31 Oct 2005

Brindemos… con cava

09:12, por manolosaco  
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Al día siguiente de la muerte de Franco, los contenedores de basura rebosaban de botellas de cava vacías. Los españoles, muy piadosos, habíamos celebrado que el franquísimo se había marchado, al fin, al encuentro del Señor, al que tanto amaba, y se había liberado de la pesada carga de llevarnos al buen puerto del progreso, la paz y la justicia, y señalarnos de paso el camino de la salvación eterna. Vamos, creo recordar que era una tarea parecida la que llevaba sobre sus hombros. Los franquistas y meapilas en general no brindaron, porque a ellos les parecía irrespetuoso alegrarse de que alguien acudiese a su puesto reservado en el Cielo.
La historia de la función antiséptica del cava con respecto a nuestra convivencia política se repite. Brindemos con cava de nuevo, no para celebrar la marcha al otro mundo de un asesino, sino por la venida de Leonor, la hija de los príncipes de España.
Nuevamente el cava se erige como el símbolo de nuestras ansias democráticas. Dime con qué brindas y te diré quien eres.

30 Oct 2005

Últimas noticias

22:12, por manolosaco  
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Son las diez y diez de la noche del 30 de octubre. Hace apenas unas horas que la princesa Letizia ha entrado en la clínica Ruber de Madrid, supuestamente con las contracciones de un parto inminente. Y ya me ha llegado el siguiente rumor:
Titular de portada del diario La Razón de mañana, día 31:
La princesa Letizia ha dado a luz al heredero de lo que queda de España”

29 Oct 2005

De cómo un líder mundial llegó a ser conocido como el hombrecillo insufrible

14:20, por manolosaco  
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Entre los comentaristas de este blog hay alguno que me recrimina el hecho deque me refiera a José María Aznar como “el hombrecillo insufrible”. Ellos piensan, quizá, que se trata de un insulto, a pesar de que uno de vosotros me felicitaba porque pensaba que había encontrado una buena definición del personaje. No quiero concitar sobre mí alabanzas inmerecidas ni recriminaciones injustas. Creo que os debo una explicación.
La definición no es mía, es mérito del anterior canciller alemán Helmut Kohl que, al parecer, estaba hasta un poco más arriba de las rodillas de las visitas de Aznar y de sus maneras insoportables (“insufribles”) de hablar, comportarse, exigir, etc.
Ya para entonces comenzaba a hacer crisis la penosa enfermedad que condenó a nuestro ex presidente a creerse líder del mundo mundial.
Os digo el pecado, pero no me ha sido permitido revelar la fuente, varios testigos que asistieron a la reunión donde el canciller se explayó. Lo escribí hace años en el diario 20Minutos, y os reproduzco uno de los párrafos de aquella columna. (Me encanta citarme, no sé si habré sido contagiado con la misma enfermedad que consume al hombrecillo insufrible). Decía yo entonces:
Por eso creo que el problema de vuestro presidente es que todavía no ha llegado a superar su síndrome infantil de doble personalidad. Eso explicaría que, tras negociar con Pujol, diga que habla catalán en la intimidad, o que ponga los pies sobre la mesa de trabajo cuando se contagia del aura poderosa de los líderes, o se cuadre ante los generales con un saludo militar. Su enfermedad se fue agravando cuando sintió que los presidentes europeos le ninguneaban. Cuentan del alemán Helmut Kohl que le aterraban especialmente las visitas de Aznar, y que hasta llegó a inventarse reuniones para no tener que cenar con quien él llamaba “el hombrecillo insufrible.

