17 Jul 2008

Ha venido a vernos el jefe de los bárbaros del siglo XXI

00:28, por manolosaco  
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El vicediós cristiano Benedicto XVI se fue a Australia a predicar el amor a la familia (y a pedir perdón por el “exceso de amor” con los más pequeños de esas familias por parte de sus curas pederastas), y se ha llevado con él a todo su aparato de propaganda. Y mientras tanto, Abdalá bin Abdelaziz al Saud, Rey de Arabia Saudí y Custodio de las dos Mezquitas, viajaba a España para la inauguración de una reunión interreligiosa llamada pomposamente Conferencia Mundial para el Diálogo.

Como reza el dicho: reunión de pastores, oveja muerta. Solbes está muy preocupado por la baja actividad de la economía, y los jefes de las religiones se preocupan por las pérdidas de su industria, por el descenso de clientes en sus iglesias, seminarios, madrasas y mezquitas.

El guardián del Vaticano, líder de la mayor asociación de solteros del mundo, cuyo desprecio a la mujer se plasma en el mantenimiento del concepto de virginidad como virtud muy superior a la vida en matrimonio, la célula de la familia, se fue a dar un baño de masas y de misas entre jóvenes acarreados por la secta ultraconservadora de los “kikos”.

Por su parte, el guardián de la dos mezquitas, jefe civil y religioso de una dictadura perversa, donde el desprecio a la mujer es norma de conducta (según la Organización de Derechos Humanos las mujeres reciben allí un tratamiento de “menores de edad perpetuas”) es recibido por el rey de España, el presidente del gobierno y Rouco Varela, con la disculpa de hablar sobre derechos humanos y divinos, la paz entre credos, lo que ellos llaman “convivencia pacífica entre religiones”, y que en realidad deberíamos llamar convivencia pacífica entre productores de petróleo y clientes acojonados.

Tiene el desparpajo, este bárbaro del siglo XXI, de venir a advertirnos sobre la “pérdida de valores” que sufre nuestra sociedad, por culpa del “vacío espiritual que padecen las gentes” como un servidor de ustedes. Él, que mantiene uno de los pocos regímenes feudales que todavía perviven, que otorga al Corán el valor de código civil, con la pervivencia de castigos como la amputación, los latigazos o la lapidación.

Vaya papel el de nuestro jefe del Estado, del príncipe sucesor, y de los miembros del gobierno democrático y laico de España, en esa extraña Conferencia que buscaba “consolidar valores morales y prácticas sociales contra el libertinaje, la decadencia moral y la disolución de la familia”, invitando y agasajando al jefe de una dictadura que prohíbe en su suelo la práctica de cualquier religión que no sea la suya.

Lo que no consiga la crisis del petróleo…

60 Comments

  1. Las cosas que hemos de ver… Sólo una pequeña matización. En Arabia Saudi no se otorga el valor de código civil al Corán, sino a una interpretación radical, rigorista e incluso cómica del mismo. Por ejemplo, el gran muftí del país, la máxima autoridad religiosa, emitió hace poco una fatua en la que afirmaba que “obedecer al gobernante musulmán sin sedición es un principio básico para los musulmanes que siguen el camino del Profeta”, algo que contradice de lleno los principios islámicos (euqivale, de hecho, a una herejía), pero es muy útil para apuntalar la obediencia debida al teocráta ;-)

    Un saludo y, como siempre, en el clavo.

    Comment by algarabia — Thursday, July 17, 2008 @ 00:53

  2. Manolo, bien sabes que si el Rey acude allí es porque se lo manda Zapatero, quizá no fue por propia voluntad. El dinero hace caer el talante socialista a la hipocresía más extrema, un ser que dice querer la paz, un ser bondadoso, aquel que habla de talante, de derechos humanos…, trae a este señor…, la verdad que da la risa. Pero si poner el culo ante tal señor hace que le vendan el petróleo más barato y así subsanar algo mejor la crisis y permanecer en el gobierno, sus valores lo vende al mejor postor.

    Por otro lado, seriamente medita como sería el mundo si todo el mundo de verdad formara parte de una religión como la católica y obedece sus mandamientos, te puedo asegurar que no existirían las guerras, ni el sida, ni muchas de las calamidades que existen. Por lo que te leo parece que tú mayor problema es el tema de la virginidad y el sexo, es decir, que te gusta mucho follar y no permites que unos solteros reprimidos vestidos de negro te digan nada al respecto y menos con los casos de pederastia. Sin darte cuenta les das una categoría moral superior que el fontanero, empresario, rico o pobre que es un pederasta, de ellos te lo esperas de un sacerdote en cierto modo no lo entiendes. La Iglesia y los católicos en 21 siglos de existencia han cometido cientos de miles de atropellos, han matado en nombre de Dios, han abusado de niños debido a la bondad que se les supone, han aglutinado riquezas, llenado de putas el Vaticano…, pero también lucharon contra la esclavitud, fueron de los primeros en reconocer que todos los hombres éramos iguales, y muchos, son gente que ayuda a las personas más necesitadas, generalizas demasiado, metes a todos y nunca mejor dicho en el mismo saco, has ido a un colegio de curas y deberías saber que no es marginación no poner a las mujeres a dar misa si no que las escrituras no dicen nada en tal sentido, que es una Institución tradicional y que porque seas progresista y busques el cambio no quiere decir que se tenga que caer en la hipocresía como hace Zapatero para vender más, lo que es, es lo que hay guste o no. Yo se que han hecho los ateos desde aquel 14 de Julio de 1789 en París hasta hoy, y bien debes saber que ninguna religión ha hecho tanto mal a este mundo como la religión atea que defiendes. La altanería y arrogancia con la que tratas a los católicos y la Iglesia, en cierto modo la sabes encauzar sin agresividad, con ideas progresistas, respetando los derechos humanos, es tú caso…, otros igual de altaneros y arrogantes cometen mil atropellos. Alguna vez te he leído relacionar Iglesia y fascismo, Iglesia y cruzadas, Iglesia y tortura, Iglesia y pederastia…, yo nunca te relacionaría con los sumos sacerdotes del ateismo, Hitler, Mussolini, Stalin y Mao.

    Comment by PipiTa — Thursday, July 17, 2008 @ 00:58

  3. Está claro que las religiones son perjudiciales para el hombre. Y estamos viviendo la verdadera crisis de su existencia. Ahora nos podemos preguntar qué tiene que ver el Dios que ellos representan con el Dios que todos necesitamos. Y podemos contestarnos que nada, absolutamente nada. No necesitamos a sus dioses, ni a sus libros ensangrentados.

    Comment by Carmen R.M. — Thursday, July 17, 2008 @ 01:08

  4. Las religiones son el camino para desarrollar la espiritualidad. Y todas ponen normas de convivencia que no llevan a ningun camino espiritual, solo es el camino para manipular y controlar a la humanidad. Son un arma de poder.

    Comment by Carmen R.M. — Thursday, July 17, 2008 @ 01:17

  5. Pipita, que coñazo eres. Vaya chapa sueltas para no decir nada.

    Comment by Fer — Thursday, July 17, 2008 @ 01:38

  6. Carmen, Dios es una cosa y las religiones otra, pero todas buscan llegar a El. En las religiones se busca también la paz espiritual, hacer el bien y por supuesto que el que diciéndose por ejemplo católico y comete crímenes no lo es. La religión mal usada efectivamente es un arma de poder para oprimir y doblegar, de hecho se ha usado y se usa con este fin, pero las religiones la forman hombres no Dios y por eso tienen errores. En la laicidad también se dan armas de poder para encauzar a las masas, un periódico es un arma de poder, y un partido, la policía mal empleada, las manipulaciones que se hacen…, lo importante es saber cuando te están manipulando y utilizando y cuando no, la religión bien entendida es algo muy positivo para la sociedad. También debo decir que la Iglesia y sus símbolos deben desaparecer de las Instituciones del Estado, en la jura de ministros es mejor prometer y que no existan símbolos religiosos, no se debe mezclar religión y Estado. Yo solo pido meramente respeto y libertad para poder ejercer mi confesión y por supuesto que no me releguen a las iglesias tan solo ni me aparten de la sociedad por este echo. El mundo es cambiante, al igual que su moral y ética, lo cierto es que la sociedad en vez de mejorar empeora, se degenera, se ha vuelto hedonista, consumista, individualista, egoísta y ya nada importa salvo uno mismo y creo que ciertas cosas de las religiones son útiles para no llegar a esos extremos.

    Comment by PipiTa — Thursday, July 17, 2008 @ 01:40

  7. Fer, tienes razón, sin duda lo que tú has dicho tiene mucha profundidad y ondea en el epicentro de lo que dice la columna, has sintetizado todo en una frase, eres un crack jajajja. Buenas noches y en lo sucesivo mira quien escribe y cuando ponga mi nick, no lo leas.

    Comment by PipiTa — Thursday, July 17, 2008 @ 01:43

  8. Es posible que el Juan Carlos Borbón Borbón tenga que ir donde le diga el gobierno. Pero a algunos sitios va encantado. Es bien conocido que las relaciones privadas que mantienen con los tiranos árabes pueden considerarse en algunos casos fraternales.

    La religión católica ha sido predominante en grandes territorios durante largos periodos de tiempo. En ellos se distinguió especialmente por su capacidad para originar la maldad y regodearse en ello. Si hubiera que elegir una religión que tuviera alguna oportunidad de traer la paz al mundo, muchas pasarían antes que la mayoría de las sectas del cristianismo, incluida la católica.

    Si las mujeres no pueden pueden ser ordenadas sacerdot(isas), eso se llama discriminación por razón de sexo, al menos en mi pueblo. Esta es la opinión de Pablo VI, a la sazón monarca absoluto del ridículo miniestado vaticano al cual rinden pleitesía los obispos españoles:

    “[la iglesia católica] sostiene que no es admisible ordenar mujeres para el sacerdocio, por razones verdaderamente fundamentales. Tales razones comprenden: el ejemplo, consignado en las Sagradas Escrituras, de Cristo que escogió sus Apóstoles sólo entre varones; la práctica constante de la Iglesia, que ha imitado a Cristo, escogiendo sólo varones; y su viviente Magisterio, que coherentemente ha establecido que la exclusión de las mujeres del sacerdocio está en armonía con el plan de Dios para su Iglesia”.

    Ahí va el enlace completo:

    http://www.conferenciaepiscopal.es/DOCUMENTOS/magisterio%20Juan%20Pablo%20II/otros%20documentos/ordinatio.htm

    Es decir, lo dice su libro de hechizos (escrito en épocas en las que la mujer era considerada socialmente como inferior al hombre), lo han hecho así desde entonces hasta ahora ( es decir, que ellos piensan que no tienen por qué corregir comportamientos machistas) y finalmente como lo han dicho siempre y ellos no se pueden equivocar, pues no pueden cambiar de opinión (sin que se les quede el culo al aire).

    Y finalmente, el ateísmo no es una religión, es la ausencia de religión. Precisamente el nacionalsocialismo y el estalinismo fueron sistemas políticos muy parecidos a religiones en muchos de sus comportamientos. Decir que Stalin, Mao, Mussolini y Hitler son los sumos sacerdotes del ateísmo es no haber entendido nada. Sobre todo si se tiene en cuenta que Mussolini, a quien se deben los acuerdos de Letrán que originaron el país de la señorita Pepis sito en la residencia del jefe de los solteros, y Hitler, que mantuvo buenas relaciones con la iglesia católica, no fueron precisamente ateos. En cuanto a Stalin, fue seminarista en sus años jóvenes. Y en cuanto a Mao es probable que fuera ateo, pero eso no le distinguía mucho de los demás chinos.

    Comment by Esteban Rosador — Thursday, July 17, 2008 @ 02:12

  9. Estoy completamente de acuerdo con Carmen R.M., principalmente con que las religiones son un arma de poder, ya que no hay nada que cien años dure, ni cuerpo que lo resista; pero si las religiones siguen, será por algo.
    Nunca he comprendido cómo algo que se basa en la fe y que nunca se ha demostrado, puede levantar tantas pasiones y tener tanta importancia. Máxime cuando cada vez hay más cultura, información y se lee más. ¿Será por lo que dice Carmen R.M., y se trata de un arma de poder?

    Comment by Luis — Thursday, July 17, 2008 @ 02:36

  10. Leí ayer mismo en menéame un interesante artículo sobre el peso “relativo” de las religiones en el mundo en el que mostraba con datos que mostraban que la más numerosa es el islam con un 21% de habitantes del globo. El segundo grupo religioso más importante era precisamente el de los no religiosos, con un 16 ó 17%. Luego venían los católicos…. claro que presentaba a los cristianos en grupos separados y metía a Suníes Chiíes y demás en un mismo grupo pero bueno.
    Todo esto viene a razón de ¿para cuando una reunión de ateos, agnósticos o lareligiónmelapela en la que se trate el peligro de las creencias mágicas en la vida moderna y el cómo afectan los designios de los seres mágicos de dudosa existencia en la legislación del siglo XXI?

    Comment by Starman — Thursday, July 17, 2008 @ 06:43

  11. Manolo, tú siempre igual con tu raca-raca sobre los católicos. A ver cuando tienes huevos a meterte con el islam… oh, wait!

    Comment by Fétido — Thursday, July 17, 2008 @ 09:02

  12. Creo que en Europa se acabarán asociando políticamente la Iglesia Católica y el Islam (y alguna religión más), pues coinciden en algunos de sus objetivos, como la represión sexual, la oposición a la anticoncepción, las prebendas del Estado hacia las religiones, la presencia de la religión en el Estado, la asignatura de religión en las escuelas, la separación de sexos en las escuelas, el derecho a manipular a los menores, la persecución de los homosexuales, la prohibición del aborto y sobre todo, el sometimiento de las mujeres a los hombres.

    Comment by Paco — Thursday, July 17, 2008 @ 09:03

  13. Carta del más allá

    Testimonio impresionante de un alma condenada, acerca de lo que la llevó al Infierno

    Imprimatur del original alemán: Brief aus dem Jenseits - Treves, 9-11-1953.N.4/53

    Introducción al texto original

    Dios se comunica con los hombres de muchas maneras. Las Sagradas Escrituras se refieren a muchas comunicaciones divinas hechas a través de visiones y aún de sueños. Los sueños, no siempre son sólo sueños.

