No se puede ir por ahí haciendo promesas
Según vas cumpliendo años se te va cayendo el pelo, incluido el de la lengua (¿de dónde vendrá el dicho de no tener pelos en la lengua?) que te impedía contar sin tapujos las verdades del barquero o te dictaba prudencia.
Es lo que le ha ocurrido a Manuel Fraga, presidente fundador del PP, que a sus 85 años bien cumplidos puede decir las mayores inconveniencias para la estrategia de su partido, sin que a sus correligionarios les quede otra opción que reírle las gracias. Con su lengua de trapo, quizá para sujetar la dentadura postiza, de vez en cuando suele poner en estado de nervios con sus salidas extemporáneas a los más jóvenes de su tribu.
Cuando su pupilo digital, José María Aznar, ponía a parir a Fidel Castro ante la seño, George W. Bush, Fraga se hacía fotos con el dictador y le decía lindezas al oído como estas: “Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro… es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia”. Ahí queda eso.
O bien otro día no sólo no condena sino que alaba al régimen asesino de Franco del que fue ministro y cómplice, mientras Mariano en su cayuco de precampaña rema trabajosamente hacia la orilla del centro.
A la Iglesia le iba mejor cuando hablaba en latín. Los fieles no se enteraban de las insensateces que se contaban, por ejemplo, en las sagradas escrituras. Aplicado, pues, a la política, no se puede ir por ahí, como Fraga, haciendo promesas que se entiendan. Arias Cañete, por ejemplo, ante los reveses de la economía en el último trimestre y los desastres apocalípticos que alimentan desde su partido para el curso que viene, promete “medidas de choque” que nadie conoce pero que serán tomadas por sus creyentes como si se las hubiera dictado el Señor detrás de una zarza ardiendo. Se da por supuesto que unas medidas de choque acojonan a la crisis más pintada, sin necesidad de entrar en más detalles.
Y sin embargo, ahora que Rajoy, como ya habéis visto, rehuye la pregunta sobre si derogará los matrimonios gay en el caso hipotético de que gobierne, Fraga, el valedor de Ruiz Gallardón, farfulla entre dientes que si el PP gana las elecciones de marzo “habrá que reconsiderar leyes como la del divorcio exprés o la que permite el matrimonio entre homosexuales”. Uno disimulando como puede, y el otro se sale con la copia literal de la prédica de los obispos, quizá porque se siente, por edad, muy cerca ya de su tránsito al paraíso prometido. ¿Quién le manda al senador durmiente ser tan claro, tan explícito a dos meses de las urnas? ¿No sabe que luego las promesas hay que cumplirlas? ¿Es una orden o un consejo para Mariano?
Al menos es todo un indicador: me atrevo a aventurar que si nadie en el PP sale a desmentir pronto a Fraga puede ser un síntoma de que Gallardón irá al fin en la lista de Rajoy por Madrid, el otro gran enigma del enigmático presidente del PP que nos será desvelado el próximo día 17.
Los ancianos de la tribu, como don Manuel, tienen estos privilegios, que cualquier tontería suya suele ser tomada como una sabia sentencia.

Suelo leerte cuantas veces puedo, parece que me lees el pensamiento. Concretamente, creo que pienso como tú.
Gracias por publicar aire fresco y libre.
Comentario por Tamram — 09/01/2008 @ 02:39
Jehová es misericordioso y benévolo “Tan lejos como está el naciente del poniente, así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones(…..). El mismo conoce bien la formación de nosotros y se acuerda de que somos polvo”(Salmo 103:8, 12, 14). Ya que arrecian desde la derecha con la baza religiosa, introduzco el texto para demostrar que no odio el conocimiento religioso, me gusta aunque creo que para combatirlo. No comparto en absoluto la utilización interesada y partidista de la Iglesia Católica. Que sepan que no somos más que polvo con neuronas. La derecha española siempre pecó de tener más de lo primero, Don M. Fraga ya es casi polvo únicamente. Aunque reconozco que también dispuso de neuronas bastantes prepotentes y autoritarias. Otros como Aznar o Bush, siempre fueron solo polvo, el tránsito les resultará menos traumático.
Comentario por marGui — 09/01/2008 @ 02:42
SUpongo que a la hora de ofrecer algo a los españoles tienes que ofrecer, no?
