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	<title>Comentarios en: Asignatura para padres</title>
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	<description>Fuego amigo</description>
	<pubDate>Tue, 06 Jan 2009 05:54:42 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Gonzalo</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11663</link>
		<dc:creator>Gonzalo</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Feb 2007 15:02:52 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 140485
Pues mis hijas no van a dar esa asignatura. Porque de momento yo tengo más derechos que el Gobierno sobre su educación.

www.objetamos.com
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Pues mis hijas no van a dar esa asignatura. Porque de momento yo tengo más derechos que el Gobierno sobre su educación.</p>
<p><a href="http://www.objetamos.com" rel="nofollow">http://www.objetamos.com</a></p>
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		<title>Por: Apocalipsis Génova</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11662</link>
		<dc:creator>Apocalipsis Génova</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Nov 2006 14:19:12 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 103519
La mayor cagada desde aquellas míticas declaraciones de Acebes diciendo que todo aquel que pensara que ETA no era la responsable del 11-M era un indeseable. La risión, señora!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 103519<br />
La mayor cagada desde aquellas míticas declaraciones de Acebes diciendo que todo aquel que pensara que ETA no era la responsable del 11-M era un indeseable. La risión, señora!</p>
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		<title>Por: David malaguita</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11661</link>
		<dc:creator>David malaguita</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2006 08:37:18 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102650
Srta. Irene, es posible que yo no haya entendido nada

1º/así, por ejemplo: ¿quizá es inexacta mi creencia  de que los contenidos de esa asignatura vengan auspiciados desde el Ministerio de Educación, ministerio en estos momentos en manos del PSOE?

2º/ Srta irene, esa presunción de creer que la  Iglesia Católica tiene el monopolio de comer el coco creo que es prejuicio muy enraizado en España, de un anticlericalismo ya un poco trasnochado, traído una y otra vez a la palestra por ciertos carcas. En realidad cualquier idea, doctrina o ideología política puede servir perfectamente de apisonadora mental, si se vive de manera sectaria y radical. Así, desde mi punto de vista el relevo de la comedera de coco a la iglesia católica, lo constituye precisamente la Izquierda hoy día. Por otro lado no creo que la asignatura de historia de la religión sea la de educación para la ciudadanía, que sí adoctrina, de ser verdad el ramillete de muestra con que Saco nos  obsequió ayer. Y es que (3º/)  esta asignatura sí es adoctrinadora en cuanto que no sólo se instruye en virtud de ciertos valores, como eso de la pluralidad moral, sino que además hay una invasión por parte del estado en la interioridad de los alumnos que se erige, por medio de sus terminales, los pedagogos, en guía e interpretador del alma infantil. En este sentido prefiero que me gobierne personas libres que actúen según su conciencia, cualquiera sea esta, que ya votaré yo a quién me parezca. 
Para pagar pensiones tan bueno es un católico o musulmán que un ateo.

4º/ lo que es obvio para mí es que esta asignatura se hace con el único fin de aleccionar en una determinadda dirección, no para educar. Por ello, como la opción de religión, debería ser optativo y no obligatorio, no ocupando además muchas horas lectivas para no restáserlas a las asignaturas molares y que sí aportan conocimientos y contribuyen de una manera implícita y natural en valores no adulterados de contaminación política. Me refiero desde luego a asignaturas como Lengua y Literatura, Matemáticas, Ciencias e Historia.. A estas cuatro asignaturas es a las que hay que dar horas y preponderancia y no a patochadas como educacion para la ciudadanía.

Además, ¿no había una opción para los padres que no querían que sus hijos dieran religión que era la asignatura de ética?

Para mí desde luego esta asignatura no logrará esa tolerancia, respeto y amor que ansías. El gran problema en las clases y hogares hoy día es la falta de una disciplina y autoridad razonable y casi me atrevo a decir que sana. El modelo de padres-colegas de sus hijos ha demostrado ser un fracaso total. El niño de alguna forma espera y necesita ser guiado y enseñado , y si padres y profesores renuncian de esta función, entonces buscarán otros modelos, otras guías, no siempre adecuados.