    La “carta del más allá” que se transcribe seguidamente se refiere a la condenación eterna de una joven. A primera vista parece una historia novelada. Pero considerando las circunstancias se llega a la conclusión de que no deja de tener su fondo histórico, a partir de su sentido moral y su alcance trascendental.

    El original de esta carta fue encontrado entre los papeles de una religiosa fallecida, amiga de la joven condenada. Allí cuenta la monja los acontecimientos de la vida de su compañera como si fueran hechos conocidos y verificados, así como su condenación eterna comunicada en un sueño. La Curia diocesana de Treves (Alemania) autorizó su publicación como lectura sumamente instructiva.

    La “carta del más allá” apareció por primera vez en un libro de revelaciones y profecías, junto con otras narraciones. Fue el Rvdo. Padre Bernhardin Krempel C.P., doctor en teología, quien la publicó por separado y le confirió mayor autoridad al encargarse de probar, en las notas, la absoluta concordancia de la misma con la doctrina católica.

    Entre los manuscritos dejados en su convento por una religiosa, que en el mundo se llamó Clara, se encontró el siguiente testimonio:

    El relato de Clara

    Tuve una amiga, Anita. Es decir, éramos muy próximas por ser vecinas y compañeras de trabajo en la misma oficina M. Más tarde, Ani se casó y no volví a verla. Desde que nos conocimos, había entre nosotras, en el fondo, más amabilidad que propiamente amistad. Por eso, sentí muy poco su ausencia cuando, después de su casamiento, ella fue a vivir al barrio elegante de las villas, lejos del mío.

    Durante mis vacaciones en el Lago de Garda (Italia), en septiembre de 1937, recibí una carta de mi madre en la que me decía: “Anita N murió en un accidente automovilístico. La sepultaron ayer en Wald Friendhof”. Me impresioné mucho con la noticia. Sabía que mi amiga no había sido propiamente religiosa. ¿Estaría preparada para presentarse ante Dios? ¿En qué estado la habría encontrado su muerte súbita? Al día siguiente escuché misa, comulgué por la intención de Anita, en la casa del pensionado de las hermanas, donde estaba viviendo. Rezaba fervorosamente por su eterno descanso, y por esta misma intención ofrecí la Santa Comunión.

    Durante todo el día percibí un cierto malestar, que fue aumentando por la tarde. Dormí inquieta. Me desperté de improviso, escuchando algo así como una sacudida en la puerta del cuarto. Encendí la luz. El reloj indicaba las doce y diez minutos. Nada. Tampoco ruidos. Tan solo las olas del Lago de Garda golpeando monótonas contra el muro del jardín del pensionado. No había viento. Yo conservaba la impresión de que al despertar encontraría, además de los golpes de la puerta, un ruido de brisa o viento, parecido al que producía mi jefe de la oficina, cuando de mal humor tiraba sobre mi escritorio una carta que lo molestaba. Reflexioné un instante si debía levantarme. ¡No! Todo no es más que sugestión, me dije. Mi fantasía está sobresaltada por la noticia de la muerte. Me di vuelta en la cama, recé algunos Padrenuestros por las ánimas y me dormí de nuevo.

    Soñé entonces que me levantaba de mañana, a las 6, yendo a la capilla. Al abrir la puerta del cuarto, me encontré con una cantidad de hojas de carta. Levantarlas, reconocer la letra de Anita y dar un grito, fue cosa de un segundo. Temblando, las sostuve en mis manos. Confieso que quedé tan aterrorizada que no pude rezar. Apenas respiraba. Nada mejor que huir de allí, salir al aire libre. Me arreglé rápidamente, puse la carta dentro de mi cartera y salí en seguida. Subí por el tortuoso camino, entre olivos, laureles y quintas de la villa, más allá del conocido camino gardesano.

    La mañana aparecía radiante. En los días anteriores, yo me detenía cada cien pasos, maravillada por la vista que ofrecían el lago y la Isla de Garda. El suavísimo azul del agua me refrescaba; como una niña que mira admirada a su abuelo, así contemplaba, extasiada, al ceniciento monte Baldo, que se levanta en la orilla opuesta del lago, hasta los 2.200 metros de altura. Ese día no tenía ojos para todo eso. Después de caminar un cuarto de hora, me dejé caer maquinalmente sobre un banco ubicado entre dos cipreses, donde la víspera había leído con placer “La doncella Teresa”. Por primera vez veía en los cipreses el símbolo de la muerte, algo en lo que antes no había pensado.

    Tomé la carta. No tenía firma. Sin la menor duda, estaba escrita por Ani. No faltaba la gran “s”, ni la “t” francesa, a la que se había acostumbrado en la oficina, para irritar al Sr. G. No era su estilo. Por lo menos, no era así como hablaba de costumbre. Lo habitual en ella era la conversación amable, la risa, subrayada por los ojos azules y su graciosa nariz…Sólo cuando discutíamos asuntos religiosos se volvía mordaz y caía en el tono rudo de la carta. Yo misma me siento envuelta por su excitada cadencia. Hela aquí, la Carta del Más Allá de Anita N., palabra por palabra, tal como la leí en el sueño.

    La Carta

    CLARA, NO RECES POR MÍ, ESTOY CONDENADA. Si te doy este aviso - es más, voy a hablarte largamente sobre esto - no creas que lo hago por amistad. Quienes estamos aquí ya no amamos a nadie. Lo hago como obligada. Es parte de la obra “de esa potencia que siempre quiere el mal y realiza el bien”. En realidad, me gustaría verte aquí, adonde llegué para siempre. No te extrañes de mis intenciones. Aquí, todos pensamos así. Nuestra voluntad está petrificada en el mal, es decir, en aquello que ustedes consideran “mal”. Aún cuando pueda hacer algo “bien” (como yo lo hago ahora, abriéndote los ojos ante el infierno), no lo hago con recta intención.

    ¿Recuerdas? Hace cuatro años que nos conocimos, en M. Tenías 23 años y ya trabajabas en el escritorio desde seis meses antes, cuando yo ingresé. Varias veces me sacaste de apuros. Con frecuencia me dabas buenos avisos que a mí, principiante, me venían muy bien. Pero, ¿qué es “bueno”? Yo ponderaba, en aquel entonces, tu “caridad”. Ridículo… Tus ayudas eran pura ostentación, algo que desde entonces sospechaba.

    Aquí, no reconocemos bien alguno en absolutamente nadie. Pero ya que conociste mi juventud, es el momento de llenar algunas lagunas. De acuerdo con los planes de mis padres, yo nunca tendría que haber existido. Por un descuido se produjo la desgracia de mi concepción. Mis hermanas tenían 14 y 16 años cuando vine al mundo. ¡Ojalá no hubiera nacido! Ojalá pudiera ahora aniquilarme, huir de estos tormentos! No hay placer comparable al de acabar mi existencia, así como se reduce a cenizas un vestido, sin dejar vestigios. Pero es necesario que exista. Es preciso que yo sea tal como me he hecho: con el fracaso total de la finalidad de mi existencia.

    Cuando mis padres, entonces solteros, se mudaron del campo a la ciudad, perdieron el contacto con la Iglesia. Era mejor así. Mantenían relaciones con personas desvinculadas de la religión. Se conocieron en un baile, y se vieron “obligados” a casarse seis meses después. En la ceremonia nupcial, recibieron solo unas gotas de agua bendita, las suficientes para atraer a mamá a la misa dominical unas pocas veces al año. Ella nunca me enseñó verdaderamente a rezar. Todo su esfuerzo se agotaba en los trabajos cotidianos de la casa, aunque nuestra situación no era mala. Palabras como rezar, misa, agua bendita, iglesia, sólo puedo escribirlas con íntima repugnancia, con incomparable repulsión. Detesto profundamente a quienes van a la Iglesia y, en general, a todos los hombres y a todas las cosas. Todo es tormento. Cada conocimiento recibido, cada recuerdo de la vida y de lo que sabemos, se convierte en una llama incandescente.

    Y todos estos recuerdos nos muestran las oportunidades en que despreciamos una gracia. Cómo me atormenta esto! No comemos, no dormimos, no andamos sobre nuestros pies. Espiritualmente encadenados, los réprobos contemplamos desesperados nuestra vida fracasada, aullando y rechinando los dientes, atormentados y llenos de odio. ¿Entiendes? Aquí bebemos el odio como si fuera agua. Nos odiamos unos a otros. Más que a nada, odiamos a Dios. Quiero que lo comprendas. Los bienaventurados en el cielo deben amar a Dios, porque lo ven sin velos, en su deslumbrante belleza. Esto los hace indescriptiblemente felices. Nosotros lo sabemos, y este conocimiento nos enfurece. Los hombres, en la tierra, que conocen a Dios por la Creación y por la Revelación, pueden amarlo. Pero no están obligados a hacerlo.

    El creyente - te lo digo furiosa - que contempla, meditando, a Cristo con los brazos abiertos sobre la cruz, terminará por amarlo. Pero el alma a la que Dios se acerca fulminante, como vengador y justiciero porque un día fue repudiado, como ocurrió con nosotros, ésta no podrá sino odiarlo, como nosotros lo odiamos. Lo odia con todo el ímpetu de su mala voluntad. Lo odia eternamente, a causa de la deliberada resolución de apartarse de Dios con la que terminó su vida terrenal. Nosotros no podemos revocar esta perversa voluntad, ni jamás querríamos hacerlo.

    ¿Comprendes ahora por qué el infierno dura eternamente? Porque nuestra obstinación nunca se derrite, nunca termina. Y contra mi voluntad agrego que Dios es misericordioso, aún con nosotros. Digo “contra mi voluntad” porque, aunque diga estas cosas voluntariamente, no se me permite mentir, que es lo que querría. Dejo muchas informaciones en el papel contra mis deseos. Debo también estrangular la avalancha de palabrotas que querría vomitar. Dios fue misericordioso con nosotros porque no permitió que derramáramos sobre la tierra el mal que hubiéramos querido hacer. Si nos lo hubiera permitido, habríamos aumentado mucho nuestra culpa y castigo. Nos hizo morir antes de tiempo, como hizo conmigo, o hizo que intervinieran causas atenuantes.

    Dios es misericordioso, porque no nos obliga a aproximarnos a El más de lo que estamos, en este remoto lugar infernal. Eso disminuye el tormento. Cada paso más cerca de Dios me causaría una aflicción mayor que la que te produciría un paso más rumbo a una hoguera.

    Te desagradé un día al contarte, durante un paseo, lo que dijo mi padre pocos días antes de mi comunión: “Alégrate, Anita, por el vestido nuevo; el resto no es más que una burla”. Casi me avergüenzo de tu desagrado. Ahora me río. Lo único razonable de toda aquella comedia era que se permitiera comulgar a los niños a los doce años. Yo ya estaba, en aquel entonces, bastante poseída por el placer del mundo. Sin escrúpulos, dejaba a un lado las cosas religiosas. No tomé en serio la comunión. La nueva costumbre de permitir a los niños que reciban su primera comunión a los 7 años nos produce furor. Empleamos todos los medios para burlarnos de esto, haciendo creer que para comulgar debe haber comprensión. Es necesario que los niños hayan cometido algunos pecados mortales. La blanca Hostia será menos perjudicial entonces, que si la recibe cuando la fe, la esperanza y el amor, frutos del bautismo - escupo sobre todo esto - todavía están vivos en el corazón del niño.

    ¿Te acuerdas que yo pensaba así cuando estaba en la tierra? Vuelvo a mi padre. Peleaba mucho con mamá. Pocas veces te lo dije, porque me avergonzaba. Qué cosa ridícula la vergüenza! Aquí, todo es lo mismo. Mis padres ya no dormían en el mismo cuarto. Yo dormía con mamá, papá lo hacía en el cuarto contiguo, donde podía volver a cualquier hora de la noche. Bebía mucho y se gastó nuestra fortuna. Mis hermanas estaban empleadas, decían que necesitaban su propio dinero. Mamá comenzó a trabajar. Durante el último año de su vida, papá la golpeó muchas veces, cuando ella no quería darle dinero. Conmigo, él siempre fue amable. Un día te conté un capricho del que quedaste escandalizada. ¿Y de qué no te escandalizaste de mí? Cuando devolví dos veces un par de zapatos nuevos, porque la forma de los tacos no era bastante moderna.

    En la noche en que papá murió, víctima de una apoplejía, ocurrió algo que nunca te conté, por temor a una interpretación desagradable. Hoy, sin embargo, debes saberlo. Es un hecho memorable: por primera vez, el espíritu que me atormenta se acercó a mí. Yo dormía en el cuarto de mamá. Su respiración regular revelaba un sueño profundo. Entonces, escuché pronunciar mi nombre. Una voz desconocida murmuró: “¿Qué ocurrirá si muere tu padre?”

    Ya no lo quería a papá, desde que había empezado a maltratar a mi madre. En realidad, no amaba absolutamente a nadie: sólo tenía gratitud hacia algunas personas que eran bondadosas conmigo. El amor sin esperanza de retribución en esta tierra solamente se encuentra en las almas que viven en estado de gracia. No era ése mi caso. “Ciertamente, él no morirá”, le respondí al misterioso interlocutor. Tras una breve pausa, escuché la misma pregunta. “El no va a morir!”, repliqué con brusquedad.
    Por tercera vez, me preguntaron: “Qué ocurrirá si muere tu padre?”. Me representé en ese momento en la imaginación el modo como mi padre volvía muchas veces: medio ebrio, gritando, maltratando a mamá, avergonzándonos frente a los vecinos. Entonces, respondí con rabia: “Bien, es lo que se merece. ¡Que muera!”. Después, todo quedó en silencio.

    A la mañana siguiente, cuando mamá fue a ordenar el cuarto de papá, encontró la puerta cerrada. Al mediodía, la abrieron por la fuerza. Papá, semidesnudo, estaba muerto sobre la cama. Al ir a buscar cerveza al sótano, debió sufrir una crisis mortal. Desde hacía tiempo que estaba enfermo. (¿Habrá hecho depender Dios de la voluntad de su hija, con la que el hombre fue bondadoso, la obtención de más tiempo y ocasión de convertirse?).