Hasta ahora, loq ue yo se que van a hacer los aguiluchos (quería decir gaviotos), es:
Eliminar esta ley
Eliminar la otra ley
Eliminar la ley de más allá
Eliminar, eliminar y eliminar lo que a la Iglesia no le gusta
Hacer “medidas de choque” para la Economía
¿Algo más? Digo yo que habrá que ofrecer algo más para cambiar lo que hay ahora no? Pues nada… hacen táctica italiana de futbol, catennaccio (o como se escriba). Mucha defensa, destrucción, pero ataque para progresar y mejorar y aportar al marcador: CERO.
Comentario por Bruno — 09/01/2008 @ 04:30
Desde luego Fraga no se quita ninguna careta, ha sido siempre así. Lo triste es tomar ese tipo de manifestaciones como si fuesen gracias de un viejo chocho ( que podrían serlo perfectamente), cuando es un senador y debería contenerse un poco. Contención, un bonito valor que podrían aplicar los de su partido…
En cuanto a las “medidas de choque”, hemos llegado a un punto de mentiras y desinformación en el que no importa avalar ni justificar lo dicho, simplemente soltar el exhabrupto y quedarse tranquilo, el decir “nosotros lo solucionaremos porque tenemos la varita mágica”, sin explicar cómo van a solucionar un problema a todo el mundo. Magia, dogmas de fe, parecen su querida Iglesia Católica.
Comentario por hastiado — 09/01/2008 @ 08:12
Quería decir algo respecto al tema de las huelgas que se hablaba ayer por aquí. Estoy de acuerdo en los comentarios sobre cómo se perjudican los intereses de los usuarios. Con permiso, añadiría un pero, una duda. Podría haber ocurrido que los actos de sabotaje o vandalismo del metro de Madrid, realmente hayan sido provocados por la propia patronal o por algún propagandista interesado en desprestigiar a los sindicatos, o a quienes defienden los derechos de la mayoría en general. Repito, no digo que haya sido así, es sólo una duda razonable o una suposición. Si pensamos en tantos casos en que hemos visto que en las guerras, y esta digamos que ha sido una, es tan importante la guerra informativa como la táctica militar, podría uno sospechar. La verdad es que cada día parece más lógico desconfiar de las apariencias.
Como dice Michael Moore en “¿Qué han hecho con mi país, tío?”, hay un ejército de personas al servicio de aquellos que tienen el dinero para pagarlos, personas que trabajan incansablemente para engañar a la población. Es muy lógico. Si los multimillonarios son un pongamos, el 1%, con sus votos no conseguirán que ganen unas elecciones los políticos a los que han comprado para que gobiernen en su favor. El primer paso es comprar a esos políticos, se les soborna y se les da muy buenos puestos en consejos de grandes empresas, con grandiosos sueldos, cuando acaban sus carreras políticas. Una vez conseguidos los políticos que defenderán los intereses de un minoría, el segundo paso, más complejo, es conseguir que la población vote a esos partidos, incluso yendo en contra de sus propios intereses. Para esto se usa la propaganda. Se repiten mentiras una y otra vez, se apoyan o crean medios de comunicación afines… Por ejemplo en España, los medios de la derecha son muy superiores en número a los de la izquierda. En radio, prensa es claro el dominio. En televisión, si no son más numerosos, quizá el PSOE ha sido más rápido enchufando a sus amigos en este medio, sí son incomparablemente más activos en propaganda. El desprestigio contra lo que suponga igualdad de derechos y libertad de pensamiento es constante. En fin, hasta los más pobres llegamos a creernos que nos está beneficiando el fin de lo público, el fin de los derechos de los trabajadores y de todo lo que parecía ya asentado en países con tradición democrática o constitucional.