Saludos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102650<br />
Srta. Irene, es posible que yo no haya entendido nada</p>
<p>1º/así, por ejemplo: ¿quizá es inexacta mi creencia  de que los contenidos de esa asignatura vengan auspiciados desde el Ministerio de Educación, ministerio en estos momentos en manos del PSOE?</p>
<p>2º/ Srta irene, esa presunción de creer que la  Iglesia Católica tiene el monopolio de comer el coco creo que es prejuicio muy enraizado en España, de un anticlericalismo ya un poco trasnochado, traído una y otra vez a la palestra por ciertos carcas. En realidad cualquier idea, doctrina o ideología política puede servir perfectamente de apisonadora mental, si se vive de manera sectaria y radical. Así, desde mi punto de vista el relevo de la comedera de coco a la iglesia católica, lo constituye precisamente la Izquierda hoy día. Por otro lado no creo que la asignatura de historia de la religión sea la de educación para la ciudadanía, que sí adoctrina, de ser verdad el ramillete de muestra con que Saco nos  obsequió ayer. Y es que (3º/)  esta asignatura sí es adoctrinadora en cuanto que no sólo se instruye en virtud de ciertos valores, como eso de la pluralidad moral, sino que además hay una invasión por parte del estado en la interioridad de los alumnos que se erige, por medio de sus terminales, los pedagogos, en guía e interpretador del alma infantil. En este sentido prefiero que me gobierne personas libres que actúen según su conciencia, cualquiera sea esta, que ya votaré yo a quién me parezca.<br />
Para pagar pensiones tan bueno es un católico o musulmán que un ateo.</p>
<p>4º/ lo que es obvio para mí es que esta asignatura se hace con el único fin de aleccionar en una determinadda dirección, no para educar. Por ello, como la opción de religión, debería ser optativo y no obligatorio, no ocupando además muchas horas lectivas para no restáserlas a las asignaturas molares y que sí aportan conocimientos y contribuyen de una manera implícita y natural en valores no adulterados de contaminación política. Me refiero desde luego a asignaturas como Lengua y Literatura, Matemáticas, Ciencias e Historia.. A estas cuatro asignaturas es a las que hay que dar horas y preponderancia y no a patochadas como educacion para la ciudadanía.</p>
<p>Además, ¿no había una opción para los padres que no querían que sus hijos dieran religión que era la asignatura de ética?</p>
<p>Para mí desde luego esta asignatura no logrará esa tolerancia, respeto y amor que ansías. El gran problema en las clases y hogares hoy día es la falta de una disciplina y autoridad razonable y casi me atrevo a decir que sana. El modelo de padres-colegas de sus hijos ha demostrado ser un fracaso total. El niño de alguna forma espera y necesita ser guiado y enseñado , y si padres y profesores renuncian de esta función, entonces buscarán otros modelos, otras guías, no siempre adecuados.</p>
<p>Saludos.</p>
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	<item>
		<title>Por: Pepe Polémico</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11660</link>
		<dc:creator>Pepe Polémico</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 19:48:49 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102386
Cuando yo nací, la Iglesia era un poder en auge que podía imponer sus normas de conducta a la gente.

Cuando nació mi hijo, treinta años después, la Iglesia era un poder en declive que no podía imponer sus normas de conducta a la gente.

Fue entonces cuando comprendí que tocaba armisticio y bandera blanca porque en el trascurso de estos treinta años se había conseguido transformar la imposición en no imposición. Satisfecho, deje de ser combativo contra la comunidad católica pues ya me protegia un derecho fundamental: aunque la iglesia seguiría tratando de imponerme sus normas de conducta, yo tenía libertad para aceptarlas o no. Y libremente no bauticé a mis hijos, no les inscribí en clases de religión y salvo bodas, bautizos y comuniones, a nadie de la familia nos da por asistir a misa. Y no pasó nada. Nadie nos señalo. Nadie nos señala.

Coño, ¿pero la iglesia sigue tratando de imponer sus normas?. Claro. Y los partidos políticos de derecha y los partidos políticos de izquierda. Y los bomberos y los piromanos. Y el G8 y Ruanda y Burundi. Y los futbolistas y los arbitros. Y la discoteca de moda y el botellón en plaza pública. Y Bush y Bin Laden. Y las tabacaleras y los antitabaco. Y los sindicatos y los empresarios. Y la SGAE y los hackers. Y Rajoy y Zapatero, y el alcalde de mi pueblo. Y Carrefour y el tendero carero. Y ETA y el GAL. Y los israelis y los palestinos, ... , y Saco desde su tribuna.

¿Temo a la iglesia española?. No, opinan sobre cosas que yo puedo compartir, discutir o mantenerme indiferente.

¿Temo a muchos de los que opinais aquí?. Tampoco, me asusta pensar que seriais capaces de hacer contra los que no opinan como vosotros. La ira que algunos demostrais es más exacerbada que la ira contra la que decís combatir 