    Marta K. y tú me hicieron ingresar en la asociación de jóvenes. Nunca te oculté que consideraba demasiado “parroquiales” las instrucciones de las dos directoras, las señoritas X. Los juegos eran bastante divertidos. Como sabes, llegué en poco tiempo a tener allí un papel preponderante. Eso era lo que me gustaba. También me gustaban las excursiones. Llegué a dejarme llegar algunas veces a confesar y comulgar. Para decir la verdad, no tenía nada para confesar. Los pensamientos y las palabras no significaban nada para mí. Y para acciones más groseras todavía no estaba madura.

    Un día me llamaste la atención: “Ana, si no rezas más, te perderás”. Realmente, yo rezaba muy poco, y ese poco siempre a disgusto, de mala voluntad. Sin duda tenías razón. Los que arden en el infierno o no rezaron, o rezaron poco. La oración es el primer paso para llegar a Dios. Es el paso decisivo. Especialmente la oración a Aquella que es la madre de Cristo, cuyo nombre no nos es lícito pronunciar. La devoción a Ella arranca innumerables almas al demonio, almas a las que sus pecados las habrían lanzado infaliblemente en sus manos.

    Furiosa continúo, porque estoy obligada a hacerlo, aunque no aguanto más de tanta rabia. Rezar es lo más fácil que se puede hacer en la tierra. Y justamente de esto, que es facilísimo, Dios hace depender nuestra salvación. Al que reza con perseverancia, paulatinamente Dios le da tanta luz, y lo fortalece de tal modo, que hasta el más empedernido pecador puede recuperarse, aunque se encuentre hundido en un pantano hasta el cuello. Durante los últimos años de mi vida ya no rezaba más, privándome así de las gracias, sin las que nadie se puede salvar.

    Aquí, no recibimos ningún tipo de gracia. Aunque la recibiéramos, la rechazaríamos con escarnio. Todas las vacilaciones de la existencia terrenal terminaron en esta otra vida. En la tierra, el hombre puede pasar del estado de pecado al estado de gracia. De la gracia, se puede caer al pecado. Muchas veces caí por debilidad; pocas, por maldad. Con la muerte, cada uno entra en un estado final, fijo e inalterable. A medida que se avanza en edad, los cambios se hacen más difíciles. Es cierto que uno tiene tiempo hasta la muerte para unirse a Dios o para darle las espaldas. Sin embargo, como si estuviera arrastrado por una correntada, antes del tránsito final, con los últimos restos de su voluntad debilitada, el hombre se comporta según las costumbres de toda su vida.

    El hábito, bueno o malo, se convierte en una segunda naturaleza. Es ésta la que lo arrastra en el momento supremo. Así ocurrió conmigo. Viví años enteros apartada de Dios. En consecuencia, en el último llamado de la gracia, me decidí contra Dios. La fatalidad no fue haber pecado con frecuencia, sino que no quise levantarme más. Muchas veces me invitaste para que asistiera a las predicaciones o que leyera libros de piedad. Mis excusas habituales eran la falta de tiempo. ¿Acaso podría querer aumentar mis dudas interiores? Finalmente, tengo que dejar constancia de lo siguiente: al llegar a este punto crítico, poco antes de salir de la “Asociación de Jóvenes”, me habría sido muy difícil cambiar de rumbo. Me sentía insegura y desdichada. Pero frente a la conversión se levantaba una muralla.

    No sospechaste que fuera tan grave. Creías que la solución era tan simple, que un día me dijiste: “Tienes que hacer una buena confesión, Ani, todo volverá a ser normal”. Me daba cuenta que sería así. Pero el mundo, el demonio y la carne, me retenían demasiado firme entre sus garras. Nunca creí en la influencia del demonio. Ahora, doy testimonio de que el demonio actúa poderosamente sobre las personas que están en las condiciones en que yo me encontraba entonces. Sólo muchas oraciones, propias y ajenas, junto con sacrificios y sufrimientos, podrían haberme rescatado. Y aún esto, poco a poco.

    Si bien hay pocos posesos corporales, son innumerables los que están poseídos internamente por el demonio. El demonio no puede arrebatar el libre albedrío de los que se abandonan a su influencia. Pero, como castigo por su casi total apostasía, Dios permite que el “maligno” se anide en ellos. Yo también odio al demonio. Sin embargo, me gusta, porque trata de arruinarlos a todos ustedes: él y sus secuaces, los ángeles que cayeron con él desde el principio de los tiempos. Son millones, vagando por la tierra. Innumerables como enjambres de moscas; ustedes no los perciben. A los réprobos no nos incumbe tentar: eso les corresponde a los espíritus caídos.

    Cada vez que arrastran una nueva alma al fondo del infierno, aumentan aún más sus tormentos. Pero, ¡de qué no es capaz el odio! Aunque andaba por caminos tortuosos, Dios me buscaba. Yo preparaba el camino para la gracia, con actos de caridad natural, que hacía muchas veces por una inclinación de mi temperamento. A veces, Dios me atraía a una Iglesia. Allí, sentía una cierta nostalgia. Cuando cuidaba a mi madre enferma, a pesar de mi trabajo en la oficina durante el día, haciendo un sacrificio de verdad, los atractivos de Dios actuaban poderosamente. Una vez fue en la capilla del hospital, adonde me llevaste durante el descanso del mediodía. Quedé tan impresionada, que estuve sólo a un paso de mi conversión. Lloraba. Pero, en seguida, llegaba el placer del mundo, derramándose como un torrente sobre la gracia. Las espinas ahogaron el trigo. Con la explicación de que la religión es sentimentalismo, como siempre se decía en la oficina, rechacé también esta gracia, como todas las otras.

    En otra ocasión, me llamaste la atención porque, en lugar de una genuflexión hasta el piso, hice solamente una ligera inclinación con la cabeza. Pensaste que eso lo hacía por pereza, sin sospechar que, ya entonces, había dejado de creer en la presencia de Cristo en el Sacramento. Ahora creo, aunque sólo materialmente, tal como se cree en la tempestad, cuyas señales y efectos se perciben. En este interín, me había fabricado mi propia religión. Me gustó la opinión generalizada en la oficina, de que después de la muerte el alma volvería a este mundo en otro ser, reencarnándose sucesivamente, sin llegar nunca al fin.

    Con esto, estaba resuelto el angustiante problema del más allá. Imaginé haberlo hecho inofensivo. ¿Por qué no me recordaste la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, en la que el narrador, Cristo, envió después de la muerte a uno al infierno y al otro al Cielo? Pero, ¿qué habrías conseguido? No mucho más de lo que conseguiste con todos tus otros discursos beatos. Poco a poco me fui fabricando un dios: con atributos suficientes para ser llamado así. Bastante lejos de mí, como para que no me obligara a tener relaciones con él. Suficientemente confuso, como para poder transformarlo a mi antojo. De este modo, sin cambiar de religión, yo podía imaginarlo como el dios panteísta del mundo o pensarlo, poéticamente, como un dios solitario.

    Este “dios” no tenía Cielo para premiarme, ni infierno para asustarme. Yo lo dejaba en paz. En esto consistía mi culto de adoración. Es fácil creer en lo que agrada. Con el transcurso de los años, estaba bastante persuadida de mi religión. Se vivía bien así, sin molestias. Sólo una cosa podría haber roto mi suficiencia: un dolor profundo y prolongado. Pero este sufrimiento no llegó. ¿Comprendes ahora el significado de “Dios castiga a aquellos que ama”? Durante un domingo de julio, la Asociación de Jóvenes organizaba un paseo de A. Me gustaban las excursiones, pero no los discursos insípidos y demás beaterías. Otra imagen, muy diferente de la de Nuestra Señora de las Gracias de A., estaba desde hacía poco en el altar de mi corazón. Era el distinguido Max, del almacén de al lado. Ya habíamos conversado entretenidos, varias veces. Justamente ese domingo me invitó a pasear. La otra, con la que acostumbraba a salir, estaba enferma en el hospital.

    El había comprendido que lo miraba mucho. Pero yo no pensaba en casarme todavía. Su posición económica era muy buena, pero también demasiado amable con todas las otras jovencitas. En aquel entonces yo quería un hombre que me perteneciera exclusivamente, como única mujer. Siempre conservé una cierta educación natural. (Eso es verdad. A pesar de su indiferencia religiosa, Ani tenía algo noble en su persona. Me desconcierta que también las personas “honestas” puedan caer en el infierno, si son deshonestas al huir del encuentro con Dios).

    En ese paseo, Max me colmó de amabilidades. Nuestras conversaciones, es claro, no eran sobre la vida de los santos, como las de ustedes. Al día siguiente, en la oficina, me reprendiste por no haber ido al paseo de la Asociación. Cuando te conté mi diversión del domingo, tu primera pregunta fue: “¿Escuchaste Misa?”. Tonta! ¿Cómo podríamos ir a Misa si salimos a las 6 de la mañana? Me acuerdo que, muy exaltada, te dije: “El buen Dios no es tan mezquino como lo son los curas”. Ahora debo confesar que Dios, a pesar de su infinita bondad, considera todo con más seriedad que todos los sacerdotes juntos. Después de este primer paseo con Max, fui solamente una vez más a la Asociación, en las fiestas de Navidad. Algunas cosas me atraían. Pero en mi interior, ya me había separado de todas ustedes.

    Los bailes, el cine, los paseos, continuaban. A veces peleábamos con Max, pero yo sabía cómo retenerlo. Odié mucho a mi rival que, al salir del hospital, se puso furiosa. En realidad, eso me favoreció. La calma distinguida que yo mostraba produjo una gran impresión en Max, que se inclinó definitivamente por mí. Conseguí encontrar la forma de denigrarla. Me expresaba con calma: por fuera, realidades objetivas, por dentro, vomitando hiel. Estos sentimientos y actitudes conducen rápidamente al infierno. Son diabólicos, en el sentido estricto del término. ¿Por qué te cuento todo esto? Para explicarte que así me aparté definitivamente de Dios. En realidad, Max y yo no llegamos muchas veces al extremo de la familiaridad. Me daba cuenta que me rebajaría a sus ojos si le concedía toda la libertad antes de tiempo. Por eso, supe controlarme. Realmente, yo estaba siempre dispuesta para todo lo que consideraba útil. Tenía que conquistar a Max. Para eso, ningún precio era demasiado alto.

    Nos fuimos amando poco a poco, porque ambos teníamos valiosas cualidades que podíamos apreciar mutuamente. Yo era habilidosa, eficiente, de trato agradable. Retuve a Max con firmeza y conseguí, al menos durante los últimos meses antes del casamiento, ser la única que lo poseía. En eso consistió mi apostasía, en hacer mi dios con una criatura. En ninguna otra cosa puede realizarse más plenamente la apostasía como en el amor a una persona del otro sexo, cuando ese amor se ahoga en la materia. Esto es su encanto, su aguijón y su veneno. La “adoración” que tenía por Max se convirtió en mi religión. En ese tiempo, en la oficina, yo arremetía virulentamente contra los curas, los fieles, las indulgencias, los rosarios y demás estupideces.

    Trataste de defender con una cierta inteligencia todo lo que yo atacada, aunque quizás sin sospechar que en realidad el problema no estaba en esas cosas. Lo que yo buscaba era un punto de apoyo. Todavía lo necesitaba para justificar racionalmente mi apostasía. Estaba sublevada contra Dios. No te dabas cuenta. Creías que todavía era católica. Por otra parte, yo quería ser llamada así; inclusive pagaba la contribución para el culto. Porque un cierto “reaseguro” nunca viene mal. Es posible que tus respuestas a veces dieran en el blanco. Pero no me alcanzaban, porque no te concedía razón. A raíz de estas relaciones sobre bases falsas, fue pequeño el dolor de nuestra separación, con motivo de mi casamiento.

    Antes de casarme, me confesé y comulgué una vez más. Era una formalidad. Mi marido pensaba igual. Si era una formalidad, ¿por qué no cumplirla? Ustedes dicen que una comunión así es “indigna”. Bien, después de esa comunión “indigna”, logré un cierto sosiego en mi conciencia. Esa comunión fue la última. Nuestra vida conyugal transcurría, en general, en armonía. En casi todos los puntos teníamos la misma opinión. También en esto: no queríamos cargar con hijos. En realidad, mi marido quería tener uno, uno solo, naturalmente. Finalmente conseguí que él renunciara a ese deseo. Lo que más me gustaba eran los vestidos, los muebles lujosos, las reuniones mundanas, los paseos en automóvil y otras distracciones. Fue un año de placer el que medió entre mi casamiento y mi muerte repentina.

    Todos los domingos íbamos a pasear en auto o visitábamos a los parientes de mi marido. Me avergonzaba de mi madre. Esos parientes se destacaban en la vida social, igual que nosotros. Pero en mi interior, sin embargo, nunca fui feliz. Había algo indeterminado que me corroía. Mi deseo era que, al llegar la muerte - la que sin duda demoraría mucho todavía - todo acabara. Ocurría tal como yo lo había escuchado de niña, durante una plática: Dios recompensa en este mundo toda obra buena que se haga. Si no puede premiarla en la otra vida, lo hace en la tierra. Inesperadamente, recibí una herencia de la tía Lote. Mi marido tuvo la suerte de ver sus ingresos notablemente aumentados. Así pude instalar, confortablemente, una casa nueva.

    Mi religión estaba muriendo, como un resplandor crepuscular en un firmamento lejano. Los bares de la ciudad, los hoteles y los restaurantes por los que pasábamos en nuestros viajes, no nos acercaban a Dios. Todos los que los frecuentaban vivían como nosotros: de fuera hacia adentro, no de dentro hacia afuera. Si durante los viajes de vacaciones visitábamos una célebre catedral, tratábamos de divertirnos con el valor artístico de sus obras primas. Los sentimientos religiosos que irradiaban - especialmente las iglesias medievales - yo los neutralizaba criticando circunstancias accesorias de un hermano lego que nos guiaba, criticaba su negligencia en el aseo, criticaba el comercio de los piadosos monjes que fabricaban y vendían licor, criticaba el eterno repique de campanas llamando a los sagrados oficios, diciendo que el único fin era ganar dinero…

    Así era como conseguía apartar a la gracia, cada vez que me llamaba. Especialmente descargaba mi mal humor frente a algunas pinturas de la Edad Media representando al Infierno en libros, cementerios y otros lugares. Allí el demonio asaba a las almas sobre fuego rojo o amarillo, mientras sus compañeros, con largas colas, le traen más víctimas. Clara, el infierno puede ser dibujado, pero nunca exagerado! Siempre me burlaba del fuego del infierno. Acuérdate de una conversación durante la cual te puse un fósforo encendido bajo la nariz, preguntándote: “¿Así huele?”