Como también dice Michael Moore, en las escuelas americanas, se enseña a los niños a ser codiciosos, a creer en el sueño americano; se les propone el mito de Horatio Alger, aquel pobre que llegó a lo más alto y que ensalzaba el trabajo y la tenacidad como medio para conseguir la riqueza. Así, se consigue que los menos afortunados económicamente no se quejen cuando se beneficia a los más ricos ya que, con mucho esfuerzo, sobre todo por el bien de las empresas en que trabajan, algún día pueden ser ellos los ricos. Estos futuros ricos, temen que pueden llegar los que siguen siendo pobres, y quitarles lo que tanto les ha costado conseguir. Así, muchos de los que no tenemos un céntimo, pensamos que hay que proteger los derechos de los ricos, por si acaso. Yo he escuchado de boca de estadounidenses que se les educa en el “tú puedes ser lo que te propongas”. Esto es en parte cierto, pero de ahí a multimillonario…
Por otro lado, seguramente todos pensamos que la jerarquía católica no se cree los mitos que quieren que creamos los demás. Están muy bien asesorados, con gente muy inteligente a su alrededor que les dice como deben actuar y hablar; cómo van a creerse tantas tonterías, ellos son los primeros que saben que casi todos sus mitos se han copiado de otras mitologías anteriores. La propaganda que realizan todas las sectas, promocionada por los multimillonarios, llega a convencer a millones de personas para que se crean cualquier cosa, diciéndoles que deben desconfiar de su mente, de su razón y fiarse ciegamente de lo que digan los hechiceros, con sus capas mágicas y sus sombreros misteriosos. Para eso está la fe. Los creyentes, que acaban defendiendo a quienes perjudican el interés de la mayoría, se creen que esos pocos privilegiados de la jerarquía religiosa, merecen su apoyo, y si hace falta, en muchas sectas los creyentes asesinan a otras personas por pensar de otra manera, cometen o defienden atrocidades y hasta se suicidan. Todo siguiendo las órdenes de “los representantes de dios”, que aunque si llegan también al asesinato, resulta que nunca se suicidan. Todos pensamos en el caso de los fundamentalistas islámicos, pero a veces se nos olvida que el protestantismo, una rama del catolicismo, genera en EE. UU. los mismos mártires. Por si acaso yo quisiera recordar el caso del reverendo Paul Hill, que asesinó al doctor abortista John Britton y a un ayudante de éste, asegurando que “su asesinato se justificaba por las sagradas escrituras” y mucho tiempo después, cuando le iban a ejecutar, ya que fue condenado a la pena de muerte, aseguraba que había hecho lo que debía y que esperaba su recompensa en el cielo. También recuerdo aquí una cita de Hitler, que además de recibir ayuda de la jerarquía católica, intentó cristianizar el mundo: “Personalmente estoy convencido del gran poder y profunda significación del cristianismo, y no permitiré que se promueva ninguna otra religión”. El día de su muerte, la prensa de Franco dijo “Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió mientras defendía al cristianismo”.
En fin, creo que entre los propios pobres nos perjudicamos gracias a que nos engañan los multimillonarios y nos hacen enfrentarnos con nosotros mismos. Para evitar esto, sigamos lo que dice smg310, al menos la parte esa de más escuelas, para que con la educación de la mayoría seamos capaces de darnos cuenta cuando nos engañan, o al menos a no fiarnos de todo lo que nos dicen.
Comentario por SERGIO ZAWINUL — 09/01/2008 @ 09:16
EL PAIS
09/01/2008
El honor de dios
JUAN LUIS CEBRIÁN
Sabemos que el cardenal Rouco Varela no es partidario del divorcio y así nos lo dio a conocer a finales del año pasado, con gran aparato propagandístico y mediático, rodeado de sus pares y jaleado por sus fieles. Pero sabemos también que la excepción confirma la regla y que hubo un divorcio concreto que sin duda no le debió sentar tan mal. Me refiero al de la princesa Letizia (con z de Zapatero), gracias al cual pudo el clérigo oficiar con la pompa debida los esponsales del heredero de la Corona en una escena digna del mejor Anouilh, en la que el honor de dios y el del rey parecieron, por un momento, evidenciarse absolutamente unidos.