Desde luego, acojonais un poquito.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102386<br />
Cuando yo nací, la Iglesia era un poder en auge que podía imponer sus normas de conducta a la gente.</p>
<p>Cuando nació mi hijo, treinta años después, la Iglesia era un poder en declive que no podía imponer sus normas de conducta a la gente.</p>
<p>Fue entonces cuando comprendí que tocaba armisticio y bandera blanca porque en el trascurso de estos treinta años se había conseguido transformar la imposición en no imposición. Satisfecho, deje de ser combativo contra la comunidad católica pues ya me protegia un derecho fundamental: aunque la iglesia seguiría tratando de imponerme sus normas de conducta, yo tenía libertad para aceptarlas o no. Y libremente no bauticé a mis hijos, no les inscribí en clases de religión y salvo bodas, bautizos y comuniones, a nadie de la familia nos da por asistir a misa. Y no pasó nada. Nadie nos señalo. Nadie nos señala.</p>
<p>Coño, ¿pero la iglesia sigue tratando de imponer sus normas?. Claro. Y los partidos políticos de derecha y los partidos políticos de izquierda. Y los bomberos y los piromanos. Y el G8 y Ruanda y Burundi. Y los futbolistas y los arbitros. Y la discoteca de moda y el botellón en plaza pública. Y Bush y Bin Laden. Y las tabacaleras y los antitabaco. Y los sindicatos y los empresarios. Y la SGAE y los hackers. Y Rajoy y Zapatero, y el alcalde de mi pueblo. Y Carrefour y el tendero carero. Y ETA y el GAL. Y los israelis y los palestinos, &#8230; , y Saco desde su tribuna.</p>
<p>¿Temo a la iglesia española?. No, opinan sobre cosas que yo puedo compartir, discutir o mantenerme indiferente.</p>
<p>¿Temo a muchos de los que opinais aquí?. Tampoco, me asusta pensar que seriais capaces de hacer contra los que no opinan como vosotros. La ira que algunos demostrais es más exacerbada que la ira contra la que decís combatir </p>
<p>Desde luego, acojonais un poquito.</p>
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	<item>
		<title>Por: David</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11659</link>
		<dc:creator>David</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 17:51:50 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102314
Está claro que el 80 ó 90% de la educación y valores de lo sniños se cogen en casa y en sus influencias (familiares, amistades, etc.). El ejemplo más claro es que la inmensa mayoría de nosotros nos han "educado en la fe cristiana" y pasamos olímpicamente de ella.
Es como los niños que van a colegios "bilingües" y luego llegan a casa y sus padres no saben inglés. ¿Esos niños serán bilingües? No.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102314<br />
Está claro que el 80 ó 90% de la educación y valores de lo sniños se cogen en casa y en sus influencias (familiares, amistades, etc.). El ejemplo más claro es que la inmensa mayoría de nosotros nos han &#8220;educado en la fe cristiana&#8221; y pasamos olímpicamente de ella.<br />
Es como los niños que van a colegios &#8220;bilingües&#8221; y luego llegan a casa y sus padres no saben inglés. ¿Esos niños serán bilingües? No.</p>
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	<item>
		<title>Por: pepa</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11658</link>
		<dc:creator>pepa</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 17:35:24 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102299
¿Y quien controlaría a los controladores?
¿El Gran Hermano?
Muy bonito eso de enseñar al que no sabe pero mejor aún enfrentarse a la dura realidad de que la educación, la tolerancia y los buenos modales no son  cosa que se aprenda sentado en un pupitre, o al menos no sólo así. Sin la cooperación paterna no creo que sirva de nada: los niños hacen lo que ven hacer, no lo que les digan que hagan.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102299<br />
¿Y quien controlaría a los controladores?<br />
¿El Gran Hermano?<br />
Muy bonito eso de enseñar al que no sabe pero mejor aún enfrentarse a la dura realidad de que la educación, la tolerancia y los buenos modales no son  cosa que se aprenda sentado en un pupitre, o al menos no sólo así. Sin la cooperación paterna no creo que sirva de nada: los niños hacen lo que ven hacer, no lo que les digan que hagan.</p>
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	<item>
		<title>Por: andros</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11657</link>
		<dc:creator>andros</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 17:09:52 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102279
irene:

y político o policía o militar o cura y ect. etc....en fín, sobre cualquiera que tenga poder o decisión sobre la vida de otras personas.

salú.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102279<br />
irene:</p>
<p>y político o policía o militar o cura y ect. etc&#8230;.en fín, sobre cualquiera que tenga poder o decisión sobre la vida de otras personas.</p>
<p>salú.</p>
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	<item>
		<title>Por: irene</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11656</link>
		<dc:creator>irene</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 16:51:59 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102271
andros

a tu propuesta añadiria, control de los examinadores y el mismo proceso para todo aquel que quiera ser profesor, juez, medico o periodista

jejejeje

saludos</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102271<br />
andros</p>
<p>a tu propuesta añadiria, control de los examinadores y el mismo proceso para todo aquel que quiera ser profesor, juez, medico o periodista</p>
<p>jejejeje</p>
<p>saludos</p>
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		<title>Por: andros</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11655</link>
		<dc:creator>andros</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 16:46:54 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102269
para muchos padres en vez de asignatura yo les exigiría !!un doctorado entero!! como por ejemplo:

instauración obligatoria, para todas las parejas que quieran tener hijos, del ESPAR (Estudios Paternidad Responsable);
duración tres años (horario de clases a elección: mañana, tarde o nocturno).
cursos teórico-prácticos (en guarderías, colegios, hospitales, etc.).
se admitirán tres intentos por curso.
si no se aprueba o no se pasa el acceso; vasectomía para él o ligadura para ella (y ya pueden follar todo lo que quieran o puedan).

nota: imprescindible  examen de evaluación psicológica para acceso (independientemente de cualquier otra titulación).