    Apagaste en seguida la llama. Aquí nadie consigue hacerlo. Te digo más: el fuego del que habla la Biblia no es el tormento de la consciencia. Fuego es fuego! Debe ser interpretado al pie de la letra cuando Aquel dijo: “Apartáos de mí, malditos, id al fuego eterno”. Al pie de la letra! ¿Y cómo puede ser tocado un espíritu por el fuego material? Preguntarás. ¿Y cómo puede sufrir tu alma, en la tierra, si pones el dedo sobre una llama? Tampoco tu alma se quema, mientras tanto el dolor lo sufre todo el individuo. Del mismo modo, nosotros estamos aquí espiritualmente presos al fuego de nuestro ser y de nuestras facultades. Nuestra alma carece de la agilidad que le sería natural; no podemos pensar ni querer lo que querríamos.

    No te sorprendas de mis palabras. Es un misterio contrario a las leyes de la naturaleza material: el fuego del infierno quema sin consumir. Nuestro mayor tormento consiste en saber que nunca veremos a Dios. ¿Cómo puede atormentarnos tanto esto, si en la tierra nos era indiferente? Mientras el cuchillo está sobre la mesa, no te impresiona. Le ves el filo, pero no lo sientes. Pero si el cuchillo entra en tus carnes, gritarás de dolor. Ahora, sentimos la pérdida de Dios. Antes, sólo pensábamos en ella.

    No todas las almas sufren igual. Cuanto mayor fue la maldad, cuanto más frívolo y decidido, tanto más le pesa al condenado la pérdida de Dios, tanto más lo sofoca la criatura de que abusó. Los católicos que se condenan sufren más que los de otras religiones, porque recibieron y desaprovecharon, por lo general, más luces y mayores gracias. Los que tuvieron mayores conocimientos sufren más duramente que los que tuvieron menos. El que pecó por maldad sufre más que el que cayó por debilidad. Pero ninguno sufre más de lo que mereció. Oh, si esto no fuera verdad, tendría un motivo para odiar!

    Un día me dijiste: nadie va al infierno sin saberlo. Eso le habría sido revelado a una santa. Yo me reía, mientras me atrincheraba en esta reflexión: “siendo así, siempre tendré tiempos suficiente para volver atrás”. Esta revelación es exacta. Antes de mi muerte repentina, es verdad, no conocía al infierno tal como es. Ningún ser humano lo conoce. Pero estaba perfectamente enterada de algo: “Si mueres, me decía, entrarás en la eternidad como una flecha, directamente contra Dios; habrá que aguantar las consecuencias”. Como te dije, no volví atrás. Perseveré en la misma dirección, arrastrada por la costumbre, con la que los hombres actúan cuanto más envejecen.

    Mi muerte ocurrió así: Hace una semana - digo según las cuentas que llevan ustedes, porque si calculara por mis dolores, podría estar ardiendo en el infierno desde hace diez años - mi marido y yo salimos en otra excursión dominguera, que fue la última para mí. El día estaba radiante de sol. Me sentía muy bien, como pocas veces. Sin embargo, me traspasaba un presentimiento siniestro. Inesperadamente, en el viaje de regreso, mi marido y yo fuimos enceguecidos por los faros de un automóvil que venía en sentido contrario, a gran velocidad. Max perdió el control del vehículo. Jesús! Se escapó de mis labios, no como oración sino como grito. Sentí un dolor aplastante: comparado con el tormento actual, una bagatela. Después perdí el sentido.

    ¡Qué extraño! Aquella misma mañana, sin explicación, había surgido en mi mente este pensamiento. “Por una vez, podrías ir a Misa”. Era como una súplica. Un “¡no!” claro y decidido cortó el curso de la idea. “Con esas cosas tengo que terminar definitivamente”. Es decir, asumí todas las consecuencias. Ahora las soporto.

    Lo que ocurrió después de mi muerte lo sabes. La suerte de mi marido, de mi madre, lo que ocurrió con mi cadáver, mi entierro, lo sé por una intuición natural que tenemos todos los que estamos aquí. Del resto de lo que ocurre en el mundo poseemos un conocimiento confuso. Sabemos lo que se refiere a nosotros. De este modo veo el lugar donde vives. Desperté de improviso en el momento de mi muerte. Me encontré inundada por una luz ofuscante. Era el mismo sitio donde había caído mi cadáver. Sucedió como en el teatro, cuando se apagan las luces de la sala, sube el telón y aparece una escena trágicamente iluminada. La escena de mi vida. Como en un espejo, mi alma se mostró a sí misma. Vi las gracias despreciadas y pisoteadas, desde mi juventud hasta el último “no” frente a Dios.

    Me sentí como un asesino, al que llevan ante el tribunal para ver a la víctima exánime. ¿Arrepentirme? ¡Nunca! ¿Avergonzarme? ¡Jamás!

    Mientras tanto, no conseguía permanecer bajo la mirada de Dios, a quien rechazaba. Sólo tenía una salida: la fuga. Así como Caín huyó del cadáver de Abel, así mi alma se proyectó lejos de esta visión de horror.

    Este era el Juicio particular.

    Habló el invisible juez: “APÁRTATE DE MI”. De inmediato mi alma, como una sombra amarilla de azufre, se despeñó al lugar del eterno tormento.

    Epílogo de Clara:

    Así terminó la carta de Anita sobre el Infierno. Las últimas palabras eran casi ilegibles, tan torcidas estaban las letras. Cuando terminé de leer la última línea, la carta se convirtió en cenizas. ¿Qué es lo que escucho? En medio de los duros términos de las palabras que imaginaba haber leído, resonó el dulce tañido de una campana. Me desperté de inmediato. Estaba acostada en mi cuarto. La luz matinal entraba por la ventana. Las campanadas de las Avemarías llegaban de la iglesia parroquial. ¿Todo había sido un sueño?

    Nunca había sentido antes en el Angelus tanto consuelo como después de ese sueño. Lentamente, fui rezando las oraciones. Entonces comprendí: la bendita Madre del Señor quiere defenderte. Venera a María filialmente, si no quieres tener el destino que te contó - aunque fuera en sueños - un alma que jamás verá a Dios. Temblando todavía por la visión nocturna, me levanté, me vestí con prisa y huí a la capilla de la casa. Mi corazón palpitaba con violencia. Los huéspedes que estaban más cerca me miraban con preocupación. Quizás pensaban que estaba agitada por correr escaleras abajo.

    Una bondadosa señora de Budapest, un alma sacrificada, pequeña como una niña, miope, aún fervorosa en el servicio de Dios, de gran penetración espiritual, me dijo por la tarde en el jardín: “Señorita, Nuestro Señor no quiere ser servido con excitación”. Pero ella advertía que otra cosa me había excitado y aún me preocupaba. Agregó, bondadosamente: “Nada te turbe - conoces el aviso de Santa Teresa - nada te espante. Todo pasa. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta”. Mientras susurraba esto, sin adoptar un aire magisterial, parecía estar leyendo mi alma.

    “Sólo Dios basta”. Sí, El ha de bastarme, en éste o en el otro mundo. Quiero poseerlo allí un día, por más sacrificios que tenga que hacer aquí para vencer. No quiero caer en el infierno.

    Algunas consideraciones finales

    Quizás no como objeción, pero no puede eludirse una pregunta: ¿Cómo puede haber recordado Clara con tal precisión todas las palabras de la carta de la condenada? Respondemos: quien hace lo más, puede hacer lo menos. Quien comienza una obra, puede también concluirla. Si la manifestación de ultratumba es un hecho preternatural, Clara debe haber tenido también una asistencia preternatural para escribir con exactitud todas las palabras leídas durante la visión.

    La eternidad de las penas del infierno es un dogma. Seguramente, el más terrible de todos. Tiene su fundamento en las Sagradas Escrituras. Ver San Mateo XXV, 41 y 46; II a los Tesalonicenses, 1, 9; Judith XIII; Apocalipsis XIV, 11 y XX, 10; todos estos textos son irrefutables, en los que la expresión “eterno” no puede interpretarse como “largo o prolongado”. De la conveniencia de ilustrar este dogma con un caso particular, nos da ejemplo Nuestro Señor Jesucristo en la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Allí se encuentra una descripción del infierno y del peligro de caer en él. No es otra la intención de este trabajo. Expresa también nuestra finalidad el siguiente consejo: “Vayamos al infierno mientras estemos vivos, para no caer allí después de la muerte”.

    Comment by maría gonzález — Thursday, July 17, 2008 @ 09:12

  14. Si alguien me puede hacer un resumen del ladrillo de “maria gonzález” le quedaría muy agradecido.

    Comment by manolosaco — Thursday, July 17, 2008 @ 09:45

  15. Para meterle el diente a un ladrillo así se necesita una jornada, comida con chuletón de buey, copa y puro.

    Comment by Proust — Thursday, July 17, 2008 @ 09:59

  16. Muy bien Manolo, dando muestras de tu caracter: vago, ves un tocho y te da pereza, despectivo, ves que no te va y lo desprecias, caradura, pides a otros que te lo pongan facil. Vamos el ejemplo de rogelio con barba, tipo Willy Toledo pero sin actuar mal.

    Comment by Rosco — Thursday, July 17, 2008 @ 10:00

  17. Nada nuevo, yo no pude tragarme toda la chapa, es muy indigesta.
    Pero por los primeros parrafos que leí, es algo asi como que ahora yo afirmo que tu eres el lama de los blogeros, que todos te rinden tributo y la peña va y se lo cree. Mitologia pura.
    Menudo tostón, yo creo que ni ella se lo ha leido.

    Comment by Rick — Thursday, July 17, 2008 @ 10:10

  18. No estaría mal poder colapsar-expandir los comentarios y que poder colapsar en una sola linea estos megatochos y seguir leyendo el resto sin tener que hacer scroll media hora

    Comment by Rick — Thursday, July 17, 2008 @ 10:16

  19. Todo lo que sea fustigar con las armas de la ironía la vergüenza de que alguien se quiera arrogar el derecho de dirigir moralmente nuestras vidas siempre me parecerá de perlas.
    Yo creo que la base real del cristianismo es la necesidad del machismo de elevarse “a divinis” y hacerlo un hecho de cultura.Asegurarse el dominio del mundo sin matar al padre, castrando a la madre para no tirársela.Eso sí y que no se la tire nadie más. Manera de conseguirlo:atenazando a todo quisque con la culpa por haber nacido y desposeyendo de atributos sexuales a la mujer.
    A esa tropa de masturezos debería recordárseles de vez en cuando que, si las mujeres no queremos, no nace ni dios.Y que matar al padre es absolutamente necesario para crecer.

    Comment by carme Mínguez — Thursday, July 17, 2008 @ 10:27

  20. Resumen: Anita se muere y va al infierno a cumplir una pena de tormentos terribles durante toda la eternidad por no haber sido buena creyente. A pesar de ello, su dios es misericordioso.

    Comment by Esteban Rosador — Thursday, July 17, 2008 @ 10:31

  21. Sencillamente acojonante Manolo.

    Bravo por María González que ha logrado acojonarnos a todos y hacernos volver, al menos a mí, al buen camino. Prometo ir a misa y rogar a uno de sus tres dioses por la pronta recuperación de la salud mental de esta mujer.

    !!! Arrepientete, Manolo, pues ya has que dado advertido de lo que nos sucederá a los réprobos y descreídos!!!.

    !!! Y era hora de tener noticias del más allá !!!.

    Lo dicho, sencillamente acojonante, - o más bien descojonante -, la cara dura de estos kikos de los cojones.

    Me gustaría leer los comentarios al respecto de Susan Benedicto XVI.

    Saludos

    Comment by Malatesta — Thursday, July 17, 2008 @ 10:33

  22. Clavao, Esteban. Solo que en un sueño. Es una película mística/onírica.

    Comment by Vogler — Thursday, July 17, 2008 @ 10:34

  23. No sé si atreverme

    Comment by emilezola — Thursday, July 17, 2008 @ 10:51

  24. Y si luego les creo remordimientos?

    Comment by emilezola — Thursday, July 17, 2008 @ 10:52

  25. O desatasco sus clónicas y desconfiguradas mentes.

    Comment by emilezola — Thursday, July 17, 2008 @ 10:52

  26. Ya te conocía, Manolo, de un artículo que escribiste al poco de empezarse a editar Público y en el que calificabas de secta las religiones y proponías prohibirlas.
    Yo siempre digo que hay varias clases de actitudes con respecto a la religión. Creyentes practicantes, creyentes no practicantes, agnósticos, ateos y ateos practicantes. En este último grupo os encontráis los que, como tú, no os conformáis con no creer (a mí me la suda), sino que tenéis que exhibiros y pavonearos, reiros y regodearos, burlaros e insultar a los que sí creen. ¿Es ésa la tolerancia que tanto habéis pedido a lo largo de la historia? Según la constitución, tengo derecho a la libertad religiosa. Así que deja de hacer el mamarracho, no vayas a misa, cágate en lo más alto, si quieres, pero hazlo solo, Manolo.
    Por cierto, suscribo el comentario de Pipita. También hay pederastas abogados, informáticos, periodistas…

    Comment by Tolerancia 0 — Thursday, July 17, 2008 @ 11:01

  27. Déjalo Emile. Saturarías más los ficheros de los secretarios de juzgado del infierno. Bastante tienen con la redacción del quinto recurso de la autoría intelectual del 11M o de lo de Filesa. Por cierto, no te he leido nunca farfullar sobre lo de Juan Guerra o los terrenos de renfe de S.S. Reyes, ¿tan joven eres?.

    Saludos inanes.

    Comment by Spanjaard — Thursday, July 17, 2008 @ 11:04

  28. Llega a España, ¡¡¡oh Mahoma¡¡, el icono espiritual del Régimen. Entre libertadores bolivarianos para la igualdad anda el juego.

    “…nosotros lapidamos mujeres, tú permites que impunemente se las asesine…”
    “…nosotros perseguimos a los cristianos, tú ….ni te cuento…”
    “…nosotros utilizamos armas, recuerda que tú nos las vendes….”
    (España sigue vendiendo armas a países que están en conflicto, como Colombia, o que violan los derechos humanos, como Arabia Saudita”, manifiesta Mabel González Bustelo, de Greenpace).
    (Marcelo Risi.BBC Mundo España.”….Muchas de las armas van a países con graves conflictos, como Sudán. Hasta un 40% de las exportaciones de armas de España van a parar en países con conflictos regionales o donde no se respetan los derechos humanos).