Viene esto a cuento de las reacciones públicas tras la reciente manifestación episcopal en defensa de la familia, que no fue tanto un acto religioso como político, en el que los discursos se impusieron a las plegarias, y los prelados, lejos de la cristiana costumbre de implorar por los que nos gobiernan, se dedicaron a acosarlos. A partir de ese día se ha organizado un pequeño guirigay en torno a las expresiones de la Iglesia sobre los asuntos de la política y las interferencias que el Estado padece por parte de los poderes fácticos, entre los que no es el menor el de la Conferencia Episcopal, aunque tampoco quizá tan grande como los obispos quisieran y los gobernantes temen. Merece la pena insistir en lo que oí por la radio al vicepresidente socialista de Castilla-La Mancha: los obispos y la Iglesia tienen todo el derecho a opinar de política, igual que cualquier ciudadano. Pues este es el punto: también los ciudadanos tenemos derecho a replicar a los obispos, sin ningún respeto diferencial hacia ellos más que el que se debe a todo individuo, pudiendo discrepar no sólo de sus opiniones políticas, sino polemizar también sobre sus recomendaciones morales y lucubraciones dogmáticas. Carecen por eso de fundamento las farisaicas quejas de algunos portavoces eclesiásticos por la supuesta campaña de descrédito organizada contra la Conferencia Episcopal tras la manifestación litúrgica. En cambio, hay que agradecerle a Rouco y compañía que, al sacar las masas a la calle en defensa de su particular visión del mundo, hayan propiciado el debate que nuestra sociedad necesita sobre el papel de la religión en general, y de la Iglesia Católica en particular, en la convivencia española. Un debate que, en aras del consenso de la Transición y del respeto a valores que se pretendían intocables, se ha venido escamoteando a los españoles durante estas tres décadas de democracia.
La casualidad quiso que el señor García Gasco, arzobispo de Valencia, espetara su apocalíptica profecía de que las leyes propiciadas por el Gobierno amenazan con la disolución de la democracia al tiempo que yo andaba inmerso en la lectura de un interesante libro de Daniel Dennet, profesor en Tufts University, sobre la religión como fenómeno natural. El libro de Dennet [Romper el hechizo, Ed. Katz] presta atención a la eclosión religiosa que la sociedad mundial experimenta en nuestros días, en los que el fundamentalismo parece ganar espacio y protagonismo en todas las confesiones, de modo que se pregunta por la conexión evolutiva entre los chamanes de la Amazonia, las creencias populares en el más allá y las religiones organizadas. Durante casi quinientas páginas insiste en que es preciso “cambiar el clima propiciado por quienes sostienen que la religión está por encima de toda discusión, de toda crítica y de todo desafío”. Entiéndase que hablamos no sólo de los aspectos políticos de la religión, sino también de los propiamente religiosos, que obstinadamente los guardianes del templo se han reservado para sí y sobre los que hay muy poco debate en el mundo académico y científico. Llaman la atención, por ejemplo, las expresiones de escándalo (aunque sean, por otra parte, justificadas) que muchos exhiben al conocer el carácter de las madrazas islámicas mientras reclaman con toda naturalidad que en las escuelas públicas se adoctrine a los niños sobre la fe católica, sin otra alternativa que la sumisión a los dictados de la Iglesia. Pero no de otra cosa se ha venido debatiendo (aunque por elevación) cuando hemos discutido sobre la eliminación de la religión como asignatura curricular y la inclusión de la educación para la ciudadanía. En ese debate, la Iglesia española, verdadero ariete intelectual e instrumento de propaganda del Partido Popular, puso de relieve su confusión y sus contradicciones entre el carácter profético de su función religiosa y las demandas de poder que la agitan. Las sociedades democráticas son, por principio, abiertas y no hay materia en ellas que no deba estar sometida a debate, incluidas las creencias espirituales de los diversos grupos de ciudadanos y los comportamientos morales que de ellas se derivan. Nuestros jóvenes tienen derecho a una formación integral que les permita en el futuro tomar decisiones informadas en todos los aspectos de su vida y ejercer sus opciones de la forma más libre y responsable. Las religiosas, también.
Pero, como decía al principio, no se trata ahora de incoar un debate teológico sino de una disputa por definir quién manda. Durante siglos, la Iglesia se ha visto a sí misma como el aglutinante de España. Una estrecha alianza entre el trono y el altar permitió que la Monarquía católica liderara la unidad política del país por encima y al margen de las instituciones civiles y, con sus variantes históricas, dicha alianza se prolongó hasta el final de la dictadura franquista. A los jóvenes de hoy conviene recordarles, o enseñarles si es que no lo saben, que el consejo que asumió la regencia del Estado a la muerte de Franco estaba compuesto por tres miembros, un civil, un militar y un prelado. La Iglesia ha ejercido de manera directa el poder temporal en este país hasta hace apenas tres décadas, permitiendo incluso a sus cardenales sentarse en las Cortes franquistas y sumarse al coro de los aplausos al dictador, a quien bendijeron como cabecilla de una auténtica cruzada de su fe. Ha disfrutado de prebendas, privilegios y prerrogativas como probablemente ninguna otra comunidad católica lo hizo durante el siglo XX en el mundo, desarrollando una actividad tan variopinta que le permitía lo mismo determinar la legislación con arreglo a sus conceptos morales que establecer el calendario de los días festivos. Esto se acabó con la democracia, pero no del todo. Precisamente porque, aunque la Constitución establece la no confesionalidad del Estado, la capacidad de influencia del lobby clerical se ha mantenido como martillo pilón.
