de cinco mil años (¿no os parece de coña? ¿no da la impresión de que el invento de la rueda debía estar acompañando al hombre desde el día en que se puso en pie?) era de madera maciza, y no se vació para hacerla más ligera y manejable hasta cinco siglos después. Las armas de guerra, los utensilios de caza o del hogar fueron perfeccionándose con una lentitud desesperante. Mi amigo se hubiera muerto entonces de aburrimiento.
Internet, el medio por el que nos comunicamos es este momento y que es ya una réplica virtual de la realidad, era una palabra desconocida para buena parte de nosotros hace poco más de una década. Y no hará más de diez años cuando me daba vergüenza que me sonara el móvil en plena calle. En dos o tres años todo se queda viejo y anticuado. La obsolescencia es el motor de la economía de mercado.
El otro día, curioseando entre papeles viejos, encontré la muestra más graciosa de cómo las nuevas tecnologías están cambiando nuestros usos y costumbres. Corría el año 92, y la empresa sueca Tetra Pack pugnaba por extender su invento a todos los sectores de la industria alimentaria. Apenas unas pocas marcas utilizaban aun aquel envase revolucionario. La multinacional sueca nos invitó a un viaje de cortesía por Islandia a unos cuantos periodistas especializados en alimentación y salud (yo había sido director de la revista Ciudadano de defensa del consumidor), entre los que se encontraba Ramón Sánchez Ocaña, al que conoceréis por televisión. Ramón es uno de los tipos más ingeniosos que yo haya conocido, además de un archivo profesional ambulante. Pero se aburría, como yo, con las interminables charlas en inglés sobre las excelencias del nuevo envase. Y algo había que hacer para no caer en las garras del sopor. Entre los dos, en un rincón de la sala, como alumnos traviesos, un día tiramos de folio y bolígrafo y nos dimos manos a la obra para componer el gran romance de La Casa de los Tetra. Cada uno se encargaba de una estrofa.
Os transcribo el poema que encontré, con alguna estrofa ya medio borrosa. Deduzco por el resultado que aquel día tanto Ramón como yo habíamos vaciado las existencias de botellas de Benjamín de la nevera del hotel:

Atentos los hijosdalgo
y que callen las trompetas
porque comienza el romance
de la casa de los Tetras.
De los Tetras, los de Suecia,
casa noble y muy lechera
facedores de un invento
que, señores, es la pera.
Estaba don Rubén Rausing (¿)
pensando tras de la cena
cuando se le apareció de pronto
un tetraedro cualquiera.
Fue visión providencial,
a la luz de luna llena.
¿Llena de leche, quizás?
¿O tan sólo fue una idea?
……………
Empezó metiéndole leche
porque así nunca se altera.
Después vinieron los zumos,
vino, aceite, lo que quieras.
Mas no pudo con los gases:
si coca-cola metiera
el tetra-brik se hincharía
y estallaría la Tierra.
El invento es muy sencillo:
se coge una papelera
y se pone por un lado
una capita de cera.
Después, con tecnología
y aluminio de la tierra
se hace un envase perfecto
que ni la luz atraviesa.
Empezó con tetraedros
mas pronto cayó en la cuenta
que la forma de ladrillo
tiene siempre mejor venta.
……………..
Y así se acaba, señores,
el cuento de la lechera:
la leche que Rubén tuvo
inventando cosas de estas.
……………
Descanse en Paz don Rubén
que nos hizo tanto bien.
Que Dios lo tenga en su gloria.
Tetra Pack ya está en la Historia.

La conferencia terminó puntualmente, al mismo tiempo que nosotros coronábamos con el último ripio el romance. Alguien nos preguntó al salir qué nos había parecido la presentación. Ramón contestó muy serio que el invento aquel prometía ser la leche.

18 Nov 2005

Tengamos un 20 N en paz

00:22, por Manolo Saco  

El domingo se cumplen 30 años desde la muerte en la cama del dictador Francisco Franco, torturado por su yerno con un encarnizamiento médico como no se conocía hasta entonces. A aquel entierro acudió, con honores de jefe de estado, otro dictador golpista y devoto cristiano, el general chileno Augusto Pinochet, refugiado hoy en una falsa locura para rehuir sus responsabilidades en el genocidio de su dictadura.
Eran momentos en que la Iglesia del apostolado de la teología de la liberación comenzaba a ser acosada. Malos tiempos para poner en práctica el Evangelio. Muchos curas pagaron su osadía evangélica con sus vidas. Recuerdo que, años más tarde, estando en televisión española (la única que había entonces) hice un reportaje con el hilo conductor del Papa Juan Pablo II en visita pastoral por aquella América torturada. Comenzaban las imágenes del tour del santo padre dando la comunión al general Jorge Videla, golpista argentino, procesado años más tarde por crímenes de lesa humanidad; continuaba con la comunión devota del golpista general Efraín Ríos Montt, acusado del exterminio de más de 200.000 indios; seguía la piadosa eucaristía con la comunión del golpista Augusto Pinochet, acusado de asesinato múltiple y robo de las arcas públicas; y finalizaba en Nicaragua… donde, con un dedo amenazador, el Papa le negaba la bendición al poeta y sacerdote sandinista Ernesto Cardenal. Aquella imagen de Cardenal, humillado, arrodillado en el aeropuerto, ante la sorpresa de la comitiva oficial de bienvenida, dio la vuelta al mundo.
Hubo una última imagen que ya no pude utilizar para el reportaje: cuando su santidad, en su visita a la tumba de monseñor Romero, asesinado por la mafia de los terratenientes de extrema derecha, se agachaba emocionado para besar la lápida del obispo de los desheredados. Y no pude (o no quise) utilizar esa imagen porque, al subirse la manga de blanca seda, el brillo hiriente de un Rolex de oro en su muñeca ocupó todo el centro del plano.
Todos ellos, o pasaron a mejor vida, o están procesados o en la cárcel.
Han pasado muchos años, y desde entonces cada 20 N resulta poco más que un ejercicio de consuelo para un grupo cada vez más reducido de nostálgicos. Eso era hasta ahora. Y todos desearíamos que así continuase siendo. Por eso pido a la cúpula del PP que no tense más la cuerda estos días. Que sujete a la extrema derecha que ha buscado refugio en sus filas. Que distraiga al clero tramontano con alguna promesa a cumplir cuando gobiernen nuevamente. Vale cualquier cosilla para salir del paso.
El lunes, día 21, volverán a guardar el brazo en alto en el bolsillo, donde guardan las carteras. Y habremos tenido la fiesta en paz.