    Todo ello aderezado, con una crisis económica consentida y no evitada (la burbuja inmobiliaria, pese al aviso dado por el informe ONU), y otra dosis de más libertad y derechos, para los engañados, manipulados y manipulados súbditos:

    Y ES QUE ESTE TIPO DE JURISPRUDENCIA OBRERA, SOLO PODRIA DARSE BAJO LA BOTA DEL MAYOR DEFENSOR DE LOS DESARRAPADOS, DESCAMISADOS Y CURRITOS. De aquí al despido libre, un papel de fumar Abadie:

    Jurisprudencia del Tribunal Superior de lo Social. La Razón.18.07.2008: .«Para fundar el cese del trabajador, basta con acreditar que las amortizaciones de puestos de trabajo, junto a las otras medidas tomadas, contribuyen a reducir las pérdidas y a superar la crisis económica, sin que sea preciso probar que esas medidas aseguran la viabilidad de la empresa», según establece el dictamen.
    El Alto Tribunal determina así que «basta como regla general con probar la existencia de pérdidas económicas» para justificar un despido y que la empresa no está obligada a probar, además la existencia de pérdidas económicas, que la amortización del puesto de trabajo constituye una medida suficiente y adecuada para superar la crisis.

    ¡¡¡Con dos cojones¡¡¡ Y es que meterse tanto progresismo e izquierdismo, al final, puede provocar sobredosis. De ahí a las alucinaciones obreras, y a un Estado totalitario y sectario, un pasito.
    Y a tí, Manolo, te afectará la crisis 20 minutos?

    Comment by emilezola — Thursday, July 17, 2008 @ 11:09

  29. gracias Saco por el artículo de hoy. y decir que comprendo la actitud de los borbones ante el papelito de recibir y agasajar al sátrapa moro, para eso han sido educados, aleccionados y de eso viven, pero el de la Leti, esa, como mujer, como madre y como persona independiente que fue, esa, no tiene perdón!!

    Comment by palabrica del niño jesús — Thursday, July 17, 2008 @ 11:17

  30. No es el tema principal de discución, pero por allí he leido que se llama a varios dictadores del siglo XX “apostoles del ateismo”. Puede que Stalin y Mao fueran ateos (Aunque Stalin fue seminarista de joven), pero esta claro que Hitler y Musolini no lo eran. El primero tubo buenas relaciones con la iglesia catolica de la época, auqnue algunos historiadores consideren a los nazis neo-paganos. Y que decir del segundo, que fue forjador del tratado de Letran… Vaya, unos grandes ateos, si señor.

    Comment by Cugel — Thursday, July 17, 2008 @ 11:19

  31. Hay personas buenas y malas, pero para que una buena persona haga algo malo hace falta la religión (Steve Weinberg).

    Comment by No me cansaré de repetirlo — Thursday, July 17, 2008 @ 11:44

  32. Comentario por manolosaco — Jueves, Julio 17, 2008 @ 09:45

    Yo esperaré a que hagan la película.

    Comment by Fétido — Thursday, July 17, 2008 @ 12:20

  33. En sus intentos de satanizar el ateísmo, muchos líderes eclesiásticos actuales insisten en equiparar el ateísmo con el comunismo. Esta táctica, que se originó durante la histeria anticomunista del senador Joseph McCarthy, es tan carente de base en los hechos hoy como lo fue entonces. Del solo hecho de que uno sea ateo no se sigue que uno sea comunista. Mark Twain, Thomas Edison, Luther Burbank, Katherine Hepburn y muchos otros son conocidos ateos, y sin embargo nadie los llamaría comunistas.

    De hecho, ha habido muchos países comunistas en Europa y otros lugares que también eran cristianos, incluyendo las católicas romanas Italia, Hungría y Polonia y la Alemania luterana.

    La calumniosa campaña contra los ateos es un intento de ligar a éstos con los crímenes de varias dictaduras comunistas. Pocos negarían que la Unión Soviética de José Stalin era una dictadura totalitaria, o que concentró mucha de su hostilidad contra la Iglesia. Sin embargo, debemos considerar dos factores importantes: 1) si cometió sus crímenes en el nombre del ateísmo, y 2) cuáles fueron sus motivaciones.

    A lo largo de su historia, el pueblo de Rusia siempre ha tenido fuertes inclinaciones místicas. Sus tradiciones místicas se extienden muy atrás en la historia, hasta los tiempos de los primeros establecimientos eslavos hace más de mil años. En el año 988, debido a la conversión de Vladimir I, Rusia se convirtió oficialmente al cristianismo. El pueblo ruso vivía y respiraba religión, y ésta jugó un papel central en sus vidas hasta el tiempo de la Revolución Bolchevique de 1917.

    Stalin (1879-1953) se formó en un seminario, y aprendió bien sus lecciones de manipulación y control mental. Sabía que la mejor forma de sofocar la disidencia y de quebrar la voluntad del pueblo era privarlo de aquello que valoraba más. La religión, por ser tan importante en la vida del pueblo ruso, era el blanco perfecto. Al privar a la gente de la muleta de la religión, él sabía que podía aplastar su espíritu.

    No hay elementos de libre pensamiento (el fundamento del ateísmo) en la filosofía soviética. Stalin con toda seguridad no estaba familiarizado con las bases humanistas del ateísmo; su meta era la creación de un estado totalitario en el que él sería el nuevo dios, cuyos dictados no debían cuestionarse. Los derechos individuales, tan esenciales al libre pensamiento, eran desconocidos en la Rusia soviética.

    Las masacres que tuvieron lugar durante el reinado de Stalin se cometieron en el nombre del estatismo, no del ateísmo, y el estatismo es un subproducto del modo de pensar fundamentalista religioso.

    Toda religión, desde tiempo inmemorial, ha reconocido el papel que juega la religión en sofocar el desacuerdo y en tener quieta y sumisa a la gente. Carlos I de Inglaterra, por ejemplo, dijo una vez que “la religión es el único fundamento firme del poder”.

    Stalin no quería compartir ese poder con nadie. Reconociendo que la Iglesia era el único rival significativo para su supremacía, él la atacó. Sus ataques no tenían nada que ver con diferencias ideológicas; era meramente cuestión de erradicar lo que él percibía como una amenaza.

    La prueba definitiva de que Stalin no actuaba en base a principios ateos pudo verse cuando sonaron los primeros disparos de la Operación Barbarroja* en la Segunda Guerra Mundial. Las cosas no iban bien para los ejércitos rusos por ese entonces, y Stalin, previendo una posible revolución en el frente doméstico, buscó formas de amasar una amplia base de apoyo para el esfuerzo bélico. Para lograrlo, reinstituyó la jerarquía de la Iglesia Ortodoxa para servir a la “Madre Rusia”. Esto muestra que Stalin de ningún modo era reacio a promover la religión si hacerlo servía a sus propósitos.

    Evidentemente, la tiranía de Stalin se basaba en las premisas totalitarias que aprendió de la religión: obediencia ciega, reverencia a una figura divina (en forma humana), así como una visión utópica de castillos en el aire. Su gobierno nunca toleró la libertad de pensamiento. Las políticas de Stalin fueron la antítesis de la filosofía atea.

    De hecho, uno puede formar un argumento histórico mucho más convincente al igualar el cristianismo con el fascismo que al ateísmo con el comunismo. El cristianismo ha mostrado sus rasgos totalitarios en incontables ocasiones a través de la historia. Cada vez que un país ha basado su gobierno en principios fundamentalistas cristianos, ese país se ha convertido en una dictadura. Tales gobiernos jamás han tolerado la disidencia ni los puntos de vista opuestos, y nunca han dudado en usar la violencia para imponer su voluntad. Esta actitud puede rastrearse hasta la más temprana historia de la Iglesia y hasta la Biblia misma. Las doctrinas bíblicas que los déspotas han encontrado ser invaluables para ellos incluyen la obediencia a la autoridad, el menoscabo de la razón humana, la visión de la humanidad como intrínsecamente mala, y la creencia de que esta vida es de importancia secundaria respecto de una vida posterior imaginaria. Doctrinas como ésta tienden a debilitar las resistencias y a hacer a la gente más susceptible a la influencia política. Habría que tener esto en mente al escuchar los puntos de vista de los dirigentes religiosos y políticos actuales. Para estar seguros, ellos frecuentemente hablan de moralidad, amor y compasión, pero subsiste el hecho de que el amor cristiano históricamente siempre ha sido un amor condicionado, aplicable sólo a los cristianos del mismo bando; los que no se convertían eran sometidos a cruzadas, inquisiciones, quemas, torturas y muerte. En tiempos más ilustrados, gracias a la influencia de los principios humanistas de la Ilustración, estas prácticas han sido eliminadas en su mayoría, pero el ostracismo social sigue siendo una poderosa arma contra el disenso.

    Los horrores forjados por el cristianismo no pueden ser dejados de lado como si fueran historia antigua sin importancia. En el siglo XX fue el Vaticano quien primero apoyó y reconoció al fascismo, considerándolo un arma poderosa contra el “comunismo ateo”. El Vaticano apoyó a los distintos vástagos del gobierno fascista en el período de entreguerras, dando reconocimiento diplomático a Mussolini en 1929 y jugando un papel instrumental en la formación del gobierno de la Francia de Vichy, la España de Franco, y el gobierno Ustacha de Croacia.

    El caso de Croacia es particularmente interesante. Durante la Segunda Guerra Mundial, la población de Croacia sufrió, en proporción al tamaño del país, mayor pérdida de vidas que cualquier otro país durante la guerra. Muchos de los campos de concentración eran dirigidos por sacerdotes católicos, entre ellos el legendario campo Jasenovac, conocido como “el pozo de la muerte”, que fue dirigido por el padre Miroslav Filipovic.

    El apoyo del Vaticano a Hitler es también materia de registros históricos. El Vaticano firmó un tratado con la Alemania Nazi el 20 de julio de 1933. Hitler se refirió varias veces a sí mismo como cristiano tanto en sus discursos como en sus escritos, y nunca fue excomulgado por la Iglesia Católica. A todo soldado nazi se le exigía llevar una cinta con la inscripción “Got mit uns”, que significa “Dios con nosotros”.

    Hubo numerosos seguidores nazis también en los Estados Unidos. Dos de los más rabiosos antisemitas de esta época fueron pastores eclesiásticos, el Reverendo Gerald L.K. Smith (1898-1976) y el padre Charles Coughlin (1891-1979), el que dijo que “La guerra de Alemania es una batalla por el cristianismo”.

    Son notables las semejanzas ideológicas entre el fascismo nazi, el comunismo soviético y el cristianismo. El racismo es un componente medular y esencial de todos ellos; los cristianos y los nazis persiguieron a judíos y no creyentes, y los soviéticos, debido a sus orígenes eslavos, veían a todos los demás como intrínsecamente inferiores. Podemos seguir el rastro de esa ideología hasta los tiempos de los antiguos hebreos, quienes se veían a sí mismos como “el pueblo elegido”. Justo allí se encuentra la receta para una ideología etnocéntrica y racista.

    Hay otras semejanzas ideológicas más. Todas tienden a ser etnocéntricas, a considerar el mundo a su alrededor como esencialmente malo, y todas tienden a verlo todo en términos simplistas, dualistas: Nosotros contra Ellos, el Bien contra el Mal, etc. Éste es un hecho muy importante que debe recordarse cuando los fanáticos religiosos actuales insistan en que todos sigan los absolutos de su religión.

    El ateísmo se basa en los principios de la razón, la libertad y los derechos individuales. Se opone a todas las formas de ideología totalitaria. Sí, es cierto que hay individuos ateos que son también comunistas. Sin embargo, el intento de ligar a todos los ateos y a todos los comunistas bajo las mismas banderas ideológicas es insostenible cuando se revelan los hechos. Pero entonces, ¿qué tiene que ver la fe con los hechos?

    * Operación Barbarroja: nombre clave del plan nazi para la invasión de la Unión Soviética por la Alemania hitleriana, que comenzó el 22 de junio de 1941 (N. del T.).

    Comment by Mikimoss — Thursday, July 17, 2008 @ 12:58

  34. Excelente, Mikimoss. Es una pieza de convicción impecable. El problema es que los piadosos libegales no utilizan mucho la razón, prefieren la fe ciega, la manipulación y las cortinas de humo. O si no ya verás las respuestas de los trolls titulares.

    Comment by No me cansaré de repetirlo — Thursday, July 17, 2008 @ 13:25

  35. Parece que el 28 de diciembre haya cambiado de fecha.

    El jeque de Arabia Saudí viene a teorizar sobre importamísimos temas que en su país resuelve con patadas, cárcel, ejecuciones…
    Os acordais de la coña de los peperos con el jersey de Evo?; a que no le dicen a éste que el mantel no se pone en la cabeza.

    A qué no se atreve el borbón a decirle aquello de “”por qué no te callas”".

    El Alvaro Uribe, otro matón al servicio de su venganza, va y dice que el militar del ejército ,temiendo por su vida, se puso nervioso y se colocó un logotipo de Cruz Roja en el brazo.Pero, bueno, en la armada colombiana hay hombres o gallinas? Comete un grave delito tipificado en el derecho internacional y no pasa nada. La Cruz Roja no piensa tomar medidas, curioso, ya todo vale.

    Habiendo chorizoa a malsalva en este país, que hacen y deshacen para evadir impuestos, el estado de derecho la toma con De Juana Chaos. La Maite Pagaza tan contenta. Tía, por qué no aplicamos la misma ley a tu hermano que fué un matón de Eta.

    Comment by MariaDLV — Thursday, July 17, 2008 @ 13:26

  36. Esteban, cuando hablo de la religión atea me refiero a todos aquellos que la defienden como dogma, que afirman que Dios no existe, algo que no niegan ni siquiera los científicos, aunque tampoco dicen que exista claro.