Los sucesos de ahora guardan estrecha relación con la escalada del fanatismo religioso en todo el mundo y el mayor protagonismo de las organizaciones que lo sustentan. La presencia de Ratzinger en el solio de Roma ha consolidado las corrientes integristas y retrógradas dentro de la institución. Se aprecia por doquier un revisionismo de las doctrinas y comportamientos que emergieron en la década de los sesenta como consecuencia del Concilio Vaticano II. Éste intentó definir la relación de la Iglesia con el mundo de su tiempo, dando así lugar a una “teología del mundo” en la que destacó por sus trabajos el español José María González Ruiz. En su famoso libro El cristianismo no es un humanismo, abordó la necesidad de un diálogo abierto con el ateísmo contemporáneo, singularmente el marxista, expresándose con palabras tan contundentes como éstas: “La Iglesia no ha recibido de Cristo una misión de producir técnicas políticas, sociales o culturales…, por eso no tiene por qué crear una política cristiana, una cultura cristiana, una sociedad cristiana, un Estado cristiano, ni siquiera un partido cristiano”. Para añadir: “… la Iglesia como tal es un ámbito puramente religioso y no debe contaminarse ni siquiera de la apariencia de poder civil”. Otro teólogo católico, Olegario González de Cardedal, en su obra El poder y la conciencia señala por su parte que “la moral civil de una sociedad no siempre coincidirá con el proyecto social ni con una legalidad inspirada en el evangelio. Lo contrario supondría una eliminación del pluralismo social o de las vías democráticas de su expresión” (el subrayado es mío). Opiniones como las citadas ponen de relieve que en el propio seno de la Iglesia existen voces cualificadas y discrepantes respecto a la condena del laicismo radical que el señor García Gasco hizo en la manifestación de Madrid.
El laicismo, en la medida que exista, sólo puede ser radical, pues ha de garantizar la absoluta separación entre el Estado y cualquier tipo de confesión religiosa, por mayoritaria que sea, en la sociedad a la que representa. Pero el laicismo de nuestros gobernantes lejos de ser radical está más que descafeinado, al punto de permitir y promover la presencia de toda clase de símbolos, ritos y actos litúrgicos católicos en funciones estrictamente civiles, como los funerales de Estado o las tomas de posesión de los cargos públicos. Desde el punto de vista de la construcción democrática, estos hechos son más perniciosos incluso que la financiación con dinero público de las confesiones religiosas porque transmiten un permanente mensaje de la supuesta catolicidad del Estado. Por lo demás, si los obispos y sacerdotes quieren entrar en política, en su derecho están. Pero a la hora de recibir sus lecciones sobre democracia habrá que recordarles que la Iglesia es una de las sociedades menos democráticas de las imaginables. No guarda los más mínimos de los requisitos exigibles a cualquier formación política que concurra a unas elecciones libres y, desde luego, llama la atención el machismo, éste sí, radical de su estructura de poder y la ausencia de cualquier sombra de igualdad de género en sus filas.
En un mundo crecientemente globalizado y multicultural, donde tantas religiones sirven de excusa o aval para casi cualquier cosa, es preciso discutir con transparencia y honestidad las relaciones entre el poder político y las iglesias. Se trata de un debate pertinente y apasionante, que nos devuelve al escrutinio de la modernidad emanada de la Ilustración, defensora de la radical igualdad de los ciudadanos, y enfrentada ahora a sentimientos de identidad de todo tipo. A este respecto recordaba yo, en un reciente artículo para el semanario Expresso de Lisboa, el refrán de que en España siempre hay que ir detrás de los curas o con un palo o con una vela. Viene al pelo para coronar este artículo. Aunque, a fin de escapar de tan horrible dilema, los Gobiernos democráticos han preferido mostrar a los clérigos la zanahoria. Parece que el experimento no funciona.
Comentario por Joaquim — 09/01/2008 @ 09:21
Fraga es un superviviente de sí mismo y de su época, y eso es muy malo para un partido de derechas. Porque Fraga tiene un pasado protagonista que remite directamente a los Consejos de Ministros en los que en vez de aprobar subvenciones para que los jóvenes se compren un piso, un poner, se firmaban condenas a muerte y se decretaban estados de excepción.