(a lo mejor el mundo funcionaba algo mejor....)

salú.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102269<br />
para muchos padres en vez de asignatura yo les exigiría !!un doctorado entero!! como por ejemplo:</p>
<p>instauración obligatoria, para todas las parejas que quieran tener hijos, del ESPAR (Estudios Paternidad Responsable);<br />
duración tres años (horario de clases a elección: mañana, tarde o nocturno).<br />
cursos teórico-prácticos (en guarderías, colegios, hospitales, etc.).<br />
se admitirán tres intentos por curso.<br />
si no se aprueba o no se pasa el acceso; vasectomía para él o ligadura para ella (y ya pueden follar todo lo que quieran o puedan).</p>
<p>nota: imprescindible  examen de evaluación psicológica para acceso (independientemente de cualquier otra titulación).</p>
<p>(a lo mejor el mundo funcionaba algo mejor&#8230;.)</p>
<p>salú.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: pericles</title>
		<link>http://www.manolosaco.com/226/asignatura-para-padres/#comment-11654</link>
		<dc:creator>pericles</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 16:23:56 +0000</pubDate>
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		<description>ID: 102251
Yo veo como muy conveniente y necesaria una asignatura de “Educación para la ciudadanía”. Una asignatura donde no se adoctrine. Donde los contenidos sean pactados entre todas las fuerzas políticas para impedir que en cada Comunidad Autónoma SÍ  que pueda existir la tentación de “adoctrinar” en los valores de la camarilla de turno que esté en el poder. Y no hablo sólo de los nacionalistas, como alguno pueda pensar. Miedo da esta asignatura en manos del Consejero de Educación de Doña Esperanza, señor Peral, integrista religioso convencido, que no dudo que nos pegaría un cambiazo y nos incluiría en la misma el Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. O de su otro consejero, el de Sanidad, señor Lamela, que nos convencería de las bondades del alargamiento con dolor de la vida, porque “Dios lo quiere”, y la conveniencia de denunciar a aquellos malos médicos que se inmiscuyen en la Ley Natural Divina y nos aplican remedios paliativos contra el dolor.

Ahora en serio, creo que los valores de esta asignatura deben estar muy claros para no incurrir en “dogmatismos”. ¿Qué cuáles son estos valores?. Pues creo que los de la libertad, la igualdad, la defensa de los derechos humanos, la seguridad vial, el respeto a los que piensan y/o creen de forma diferente, la tolerancia, el respeto por los animales y por la naturaleza, el comportamiento civilizado en los lugares públicos, en conclusión, que  nuestra libertad termina cuando comienza la de los demás. En fin, valores que no creo que salvo doctrinas o ideologías totalitarias puedan poner en entredicho.

Sólo una corta referencia a las siempre inmovilistas declaraciones de la cúpula de la Iglesia Católica, tan defensores ellos de sus derechos y tan irrespetuosos con los de los demás. Demasiado complaciente se ha mostrado el gobierno de Zapatero en aspectos como la asignatura de religión o su financiación. Ya ve como a la menor ocasión le muerden la mano e intentan imponernos su credo y su moral a todo el resto de los ciudadanos. 

El mejor argumento que he conocido sobre la asignatura de “Educación a la Ciudadanía” se lo he leído a Fernando Savater. Como no puedo poner un enlace, copio y pego a continuación, por si alguien tienen interés por leerlo:

En defensa propia 

FERNANDO SAVATER 
EL PAÍS - Opinión - 12-08-2006 
-- 
Aunque el trazo grueso y la exageración truculenta son el pan nuestro de cada día en los comentarios políticos de los medios de comunicación españoles, las descalificaciones que ha recibido la proyectada asignatura de Educación para la Ciudadanía superan ampliamente el nivel de estridencia habitual. Los más amables la comparan con la Formación del Espíritu Nacional franquista y otros la proclaman una "asignatura para el adoctrinamiento", mientras que los feroces sin complejos hablan de "educación para la esclavitud", "catecismo tercermundista" y lindezas del mismo calibre. Muchos convienen en que si entra en vigor esta materia, el totalitarismo está a la vuelta de la esquina: como una imagen vale más que mil palabras -en especial, para los analfabetos, claro-, el suplemento piadoso Alfa y Omega del diario Abc ilustraba su denuncia de la Educación para la Ciudadanía con una fotografía de un guardia rojo enarbolando el librito también bermejo del camarada Mao. En fin, para qué seguir. 
Con tales planteamientos, no puede extrañar que algunos clérigos y otros entusiastas recomienden nada menos que la "objeción de conciencia" docente contra semejante formación tiránica (desde que no hay leones en la arena, los voluntarios para el martirio se van multiplicando). Quienes abogamos desde hace años profesionalmente -es decir, con cierto conocimiento del tema- por la inclusión en el bachillerato de esta asignatura que figura en los programas de relevantes países democráticos europeos podríamos sentirnos ofendidos por esta retahíla de dicterios que nos pone quieras que no al nivel abyecto de los sicarios propagandistas de Ceaucescu y compañía. Pero lo cochambroso y raído de la argumentación empleada en estas censuras tremendistas demuestra que su objetivo no es el debate teórico, sino el más modesto de fastidiar al Gobierno y halagar a los curas integristas, por lo que haríamos mal tomándolas demasiado a pecho. 
La objeción más inteligible contra esta materia viene a ser que el Estado no debe pretender educar a los neófitos en cuestiones morales porque ésta es una atribución exclusiva de las familias. Como ha dicho monseñor Rouco, la asignatura culpable no formaría a los estudiantes, sino que les transmitiría "una forma de ver la vida", que abarcaría "no sólo el ámbito social, sino también el personal". Francamente, no me resulta fácil imaginar una formación educativa que no incluya una forma de ver la vida, ni una educación de personas que omita mencionar la relación entre la conciencia de cada cual y las normas sociales que comparte con su comunidad. Pero de lo que estoy convencido es de que la enseñanza institucional tiene no sólo el derecho sino la clarísima obligación de instruir en valores morales compartidos, no para acogotar el pluralismo moral, sino precisamente para permitir que éste exista en un marco de convivencia. Los testigos de Jehová tienen derecho a explicar a sus hijos que las transfusiones de sangre son pecado; la escuela pública debe enseñar que son una práctica médica para salvar vidas y que muchas personas escrupulosamente éticas no se sienten mancilladas por someterse a ellas. Los padres de cierta ortodoxia pueden enseñar a sus hijos que la homosexualidad es una perversión y que no hay otra familia que la heterosexual; la escuela debe informar alternativamente de que tal "perversión" es perfectamente legal y una opción moral asumible por muchos, con la que deben acostumbrarse a convivir sin hostilidad incluso quienes peor la aceptan. 
Los alumnos deben saber que una cosa son los pecados y otra los delitos: los primeros dependen de la conciencia de cada cual; los segundos, de las leyes que compartimos. Y sólo los fanáticos creen que no considerar delito lo que ellos tienen por pecado es corromper moralmente a la juventud. Por otro lado, es rotundamente falso que la moral sea un asunto estrictamente familiar: no puede serlo, porque nadie vive solamente dentro de su familia, sino en la amplia interacción social, y no serán sólo sus parientes quienes tengan 
que soportar su comportamiento. Hace tiempo escribí que las democracias deben educar en defensa propia, para evitar convertirse en semillero de intransigencias contrapuestas y de ghettos incomunicados de dogmas tribales. Nada veo hoy en España ni en Europa que me incline a cambiar de opinión. 
Resulta verdaderamente chocante que la oposición considere la Educación para la Ciudadanía un instrumento doctrinal que sólo puede beneficiar al Gobierno. Deberían ser los más interesados en preparar futuros votantes bien formados e informados que no cedan a seducciones demagógicas. En un artículo que analiza muy críticamente la situación política actual en nuestro país ("Cómo se estropean las cosas", Abc, 18/7/06), Álvaro Delgado-Gal se pregunta: "¿Estamos los españoles educados democráticamente? La pregunta es pertinente, ya que la buena educación democrática no se adquiere así como así, ni florece, como las malvas, en terrenos poco trabajados". No parece por tanto que tronar contra la asignatura que pretende remediar estas carencias sea demasiado lógico. 