    Stalin pudo ser en juventud lo que quisieras, Manolo seguro que de mozo alguna vez rezo y ahora es ateo, Mussolini era socialista y sindicalista también al inicio y solo uso a la Iglesia por vivir en un país con mayoría católica, pero el no lo era, y mucho menos Hitler que veía en ellos la ignorancia personificada y un obstáculo para conseguir lo que quisiera, Mao sería ateo como el resto de chinos, lo que no era en su mayoría el resto de chinos es ser asesino de masas como lo era el. Dices que el stalinismo y el nacionalsocialismo se parecen mucho al catolicismo, lo cierto es que no salvo que veas cierto parecido por el culto al “jefe”, pero si quieres una comparación más acertada te sugiero que veas las reformas sociales de Hitler y las compares con el socialismo de ahora, el tipo era vegetariano, creo leyes para la defensa de los animales, dio prestaciones sociales a los desfavorecidos, aborrecía el maltrato animal, mejoro las condiciones de los obreros, incluso diseño en parte el famoso automóvil escarabajo, para las familias alemanas a bajo coste. Pero estarás conmigo en que Hitler no era socialista, era un genocida, un loco, un asesino, un manipulador…, tampoco era católico ni se parecía remotamente.

    De todas las religiones dices que la católica es de las más malvadas, si te refieres a las cruzadas, la Inquisición, y las riquezas que han obtenido te diré lo siguiente. La primera cruzada la ordeno un Papa para levantar el sitio de una ciudad cristiana, las otras fueron empresas de los reyes para conseguir tierra y riquezas, eso si, con la bendición del Papa, pero se lucraban los reyes. La Inquisición era un tribunal que con métodos de tortura intentaba sacar una confesión de ser hereje, pero quien condenaba y mataba a ese preso era las leyes de los reyes, la Iglesia no les mataba. Por este motivo, se asesino entre otros, no por la Iglesia si no por estar en contra del rey de turno, a los templarios que fueron ahorcados por envidia del rey de Francia y a Juana de Arco, porque al rey inglés le interesaba matarla. Son casos notables, ahora piensa en esos vecinos de hace 600 años que acusaban a alguien que le caía mal para ser un apestado, de todos modos no justifico nada de eso, pero hay que entender la mentalidad de aquellos siglos, el país en el que te encuentras, España, hizo un genocidio en nombre de Dios en América…, sin embargo, sabes también como yo que fue por el oro y la plata, no por Dios. Y a pesar de que Bush hable con Dios en la intimidad, sabes que es por el petróleo y la Iglesia no lo apoya. Sobre el papel de la mujer en la Iglesia no es machismo, si la moda y perdona por lo soez, es dentro de 50 años anillarse los huevos y vestir de rosa, para vender los sacerdotes no tienen que hacer eso, la mujer es igual que el hombre en cualquier faceta, en cualquier profesión, en la religión tienen un papel importante, igual que el mió que soy hombre y católico, lo único es que no pueden dar misa y no lo pueden dar porque en ningún lado lo pone y si se empieza a diseñar una Biblia cada 100 años para vender más, se pierde la autenticidad del mismo. De todos modos tienes la Iglesia anglicana que deja a las mujeres dar misa y no te he oído decir que seas anglicano, por tanto veo esto del machismo como pura paja para tener algo más con lo que atacar a la Iglesia, recuerda que los anglicanos rezan también al Dios que rezan los católicos, (aunque en realidad todas las religiones rezan al mismo Dios). Aún así, en el libro sagrado de ambos, la Constitución dice que debes respetar las creencias de los demás y no insultarlas, creo que esa parte no te termina de gustar.

    Para terminar el asunto del Rey, Manolo suele hacer algo, cuando critica al PSOE mete a la Iglesia por medio, así, nadie le puede decir que no le mete caña al PSOE pero en realidad nadie se centra en ese tema porque mete a la religión que como ves, desvía el tema. Cuando critica al PP también mete a la Iglesia pero como pinceladas, te lo mete entre líneas. La religión está muy bien, podemos hablar largo y tendido sobre ella pero la verdad es que me gustaría que algún socialista me dijera como un hombre de paz, de derechos humanos, con talante…, se ve con este hombre que es todo lo contrario, quizá quiera gobernar 12 años y piense que con el petróleo algo más barato pueda hacerlo. El Rey se lleva bien con los jeques y reyes árabes, porque es Rey y los árabes a sus “iguales” les tratan así, pero nos conviene porque por nuestro Rey se implantan empresas españolas allí, y por eso, ha mandado al Rey Zapatero, para conseguir mayores objetivos económicos. Creo que el tema se ha desviado bastante, por eso sería algo muy positivo que la buena izquierda hablase de este acto de Zapatero.

    Comment by PipiTa — Thursday, July 17, 2008 @ 15:48

  37. Solbes reconoce ahora que la crisis es “la más compleja vivida nunca” a este parece ser que vino dios a verle y que se esta arrepintiendo de todos sus embustes y mentiras que hizo ante las cámaras de televisión en el debate que tubo con Pizarro antes de las elecciones del 9 de marzo de este año 2.008. Arrepentidos los quiere Dios. Esperemos que Zp coja puntos y también empiece a clarificar y reconocer esta crisis tan aguda, la cual
    Pedro Solbes, ha admitido que esta crisis económica “es posiblemente la más compleja que nunca hemos vivido, por la cantidad de elementos que hay encima de la mesa”.Zapatero asegura que el nuca subiría en un barco en el que el capitán tuviera dudas y se ha mostrado convencido de que el futuro es “progreso, más derechos sociales, más fortaleza económica e igualdad”. Este personaje esta en el limbo esperemos que Dios y los santos apóstoles y la mismísima trinidad le venga haber y le den el don de decir las verdades y nos deje de mentir una vez y otra también y empiece a navegar el barco que el personal mente esta llevando a la deriva. Es hora, que se de cuenta que al pueblo español no se le puede engañar con palabritas y oratorias disimuladas, las cosas las hay que llamar por su nombre. Esto es una crisis tan galopante que va hacer tambalear al gobierno, anticipando unas elecciones generales, dado que este capitán de barco perdió la brújula el norte y los 4 puntos cardinales. Por lo tanto muchos con conciencia y dignidad lo empiezan a abandonar, solo hay que escuchar la tertulias del la radio y sobreganara la Cadena Ser, para darse cuenta que ese sectarios ideológicos a favor del PSOE Y de Zp. Esperemos que los sindicatos se salgan del pesebre del buen vivir y se den cuenta que por ese camino que escogieron hace tiempo, no es el adecuado para representar a la clase trabajadora de este país. Yo jamás pagare una cota sindical, don viera que los dirigentes sindicales no dicen ni está Boca es mía. En los tiempos de Felipe González quiero recordar que se le hicieron 3 huelgas generales. Eran otros tiempos y otras agallas de dirigentes, de lo cual carecen estos personajes que hoy representa el sindicalismo. La razón no se la debe dar al gobierno ni a la patronal, sino al pueblo trabajador. Esto hoy no ocurre ¡a si!.

    Comment by Manuel Fanjul — Thursday, July 17, 2008 @ 15:54

  38. Sobre el ateismo o catolicismo de Adolfo Hitler.

    En el diario Informaciones de Madrid, el día 3 de mayo de 1945, al conocerse la noticia de la muerte de Hitler, se publicó lo siguiente:

    “Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió mientras defendía al cristianismo”.

    Más adelante también aparece:

    “Sobre sus restos mortales se yergue su victoriosa imagen moral. Con el triunfo del mártir, Dios le da a Hitler los laureles de la victoria”.

    Y también en el libro “The Nazi Persecution of the Churches,” (La Persecución Nazi Contra las Iglesias), de J.S. Conway, aparece la siguiente cita de Hitler:

    “Personalmente estoy convencido del gran poder y profunda significación del cristianismo, y no permitiré que se promueva ninguna otra religión. Por esa razón me alejé de Ludendorff y rechazo el libro de Rosenberg. Lo escribió un protestante. No es un libro del Partido. El no lo escribió como un hombre del Partido. Que los Protestantes discutan con él… Como católico, nunca me siento cómodo en la iglesia evangélica o sus estructuras. Por eso tendría gran dificultad si tratara de reglamentar los asuntos de las iglesias protestantes. De todas maneras el pueblo evangélico o los protestantes me rechazarán. Pero ustedes pueden estar seguros: Protejeré los derechos y la libertad de las iglesias y no permitiré que las toquen, por tanto, no deben temer por el futuro de la iglesia”.

    Y otra, del mismo libro, donde indica sus puntos de vista respecto a los judíos:

    “En cuanto a los judíos, sólo estoy siguiendo la misma política que durante 1,500 años ha adoptado la Iglesia Católica, al considerarlos peligrosos y confinarlos a guetos, etc., porque ella sabía cómo eran ellos. No pongo la raza por encima de la religión, pero en los representantes de esta raza veo el peligro para la iglesia y el estado, y tal vez yo esté prestando un gran servicio a la cristianidad”.

    También se puede comentar sobre el apoyo del Vaticano para que Hitler alcanzara el poder a cambio del Concordato.

    Comment by Duende — Thursday, July 17, 2008 @ 16:51

  39. Duende, una cosa es lo que diga la prensa de Madrid que como bien sabes, nuestro país hizo una división de “voluntarios” para ir a Rusia a combatir, lo que diga la prensa alemana, o lo que diga cualquiera…, y otra es lo que decía el propio Hitler. Es decir, que tú te puedes declarar ateo, puedes repudiar a la Iglesia y cuando mueras decir que eras el mejor católico de todos. Es cierto que de los judíos dijo también que mataron a Dios y otras lindezas, pero jamás se declaro católico, pongo algunas frases del propio Hitler en relación ha este tema y que se pueden leer en la wikipedia.

    “En España, bajo la dominación de los Árabes, la civilización alcanzó un nivel que raramente se ha repetido. La intromisión del cristianismo ha traído el triunfo de la barbarie. El espíritu caballeresco de los Castellanos es efectivamente una herencia de los Árabes. Si Carlos Martel hubiera sido derrotado, el mundo habría mudado su faz. Ya que el mundo estaba condenado a la influencia judaica (y su subproducto, el cristianismo, ¡es algo tan insípido!), hubiera sido mejor que triunfara el Islam. Esta religión recompensa el heroísmo, promete a los guerreros la gloria del séptimo cielo”. (28/08/1942, Hitler”s Table Talk 1941–1944, Enigma Books, 2000, p.667).

    “Las mujeres españolas, aunque hablen varias lenguas, son excepcionalmente estúpidas. La mujer de Franco, por ejemplo, acude cada día a la Iglesia. Reconozco que la confesión tiene sus ventajas; la mujer obtiene la satisfacción de la absolución y el permiso para seguir con sus jueguecitos, ¡y el cura tiene el gusto de enterarse de todo!”

    Está frase las suscribiría el propio Manolo Saco, y como todos sabemos, no es católico.

    “Yo no hubiera intervenido en la revolución de España de no haber sido por el peligro rojo que amenazaba a Europa. El clero se hubiera tenido que exterminar”.

    Por supuesto que la Iglesia permaneció callada, tuvieron miedo, miedo que debo recordar tenían todos, incluso algún cardenal estuvo a favor de Hitler, perfecto, eso no lo niego, Hitler creía en Dios pero no era católico, ni protestante, ni anglicano ni ortodoxo, era un loco que iba por libre. Si tú dices que era católico…, pues vale.

    Comment by PipiTa — Thursday, July 17, 2008 @ 17:48

  40. ¡Yo me atrevo Manolosaco! Y espero que lo leas aunque no me dés respuesta.
    Me voy a centrar para no extenderme, hacia el lado que pertenece al infierno y sobretodo a lo que yo en mi particular investigación sobre Dios he descubierto y es, mi conclusión, lo siguiente: A lo que llamo o entiendo que puede ser Dios es un ser que se manifiesta con un cuerpo que no vemos pero que toda naturaleza parece sentir. Se introduce en todo lo creado y por definición en el ser humano se manifiesta como la posibilidad de racionalizar. Comprender, saber; lo que dá lugar a que tengamos inteligencia. Y estar en armonía con este ser es vivir: (”Quien a Dios tiene nada le falta” “Sólo Dios basta”). El infierno es la ignorancia.
    Lo he leido entero…¡”El ladrillo”!. Y lo único que deja es miedo, como todas las religiones.
    Se empeñan en hacer de Dios un hombre, cuando somos todos los que podemos poseerlo.
    Un saludo de Carmen.

    Comment by Carmen R.M. — Thursday, July 17, 2008 @ 17:51

  41. Como titulaba hoy un suelto de El País, “reunión de pastores….”. Pues eso, ovejas muertas. Ovejas lapidadas, despedazadas a bombazos o quemadas en la hoguera; los métodos son variados y van cambiando según épocas y presupuesto. Porque en esa cumbre de Madrid abundan los financiadores del terrorismo de “uno y otro signo” pero siempre cometido en nombre del Dios monoteísta, ése Anciano Supermacho y con unas malas pulgas del copón (véanse sus “hazañas” en los libros sagrados de las religiones monoteístas).

    Zapatero ha puesto cara de circunstancias, y se ha abstenido de hacer discurso alguno en esa especie de cumbre de sicarios del Gran Padrino. No está mal, pero su presencia estaba de más ahí. Que se vasyan a joder a otra parte, coño.

    Comment by joaquim — Thursday, July 17, 2008 @ 18:25

  42. SIN COMENTARIOS…. NO HACEN FALTA.

    http://www.historianr.com/hitler_y_la_religion4.htm

    Hitler y la Religión

    1.- La posición del Partido Nacionalsocialista frente a la Iglesia.

    Hitler era católico. No se trata ya de una herencia paterna que debe mantenerse, pues si bien fue católico por nacimiento, defendió y de forma bastante clara, su condición de tal, pese a que ello pudiera mermarle la adhesión de los sectores protestantes. El libro Mi Lucha, contiene puntos fundamentales en el tema que nos ocupa: “Un caudillo político no debe mezclarse en las cuestiones religiosas de su pueblo, pues si así procediera no sería ya un político sino un reformador, suponiendo que tuviera las condiciones de tal”. Otro asunto que aborda Hitler en Mi Lucha, relacionado con las cuestiones religiosas es el de la intromisión de la religión en la política y viceversa. Hitler opinaba en contra de dicha intromisión. Hasta aquí, un resumen de lo contenido en Mi Lucha. Pero para demostrar que su posición fue imperturbable a lo largo de los años y que no varió con el paso del tiempo, ya fuera en la lucha por el poder o una vez alcanzado éste, ofrecemos algunos fragmentos de sus discursos.