En realidad lo que al PP le interesaría ahora es que Manolón Fragiña palmara en plena campaña electoral y a poder ser en la tarima de un mitin multitudinario, uno de esas romerías políticas con reparto de pulpo a feira y diez mil bandas de gaiteiros soplando a la vez…¡La portada que podrían hacer EL (IN)MUNDO y LA (SIN)RAZÓN!.
Comentario por Joaquim — 09/01/2008 @ 09:57
Gracias Manolo Saco por tus acertados comentarios, y gracias Joaquin por traernos aquí este artículo tan clarificador.
Quisiera subrayar algo muy interesante de ese artículo para que a ninguno se le olvide: “los obispos y la Iglesia tienen todo el derecho a opinar de política, igual que cualquier ciudadano. Pues este es el punto: también los ciudadanos tenemos derecho a replicar a los obispos, sin ningún respeto diferencial hacia ellos más que el que se debe a todo individuo, pudiendo discrepar no sólo de sus opiniones políticas, sino polemizar también sobre sus recomendaciones morales y lucubraciones dogmáticas”.
Habrá quien insulte a los que digan esto, pero no sabrán razonar ningún argumento para hacerlo.
Comentario por SERGIO ZAWINUL — 09/01/2008 @ 10:16
Una iniciativa interesante:
http://lasombradeaznar.blogspot.com/search/label/Proyecto%2080%25
Salud
Comentario por Alter K — 09/01/2008 @ 10:35
Ahora El País se ha puesto duro con la jerarquía eclesiástica y baboso con la monarquía. Unanimidad absoluta en ese periódico en los comentarios sobre ambos temas. Es el último grito en progresismos: laico y monárquico. A quienes no se den cuenta de tan espectacular oxímoron les recuerdo que, sobre todo en España, la jerarquía católica y la monarquía se necesitan mutuamente. Tanto hablar mal de Rouco Varela cuando habla de matrimonio homosexual y en un periódico supuestamente progresista como El País se les cae la baba hablando de los bautizos de los nietos de Juan Carlos, todos ellos oficiados por el “execrable” Rouco varela. Alguno dirá que debe ser él necesariamente como máxima autoridad eclesiástica en Madrid, pero es que ese es precisamente el problema. Tema aparte es lo de que se haga con agua del río Jordán. Una decisión tan ridícula no afecta curiosamente a las convicciones laicistas de algunas personas. No será tan radical entonces esa convicción.
¡Salud y República!
Independientemente de la opinión que le merezca a uno Juan Carlos I, la actitud de la prensa escrita, la radio y la TV españolas ante su 70 aniversario solo puede calificarse de un modo: babosa. Ni una objecióna alguna de sus actuaciones, ni un leve pero… Todo loas, alabanzas y parabienes. Sin excepción. Ni una sola. Absoluta unanimidad.
Y a mi semejante unanimidad, sin ni siquiera ni una sola voz mínimamente discordante, me parece sospechosa. Antidemocrática, mas bien diría yo.
Comentario por Esteban Rosador — 09/01/2008 @ 10:56
P.D.: Sin querer he enviado al final de mi último comentario un “corta y pega” de un comentario que no es mío en la bitácora de Urbaneja en 20 minutos, firmado originalmente por “John Constantine”. No pasa nada grave porque estoy totalmente de acuerdo con él pero ” a César lo que es del César”.
Comentario por Esteban Rosador — 09/01/2008 @ 11:02
Reflexión para hoy:
¿Por qué trabajan en la Junta de Andalucia todos los hermanísimos del sr. Manuel Chaves?
¿Habrá copiado de Alfonso Guerra?
Sociolistos ¡Pero qué listos!
Comentario por El Reverendo — 09/01/2008 @ 14:03
Vaya, los fachas han tardado hoy en poner en marcha la máquina de intoxicar. Y a mí que no me extrañaría que el tipo ése sea realmente un “reverendo”…
Por cierto, difamar es un delito tipificado, y la IP queda registrada en la administración del blog. Por tanto, eres perfectamente identificable. Imagina por un momento que Chavez tuviera interés en conocerte delante de un tribunal; lo que nos íbamos a reír aquí a tu costa.