Al menos los críticos deberían distinguir entre la necesidad de este estudio, que es evidente, y la orientación temática que finalmente reciba, sobre la que puede haber mayores recelos y objeciones. En cualquier caso, la menos válida de éstas es sostener que cada familia tiene el monopolio de la formación en valores de sus vástagos... mientras se expresa preocupación por la posible apertura de escuelas de orientación islámica en nuestro país. O nos preocupa el silencio de Dios o nos alarma el guirigay de los dioses, pero todo a la vez, no. Los mismos que reclaman homogeneidad entre los planes de estudio de las diferentes autonomías no pueden negar al ministerio su derecho a proponer un común denominador ético y político en que se base nuestra convivencia. También por coherencia, quienes exigen a Ibarretxe que sea lehendakari de todos los vascos y no sólo de los nacionalistas no deberían censurar que Gallardón se comporte como alcalde de todos los madrileños y no sólo de los heterosexuales. Por lo tanto, produce cierta irritada melancolía que el líder de la oposición, tras una conferencia en unos cursos de verano dirigidos por el cardenal Cañizares, afirmase (según la prensa) que "la laicidad y la Educación para la Ciudadanía llevan al totalitarismo". Vaya, hombre: y seguro que la electricidad y el bidé son causantes de la decadencia de Occidente. 
Sin duda, hay muchos malentendidos en torno a la asignatura polémica que deberán ser cuidadosamente discutidos. Como vivimos en una época enemiga de las teorías, cuyo santo patrono es Campoamor ("nada es verdad ni mentira, todo es según el color..., etc."), es de temer que predomine ante todo el afán práctico de lograr comportamientos recomendables. Pero a mi juicio, la Educación para la Ciudadanía no debería centrarse en fomentar conductas, sino en explicar principios. 
Para empezar, en qué consiste la ciudadanía misma. Podríamos preguntárselo a los inmigrantes, por ejemplo, pues lo que vienen a buscar en nuestros países -sean más o menos conscientes de ello- no es simplemente trabajo ni aún menos caridad o amparo, sino precisamente ciudadanía; es decir, garantía de derechos no ligados a la etnia ni al territorio sobre los que poder edificar su vida como actores sociales. Los neófitos oyen hablar a todas horas de las carencias de nuestro sistema, pero no de sus razones ni de la razón de sus límites. La ciudadanía exige constituir un "nosotros" efectivo que no sea "no a otros", por utilizar el término propuesto antaño por Rubert de Ventós. Ser ciudadano es estar ligado con personas e instituciones que pueden desagradarnos: obliga a luchar por desconocidos, a sacrificar nuestros intereses inmediatos por otros de gente extraña pero que pertenece a nuestra comunidad, y a asumir como propias leyes que no nos gustan (por eso es imprescindible intervenir en política, ya que luego el "no en mi nombre" es un subterfugio retórico y equívoco). Vivir en democracia es aprender a pensar en común, hasta para disentir: algo que con la moda actual de idolatrar la diferencia no resulta precisamente fácil ni obvio. 
No soy de los que dan por hecho el despedazamiento de España a corto plazo, pero la verdad es que también veo apagarse más luces de las que se encienden. Con una izquierda cautiva de los nacionalistas y una derecha cautivada por los obispos, la imbecilización política del país es más que probable. Afortunadamente, gran parte de la ciudadanía no se siente obligada al cien por cien a alinearse con unos o con otros. Hay votantes del PSOE que consideran injustificable la mesa de partidos que nadie se molesta en justificar y votantes del PP que prefieren el teléfono móvil a las palomas mensajeras, a pesar del comprobado parentesco de éstas con el Espíritu Santo. A los hijos de todos estos relapsos les vendrá muy bien aprender Educación para la Ciudadanía, aunque no sea la panacea mágica de nuestros males. Para tantos otros, ay, llega la asignatura demasiado tarde. 
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Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. “</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ID: 102251<br />
Yo veo como muy conveniente y necesaria una asignatura de “Educación para la ciudadanía”. Una asignatura donde no se adoctrine. Donde los contenidos sean pactados entre todas las fuerzas políticas para impedir que en cada Comunidad Autónoma SÍ  que pueda existir la tentación de “adoctrinar” en los valores de la camarilla de turno que esté en el poder. Y no hablo sólo de los nacionalistas, como alguno pueda pensar. Miedo da esta asignatura en manos del Consejero de Educación de Doña Esperanza, señor Peral, integrista religioso convencido, que no dudo que nos pegaría un cambiazo y nos incluiría en la misma el Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. O de su otro consejero, el de Sanidad, señor Lamela, que nos convencería de las bondades del alargamiento con dolor de la vida, porque “Dios lo quiere”, y la conveniencia de denunciar a aquellos malos médicos que se inmiscuyen en la Ley Natural Divina y nos aplican remedios paliativos contra el dolor.</p>