28 Oct 2005

No son más Aznar porque no entrenan

00:18, por manolosaco  
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Rajoy se ha ido a Cataluña a tapar un agujero, el que su partido ha horadado azuzando insensatamente el anticatalanismo, como mercancía electoral de venta en el resto de España. Y se ha tenido que tragar un cava catalán, con no mucho entusiasmo, con el que brindó con la boquita pequeña “por el cava y el sentido común”, porque es un “producto español, como el jamón ibérico”. Todavía no nos ha desvelado quien había perdido el sentido común en toda esta triste historia.
Es, sin duda, uno de los episodios más idiotas de los últimos tiempos. Recuerda la misma cascada de inteligencia que inundó los Estados Unidos cuando Francia se opuso a la guerra de Irak. Una derecha igual de primaria que la nuestra llamó al boicoteo contra los restaurantes y vinos franceses, y hasta se logró la supresión temporal de las patatas fritas en el bar del Congreso porque allí se las conoce como patatas francesas. No son más Aznar porque no entrenan.
Había que recordar a Mariano Rajoy, el vicario en la Tierra del hombrecillo insufrible, que con las cosas de comer y beber no se juega. Ya el año pasado, un disparate de Carod Rovira, en plena descomposición mental, fue el detonante de un conato de boicot que el sector cavista apenas capeó tras penosas bajadas de venta. Y ahora se suma a la campaña patriotera la emisora de la Iglesia, enarbolando la bandera anticatalana.
Pues esa Iglesia (a la que aconsejo cambiar urgentemente ese mal vinillo de misa oxidado y dulzón por un alegre cava bien fresquito) que financia a los incendiarios de su emisora debería saber que en la Denominación de Origen Cava hay inscritas 272 bodegas que producen nada menos que 221 millones de botellas al año, y que dan de comer a miles de familias que se dejan la salud y hasta la vida en cuidar el terruño, en conservar de forma modélica la biodiversidad, en mantener un tesoro enológico que consiguió preservarse trabajosamente durante siglos y generaciones. Para que ahora venga lo más rancio del fascismo español, jaleado por la mafia clerical, a poner en peligro una riqueza tan inestable, tan sensible a los avatares de la economía de mercado.
Porque deberían saber que casi un 60% de toda esa producción se vende en las fiestas navideñas, donde hasta los ateos como yo celebramos con cava la venida al mundo del niño dios que nunca existió.
Tiene guasa el asunto.

27 Oct 2005

La autoridad del profesor

00:14, por manolosaco  
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José Saramago, en unas jornadas celebradas en Buenos Aires, acaba de alertarnos sobre la situación alarmante que se está viviendo en la enseñanza española. Profesores maltratados, cuando no aterrorizados por sus alumnos, en estado de depresión permanente, padres que se suman a las amenazas, alumnos que no tienen la menor intención de aprender ni de dejar estudiar a los compañeros…
Soy hermano, tío y amigo de profesores. Y todos ellos, sin excepción, describen su labor diaria como una pesadilla, donde se discute incluso si el docente debe enseñar subido o no a una tarima (parece ser una amenaza terrible para la sensibilidad de los adolescentes), donde todos los alumnos se saben de memoria sus derechos pero parecen olvidar sus deberes.
Al alumno no se le puede levantar la voz, ni expulsar de clase, a no ser que haya incurrido en delito flagrante, y si después de una especie de tribunal de profesores se decide su expulsión, ésta no puede exceder de 29 días. Al término de esa vacación forzosa vuelve como un héroe a ojos de sus compañeros.
No importa que el alumno sea un cafre, un vago o un imbécil clínico, él sabe que aunque suspenda pasará curso, en una especie de promoción automática “por imperativo legal”. Mediante tan ingenioso sistema, el resto del alumnado debe ponerse a la altura que le corresponde, o sea, al ritmo de los mediocres e indeseables, para que estos no se sientan abandonados en su inmensa necedad. Así, todos iguales. Como resultado, pueden llegar a las puertas mismas de la universidad después de acumular una vastísima ignorancia, tras haber rebajado la calidad general de la enseñanza en todas las aulas por las que han vegetado.
Todo ello es el fruto de una de las reformas educativas más incomprensibles del PSOE, alimentada por un mal entendido sentido del principio de autoridad. Hay una izquierda de manual que considera que el ejercicio de la autoridad es el reflejo de la represión, y que la represión es castrante para la inteligencia del alumno. Fueron tantos años de represión política que acabamos confundiendo el culo con las témporas. Olvidar que el profesor necesita estar investido de la “auctoritas” ante sus alumnos es no comprender el mecanismo de la enseñanza y del aprendizaje.
Creo que es urgente un gran pacto en la enseñanza, con todos los partidos sentados a una mesa. De lo contrario, en tan solo una generación más, la universidad podría ser asaltada por hordas de cafres titulados que exigirán ser médicos, ingenieros, abogados, arquitectos o informáticos por la cara, por el curioso método de la promoción automática.