17 Nov 2005

La física cuántica ya se estudiaba en el Eclesiastés

00:34, por Manolo Saco  

Dicen los psicólogos que lo peor de la depresión (la mental, no la económica) es que el enfermo le toma gusto a su mal, que es una dolencia difícil de curar porque el paciente la autoalimenta hasta precipitarse en un agujero negro, porque en realidad no desea “no estar enfermo”. Creo que nos está pasando un poco a todos. España está enferma de depresión, alimentada desde sus trincheras por telepredicadores y salvapatrias. Ya no sabemos hablar sin sacar por delante las banderas y los dioses. Hemos perdido la capacidad de reírnos de nosotros mismos, el ingenio lo sustituimos por el mal genio, y el sarcasmo es una parodia de mal gusto en boca de los estúpidos. Y esto sí que no tiene enmienda.
Una vez os contaba que había descubierto que la estupidez humana es un problema que podría ser estudiado bajo la lupa de la física cuántica. Por desgracia, con ella como herramienta, llegaremos a la conclusión desoladora de que la estupidez no tiene solución, por mucho que ya el Eclesiastés (1,15) lo sentenciara hace siglos: Stultorum numerus infinitus est. El número de los estúpidos es infinito.
Os decía entonces que en la física cuántica “el principio de incertidumbre” asegura que no podemos conocer simultáneamente dos variables complementarias como la velocidad y la posición de una partícula. Algo que puede parecernos absurdo, acostumbrados como estamos a los conceptos de la física clásica. Por ejemplo, si el fútbol se rigiera por los principios cuánticos, los partidos serían una rechifla, pues o veías la pelota (la partícula) sin poder tocarla o bien cuando le dieses una patada no conocerías a dónde había ido a parar. No sabrías si habías metido gol o habías matado al juez de línea de un balonazo.
Este tipo de comportamiento podría afectar también al cerebro, lo que explicaría, al fin, por qué tantos necios ignoran su deficiencia: porque hay que ser muy inteligente para comprender que eres un estúpido. Y aquí viene el problema cuántico: ¿cómo vas a ser un estúpido si eres lo suficientemente inteligente para comprenderlo?
Los hermanos Marx atacaban el problema cuántico con otro juego de palabras: “Si nos encuentran estamos perdidos”, decía uno. Y Groucho contestaba: ¿Pero cómo vamos a estar perdidos si nos encuentran?
Así que estamos definitivamente perdidos. O no. O vete tú a saber.

16 Nov 2005

Los socialistas votaron con una mano en la nariz

00:14, por Manolo Saco  

Si los que poblamos este blog todos los días nos sentáramos en el Congreso de los Diputados, creo que el hemiciclo sería un lugar inhabitable, con insultos personales sustituyendo a los argumentos (sólo tenéis que ver los mensajes dedicados a mí, por gente que ejerce la caridad cristiana hasta la muerte… del contrario). De vez en cuando, sólo de vez en cuando, sí ocurre en el ruedo político, como esos diputados del PP poseídos por la santa ira a la que se refería san Josemaría, que se incorporan en el escaño para insultar con mayor impulso al presidente del gobierno, con ese inconfundible gesto del chulo de putas en traje de domingo, la viva imagen corporal del capataz que tras el improperio mira de reojo a su jefe de filas, como diciendo ¿lo he hecho bien?
El anonimato de este otro hemiciclo virtual destapa los peores y más pobres argumentos, porque el insultador no tiene que sostener sus secreciones mentales ni con su cara ni con su prestigio profesional, puede tirar la piedra y retirarse después, discretamente, a evacuar el resto de sus argumentos sentado cómodamente en la taza del retrete. Por fortuna, lo que ocurra en este blog no tiene consecuencias públicas.
Por eso me parece admirable lo que algunos políticos tienen que aguantar. Ayer, por ejemplo, tras el rechazo de la enmienda de IU para modificar la financiación pública de la Iglesia a través del IRPF, no he podido más que admirar el sentido de la disciplina de la bancada socialista al votar en contra. Es lo que se llama “votar con una mano en la nariz”. Antes se decía que “además de puta, pones la cama”. El partido socialista no tuvo el coraje de proponer el secreto del voto para que cada diputado votara en conciencia. Según Rubalcaba hay que hablar antes con la Conferencia Episcopal.
¿Con quién? Esto me recuerda que, por mucho menos, la derecha exige estos días la dimisión del ministro Montilla porque su partido, el PSC, se benefició de una condonación de deuda millonaria por parte de la Caixa. Y yo me pregunto, si todos los años el Estado, o sea nosotros y no una caja de ahorros, le condona a la Iglesia la cantidad (muchos millones de euros) adelantada en los presupuestos generales del Estado, que nunca devuelve, ¿son los obispos los interlocutores adecuados para hablar de esa financiación? ¿No deberían dimitir antes el “tal” Blázquez y el “tal” Rouco?

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