<p>Ahora en serio, creo que los valores de esta asignatura deben estar muy claros para no incurrir en “dogmatismos”. ¿Qué cuáles son estos valores?. Pues creo que los de la libertad, la igualdad, la defensa de los derechos humanos, la seguridad vial, el respeto a los que piensan y/o creen de forma diferente, la tolerancia, el respeto por los animales y por la naturaleza, el comportamiento civilizado en los lugares públicos, en conclusión, que  nuestra libertad termina cuando comienza la de los demás. En fin, valores que no creo que salvo doctrinas o ideologías totalitarias puedan poner en entredicho.</p>
<p>Sólo una corta referencia a las siempre inmovilistas declaraciones de la cúpula de la Iglesia Católica, tan defensores ellos de sus derechos y tan irrespetuosos con los de los demás. Demasiado complaciente se ha mostrado el gobierno de Zapatero en aspectos como la asignatura de religión o su financiación. Ya ve como a la menor ocasión le muerden la mano e intentan imponernos su credo y su moral a todo el resto de los ciudadanos. </p>
<p>El mejor argumento que he conocido sobre la asignatura de “Educación a la Ciudadanía” se lo he leído a Fernando Savater. Como no puedo poner un enlace, copio y pego a continuación, por si alguien tienen interés por leerlo:</p>
<p>En defensa propia </p>
<p>FERNANDO SAVATER<br />
EL PAÍS - Opinión - 12-08-2006<br />
&#8211;<br />
Aunque el trazo grueso y la exageración truculenta son el pan nuestro de cada día en los comentarios políticos de los medios de comunicación españoles, las descalificaciones que ha recibido la proyectada asignatura de Educación para la Ciudadanía superan ampliamente el nivel de estridencia habitual. Los más amables la comparan con la Formación del Espíritu Nacional franquista y otros la proclaman una &#8220;asignatura para el adoctrinamiento&#8221;, mientras que los feroces sin complejos hablan de &#8220;educación para la esclavitud&#8221;, &#8220;catecismo tercermundista&#8221; y lindezas del mismo calibre. Muchos convienen en que si entra en vigor esta materia, el totalitarismo está a la vuelta de la esquina: como una imagen vale más que mil palabras -en especial, para los analfabetos, claro-, el suplemento piadoso Alfa y Omega del diario Abc ilustraba su denuncia de la Educación para la Ciudadanía con una fotografía de un guardia rojo enarbolando el librito también bermejo del camarada Mao. En fin, para qué seguir.<br />
Con tales planteamientos, no puede extrañar que algunos clérigos y otros entusiastas recomienden nada menos que la &#8220;objeción de conciencia&#8221; docente contra semejante formación tiránica (desde que no hay leones en la arena, los voluntarios para el martirio se van multiplicando). Quienes abogamos desde hace años profesionalmente -es decir, con cierto conocimiento del tema- por la inclusión en el bachillerato de esta asignatura que figura en los programas de relevantes países democráticos europeos podríamos sentirnos ofendidos por esta retahíla de dicterios que nos pone quieras que no al nivel abyecto de los sicarios propagandistas de Ceaucescu y compañía. Pero lo cochambroso y raído de la argumentación empleada en estas censuras tremendistas demuestra que su objetivo no es el debate teórico, sino el más modesto de fastidiar al Gobierno y halagar a los curas integristas, por lo que haríamos mal tomándolas demasiado a pecho.<br />
La objeción más inteligible contra esta materia viene a ser que el Estado no debe pretender educar a los neófitos en cuestiones morales porque ésta es una atribución exclusiva de las familias. Como ha dicho monseñor Rouco, la asignatura culpable no formaría a los estudiantes, sino que les transmitiría &#8220;una forma de ver la vida&#8221;, que abarcaría &#8220;no sólo el ámbito social, sino también el personal&#8221;. Francamente, no me resulta fácil imaginar una formación educativa que no incluya una forma de ver la vida, ni una educación de personas que omita mencionar la relación entre la conciencia de cada cual y las normas sociales que comparte con su comunidad. Pero de lo que estoy convencido es de que la enseñanza institucional tiene no sólo el derecho sino la clarísima obligación de instruir en valores morales compartidos, no para acogotar el pluralismo moral, sino precisamente para permitir que éste exista en un marco de convivencia. Los testigos de Jehová tienen derecho a explicar a sus hijos que las transfusiones de sangre son pecado; la escuela pública debe enseñar que son una práctica médica para salvar vidas y que muchas personas escrupulosamente éticas no se sienten mancilladas por someterse a ellas. Los padres de cierta ortodoxia pueden enseñar a sus hijos que la homosexualidad es una perversión y que no hay otra familia que la heterosexual; la escuela debe informar alternativamente de que tal &#8220;perversión&#8221; es perfectamente legal y una opción moral asumible por muchos, con la que deben acostumbrarse a convivir sin hostilidad incluso quienes peor la aceptan.<br />
Los alumnos deben saber que una cosa son los pecados y otra los delitos: los primeros dependen de la conciencia de cada cual; los segundos, de las leyes que compartimos. Y sólo los fanáticos creen que no considerar delito lo que ellos tienen por pecado es corromper moralmente a la juventud. Por otro lado, es rotundamente falso que la moral sea un asunto estrictamente familiar: no puede serlo, porque nadie vive solamente dentro de su familia, sino en la amplia interacción social, y no serán sólo sus parientes quienes tengan<br />