    El 12 de abril de 1922, al principio de su carrera política, aun antes de escribir Mi Lucha dijo en un discurso: “Mi sentimiento cristiano me señala a mi Señor y Salvador como luchador. Me señala al hombre que, en otro tiempo, solo, rodeado únicamente de unos pocos seguidores, reconoció a estos judíos y llamó a la lucha contra ellos y que, verdadero Dios, no fue el más grande entre los mártires, sino el más grande entre los luchadores ! Con amor ilimitado, como cristiano y como hombre, leo el lugar que nos relata cómo el Señor acabó por arremangarse y por tomar el látigo, para arrojar del templo a los usureros, engendro de vívoras ! Reconozco su lucha gigantesca por este mundo contra el espíritu judío, despues de dos mil años, con la más profunda emoción y con tanta mayor fuerza por el hecho de que fue crucificado por ello (profunda agitación en la sala). Como cristiano no tengo el deber de dejarme desollar, sino que tengo el deber de ser un luchador por la verdad y el derecho”.

    El 1 de febrero de 1933, es decir, el día siguiente a su nombramiento como Canciller afirmaba: “Quiera Dios conceder su gracia a nuestra obra, orientar rectamente nuestra voluntad, bendecir nuestras intenciones y colmarnos con la confianza de nuestro pueblo”.

    Y en el primer discurso de Hitler en el Reichstag, el 21 de marzo de 1933, en la iglesia de la guarnición de Potsdam, terminó el Führer diciendo: “Quiera tambien la Providencia concedernos el valor y la constancia que en este recinto sagrado para todo aleman sentimos en torno nuestro, hombres que luchamos por la libertad y la grandeza de nuestro pueblo, reunidos al pie de la tumba del más grande de sus reyes”. El 1 de mayo de 1933, ante dos millones de obreros alemanes, dijo: “El pueblo alemán no es ya el pueblo sin honra, de la desvergüenza, de la anarquía, de la pusilanimidad y de la incredulidad. No, Señor, el pueblo alemán es ya otra vez fuerte en su voluntad, fuerte en su perseverancia, fuerte para sobrellevar todo sacrificio. Señor, no nos apartamos de Ti ! Bendice nuestra lucha por nuestra libertad y con ello por nuestro pueblo y nuestra Patria”.

    En el Congreso de Nüremberg de 1935 decía: “Nuestras catedrales son los eternos testimonios de nuestra pasada grandeza”. Y ya en la guerra, el 6 de octubre de 1939: “Como Führer del pueblo alemán y Canciller del Reich únicamente puedo en estos instantes dar gracias a Dios por haberme dado su milagrosa bendición en nuestra primera y dura lucha por nuestros derechos y rogarle que nos ayude a encontar el camino verdadero, así como el de todos los demas, a fin de que no sólo el pueblo alemán, sino toda Europa, gocen de una felicidad en la paz”. El 30 de enero de 1942, eran sus palabras finales: “Y vos, Señor, dadnos fuerza para defender la libertad de nuestro pueblo, de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos. Y no solo a nuestro pueblo alemán, sino tambien a toda Europa”.

    El 30 de enero de 1944, decía: “Por eso, cuanto mayores sean hoy las preocupaciones, tanto más alto apreciará, juzgará y recompensará el Todopoderoso a los que frente a un mundo de enemigos han enarbolado en sus leales manos la bandera y han avanzado resueltamente con ella”. Tambien el último discurso de Hitler está lleno de referencias al Todopoderoso y así, el 24 de febrero de 1945, decía: “Frente al aniquilamiento judeo-bolchevique y frente a sus asesinos de América y Occidente de Europa, no hay más que un imperativo: poner en acción con fanatismo extremo y enconada entereza hasta las últimas fuerzas que un Dios bondadoso permite que el hombre encuentre en épocas graves para la defensa de su vida”.

    El partido y sus organizaciones:

    La opinión del partido queda reflejada en el punto 24 de su programa que dice: “Exigimos la libertad para todas las denominaciones religiosas dentro del Estado mientras no representen un peligro para éste y no militen contra los sentimientos morales de la raza alemana”. Este párrafo se refiere a organizaciones tipo “Testigos de Jehová” o también a la religión judía. “El partido, defiende en su carácter de tal, la idea del cristianismo positivo pero no se compromete, en materia de credo, con ninguna confesión en particular. Combate el materialismo judío infiltrado entre nosotros”.

    Respecto a las más conocidas organizaciones del Partido, la SA y la SS podemos decir que los estandartes de las SA eran bendecidos por los obispos y ademas uno de los puntos de dicha organización rezaba: “Nuestro movimiento está decidido a proteger las dos confesiones: católica y protestante”.

    En cuanto a las “terribles” SS, debe darse a conocer el texto segundo de los juramentos que debian hacerse para ser miembro de ellas. Este decía: “Crees en Dios?” y debia responderse: “Sí, creo en un Dios Todopoderoso”.

    Se ha dicho que los niños de las Juventudes Hitlerianas eran enseñados con canciones ateas. Ahora bien, hemos localizado un centenar de canciones, antiguas y modernas (algunas compuestas por el propio Baldur von Schirach, jefe de las mismas) en las cuales la religiosidad es evidente y la palabra Dios se repite con frecuencia.

    Creemos en Europa,

    creemos en el nuevo orden,

    creemos en la juventud,

    creemos en el triunfo de lo bueno,

    porque creemos en Dios

    Baldur von Schirach

    Joseph Goebbels: Hijo de padres católicos, Goebbels recibió una educación de tal caracter religioso. Ya en su juventud obtuvo una especie de beca de una organización católica llamada “Alberto Magno” y llegado al poder mantuvo siempre una actitud moderada. El Dr. Goebbels es autor de numerosas obras y es de la titulada “El comunismo sin máscara” de la que extraemos lo siguiente: “El bolcheviquismo niega la religión por principio, fundamentalmente y de antemano y no ve en ella más que opio para el pueblo. El nacionalsocialismo, por el contrario, con su tolerancia, respecto a las confesiones, propugna un idealismo creyente y trascendental”.

    En su obra: “El bolchevismo en la teoría y en la práctica”, hablando sobre los sucesos ocurridos en España, escribe: “Es difícil formarse idea exacta de los detalles espantosos que llegan hasta nosotros relativos a ejecuciones de sacerdotes y atentados vergonzosos contra religiosos, por parte de anarquistas y comunistas. Este es el verdadero aspecto del ateísmo bolchevique, que todavía se atreve, en algunos países, a colaborar con las Iglesias. Pero los cadáveres de las religiosas sacadas de sus ataúdes constituyen un exponente de lo que es capaz el bolchevismo”. Al contrario de los que ocurría en todo el mundo, Goebbels, en esta obra -leída en el Congreso de Nüremberg de 1936- denuncia el horrendo crimen.

    El día 19 de abril de 1945, diez días antes de morir y cuando los rusos se hallaban ya a las puertas de Berlín, decía Goebbels: “Debemos dar una y otra vez gracias a Dios de que en tan terribles tiempos nos haya concedido a un verdadero Führer”. Y el 3 de diciembre de 1928 había escrito: “El movimiento Nacionalsocialista se funda en un cristianismo positivo sin atarse a una determinada confesión. En él tiene su puesto tanto el protestante como el católico y el cristiano-aleman”.

    Rudolf Hess: El prisionero de la paz, no era -al igual que otros dirigentes nacionalsocialistas- partidario de una determinada religión, manteniendo, casi por tradición, la recibida por sus padres. Pero ello no era obstáculo para tener un verdadero conocimiento de la existencia de Dios y de su bondad infinita y, como no, de su justicia divina. Precisamente a este respecto es conveniente recordar sus últimas palabras en el juicio de Nüremberg, donde declaró: “Soy feliz de saber que he cumplido con mi deber frente a mi pueblo….mi deber como alemán, como nacionalsocialista y fiel colaborador del Führer. No me arrepiento de nada. Si me hallara al principio volvería a actuar como lo he hecho. Siento la mayor indiferencia por las decisiones de los hombres: algún dia compareceré ante Dios para rendirle cuentas y se que Él me declarará inocente”.

    Heinrich Himmler: Era sobrino del famoso jesuita P. Himmler, hijo del director de la Escuela católica de Munich y hermano de un monje benedictino que vivía en el monasterio de Mariaalach. En sus discursos mencionaba frecuentemente a Dios. En su discurso del 19 de octubre de 1944 decía: “Nuestro Señor ha creado los pueblos, que no son invención de la voluntad humana. En un devenir creador de milenios, nació, segun sus altos designios, el pueblo aleman, con sus ricos dones, su bella patria y sus difíciles condiciones de vida. Sin limitaciones nos doblegamos ante la Ley Eterna y con ella ante la Patria”.

    Wilhelm Frick: Frick, ministro de las leyes raciales, era tambien un creyente. Llegó incluso a redactar oraciones. Una de ellas decía: “Señor, líbranos de la mentira y de la traición. Yo se que la falta de Dios y la falta de Patria aniquilan a nuestro Pueblo”.

    Hermann Goering: Ministro del Aire. Héroe de la Primera Guerra Muncial. Dijo en Viena el 26 de marzo de 1938: “Se afirma: ahora es exterminada la religión, ahora es eliminada la fe! Pues entonces que se me enseñe la iglesia que, como ha ocurrido en España, haya sido destruída o incendiada. Que se me muestre a los sacerdotes que hayan sido torturados o desollados. Que se me enseñe una iglesia que haya sido cerrada y en la cual los fieles no pueden rezar. Que se me muestre a un sacerdote al que se le haya impedido dedicarse a sus funciones sacerdotales o que haya sido arrastrado por las calles, despues de haber sido decapitado, como hicieron los comunistas en España. Si fue detenido un sacerdote, esto no ocurrió por dedicarse a sus misiones sacerdotales, sino porque se hizo demasiado mundano. Sólo queremos que se efectue una clara separación. La Iglesia tiene sus funciones determinadas, muy importantes y muy necesarias y el Estado y el Movimiento tienen otras misiones igualmente importantes y decisivas. Si hubiesemos sido antirreligiosos o anticreyentes, habría estado con nuestro movimiento la bendición del Todopoderoso? Hemos empleado toda la fuerza de nuestro sentimiento religioso para poder mantenernos firmes en la terrible lucha! Creen que esto habría sido posible sin nuestra más profunda fe en Dios, en el Todopoderoso?”

    Alfred Rosemberg: Ha sido considerado el máximo enemigo de las religiones. Si tenemos en cuenta que Rosemberg jamás poseyó influencia decisiva en la política, puesto que nunca ocupó puesto relevante alguno, parece asombroso conceder tanta importancia a su obra: “El Mito del Siglo XX”. De ella se llegaron a hacer 800 mil ejemplares. Pero las ediciones del libro de Hitler “Mi Lucha” - que como hemos probado era netamente favorable a las religiones- llegaron a superar, ya en 1943, los diez millones de ejemplares, hasta llegar al extremo de ser considerado el libro más vendido despues de la Biblia.

    2.- La Posición de la Iglesia frente al partido

    El Concordato:

    Ya en el primer año de gobierno nacionalsocialista se logró lo que los otros gobiernos precedentes no habian conseguido: firmar un Concordato con la Iglesia Católica. Esta circunstancia echaba por los suelos las teorías democráticas de una supuesta enemistad entre ambos organismos. Entre los diversos apartados del Concordato se hallaba la reglamentación del impuesto de culto y su cobro y las distintas protecciones a la Iglesia y a sus ministros.

    En el texto del Concordato puede leerse: “En virtud de las normas del Concordato el hábito religioso será protegido por una disposición civil, del mismo modo que lo estan los uniformes oficiales. El Estado sufragaba además los gastos de las facultades de Teología existentes en las Universidades alemanas que eran ocho, aparte de otros seis centros de menores dimensiones.

    La prensa “aliada” vociferaba contra el nacionalsocialismo por supuestas restricciones en Polonia. En una carta que no llegó a ser publicada en el diario “La Verdad” de Murcia, D. José Antonio Vidal Gadea, miembro de la División Azul y caballero de la Cruz de Hierro confirmaba que en los territorios bajo jurisdicción de Rosemberg: “Estuve durante el mandato aleman en primera línea y recorrí (no precisamente por deporte) diversos hospitales situados en ciudades alemanas, así como de naciones bálticas y pude comprobar la celebración de Misas y Oficios en los templos cristianos. Un detalle interesante es que a bastante distancia de los templos se colocaban letreros advirtiendo su proximidad y ordenando silencio para no perturbar las prácticas religiosas…. Las unidades alemanas contaban todas con capellanes de acuerdo con el credo religioso de sus componentes… En el equipo de los combatientes católicos se incluía un anillo con un “decena” para el rezo del Santo Rosario”. Debemos añadir que, como es sabido, todos los soldados llevaban en su cinturón la tradicional frase “Gott mit uns” que significa “Dios con nosotros”.

    Opiniones de religiosos:

    En el folleto titulado “Por qué el Eje ganará la guerra? Polémica y razón de la Europa cristiana” que venía a representar la forma de pensar de muchos sacerdotes, decía: “Si Hitler no hubiese forjado la actual Alemania, Europa se encontraría indefensa frente al comunismo y como la subida al poder de Hitler no puede explicarse humanamente, debemos concluir que el Dios de las Victorias coloca a Adolf Hitler en el poder para ser el salvador de la Civilización y del Cristianismo”. El presbítero José Manuel Vega y Diaz, exclama en su obra “La plaga maldita del comunismo”: “Ojalá que los ejércitos del Eje y sus aliados venzan y hagan desaparecer esta plaga maldita que ha roído la existencia de la humanidad en sus mismas entrañas!”.