Es que además de lo que ya llevan encima, son tontos de baba, pobretes los fachas.
Comentario por Joaquim — 09/01/2008 @ 14:30
Porque la política española es así, Reverendo, igual que los familiares de Fabra en Castellón, que los terrenitos de Aguirre y familia en Guadalajara…la misma mierda con distinta careta
Comentario por hastiado — 09/01/2008 @ 14:34
De Fraga se han escrito muchos libros y la mayoría de ellos en tono hagiográfico, porque si bien su temperamento irascible y su colaboración con la dictadura condiciono su carrera política, siempre fue un lugar común reconocerle su valía intelectual. A Fraga se le perdonó su pasado franquista, que el nunca olvidó aunque trato de esconder durante años, dulcificando el franquismo y reinventando su papel en el mismo. Pero claro, de vez en cuando sale lo que hay debajo.
Recomiendo una biografía del personaje escrita por el periodista Gustavo Luca, publicada en el 2001 que se titula “Fraga, retrato de un fascista”. Libro del que se ha hablado muy poco y que supongo se debe a uno de los muchos efectos colaterales de la transición política que no permitió una verdadera limpieza democrática.
Por cierto, hace unos años había un chiste en forma de acertijo que decía algo así como: ¿Cuál es el lugar en el que vive un ex ministro de Franco y el PP gana siempre las elecciones? Ahora podemos volver a formularlo pero la respuesta es otra, porque en Galicia lo mas grande que gobierna el PP son las villas de Ribeira y Lalín.
Comentario por surenho — 09/01/2008 @ 18:06
[...] No se puede ir por ahí haciendo promesas http://www.manolosaco.com/651/no-se-puede-ir-por-ahi-haciendo-promesas/ [...]
Pingback por A dorfunteca » Quick News Flagged Articles — 10/01/2008 @ 07:08
[...] Fuente: Blog de Manolo Saco [...]
Pingback por No se puede ir por ahí haciendo promesas « lacania — 11/01/2008 @ 17:35
Los problemas salariales los tenemos los que cobramos por nomina no estos persojes que se cobran esos sueldazos y que Lugo de claran 0 patatero a hacienda.
El don dinero es don dinero y hay no importan amistades, peligrosas la cuestión es sacar tajada hoy mañana y siempre. Zapatero será don dinero igual que hoy día es Felipe González .entro con una mano adelante y otra atrás y hoy esta forrado.
El poder hace amistades dentro y fuera y Felipe en 1996 perdió las elecciones por la corrupción galopante que hubo durante sus mandatos.
http://www.partidosain.com/_BOTIN_ZAPATERO_articulo538_enesp.htm
Rato será asesor y miembro del Consejo Asesor Internacional.
El banco consideró que la experiencia y visión global del ex director del Fondo Monetario Internacional será de gran valor para la institución. Por lo tanto a esto solo añadir que esta muy bien que Emilio Botín mire por su banco y escoja a una persona valiosa como asesor del banco de Santander, escoja a un profesional de la economía, el cual pude traerle al banco beneficios o opulentos Lo malo seria que cogiera a ZP: puesto que ya vemos como nos va a los españoles la economía familiar. Mientras ZP, dice que la economía va bien la inmensa mayoría no llegamos a fin de mes, los salarios están de vergüenza ajena y las pensiones y jubilaciones, para que contar
Comentario por Manuel Fanjul — 11/01/2008 @ 22:56
En el congreso de los diputados no se registran las verdades crudas. En este blog, simplemente, se omiten. En cambio hay espacio para dar cabida a tipejos que llaman ladron a DON FELIPE GONZALES.
Señor Saco. de lo que hablo, fui testigo. Soy coetaneo de este padre de la patria. Y espero que, de un día a otro,le suban a los altares. La progresia moderna, enzalzara su trayectoria inhumana.¡Lo que tiene uno que ver!
Comentario por angel — 12/01/2008 @ 20:05
Esto fue otra de las grades corruptelas de los gobiernos de FELIPE González. Que no queráis ver los elefantes, no quiere decir que no existen. Pues hubo condena por aapropiarse de lo ajeno y como en el caso GAL, pagaron los segundones.
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-16-04-2005/abc/Nacional/felipe-gonzalez-y-ex-ministros-del-psoe-testificaran-por-las-comisiones-del-ave_201865217460.html
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=194729
Comentario por Manuel Fanjul — 14/01/2008 @ 21:42