que soportar su comportamiento. Hace tiempo escribí que las democracias deben educar en defensa propia, para evitar convertirse en semillero de intransigencias contrapuestas y de ghettos incomunicados de dogmas tribales. Nada veo hoy en España ni en Europa que me incline a cambiar de opinión.<br />
Resulta verdaderamente chocante que la oposición considere la Educación para la Ciudadanía un instrumento doctrinal que sólo puede beneficiar al Gobierno. Deberían ser los más interesados en preparar futuros votantes bien formados e informados que no cedan a seducciones demagógicas. En un artículo que analiza muy críticamente la situación política actual en nuestro país (&#8221;Cómo se estropean las cosas&#8221;, Abc, 18/7/06), Álvaro Delgado-Gal se pregunta: &#8220;¿Estamos los españoles educados democráticamente? La pregunta es pertinente, ya que la buena educación democrática no se adquiere así como así, ni florece, como las malvas, en terrenos poco trabajados&#8221;. No parece por tanto que tronar contra la asignatura que pretende remediar estas carencias sea demasiado lógico.<br />
Al menos los críticos deberían distinguir entre la necesidad de este estudio, que es evidente, y la orientación temática que finalmente reciba, sobre la que puede haber mayores recelos y objeciones. En cualquier caso, la menos válida de éstas es sostener que cada familia tiene el monopolio de la formación en valores de sus vástagos&#8230; mientras se expresa preocupación por la posible apertura de escuelas de orientación islámica en nuestro país. O nos preocupa el silencio de Dios o nos alarma el guirigay de los dioses, pero todo a la vez, no. Los mismos que reclaman homogeneidad entre los planes de estudio de las diferentes autonomías no pueden negar al ministerio su derecho a proponer un común denominador ético y político en que se base nuestra convivencia. También por coherencia, quienes exigen a Ibarretxe que sea lehendakari de todos los vascos y no sólo de los nacionalistas no deberían censurar que Gallardón se comporte como alcalde de todos los madrileños y no sólo de los heterosexuales. Por lo tanto, produce cierta irritada melancolía que el líder de la oposición, tras una conferencia en unos cursos de verano dirigidos por el cardenal Cañizares, afirmase (según la prensa) que &#8220;la laicidad y la Educación para la Ciudadanía llevan al totalitarismo&#8221;. Vaya, hombre: y seguro que la electricidad y el bidé son causantes de la decadencia de Occidente.<br />
Sin duda, hay muchos malentendidos en torno a la asignatura polémica que deberán ser cuidadosamente discutidos. Como vivimos en una época enemiga de las teorías, cuyo santo patrono es Campoamor (&#8221;nada es verdad ni mentira, todo es según el color&#8230;, etc.&#8221;), es de temer que predomine ante todo el afán práctico de lograr comportamientos recomendables. Pero a mi juicio, la Educación para la Ciudadanía no debería centrarse en fomentar conductas, sino en explicar principios.<br />
Para empezar, en qué consiste la ciudadanía misma. Podríamos preguntárselo a los inmigrantes, por ejemplo, pues lo que vienen a buscar en nuestros países -sean más o menos conscientes de ello- no es simplemente trabajo ni aún menos caridad o amparo, sino precisamente ciudadanía; es decir, garantía de derechos no ligados a la etnia ni al territorio sobre los que poder edificar su vida como actores sociales. Los neófitos oyen hablar a todas horas de las carencias de nuestro sistema, pero no de sus razones ni de la razón de sus límites. La ciudadanía exige constituir un &#8220;nosotros&#8221; efectivo que no sea &#8220;no a otros&#8221;, por utilizar el término propuesto antaño por Rubert de Ventós. Ser ciudadano es estar ligado con personas e instituciones que pueden desagradarnos: obliga a luchar por desconocidos, a sacrificar nuestros intereses inmediatos por otros de gente extraña pero que pertenece a nuestra comunidad, y a asumir como propias leyes que no nos gustan (por eso es imprescindible intervenir en política, ya que luego el &#8220;no en mi nombre&#8221; es un subterfugio retórico y equívoco). Vivir en democracia es aprender a pensar en común, hasta para disentir: algo que con la moda actual de idolatrar la diferencia no resulta precisamente fácil ni obvio.<br />
No soy de los que dan por hecho el despedazamiento de España a corto plazo, pero la verdad es que también veo apagarse más luces de las que se encienden. Con una izquierda cautiva de los nacionalistas y una derecha cautivada por los obispos, la imbecilización política del país es más que probable. Afortunadamente, gran parte de la ciudadanía no se siente obligada al cien por cien a alinearse con unos o con otros. Hay votantes del PSOE que consideran injustificable la mesa de partidos que nadie se molesta en justificar y votantes del PP que prefieren el teléfono móvil a las palomas mensajeras, a pesar del comprobado parentesco de éstas con el Espíritu Santo. A los hijos de todos estos relapsos les vendrá muy bien aprender Educación para la Ciudadanía, aunque no sea la panacea mágica de nuestros males. Para tantos otros, ay, llega la asignatura demasiado tarde.<br />
&#8211;<br />
Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. “</p>
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