    El reverendo M. Yate Allen, inglés, decía: “Es porque soy sacerdote y porque creo firmemente en la religión cristiana por lo que acojo con regocijo y doy gracias al Todopoderoso por lo que ha sido llevado a cabo por Mussolini y Hitler”. Y el reverendo Geoffrey Dymock, vicario de St. Bede, Bristol, hablando sobre la Alemania de Hitler la calificaba como “una de las grandes razas de Europa que ha conseguido desembarazarse de las penas de una vil esclavitud de la finanza internacional”. El Nuncio Pacelli -despues Papa- dijo a Hitler, con motivo de la felicitación del Año Nuevo -segun el semanario “Der Ring”- “Ud. excelencia, es el salvador del Pueblo alemán enviado por Dios”. En 1942, con motivo de la guerra en Rusia, los obispos alemanes declararon: “Una victoria sobre el bolchevismo sería comparable al triunfo de la enseñanza de Jesus sobre los infieles”. El sacerdote de Breslau, Dr. Nieborowski que escribió: “El triunfo de Hitler ha sido el triunfo del cristianismo amenazado de inminente peligro en Alemania y en Europa. La Iglesia Católica debe arrodillarse para dar gracias al Todopoderoso por esta salvación… A nuestros ojos y en sentido cristiano y católico, Hitler es un instrumento de la Providencia”.

    Dato final. Durante una exposición en Munich fue retirada de la sala una imagen de Cristo Crucificado, verdaderamente vergonzosa por intervención de los nacionalsocialistas. Sin embargo unos años antes, en plena democracia, fue escarnecido el cristianismo y la Iglesia Católica de la forma más aberrante y escandalosa en una “Exposición de librepensadores internacionales” en verano de 1930, sin que se produjese ninguna queja por parte del partido del Centro que se suponía católico. Muchos años más tarde, en 1967, restituída la “libertad” en Alemania, en otra exposición se presentó una serie de caricaturas obscenas y en una de ellas se mostraba a Cristo crucificado guiñando el ojo a una monja que correspondía mostrándoles el pecho desnudo. Cada uno juzgue. En 1930 como en 1967, nadie protestó, puesto que sólo el Partido Nacionalsocialista (1933-1945) podría haberlo hecho. Para los demás partidos, burlarse de lo que sea incluso de Cristo, constituye una muestra de libertad. Para el nacionalsocialismo, los cuadros blasfemos significaban un insulto para todos los que desde hace cientos de años habian muerto en defensa de los ideales de la Cristiandad.

    J. Aguilar y J. M. Asensi - “Hitler y la Iglesia”

    Comment by joaquim — Thursday, July 17, 2008 @ 18:32

  43. El parecido entre las diversas multinacionales del sector espiritual es asombroso. Así como los distintos supermercados de los centros comerciales se asemejan hasta el detalle, no por azar, sino tras rigurosos estudios de mercado que les han llevado a depurar sus técnicas comerciales, las religiones, tras similares depuraciones son, unas, calcos de las otras. Han desarrollado sus técnicas durante siglos, y además, muchas vienen de la misma fuente y de la misma zona geográfica.

    Así nos encontramos a representantes de distintas religiones, unas odiadas por otras, con dogmas incompatibles entre sí y que resultan tener el mismo discurso. ¡Cuánto recuerda el discurso del fundamentalista islámico que anda por España, al discurso del obispado español, que vomitaba en Diciembre de 2008, que en España estaban retrocediendo los derechos humanos! Y lo dicen dos instituciones que son todo menos defensoras de ningún derecho salvo los que son para unos pocos.

    Sobre la masacres de las religiones, quería recordar como la jerarquía católica lleva azuzando el odio a los judios desde hace un tiempo. No se han conformado con echar la culpa de la muerte de Jesús a los judios, sino que en 1555, Pablo IV dedicó su bula Cum nimis absurdum a avivar ese odio, con lindezas como “Siendo demasiado absurdo e inconveniente que los judíos, a quienes su propia culpa sujeta a perpetua esclavitud , so pretexto de que la piedad de los cristianos, aguanta y tolera su convivencia, pagan a los cristianos con enorme ingratitud, ya que a las gracias recibidas, devuelven afrentas y procuran trocar en dominación la servidumbre que les deben. … “.

    El resultado de esta bula, nacida del amor de dios, fue la masacre de miles de judios en menos de un año.

    Y también en la marginación de la mujer coinciden. Pego un enlace para quien quiera verlo, aunque advierto que es bastante realista.
    http://www.dailymotion.com/video/x2y3ti_nasija_shortfilms

    Comment by Sergio Zawinul — Thursday, July 17, 2008 @ 18:46

  44. Y no sólo Hitler era católico, sino la gran cantidad de obispos nazis. ¿Tampoco los obispos eran católicos?

    Extraido de “La puta de Babilonia”, de Fernando Vallejo. Seix Barral. Pgs. 42 a 45.

    Y aquí te va una lista de los obispos nazis de tu tierra por si te suena alguno en medio de un repique de campanas: el obispo castrense Rarkowski, el clérigo militar alemán de más alto rango, que ensalzaba a Hitler como “nuestro Führer, custodio y acrecentador del Reich”, El obispo Werthmann, vicario general del anterior y su suplente en el ejército. El arzobispo Jäger de Paderborn que fue capellán de división del Führer. El cardenal Wendel que fue el primer obispo castrense. El obispo Berning de Osnabruck que le mandó un ejemplar de su obra Iglesia Iglesia católica y etnia nacional alemana a Hitler “como signo de mi veneración” y a quien Goering nombró miembro del Consejo de Estado de Prusia. El obispo Buchberger de Regensburg que en la hoja episcopal de su diócesis escribía que “el Führer y el gobierno han hecho todo cuanto es compatible con la justicia, el derecho y el honor de nuestro pueblo para preservar la paz de nuestra nación”. El obispo Ehrenfried de Wirzburgo que decía: “Los soldados cumplen con su deber para con el Führer y la patria con el máximo espíritu de sacrificio, entregando por completo sus personas según mandan las Sagradas Escrituras”. El obispo Kaller de Ermland que en una carta pastoral exhortaba así a sus fieles: “Con la ayuda de Dios pondréis vuestro máximo empeño por el Führer y el pueblo y cumpliréis hasta el final con vuestro deber en defensa de nuestra querida patria”. El obispo Machens de Hildesheim que los arengaba diciéndoles: “¡Cumplid con vuestro deber frente al Führer, el pueblo y la patria! Cumplidlo, si es necesario, exponiendo vuestras propias vidas”, y le rogaba a Dios que les “enviara su ángel” (¿cuál de todos?) a las tropas nazis. El obispo Kumpfmüller de Ausgburgo que ante el atropello hitleriano contra Europa declaraba que “El cristiano permanece fiel a la bandera que ha jurado obedecer pase lo que pase”. El obispo Wienkens que representaba al episcopado alemán ante el Ministerio de Propaganda nazi. El obispo Preysing de Berlín que firmaba las cartas conjuntas de sus cofrades aprobando a Hitler. El obispo Frings (luego cardenal de Colonia) que como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana exigía dar hasta la última gota de sangre por el Führer. El obispo Hudal que le dedicó su libro Nacionalsocialismo e Iglesia a Hitler como “al Sigfrido de la esperanza y la grandeza alemanas”, y que tras la derrota de los nazis le ayudó a fugarse al Brasil a F. Sangel, acusado de cuatrocientos mil asesinatos en el campo de concentración de Treblinka, consiguiéndole dinero y documentos falsos. El arzobispo de Freiburg, Grober, patrocinador de las SS, que abogaba por el necesario “espacio vital” para Alemania; que aportaba dinero de su archidiócesis para la guerra; y que escribió diecisiete cartas pastorales para ser leídas desde los púlpitos, exhortando a la abnegación y al arrojo. El arzobispo Kolb de Bamberg que predicaba que “cuando combaten ejércitos de soldados debe haber un ejército de sacerdotes que los secunden rezando en la retaguardia”. El cardenal y conde von Galen, el “león de Münster”, que saludó a la Wehrmacht como “protectora y símbolo del honor y el derecho alemanes” y que escribía en la Gaceta eclesiástica de su región: “Son ellos, los ingleses, los que nos han declarado la guerra. Y después nuestro Führer les ha ofrecido la paz, incluso dos veces, pero ellos la han rechazado desdeñosamente”. El cardenal Bertram de Beslau, presidente de la conferencia episcopal, que “por encargo de los obispos de Alemania” le enviaba este telegrama a Hitler: “El hecho grandioso del afianzamiento de la paz entre los pueblos sirve de motivo al obispado alemán para expresar su felicitación y gratitud del modo más respetuoso y ordenar que el próximo domingo se proceda a un solemne repique de campanas”. El cardenal Schulte de Colonia que escribía en una carta pastoral: “¿No debemos acaso ayudar a todos nuestros valientes en el campo de batalla con nuestra fiel oración cotidiana?” El cardenal Faulhaber, “el león de Munich”, que en 1933 llamaba a Pío XI el mejor amigo de los nazis, que en 1934 le prohibía a la Conferencia Mundial Judía que mencionara siquiera su nombre a propósito de una supuesta defensa suya de los judíos, una “afirmación delirante”; que fue obispo castrense antes de ponerse al frente del episcopado bávaro; y que mandaba rezar por Hitler y le hacía repicar las campanas: tras el fallido atentado contra éste ofreció una misa solemne en acción de gracias en la iglesia de Nuestra Señora de Munich y junto con todos los obispos de Bavaria le mandó una carta felicitándolo por haberse salvado. Discípulo aventajado de la Puta de Babilonia que se acuesta con el que gane, este “león de Munich” fue antinazi antes de 1933, nazi ditirámbico entre 1933 Y 1945, y antinazi indignado después de 1945. Que fue ni más ni menos el comportamiento del episcopado austríaco cuando el Anschlus: el cardenal Innitzer, el arzobispo Waitz y los obispos Hefter, Pawlikowski, Gfollner y Memelauer se pasaron en bloque a Hitler y firmaron una proclama aprobando la anexión de su país al Reich alemán y exhortando a sus fieles a apoyar el régimen nazi. Y cuando Hider entró aAustria lo recibieron con repique de campanas y cruces gamadas colgando de las iglesias vienesas. Y hoy, después de todo lo anterior, con hondo dolor teológico que le brota de lo más profundo de su ser pregunta Ratzinger en pleno Auschwitz: “¿Por qué permitiste esto, Señor?” ¡Claro que Dios existe! Tiene que existir para que exista infierno a donde se vaya a quemar este asqueroso. Ésta es mi “prueba Ratzinger” de la existencia de Dios.

    Comment by Duende — Thursday, July 17, 2008 @ 19:32

  45. Lo más gracioso del día parece haber sido el debate de esta mañana en la Ser entre Cristóbal Montoro y Octavio Granado (Secretario de Economía del PSOE).
    Cuando el brutalcentrista le ha acusado al PSOE de haber sacado cuatro paquetes de medidas, que de momento no han servido para nada, el progre le ha tenido que recordar que si el problema no era que el PSOE no hacía nada…
    Luego dicen que suben los alimentos. Cualquiera compra hoy pan.

    Comment by Sergio Zawinul — Thursday, July 17, 2008 @ 19:35

  46. El debate entre si Hitler era o no era católico es un debate muerto porque no hay pruebas en sus años públicos que fuera a Iglesia alguna, comulgara o promulgara ideas católicas. Si hay rasgos antes que rasgos católicos serían rasgos socialistas los predominantes como hizo en sus reformas sociales. Existían eso si obispos nazis, católicos nazis, y algo que nos toca más cerca siendo un asesino, Franco se decía católico. Pero decir que Hitler era católico es cuanto menos de risa, porque al igual que existían obispos que pedían por el, existían otros que le criticaban, muchos católicos murieron por su oposición al nazismo en un pueblo, el alemán, que recibió a dicho sujeto con los brazos abiertos.

    Franco fue católico igual que lo soy yo, pero yo no hice ni haría lo que hizo un asesino, Hitler era un loco que creía en un Dios o ser superior en alguna ocasión y otras era ateo, negar que lo fuera o decir que era católico es sencillamente mentir. Al final, Stalin, Mao, Hitler, Lenin, Ho Chi Minh y todo indeseable va a ser católico…, lo que ustedes digan señores.

    Comment by PipiTa — Thursday, July 17, 2008 @ 19:55

  47. Hoy tienen sustancia hasta los ladrillos.
    Me identifico con las reflexiones de Sergio, com. 43, sobre la coincidencia y parecido comercial de todas las religiones y la evolución de las mismas para adaptarse al mercado.
    Añadiría que su estructuración en sociedades cerradas así como las correspondientes contaminaciones de unas en otras no tienen razón de seguiese manteniendo en un mundo civilizado y avanzado científicamente. El hombre primitivo se hizo preguntas acordes con su ignorancia y surgieron los mitos. Hoy bastaba con informatizar, cruzar y unificar las creencias. Advertir además que no son necesarias.Incluso, como el tabaco se debería advertir que la religión perjudica seriamente a la salud.
    No es fácil entender que Hitler pertenecía a una religión que, en teoría,predica la igualdad entre los seres humanos y el respeto a la vida.
    No se entiende, que quien estaba entusiasmado por los bombardeos sobre Irak,y taimadamente por la posesión de su petróleo, se declarase luchador por la paz y fuese a pedir la bendición del papa.
    Como para ceer.

    Comment by Proust — Thursday, July 17, 2008 @ 20:23

  48. Estoy de acuerdo, decir que Hitler era católico practicante es insostenible. Pero no tanto como calificarle de sumo sacerdote del ateísmo. Ésta es una falacia que se comete muchas veces y que entra en contradicción con muchos datos, expuestos en varios comentarios, que indican que mantuvo buenas relaciones con la iglesia católica (esto es lo que dije yo), particularmente con el vaticanos y muchos obispos europeos.

    El resumen de todo esto es sencillo: hay ateos buenos y malos, y religiosos buenos y malos. Pero son incontables las maldades que se han cometido en nombre de la religión. Las cometidas en nombre de las religiones monoteístas que consideran sagradas las mitologías hebreas del viejo testamento son particularmente abundantes en el espacio y en el tiempo.

    También se han cometido horribles crímenes en nombre de ideologías contrarias a las religiones, como el comunismo. Esas ideologías se conviertieron en perverdas al tratar de copiar lo peor de las religiones organizadas, el reclamo de una verdad absoluta que denigra al no creyente a eternos castigos en el supuesto más allá y justifica de paso la intolerancia en este mundo.

    Sin embargo en nombre del ateísmo no se han cometido ninguno. Ser ateo es algo que empieza precisamente buscando la verdad entre tanta superchería religiosa y entre tantos intereses ocultos bajo las ostentosas liturgias. Es encontrar la verdad en la razón y en el conocimiento científico. Una verdad siempre en entredicho que no busca ser absoluta, que no necesita ni quiere dogmas. Es reconocer la grandeza de la humanidad en sus